12 septiembre, 2026

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Retos del humanismo frente al cierre del milenio

Publicado por primera vez e l 07/16/03
Por: Dr. Celedonio Castanedo

· Conferencia Magistral pronunciada en el 1er Congreso de Psicoterapia Humanista, 4-6 febrero de 2000, Puebla, Pue., México.

·· Director de la Maestría en Terapia Gestalt, Colegio Leonardo Da Vinci, de la Universidad Autónoma de Centro América (UACA). Profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Excatedrático y fundador de la Maestría en Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR).

“Ninguna época ha sabido conquistar tantos y tan variados conocimientos sobre el hombre como la nuestra. Sin embargo, ninguna época ha conocido el hombre como la nuestra”.

Heidegger

Sin ánimo de entrar en debate sobre cuándo termina o empieza el milenio, lo cierto es que el guarismo 2000 arrastra consigo la idea de un tiempo nuevo. Sea este el inicio o el cierre de milenio, lo que sí se da es un marcado cambio digital de los tres nueves a los tres ceros.

En cuanto a si la fecha del calendario gregoriano está o no equivocada, 800 personalidades (científicos, universitarios y otros) del mundo hispanohablante han redactado y firmado un documento que circula por Internet: http://manifiesto2000.astored.org, conocido como Manifiesto 2000, en el que aclaran que el tercer milenio y el siglo XXI no comenzarán hasta el 1 de enero del año 2001. Parece que la confusión reside en que en la era cristiana no existió el año cero; los romanos carecían de símbolo para el cero.

Sea como fuere, estamos dando la bienvenida al año 2000, la era Internet, la Red que hace realidad la comunicación de todos con todos. Los hijos de la Red dicen “darme un teclado y moveré el mundo”, lo mismo que hace más de medio siglo, en los albores del conductismo, Watson decía: “darme cien niños recién nacidos y haré de ellos abogados o delincuentes”. La Red es un medio de comunicación universal sin fronteras físicas en el que un inversionista alemán coloca sus marcos en la Bolsa de Tokio; un niño andaluz sigue en la pantalla las clases de un colegio de los EE UU; Michael Douglas anuncia su matrimonio con Catherine Zeta-Jones; y 800 millones de páginas esperan la visita de alguien en la www (world wide web) o Malla Mundial; si alguien se atreviese a leerlas dedicando una jornada laboral ordinaria, necesitaría veinte mil años. Y por si todo esto fuera poco, los grupos de discusión (news groups) pueden cuadriplicar el contenido de la Red. En cuanto al correo electrónico (e-mail), hoy en día hay unos cinco millones de dominios (nombres que siguen el signo de arroba en el correo), y a cada uno de ellos pueden corresponder muchas direcciones de e-mail. El tráfico por la Red se duplica cada 100 días.

Sin embargo, el abuso de las redes de comunicación (Internet) está asociado con la caída de la comunicación entre los miembros de la familia en el hogar y puede distanciar las relaciones interpersonales, produciendo una mayor soledad y depresión en el ser humano (Kraut et al, 1998, American Psychologist, 53, 9, 1017-1031).

Las relaciones interpersonales sanas producen resultados positivos, como son los sentimientos de empatía, el entusiasmo, la autenticidad y un deseo de establecer más relaciones. Aunque la aplicación de nuevas tecnologías a los distintos campos del saber les confiere a estos una renovación tendiente a una expansión de sus límites y posibilidades. Por ejemplo, al final de esta década, adquirir un libro por correo electrónico será algo tan habitual como lo es hoy comprar el periódico en el quiosco de la esquina. La hiper-conocida Amazon. com es la mayor librería del mundo.

Así mismo, la incorporación de los avances tecnológicos informáticos al contexto de investigación en psicología, ha redundado en su desarrollo y ha producido un cambio importante en los enfoques, las estrategias y los objetivos. Algunos ejemplos: en el campo de la psicometría, Olea y otros (1999) han publicado Tests informáticos, Fundamentos y aplicaciones. En el de la psicoterapia, Fink Jeri (Ed.) (1999), How to use computers and Cyberspace in the Clinical Practice of Psychotherapy. En esta obra diez autores, todos ellos profesionales de la psicoterapia, tratan nuevos modos de brindar atención y seguimiento a sus pacientes a través de Internet. Entre las revistas editadas en formato electrónico están: Psychology in Spain: http://www.psychology inspai.com, y Cyberpsychology and Behavior. Se puede decir que estamos frente a una nueva disciplina de la psicología: la Ciberpsicología. En el campo de la Terapia Gestalt tienen sitio web: MundoGestalt.Com, http://www.mundogestalt.com (añadido el 16 de julio del 2003 por Diego Salama), The Gestalt Journal, http://www.gestalt.org; The Association for the Advancement of Gestalt Therapy (AAGT: http://www.aagt.org); y The Society for Gestalt Theory and its Applications (http://netmind.com) que publica The Gestalt Archive. También tienen su propia página web algunos Centros de formación de terapeutas en Gestalt: en el D.F. de México el Centro Gestalt de México hoy Universidad Gestalt http://www.ugestalt.edu.mx; el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt; el Instituto de Psicología Humanista y Gestalt (añadido el 16 de Julio del 2003); en España el Instituto de Terapia Gestalt de Valencia, http.//www.itgestalt.com, y el Centro de Psicoterapia Humanista de San Sebastián, http://www.lanzadera.com/cphdonosti, entre otros. Incluso se ha escrito una Tesis Doctoral que trata el tema de Internet y la Gestalt: Condensing the Field: Internet Communication and Gestalt Community (Brownell, 1999).

El siglo XX, que ahora agoniza, enviará a la tumba a las grandes utopías del siglo XIX, como el anarquismo y los socialismos. La gloria del físico Albert Einstein (1879-1955), el sabio que descubrió la Teoría de la Relatividad y el horror de Hitler, el mayor criminal que haya jamás conocido la historia. También desvelará el verdadero rostro de los fascismos que asolaron al mundo. La caída del muro de Berlín (la integración este-oeste) dejó ver la gran mentira construida con los cascotes de la II Guerra Mundial. Pero, ¿qué le queda al hombre? Se habla de “globalidad”, “terceras vías”, “futuro tecnológico”, nada en concreto; nada por lo que realmente, vitalmente involucrarse. Como dice un proverbio chino: “No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato”.

Este siglo XX nació con el vigor, el entusiasmo de que el cambio era posible. El desengaño vino luego. Aunque aún no ha finalizado, este siglo ha sido uno de los más cortos pero intensos de la historia. Corto, porque muchos historiadores coinciden en que su punto de partida fue el fin de la I Guerra Mundial, y parece más que razonable poner el punto final en algún momento entre la caída del muro de Berlín (9 de noviembre de 1989) y la desaparición formal de la Unión Soviética (diciembre de 1991). Y tan breve como repleto de acontecimientos. Hoy, apenas queda del marxismo-leninismo una isla caribeña, cuyo líder se parece cada día más al último de los defensores de Numancia. Al finalizar el siglo sentimos que nunca hubo tanta conciencia de lo que hemos querido y lo que hemos odiado. Nunca se había dado una fusión empresarial tan poderosa como la que acaba de acontecer a mediados de este mes de enero. Macro-fusión que integra a dos “gigantes” de la comunicación: America On Line (AOL), el mayor proveedor de acceso a Internet, y Time Warner, el primer grupo mundial de información y el ocio. Este es el primer efecto del 2000, cuya prevención ha costado una cifra similar a la que supone el emparejamiento de los dos gigantes mencionados.

Ignoro cómo el siglo venidero se enfrentará a algunos de los grandes retos personales y colectivos que acechan a la humanidad, como lo son: 1. La pobreza o cómo evitar el obsceno reparto de la riqueza – continentes enteros, como África, están a la deriva entre la miseria y el olvido -; 2- La excesiva riqueza o el supuesto bienestar humano basado en la creencia de un crecimiento material sin límites; 3. El sistema educativo; 4. La salud física y psíquica. Analizaré cada uno de estos cuatro elementos con la esperanza de que tal vez el hecho de que el hombre se juegue su ser en este reto le haga despertar y saque lo mejor de sí mismo, aunque sólo sea como instinto de supervivencia: toda gran marcha empieza con un primer paso y una forma de determinar el futuro consiste en analizar rigurosamente el presente.

La pobreza
Más de la mitad de la humanidad de este planeta (unos tres mil millones de personas) vive en la pobreza. Comparando la renta del 20% más rico de la población con el 20% más pobre, la proporción ha pasado de 30 a 1 en 1960, de 61 a 1 en 1991 y de 82 a 1 en 1995.

Los datos que aporta el último informe anual de la UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia no deben dejar ninguna conciencia tranquila: seiscientos millones de menores viven en la más absoluta pobreza, una cifra que crece al mismo ritmo que la economía mundial, y no todos son del Tercer Mundo, sino también los hay en las economías desarrolladas (26,3% de los niños en EE UU); un millón doscientos mil niños están infectados por el SIDA; trescientos mil niños son obligados a empuñar las armas en conflictos en los que dos millones de ellos ya han perdido la vida en una década. Estas son cifras escalofriantes a pesar de los progresos realizados en sanidad y mortalidad infantil. Se dice que los jóvenes –más de una tercera parte de la población mundial- son el futuro; pero muchos entre ellos no tienen otro porvenir que la miseria, ni otro presente que el sufrimiento. Quizá el nuevo siglo haya que imaginarlo como un gigantesco autoservicio en el que el ciudadano del mundo desarrollado podrá elegir una vida a su medida. ¿Y el ciudadano del mundo subdesarrollado? Para ese no habrá siglo.

La globalización de la información ha permitido construir por primera vez en la historia una sociedad mundial de cristal, en la que la barbarie de la injusticia internacional aparece en todo su esplendor en los últimos cuarenta años, las desigualdades entre países ricos y pobres (80% de la población mundial) se han quintuplicado y los millones de personas que está por debajo de la línea de pobreza superan a toda la población del Norte. Y los mil millones de desempleados en el Sur activan las emigraciones internacionales y ninguna ley de extranjería represiva podrá detenerlos. Solo una contracultura de la solidaridad internacional podrá activar la presión ciudadana para impulsar políticas de redistribución internacional de la riqueza. La contracultura ciudadana necesaria para un nuevo internacionalismo está hoy frenada por el imperio del individualismo posesivo, denominado por Vázquez Montalbán una cultura propia de simios. Si la manufactura del idiota colectivo prosigue a través de una sofisticada tecnología de alineación cultural, no solo peligra la salud mental pública, sino la misma democracia, que requiere para su reproducción una cultura política de implicación ciudadana que contenga cuatro objetivos: generar ideales colectivos altruistas, formar el hombre-mundo versus el hombre-patria, adiestrar en la práctica de virtudes públicas, e insertar a las personas en asociaciones y movimientos de participación social (enhorabuena a la OMG Médicos sin Frontera por recibir el tan merecido Nobel de la Paz 1999, y a CARITAS por recibir el Premio Príncipe de Asturias 1999: otorgando estos dos reconocimientos, el mundo se humaniza). Para combatir la cultura de los simios se necesita un tipo de ciudadano universal (como afirmaba Carl Rogers) preocupado y ocupado en la tarea de construir un planeta humanamente habitable. Un planeta en el que predomine el contacto. Se educa por contacto. Contacto es la palabra clave en educación (Martin Buber). Este es principal objetivo y el gran reto para el próximo siglo. La globalización ha sido sometida, hace unos días, a debate en Davos (Suiza), en el seno del Foro Económico Mundial. Por otra parte, algunos observadores, entre ellos el francés Jean Daniel, han dicho que, en lugar de hablar de globalización, habría que hablar de americanización. Por hacer estas declaraciones Jean Daniel ha sido acusado del “globa-lifóbico”.

La globalización será un fraude si lo único que globaliza es la pobreza. La globalización sólo será un éxito si beneficia a todos: este es el objetivo fijado por el G-8. El informe de este Grupo recomienda que los dividendos de la paz se empleen para condonar, a partir del año 2000, la deuda de los países más endeudados, ofreciendo así a muchos países del mundo (en particular a África) la posibilidad de comenzar sobre nuevas bases.

En la Cumbre para el Desarrollo Social de Copenhague, se estableció como prioritario el siguiente objetivo: “reconstruir una sociedad volcada en la cooperación, a fin de erradicar la pobreza y reducir las disparidades escandalosas, que no conducen sino a la desesperanza y la exclusión. Es nuestro deber regular la tercera revolución industrial y humanizarla antes de que sea demasiado tarde. Debemos redistribuir los dividendos de la mundialización para dar fin a la asimetría que genera una sociedad de la quinta parte”.

A mediados de enero el Banco Central de Ecuador aprobó el sistema de dolarización en la economía nacional para atajar el agravamiento de la inflación. El cambio con la moneda nacional se estableció en 25.000 por dólar y el resto de la vida subió un 50%. Esta medida ha sido criticada por los movimientos sociales (básicamente el levantamiento indígena que pretende paralizar el país indefinidamente desde el 15 de enero), pidiendo la dimisión del presidente del país Jamil Mahuad. Este activismo de protesta está representado por tres millones en una población de doce. Unos días después un golpe de estado puso fin al mandato político de Mahuad. La dolarización tiene precedentes en otros países latinoamericanos (Panamá, y naturalmente Puerto Rico).

La acumulación de riqueza material
El dinero ha tenido diferentes significados a través de los tiempos. Aristóteles atribuyó al dinero un valor de intercambio comercial. Aunque el ser humano valoriza el dinero, las posesiones, la salud y la fama creyendo que con ellas se alcanza la felicidad. Santo Tomás considera que acumular dinero equivale a ser usurero. Además, consideró que el derecho a la propiedad tiene límites: la excesiva abundancia de riqueza se justifica únicamente cuando se emplea en ayudar a la indigencia de los otros. Calvino se opuso a Aristóteles, el primero defendía que el dinero fuera invertido para incrementar el capital. Benjamín Franklin acuñó la frase de que “el tiempo es dinero”: la persona tiene que saber cómo utilizar ambos.

El reinado del dinero y el individualismo posesivo son los rasgos que mejor caracterizan esta civilización. En los estudios empíricos de la sociología de la cultura, una de las aspiraciones vitales del ciudadano en Occidente es obtener ingresos para gozar de un alto nivel de consumo y confort, descuidando de esta forma establecer relaciones con otras personas.

Uno de los líderes mundiales en el campo de la creatividad, Mihaly Csikszentmihaly ha publicado en la prestigiosa revista American Psychologist (octubre de 1999, vol. 54 n° 10, pp. 821-827), un interesante artículo titulado “If we are so rich, why aren’t we happy” (“¿Si somos tan ricos, por qué no somos felices?”). En este trabajo retomo algunos fundamentos reflejados en el citado artículo de Mihaly (la razón de utilizar el nombre y no el apellido se explica por la dificultad fonética que tiene el pronunciar un apellido con tantas consonantes seguidas, aunque el apellido finaliza casi como el nombre). Artículo que abre el debate para el próximo número especial de la APA (enero 2000), que incluirá ensayos sobre la felicidad, el funcionamiento humano óptimo, y la psicología positiva. Los editores invitados de este número especial son Mihaly y Martín Seligman (autor de Learned optimism, 1991).

En las sociedades tecnologizadas, el poseer riqueza material y el poder adquirir con esta riqueza bienes de consumo (por ejemplo, el consumismo que se desata en las fiestas navideñas), no es precisamente sinónimo de que se está caminando por un sendero que conduce a la felicidad. Estos son dos claros ejemplos. Primero, Suecia a pesar de que proporciona una gran seguridad material a sus habitantes, tiene una de las tasas más altas de Europa en cuanto a suicidio y soledad se refiere. Segundo, si se compara el producto nacional bruto de estos tres países, Alemania, Japón e Irlanda, los dos primeros tienen un PNB que duplica el tercero, sin embargo el nivel de felicidad es más alto en el último (Csikszentmihalyi, 1999). Todo parece indicar que la correlación entre bienestar y bienes materiales es muy baja e incluso negativa. Si una persona lucha por alcanzar un cierto nivel de opulencia creyendo que la riqueza la hará más feliz, cuando lo alcance pretenderá escalar a otro nivel y así sucesivamente. Y llegará el momento en que será imposible que acumule más riqueza o poder, es entonces cuando, a pesar de lo que posea, se sentirá vacío. Un segundo factor es lo que Mihaly acuña como “privación relativa”, una especie de envidia, la persona no evalúa sus posesiones en términos de lo que necesita para vivir bien, sino que las compara con aquellos que tienen más. Como resultado se siente infeliz. Tampoco las ventajas materiales se traducen en beneficios sociales y emocionales, la persona canaliza su energía para conseguir más bienes materiales, su sensibilidad hacia otros valores como la amistad, el arte, la literatura, la religión, la filosofía, decrece.

El dinero puede comprar:

  • Una cama, pero no el sueño.
  • Un libro, pero no la inteligencia.
  • Medicinas, pero no la salud.
  • El placer, pero no el amor.
  • La diversión, pero no la felicidad.
  • El crucifijo, pero no la fe.
  • Una tumba lujosa, pero no el cielo.
  • Etc.

El sistema educativo
En la película Hoy empieza todo, del director Bertrand Tavernier, todos los personajes del sistema educativo: psicólogos, asistentes sociales, administrativos, inspectores, aparecen tal y como son; profesionales que gestionan una de las mayores catástrofes de las sociedades opulentas: la educación. Sin tener la menor idea de cómo resolverla ni tiempo para pensarlo. Es en ese lugar extraño, el espacio de los niños y de los jóvenes, donde aparece con toda su intensidad nuestra incapacidad para instruir y nuestra impotencia como padres para educar. La vida cotidiana de esa escuela es la misma en millones de escuelas del mundo entero, y, por supuesto, las hay aún mucho peores. El momento más duro de la película se produce cuando una vieja profesora que ha vivido épocas más difíciles durante la guerra y la posguerra, se pregunta cómo es posible que antes en 1945, al final de la II Guerra Mundial, cuando Francia estaba totalmente arruinada, los niños acudían a la escuela limpios, estaban bien educados y eran aceptados por sus padres. “¿Qué ha sucedido?”. Se pregunta esta maestra a sabiendas de que nadie conoce la respuesta ¿Cómo es posible que la opulencia de las naciones no haga disminuir, sino que incluso aumente la crueldad, el egoísmo y la maldad que suele atribuirse a la miseria?

Más de 125 millones de niños y niñas no van a la escuela. Uno de cada cuatro adultos es analfabeto. La Fundación para el Tercer Mundo Intermón, ha iniciado la campaña Educación ahora: Rompamos el círculo de la pobreza, con la que quiere sensibilizar a los gobiernos de los países, tanto del Norte como del Sur, para que se comprometan a conseguir una educación básica universal en el año 2015. Según Intermón, lograr este objetivo costaría sólo el equivalente a cuatro días de gasto militar mundial. Con esta iniciativa se recuerda que en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, celebrada en 1990, en Jontien, Tailandia, se propuso garantizar la escolarización primaria universal para todos en el año 2000, una meta que ha tenido que posponerse otros 15 años más. Los datos señalan que los países industrializados, que representan una quinta parte de la población mundial, están consumiendo algo más de las cuatro quintas partes del gasto educativo mundial (84%), frente al 4% del Este asiático, el 2% de los Estados árabes o el 1% del África subsahariana. En España las principales actividades de la campaña de Intermón han recibido el respaldo del Ministerio de Educación y Cultura, por ejemplo, Intermón propone que los ciudadanos españoles envíen tarjetas postales al presidente del Gobierno, José María Aznar, pidiéndole que asuma con responsabilidad el compromiso por la Educación en el mundo. Así mismo, en abril se van a celebrar, en diversas ciudades del planeta, actos de movilización, para pedir apoyo público de la población a esta campaña.

La educación es el principal instrumento para garantizar la igualdad de oportunidades y contribuir al desarrollo y al crecimiento de los ciudadanos de cualquier país del planeta.

La salud física y psíquica
Últimamente el estrés laboral o agotamiento psíquico (síndrome de desgaste personal o burnt out) ha sido reconocido, por el Tribunal Supremo de Justicia vasco, como enfermedad laboral, siempre y cuando se derive directamente de la práctica de la actividad laboral, a pesar de que esta figura no se contemple en el cuadro de enfermedades profesionales y hasta ahora se clasificaba como una enfermedad común. El síndrome de desgaste personal se define como un trastorno adaptativo crónico con ansiedad, como resultado de la interacción del trabajo con sus características personales. Este es un tipo de estrés que se da en aquellos profesionales que realizan su trabajo en contacto con otras personas (como profesores y/o profesionales de la salud). Surge al sentir el profesional defraudadas sus expectativas, al no poder poner en práctica sus ideas con respecto a cómo debe ser realizado su trabajo. El burnt out no nace de forma espontánea, sino que se da como un proceso continuo, es un estrés de carácter crónico experimentado en el contexto laboral.

Se toman píldoras para dormir, para despertarse, para adelgazar, etc. Según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo de España (publicados en el Arch Gen Psychiatry) la depresión a nivel mundial ha alcanzado la triste cifra de 350 millones de personas en los EE UU: 8 millones de casos al año en los EE UU (lo que equivale a un 10% de la población y un 17% que la padece alguna vez en su vida). En España 2 millones de casos (5% de la población de casos al año y un 15% de personas que la padece alguna vez en su vida). Lo que hace que el consumo de antidepresivos, hipnóticos y sedantes, tranquilizantes, psico-estimulantes y neurolépticos se haya incrementado en España, en los últimos diez años, casi un 50% pasando de 40.000.961 envases a 59.982.916 envases. Véase Cuadro siguiente.

Consumo de fármacos en España (año 1998 )
Producto |  N° de Envases
Antidepresivos | 12,652.540
Hipnóticos y sedantes |  8,149.554
Tranquilizantes | 29,227.586
Psicoestimulantes | 442.683
Neurolépticos |  9,510.553
TOTAL | 59,982.916

La farmacoterapia puede producir dependencia psicológica: el paciente recurre a ella para salir de la depresión, se engancha tanto física como psíquicamente porque produce bienestar; es el camino fácil, el paciente evita tener que sentir. Todo esto no significa que este producto químico debería ser abolido, sino que hay que considerar sus usos y abusos. No se puede “cerrar el duelo” que produce la pérdida de un ser querido o cualquier otra situación psicológica excesivamente traumática únicamente tomándose un antidepresivo. Los antidepresivos pueden ayudar al proceso terapéutico si se utilizan en combinación con la psicoterapia, por sí solos no son suficientes.

El fármaco más eficaz, el optimismo, no se encuentra a la venta en las farmacias. En un estudio realizado por el psiquiatra Toshihito Maruta, de la Clínica Mayo, se afirma que los optimistas viven en promedio más que los pesimistas. El optimismo puede contribuir al éxito en el trabajo, los estudios, los deportes y contribuir a la salud y a la longevidad. Además, en prestigiosas revistas de psicología se han publicado numerosos artículos que relacionan la enfermedad con el lado psicológico del paciente, por ejemplo, la revista Arterosclerosis publica un artículo que demuestra la interrelación entre la diabetes y la depresión; cuanto más deprimida está la persona, menos posibilidades tiene de curarse. Otra reconocida revista, Jama, publica que algunos médicos piden al paciente que describa con detalles los síntomas de su posible enfermedad antes de acudir a la consulta. El resultado de este tipo de intervención empática es que el paciente se siente mejor cuando acude a la consulta. La revista Psychosomatic Medicine, ha publicado que las personas seropositivas pueden entrar más o menos rápidamente en la fase final de la enfermedad, según el grado de depresión que alcancen y el apoyo social que reciban, lo que tal vez se puede explicar por el poder del optimismo, la fuerza de la sugestión, o la lucha contra la indefensión aprendida, como señala Seligman.

En el futuro se producirán nuevos fármacos que curen el mal de Alzheimer, el Parkinson, el cáncer, e incluso una vacuna contra el SIDA. Por otra parte, aparecerán nuevas enfermedades mortales, que serán cada vez más difíciles de controlar. La esperanza de vida que, era de 50 años en 1900, ahora es de 80 años, y podría llegar a ser de 90 a mediados del siglo XXI. Aunque no se trata de darle más años a la vida sino más vida a los años, como sostiene el psiquiatra Luis Rojas Marcos: “El objetivo no será añadir años o grandes logros a la vida, sino vida y momentos dichosos a los años”. Por el momento somos incapaces de explicar lo que sucede cuando el cerebro funciona incorrectamente, por ejemplo, en los casos de enfermedades graves de la salud mental como la esquizofrenia. Tampoco conocemos con exactitud la influencia que tienen (factor intrínseco) y el medio ambiente (factor extrínseco) sobre el desarrollo de la personalidad. Aunque con la oveja Dolly, se ha llegado a la clonación de gemelos. Recientemente, la revista Science publica un artículo de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón (EE UU) en el que se comunica que ha nacido Tetra, el primer mono (macaco rhesus hembra) clonado por implantación, lo que permitirá utilizar los monos para la investigación en laboratorio de enfermedades humanas, disponer de otro tipo de animal para la investigación que no sea únicamente la rata de laboratorio, que reduzca la distancia entre el infrahumano y los enfermos.

Aunque de la década de los noventa (Década del cerebro) han surgido muchos descubrimientos, desde cómo obtener imágenes de los pensamientos fugaces hasta nuevos fármacos para combatir una amplia gama de enfermedades mentales, es el descubrimiento de que el cerebro se desarrolla y se mantiene añadiendo nuevas células, el más revolucionario. Este hallazgo ya ha arrojado nueva luz sobre los mecanismos del aprendizaje, la memoria y el envejecimiento en cerebros normales, sugiriendo nuevos y atrevidos métodos para tratar los derrames y otras afecciones cerebrales. Además, es posible que aporten explicaciones a algunos misterios que quedan por resolver, por ejemplo, cómo se explica que los niños pequeños a los que se les extrae quirúrgicamente una parte del cerebro, como tratamiento de la epilepsia gran mal, se desarrollan con normalidad, como si tuvieran el cerebro completo. Esta creencia de que el cerebro humano no aumentaba su número de células, de que nacemos con todas las neuronas, era fortalecida por el hecho de que muchos pacientes no recuperaban su capacidad de hablar o caminar después de sufrir derrames u otras lesiones cerebrales graves. Sin embargo, esta creencia es hoy en día tan falsa como que el Sol gira alrededor de la Tierra: el sistema nervioso sigue produciendo nuevas células a lo largo de la vida, lo que entierra uno de los dogmas más antiguos de la neurociencia y se relaciona con el aprendizaje, la memoria y la inteligencia.

Aún desconocemos cómo desarrolla el cerebro las funciones de pensar y tomar decisiones. No obstante, todo parece indicar que la clave de nuestros conflictos presentes y futuros se sitúa en el cerebro, una prueba evidente es que casi todos los órganos de nuestro cuerpo que no funcionen adecuadamente, se pueden o se podrán transplantar: hígado, médula ósea, corazón, manos, piel, intestinos, laringe, córneas, uretra, orejas, pelo. Casi todo tiene o tendrá un repuesto, excepto el cerebro.
Para resolver estos cuatro desafíos habría que poner en práctica este pensamiento brillante de Einstein: “En momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

La psicología en general y, en especial, los enfoques humanísticos, tienen como principal compromiso reducir la angustia existencial ofreciendo apoyo al bienestar psíquico de la persona, previniendo la desilusión que produce el darse cuenta de que se ha desperdiciado la vida luchando para conseguir metas que no satisfacen las necesidades existenciales vitales. Se necesita caminar por senderos que conduzcan a una vida más satisfactoria; la felicidad no es algo que ocurre a la persona, sino algo que hace la persona para que ocurra; la solución es espiritual o psicológica; si la felicidad es un estado mental y emocional, la respuesta se encuentra en los procesos cognitivos y emotivos.

La experiencia demuestra que la habilidad para desarrollar contactos no es innata, sino que es el resultado de la experiencia, se adquiere con la práctica. En el futuro lo más estable será el cambio, el hombre necesitará adaptase a un cambio constante y tendrá que estar realizando un aprendizaje constante (educación permanente). Los conocimientos técnicos y el cociente de inteligencia (CI) no serán tan valiosos como la inteligencia emocional (IE), el CI queda establecido para siempre a los 18 años de edad mientras que la IE se desarrolla, como el potencial humano, toda la vida. Inteligencia emocional es la capacidad de ser inteligente en un ambiente social y resolver situaciones cotidianas difíciles. El líder del futuro tendrá que ser capaz de desenvolverse en el entorno utilizando altas habilidades sociales, teniendo auto confianza y empatía.

Optimismo versus pesimismo
En un reciente y brillante artículo, Federico Mayor Zaragoza, ex-director general de la UNESCO, y Jéröme Bindé, también ex-funcionario de la UNESCO, se preguntan si el siglo XXI será un mundo mejor o un “mundo feliz”, si sobrevivirá la humanidad al siglo XXI. En el informe mundial The World Ahead: Our Future in the Making se pretende dar respuesta a preguntas como estas: ¿Estamos amenazados por una bomba demográfica? El norte o los países desarrollados se están convirtiendo en asilo de ancianos y el sur, en una guardería. Mientras que en algunos países desarrollados, entre ellos España, cada vez nacen menos niños, en América Latina, entre ellos México, el problema es justo lo contrario. En estos últimos países la población en edad escolar, no deja de crecer, alcanzando una tasa de crecimiento superior al 2% anual. ¿Habrá alimentos suficientes para todos? ¿Podremos llegar a erradicar la pobreza? ¿Nos dirigimos hacia un “apartheid” urbano y social general que relegaría a la democracia al museo de la historia? ¿La sociedad del futuro sucumbirá ante la droga? ¿Contribuirán las nuevas tecnologías a ensanchar el abismo entre ricos y pobres, o más bien fomentarán la enseñanza a distancia? ¿Cómo pasar de una cultura en la que predomina la violencia a una cultura centrada en la paz? Parafraseando a Carlos Fuentes “la tragedia del milenio al morir el milenio es que, contando con todos los medios para asegurar la felicidad, los hayamos violado empleando los peores métodos para asegurar la desgracia”.
Como afirman Mayor y Bindé, en el referido artículo, …los gastos de defensa representan entre 700.000 y 800.000 millones de dólares anuales. Además, podríamos obtener ingresos considerables reduciendo otros gastos inútiles… y luchando contra la corrupción.

Gabriel García Márquez nos recuerda que “no esperemos nada del siglo XXI, es el siglo XXI el que espera todo de nosotros”.

En la Semana Monográfica de la Fundación Santillana (celebrada en Madrid en la última semana de octubre de 1999), Román Mayorga, experto en educación del Banco Interamericano de Desarrollo, mencionó tres razones para ser optimista en América Latina. La primera es económica: la globalización y la revolución tecnológica han hecho entender a los gobiernos de América Latina que, para integrarse y competir en el siglo XXI, hace falta invertir en proporcionar conocimientos y capacitación a los profesionales. La segunda razón es política; la democratización de América Latina ha aumentado la participación de los ciudadanos en la vida política. Y la tercera razón es la conciencia creciente de que ha llegado el momento de hacer algo fundamental por la igualdad, lo que no han conseguido los modelos económicos anteriores. Hay que evitar que las desigualdades entre los países ricos y los menos favorecidos puedan dar origen a intensos flujos migratorios desde estos últimos a los primeros, lo que podría convertirse en auténticas invasiones. Y volviendo a la Semana Monográfica de la Fundación Santillana, Mayorga expuso algunas aplicaciones educativas que han tenido éxito en América Latina, como la Tele secundaria de México, que cuenta con casi un millón de estudiantes dispersos por todo el país. En los últimos años algunos países de Hispanoamérica están invirtiendo básicamente en capital humano: la educación es un arma clave contra la desigualdad social y la pobreza, proporciona empleos mejor remunerados. Si el pasado es el mejor predictor del futuro, podemos esperar cambios rápidos en la evolución del ser humano. Si el siglo XX puede ser visto como el de la transición de la familia extensa (integrada por varias generaciones y múltiples grados de parentesco) a la familia nuclear (compuesta en esencia por los cónyuges y sus hijos), en el siglo XXI el tipo de familia será aún más reducido, cada vez habrá más gente viviendo sola, menos matrimonios. La vida afectiva y emocional estará caracterizada por una sucesión de situaciones transitorias.

Deseo terminar recomendando la lectura de un pequeño gran libro. El Caballero de la Armadura Oxidada, de Robert Fisher. Esta obra contiene profundas enseñanzas que ensanchan nuestra mente, que nos llegan al corazón y alimentan nuestro espíritu. Nos enseña que debemos liberarnos de los bloqueos que nos impiden conocernos y amarnos a nosotros mismos para poder dar y recibir amor, que todo lo que necesitas está en ti. Terry Linn Taylor, autora del bestseller Los Angeles como Mensajeros, ha escrito sobre este libro:

La vida es básicamente buena y también lo son los humanos. Si necesitas que te recuerden esto, lee el Caballero de la Armadura Oxidada. Si necesitas que te recuerden la importancia de amarte a ti mismo, POR FAVOR lee el Caballero de la Armadura Oxidada. Cuando hayas llegado a la última página sabrás que la vida es buena, que eres amor, que eres maravilloso; y que todo está bien.

Este artículo fue obtenido de la página http://pagina.de/celedonio