13 septiembre, 2026

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We are the ever-living ghost of, what once was

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El cambio hacia una vida mejor

Por: Diego Salama
Publicado. por primera vez el 08/10/03


Algunas veces encontramos la sabiduría en donde jamás pensamos posible. ¿O no? Y es por eso que opté por sentarme durante unas cuantas horas, para escribir acerca de ello.

Resulta que hace no mucho tiempo, en un lugar que no deseo promocionar, sucedió algo inesperado, una experiencia apriori, que me hizo cambiar de manera significante sobre mis propias necesidades. Pero esa experiencia fue sólo el primer paso, reforzado por la sabiduría de un libro (Crónicas Marcianas, Ray Bradbury) y de un borracho.

Imagínense el ambiente: de noche, música a todo volumen, una mesa, espectáculo en vivo, varios amigos y uno de ellos bien tronado por el alcohol.

Ahora imagínense este otro escenario: En casa, con dolor de oídos, leyendo un libro.

A mi punto de vista, muy diferentes, sin embargo, y curiosamente, muy parecidos.

Empezaré por platicarles cómo llegué al  primero.

Estaba con mi hermano y un amigo en viernes por la noche, no teníamos nada planeado, pero nuestra idea primordial era buscar divertirnos. Fue entonces que entramos a Internet, al Chat de MundoGestalt.Com, y empezamos a platicar con una joven que estaba en la red. Resultó que ella nos invitó a salir a un lugar, y como no había planes, optamos por ir, pero le comentamos que llevaríamos amigos (Nunca se sabe quién está del otro lado del teclado). Invitamos a unos compañeros y fuimos de salida. Llegamos al lugar y resulta que efectivamente, ella estaba ahí con unas amigas.

Era muy bonita, al igual que sus amigas (de hecho qué mujer no lo es) y yo, siendo tan tímido como soy, no podía siquiera abrir mi boca para platicar con ella. Fue entonces cuando un amigo que venía con nosotros (el borracho) me dijo algo que al principio no tomé muy en cuenta, pero después de oírlo muchísimas veces – se le olvidaba que ya me lo había dicho – lo empecé a asimilar:

“Mi buen Diego, todo está aquí (señalaba con su dedo índice, mi cerebro)… TODO. Tú eres lo que quieres ser, si quieres ser un ganador (tuve que limpiar el léxico) puedes ser un ganador, si quieres se perdedor, puedes ser perdedor.”

Por fin, después de la décima vez que me lo dijo, opté por hablar con ella y todo resultó muy bien. Me la pasé de lujo, me divertí muchísimo y de regreso a mi casa, recordé nuevamente sus palabras…

Pero ahí no acaba la historia. ya estando en mi casa, y después de ponerme mi deliciosa pijama, me puse a leer el libro de Crónicas Marcianas (1), en especial el capítulo de la cuarta expedición. En ésta expedición sucede algo muy interesante: Uno de los tripulantes (Spence) comienza a estudiar la civilización marciana (exterminada por un virus de la tierra) y se percata de que ellos lograron combinar Arte y Ciencia para que ellas mismas se complementaran entre sí, se enriquecieran, en vez de destruirse mutuamente como sucede actualmente en nuestra sociedad.

Spence comenta que los animales viven sin preguntarse “¿para qué vivir?”(2) , en cambio los humanos hemos dejado de vivir por preguntarnos el porqué de la misma existencia. Comenta que el hombre en Marte jamás dejó de ser animal, y que por eso no destruyeron su planeta, “Se detuvieron donde nosotros debíamos habernos detenido hace un siglo.”(3).

Cada quién toma esta enseñanza como quiere, en mi caso, esto no indica que dejemos de hacer Ciencia, o que no nos preguntemos el porqué de nuestra existencia, en cambio, significa que no por preguntarnos eso, dejemos de vivir la vida plenamente.

¿Cómo entrelazo estas dos historias?

Yo constantemente pensaba  “Quiero platicar con ella pero ¿por qué hacerlo? ¿qué voy a lograr? ¿y si me rechaza?” y si estuviera el personaje Spence aquí en México, seguramente me diría “¿acaso un perro se pregunta todo eso, o simplemente va con la persona y la empieza a olfetear?”

Obviamente todos sabemos la respuesta a esa pregunta, y es con este punto donde concluyo mi escrito, regresando a la frase de mi amigo, pero asimilada por mí:

“Todo está en mi cerebro, TODO. Yo decido lo que quiero ser, si quiero ser ganador, puedo ser ganador, si quiero ser perdedor, puedo ser perdedor”.

Referencias Bibliográficas

1. BRADBURY Ray, “Crónicas Marcianas”, Ed. Minotauro, 1993
2. Ibid, (1993:104)
3. Ibid. (1993:101)