13 septiembre, 2026

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Ensayo: Dependencia y Codependencia Entre El Paciente y El  Terapeuta

Publicado por primera vez el 02/07/02
Por: Nora Patricia Téllez Sánchez

Para comenzar este ensayo, hay que tener presente que es responsabilidad de todos y cada uno reconocernos  frente a otro. Tarde o temprano nuestra condición será la de ser pacientes y requerir de la intervención de los demás, con o sin nuestra voluntad, para enfrentar aquellas cosas que no nos gustan, o que son difíciles de sobrellevar, o simplemente compartir algún éxito. Para ello es necesario saber qué es un paciente y hasta dónde la intervención de propios y extraños puede involucrarse en la condición de su estado emocional.

Paciente es un ser humano que está sometido a un tratamiento determinado, en donde ser paciente es padecer para conseguir sanar las molestias.

Para aclarar lo anterior, quiero comenzar por mencionar que todos por principio somos seres humanos y nos define nuestro ser  y hacer; podemos utilizar cualquier calificativo que nos distinga  con los que compartimos la vida, y en la medida de lo posible, la libertad de vivirla; es por ello que la Psicoterapia ayuda al humano a retomar su libertad emocional, psicológica, a que ejerza su voluntad, y por qué no, sus decisiones morales y espirituales  también.

En el otro lado, tenemos al Terapeuta, quien es la persona que acompaña al paciente a lograr sus cambios; de ninguna manera, el terapeuta es un elegido de Dios, ni el que todo lo sabe y todo lo resuelve, ni mucho menos quien sea el dador de la paz interior del paciente. Tampoco se ve, como el sometedor. Sin embargo, la sociedad hace de los Psicoterapeutas el depositario pleno de la salud psicológica de sus pacientes, y hasta no demostrar lo contrario, el paciente se lo cree y lo acepta por encima de sus propias limitaciones.

Esta situación contrario de ser privilegiada, compromete de tal forma la relación entre ambos, que la coloca en un riesgo mayor, el de que, al no resolver el conflicto de su paciente, será culpable ante su conciencia. Las expectativas que generalmente tenemos al asistir a una sesión terapéutica, de generar cambios rápidos y sin dolor, nos alteran los sentidos cuando las relaciones entre paciente-terapeuta mantienen una dependencia, o lo que es peor una codependencia.

Por parte del terapeuta, en ocasiones pretende apoyar demasiado al paciente, que en ocasiones dice que “nosotros creemos que puede ser…” , esta la  respuesta a la situación que traes, y el paciente se ve obligado a decir alguna respuesta que concilie ambos lados. Y de aquí me surge una duda; ¿hasta dónde el ejercicio terapéutico frente a su paciente puede intervenir en su proceso?. Esta respuesta puede ser variable hasta que no intervenga en el crecimiento del consultante y en su auto apoyo, pues de no ser así se impediría que el paciente experimente y confronte su realidad. Con ello se obtendría la creación  de falsas expectativas, los abusos, los excesos que trascienden en errores de procedimiento, que requiere más que nunca de aciertos.

Este confrontar y conciliar las realidades derivarían en una buena terapia, la mínima esperada entre paciente-terapeuta. Es algo que parece que entendemos los Psicoterapeutas, sin embargo, por “deformación”  (que también compete a los pacientes), a veces las sensaciones de superioridad o de ser indispensables nos colocan en una posición contradictoria.

Precisamente el conflicto principal del terapeuta frente a su paciente, es poder conciliar con un orden que no le corresponde; sólo lo queda esclarecer hasta donde le sea posible la realidad de los hechos. Su labor profesional frente al paciente consiste en integrar al ser humano de enfrente, lo más apegado a la metodología y consecuentemente con conocimiento de causa, ofrecer los lineamientos de una mejora continua. Profesionalmente hablando, esa es su tarea; sin embargo, muchas veces asume o acepta responsabilidades que no le competen, como crear una figura de protector, padre o madre, o una red de apoyo que está presente ante cualquier circunstancia. Por otro lado, como personas con una vida privada, tenemos límites que no pueden sobreponerse a las demandas de los pacientes.

Pudiera ser que los límites no se establezcan bien debido a la forma en cómo se estableció el contrato, más que en poner limites entre ambos. De una vez por todas hay que terminar con las condiciones melodramáticas de que si le decimos que “no” al paciente, se pueda ofender o echar por la borda el crecimiento que había obtenido hasta ese momento. Tal pareciera que decirlo activaría la guillotina y no hubiera posibilidad de hacer nada.

Si bien es cierto que existe un contrato hablado entre paciente-terapeuta, ambos se comprometen también a otros valores intrínsecos para que se una buena relación terapéutica, como es el de existir la confianza suficiente entre ambos para que exista la posibilidad de ayuda. También existen otros factores como la constancia del consultante, que a corto y mediano plazo se verán los resultados y el crecimiento de los dos juntos.

La relación de confidencialidad  o intimidad que exista entre ambos, es una manifestación plena y desinteresada por parte del paciente, pues éste se abre, expresando desde lo más  vulnerable, hasta lo más noble de su ser.  No es de dudarse que el paciente transfiera sentimientos, o haga transferencias de seres queridos con el terapeuta, o le dé un valor emotivo más allá de lo esperado. Este tipo de transferencias no sería poco probable, pues en él o ella descarga sentimientos, emociones, comparte todo su ser interno sin ser juzgado, culpado, criticado o señalado.

Hasta ahora he mencionado el lado de la dependencia del paciente hacia su terapeuta, y sin embargo también  existe la contra transferencia, en la cual la imagen que se hace de la otra persona es de aversión. Hay que tener cuidado si se llegase a recibir alguna sospecha de este tipo, y más de no caer en el juego del consultante, de verlo como la autoridad, la persona que “me hace sufrir”, o la imagen que detesto de mi infancia y la traspaso a mi terapeuta, pues lejos de ayudar al auto apoyo, se llega a una lucha interna de poder.

Pero no toda la responsabilidad recae en el paciente, en muchas ocasiones el terapeuta puede dar pauta a que las sesiones ya no sean tan emotivas como antes, o que ya no tengan el efecto de lograr cambios y madurez en el paciente, y las causas pueden ser porque el terapeuta puede confluir con su consultante, éste ya no avanza por cualquiera que sea la razón, el terapeuta empuja el río o no respeta el ritmo del otro, cuando se cambian los roles de terapeuta a paciente, se mezclan sentimientos de amor o pasión entre alguno de ellos, porque no lo estimula cuando tiene algún logro o porque ha incurrido en algún error, como de criticar, juzgar o censurar.

Y otro suceso que sería lamentable, es que por la cuestión económica, no lo deje “volar”, pues sus ingresos se podrían ver afectados. Podría ser fácil caer en el círculo vicioso de la codependencia cuando ambos jueguen el mismo juego, les funcione y de alguna manera lo sepan y continúen con ello, para disfrazar alguna situación que ambos no quieren ver, o por costumbre de asistir a un lugar en donde me escuchan, pago y hago como que hago sin obtener alguna ganancia secundaria.

La relación entre ambos es conveniente que termine cuando el paciente sienta que ya ha llegado a las metas que se planteó, y puede seguir logrando más. Y por parte del terapeuta, cuando ve en el consultante el auto apoyo por el cual llegó y la madurez de saber discernir quién es él, y quién su medio; lo que le pertenece y lo que no quiere.

Hay que tener presentes las 4 etapas por las cuales pasa la relación paciente-terapeuta:

1) Indiferenciación: Es el estado de ansiedad y angustia de ambos, pues aún no hay un contacto pleno.

2) Identidad: Se inicia el conocimiento entre ellos, comienzan a usar un lenguaje común y a encontrar sus semejanzas o ideas en común.

3) Influencia, control o competencia: Generalmente se da con quien necesite  afianzarse, y paradójicamente, se busca la fusión con el otro.

4) Intimidad o colaboración: Ya se conocen, se aceptan como son y se hace terapia realmente.

Las cuatro etapas descritas son con la finalidad de no confundir la dependencia y codependencia con las fases normales por las que pasan los integrantes de la terapia. Para evitar esto, no hay que olvidar estar aquí y ahora con el paciente con amor, respetando su individualidad, interesándose por su crecimiento, madurez, dándonos cuenta de cómo hacemos también las cosas.

Reflexion del articulo de Marcela Pasqueti del 10/20/03

A partir de lo escrito en este articulo, quisiera agregar :
Base existencialista: cada persona es única, en cada momento porque la circunstancia es  única. La visión existencial sostiene que las personas están interminablemente rehaciéndose o descubriéndose a si mismas, no existe una esencia en la naturaleza que pueda ser descubierta de una ves por todas.  El Método: para conocer es fenomenológico. Temporalidad: aquí-ahora, en el fenómeno está todo. El cambio puede ocurrir hoy. Es vivencial: dar importancia a como vivencia la persona y todas las intervenciones van a ser directas, vivénciales y no hablar acerca de…

Toda la sesión es una experiencia vivencial, a partir del modo de relación (relación dialogal) o relación yo- tú, diferente a “yo-ellos”.

La relación dialogal, se establece entre 2 personas bien diferentes e identificadas. El diálogo, nos lleva a una situación en la  que yo no puedo saber que va a pasar, es imprevisible, nos permite llegar a algo nuevo. Después de un diálogo, ambas personas  siempre se modifican (tímidas, sinceras, menos intencionadas).

El diálogo, no implica manipular o cambiar al otro  o cambiarse. Si  diferencias que se nos acercan o enriquecen, crecimiento. Cuando dos personas dialogan, siempre se produce un cambio.

El terapeuta, siempre se modifica con cada paciente, sesión en todo sentido, de conocerse mas, con sentir algo especial con este, sistemas de creencias, etc., etc. (no habla de sus cosas, pero si de mí, desde mí), pone lo que pasa en ese momento. Además, el terapeuta, tiene una mirada integrativa, tiene que ver con los objetivos, buscamos integrar lo que no está integrado. Tiene un enfoque holista. Mirada subjetiva, asumo el punto de vista. No debe injuriar, no decir si está bien o mal.


Teoría: Se llama a una explicación conceptual, de algo que ocurre, que se debe fundamentar. Nos apartan de lo que ocurre. Son generalizaciones.
Las explicaciones, no existen si los fenómenos, saca afuera lo que esta pasando, responde a un modelo causa; de que todo fenómeno tiene explicación.

¿Qué es la psicoterapia? Alcances e incumbencias

Enfoque gestaltico: características

Objetivo de la terapia: El objetivo es madurar, crecer, pasar del soporte ambiental, apoyo externo al autosoporte, lograr que l paciente no dependa de los otros, que sea capaz de ser él mismo.  Aprender a darse cuenta de lo que hace y cómo lo hace (auto-responsabilidad). Lograr la mayor integración posible, ya que esto facilita el crecimiento y desarrollo del individuo. Fomentar en el paciente una actitud activa y responsable que le permita aprender a observar sus conductas y a experimentar otras nuevas.

El impasse es el punto crucial de la terapia es la situación en que el apoyo ambiental o el soporte interno ya no llega mas y el auto soporte no se ha logrado aun, se trata de llegar a este impasse y encontrar el punto donde uno cree que ya no tiene posibilidades de sobrevivir porque no encuentra los medios en uno mismo. En este momento se frustra a la persona hasta que se enfrente con sus bloqueos, sus inhibiciones, su manera particular de evitar.

En gestalt, el objetivo es el darse cuenta. Incluye mayor, darse cuenta de un área en particular, y también mayor habilidad del paciente para convertir en un darse cuenta los hábitos automáticos según los necesite. En el primer sentido, el darse cuenta es un contenido, en el segundo sentido es un proceso. Darse cuenta, significa: conocer el ambiente, responsabilizarse por la opción, auto- conocerse, auto- aceptarse y poder contactar.

La terapia gestáltica facilita la resolución de problemas aumentando la auto-regulación y el auto- apoyo del paciente.

En terapia gestáltica no existen los“deberías. Se da mayor importancia a la autonomía y autodeterminación del paciente.

La terapia, es mas una exploración que una modificación directa de la conducta. El objetivo es el crecimiento y autonomía a través de la expansión de la conciencia.

El terapeuta gestáltico, se encuentra con el paciente y guía su trabajo activo de darse cuenta. La presencia activa del terapeuta es viva y estimulante, honesta y directa.

Los pacientes pueden ver y oír, se les puede decir cómo son vivenciados y vistos, qué siente. El crecimiento surge del contacto real entre personas reales.
La gama del enfoque va desde una simple inclusión o empatía, hasta ejercicios que surgen principalmente de la fenomenología del terapeuta mientras está con el paciente. Todo es secundario frente a la experiencia directa de ambos participantes.

La psicoterapia exitosa logra la integración. El rechazo, a las propias ideas, emociones o acciones, termina en alineación. Recuperar la pertenencia permite la totalidad de la persona. La tarea del terapeuta, es lograr que la persona se dé cuenta de partes previamente alienadas, las pruebe, considere y asimile si son ego-sintónicas, o las rechace si son ego- alienadas.

La terapia gestáltica se centra en el paciente, sin embargo, la relación es  horizontal yo- tu, difiriendo así de la relación terapéutica tradicional. Terapeuta y paciente hablan el mismo lenguaje, el lenguaje de la centralidad, del presente enfatizando la experiencia directa de ambos. La terapia gestáltica, ha enfatizado la experiencia del paciente así como la observación del terapeuta de lo que no está en el darse cuenta del paciente. Esto permite al paciente actuar como un igual, con pleno acceso a la información de su propia experiencia, pudiendo así vivenciar directamente desde adentro lo que el terapeuta observa desde afuera.
Un aspecto esencial de la relación gestáltica es la responsabilidad. En terapia gestáltica tanto el terapeuta como el paciente son auto-responsables. No basta que el terapeuta y paciente sean responsables de sí mismos, ya que entre ellos también hay una alianza que debe ser atendida en forma cuidadosa, constante y competente. Los terapeutas son responsables por la calidad y cantidad de su presencia, por el conocimiento de sí mismos y del paciente, por la mantención y contacto claros y adaptados al paciente. Son responsables de las consecuencias de su conducta y de crear y mantener la atmósfera terapéutica.

En terapia gestáltica hay un énfasis constante y cuidadoso en qué hace el paciente y cómo lo hace. ¿Qué enfrenta el paciente? ¿Cómo hace el paciente y cómo lo hace?. darse cuenta de qué y cómo.

En una terapia fenomenológica, el “ahora”  comienza con el darse cuenta actual del paciente. Lo que ocurre primero es lo que se vivencia ahora. El darse cuenta ocurre ahora.

Eventos previos pueden ser objeto del darse cuenta presente, pero el proceso de darse cuenta ( por ejemplo: el recordar.) es ahora. Aquí y ahora.


El presente es una transición en permanente movimiento entre el pasado y el futuro. A menudo los pacientes no conocen su conducta actual. Algunos, viven en  el presente como si tuvieran actual. La mayoría vive en el futuro como si fuera ahora. Todas estas alteraciones del darse cuenta temporal. Ahora, se refiere en éste momento.

Todos los estilos y modalidades de la terapia gestáltica pone énfasis en la experiencia directa y en la experimentación (fenomenología), uso de contacto directo y presencia personal (existencialismo dialogal) y énfasis en los conceptos de campo qué y cómo y aquí y ahora. Por lo tanto, las intervenciones se diseñan según el contexto y la personalidad de terapeuta y paciente.

Trabajar, significa un compromiso deliberado, voluntario y disciplinario de usar el darse cuenta fenomenológico, para aumentar la extensión y claridad de nuestra vida. Trabajar, es cambiar el hablar de un problema o el estar con alguien en términos generales, por el estudio de lo que hacemos, especialmente dándonos cuenta de cómo nos damos cuenta.

Espero que le sea importante mi aporte.
Saludos Marcela