12 septiembre, 2026

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Ensayo: Obesidad y Autoestima en Psicoterapia

Publicado por primera vez el 07/11/03
Por: Dra. Judith E. Sánchez Vázquez

Introducción.

La función principal del comer es proporcionar al cuerpo los componentes nutritivos <<Comer es una metáfora de la forma en la que vivimos, también de la forma en que amamos>>. Un exceso de fantasía y de dramatización, la necesidad de controlar y el deseo de lo prohibido son comportamientos que nos privan de encontrar goce alguno en lo que comemos o en nuestras relaciones. (1)

Como parte de la introducción en su libro, la autora menciona entre otras cosas que creía que quería estar delgada, y descubrió que lo que quería era ser invulnerable.
Menciona que no sabía cómo trabar una relación profunda con otra persona, sino sólo con la comida. (1)

Al tener que escoger entre las opciones de perder peso, ser felices en una relación de pareja, tener éxito en el trabajo o recibir noticias de una vieja amiga, casi la mitad de las mujeres dicen que lo que más felices les haría sería perder peso, es la respuesta resultante de una encuesta titulada: “Sentirse gorda en la sociedad de gente delgada”, cuando se les preguntó si su peso afectaba al sentimiento que tenían de sí mismas. (1)

Para los hombres el problema es el mismo y a la vez diferente. La mayoría de ellos están menos pendientes del peso que las mujeres, pero hay muchos para quienes existe una dolorosa conexión entre los juicios referentes a su peso y un descenso de la confianza en sí mismos. Estos hombres llevan una carga diferente de la de las mujeres, porque raras veces pueden expresar o recibir apoyo cuando sienten este tipo de sufrimiento, especialmente porque se trata de un <<problema de mujeres>>. (1)

° En este último punto, en el que hace mención la autora, coincido con ella con respecto al sufrimiento silencioso que padecen los hombres cuando les afecta tanto o más que a las mujeres el problema con la comida, debido precisamente a la creencia que tenemos de que éste se trata de un <<problema de mujeres>>.

A ellos como a ellas, concentrarse en la comida les sirve para escapar de otros problemas subyacentes: La confianza y la intimidad. Prefieren perder peso que aproximarse a otro ser humano, prefieren centrarse en su cuerpo que en amar o ser amados. Es más seguro: así sabrán de dónde vendrá el dolor y de este modo podrán controlarlo.

No saben cómo tener una relación profunda con otra persona sino sólo con la comida. (1)

¿Cuándo el comer se convierte en un <<problema con la comida>>?
La función principal del comer es proporcionar al cuerpo los componentes nutritivos necesarios para vivir. (2)

Este hecho no es tan simple cuando se trata de seres humanos.
Más allá de su valor nutritivo, la comida tiene una serie de valores sociales y rituales.

Los hábitos alimenticios que conducen al sobrepeso pueden motivarse tanto por un problema de tipo físico como por un problema emocional. (2)

° Considerando este punto, creo necesario hacer hincapié, en la importancia de distinguir, cuáles son los motivos que conducen al sobrepeso de las personas, si se debe a cuestiones físicas o de tipo emocional, para así abordar el problema y darle una solución.

Visto desde una perspectiva saludable, es deseable mantener el peso ideal y si la comida da como resultado un exceso de peso entonces sí que podría hablarse de un <<problema>>. (2)

El comer puede derivarse de un problema emocional cuando es <<compulsivo>>, cuando alguien se siente obligado a comer incluso aunque intelectualmente sepa que no debería hacerlo y aunque ni siquiera tenga hambre. Puede creer que tiene hambre, y aunque sabe que esa ansia por la comida perjudicará a su cuerpo, se ve empujado a ingerir alimentos. (2)

° Cabe hacer la aclaración, que en este ensayo sólo será considerada la obesidad de tipo exógena, es decir la obesidad que tiene que ver con la situación emocional de las personas y no la obesidad de tipo endógena, en dónde se involucran cuestiones de tipo hormonal entre otras.

Según el autor, menciona que existen varios estudios que demuestran que tanto el apetito compulsivo como la bulimia afectan con mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres.

No puede ser una simple coincidencia el hecho de que este periodo coincida con algunos de los grandes cambios que se han producido en el papel de la mujer en la sociedad. (2)

Varios escritores han señalado que, pese a todos los progresos que ha conseguido realizar el movimiento feminista, también ha tenido que cargar con algunas presiones terribles. (2)

A algunas personas les puede parecer tiránico que les ordenen lo que tienen que hacer, pero, para alguien que no quiere aceptar la responsabilidad de tener que tomar sus propias decisiones, esta situación le parece perfecta.

Los papeles <<tradicionales>> de la mujer como amas de casa, profesoras, secretarias, enfermeras etc., pueden haber oprimido a muchas mujeres y haber limitado su creatividad aunque, en realidad, tenían muy poca presión a la hora de escoger su estilo de vida.

En la actualidad, con la llegada de la mujer al mundo laboral y al de los negocios, su abanico de opciones es mucho más amplio y su interés por participar en los diferentes papeles de la sociedad es aún mayor. (2)

Una mujer se puede ver en la situación de tener que elegir entre ser madre y esposa o ser doctora etc. Cuando elige el primer papel es posible que sienta que no se está realizando como persona y que resignarse a realizar un papel tradicional supone un paso atrás, mientras que elegir cualquiera de los otros papeles frustraría su instinto maternal. Por tanto, ella puede decidirse por desempeñar ambos, lo que en muchos casos desemboca en lo que la doctora Harriet Braiker ha denominado <<mujer tipo T>>, en el que la T significa <<a todo y a todos>>. (2)

Por lo general, los hombres no se ven afectados por esta disyuntiva, además puede haber tenido un día terrible en la oficina, pero cuando llega a casa está perfectamente aceptado que se descalce y descanse en el sillón del salón. (2)

Éste no es el caso de las mujeres, quienes pueden acabar <<la jornada laboral>> con un profundo sentimiento de culpa por haber empujado a sus hijos a una infancia sin una madre en casa y que, en lugar de recostarse, tienen que preparar la cena, repasar los deberes de los niños etc. (2)

Es más, no es suficiente con desempeñar las <<tareas básicas>> propias de una ama de casa tradicional, tienen que demostrar que sus obligaciones en el hogar no están afectando negativamente a su profesión y viceversa. (2)

° Con respecto a los puntos anteriores que menciona el autor, concuerdo con algunos en dónde se refiere a que la jornada “laboral” de la mujer se extiende aún al llegar a casa, que a la mujer que trabaja le crea una sensación de culpabilidad ante sus hijos por no estar con ellos, y además que tienen que demostrar que sus obligaciones en el hogar o en el trabajo no se afectan la una a la otra. y también coincido con el autor, cuando dice que hay maridos considerados que ayudan a la esposa a desempeñar ambos papeles, sin embargo mi opinión personal, es que cada vez la mujer se desempeña mejor en ambas actividades y además obtiene excelentes resultados, y a pesar de lo que pudiera creerse, su esfuerzo es reconocido y aceptado cada vez más en todos los ámbitos en los cuales se desenvuelven las mujeres.

Algunos psicólogos afirman que el apetito compulsivo en las mujeres simboliza el conflicto de papeles en el que se encuentra la mujer moderna, en donde el comer representaría el papel de la madre pasiva que cría a sus hijos y adelgazar representaría la identidad agresiva y competitiva masculina. Otros afirman que adelgazar representa una obediencia a los valores sociales de lo que significa ser sexualmente atractiva, mientras que comer en exceso representa un rechazo a esas normas sociales. Si bien puede haber algo de verdad en esas teorías, ambas son bastante simplistas, dice el autor. (2)

° Simplistas o no, estas teorías que algunos psicólogos afirman, me parecen interesantes y en mi punto de vista, no tan imposibles de que así sean, debido a la fuerza o el peso que recae de la cultura, con respecto a lo que <<debería de ser>>

Además el autor menciona que, es innegable que la mujer moderna se ve atrapada en un conflicto de identidad que, en sí mismo, puede acabar con su autoestima o agravar aún más su ya baja autoestima. (2)

Por otro lado, la autora del libro: “Cuando la Comida sustituye al amor”, menciona que el amor es un estado de conexión recíproca, que incluye la vulnerabilidad y la entrega  y que exige autovalorarse y ser constante, y es también una disposición a enfrentarnos a lo peor de nosotros mismos en vez de rehuirlo. (1)

La compulsión es el acto de centrarnos en una actividad, en una sustancia o en una persona, para sobrevivir, para tolerar y amortiguar nuestra experiencia en cada momento.
La compulsión es un estado de aislamiento caracterizado por la absorción en nosotros mismos, la invulnerabilidad, una baja autoestima, la imprevisibilidad y el miedo de que nuestro dolor nos destruya si lo afrontamos.

El amor ensancha: la compulsión encoge.

El objeto mismo de la compulsión es protegernos del dolor que va asociado con el amor.(1)

La comida y el amor. Si no nos han amado, reconocido y entendido bien, nos las arreglamos para adaptarnos a la situación: Rebajamos nuestras expectativas, dejamos de pedir lo que necesitamos, de mostrar dónde nos duele o de decir que nos hace falta consuelo.  Dejamos de esperar que nos reconozcan y empezamos a confiar en nosotros mismos y en nadie más para nuestro sustento, nuestro consuelo y nuestro placer.  Empezamos a comer y a comer.(1)

Se transfiere el dolor de la espera al dolor de ser gorda. La experiencia del amor, es que es algo que daña. El amor duele, la gente engaña, se va, sabe que la gente es traidora, y se ha protegido cuidadosamente ante la posibilidad de sentir el dolor de la traición, (de cualquiera); se ha buscado un amante, segura de que nunca la abandonará: La comida.. El amor y la compulsión no pueden coexistir. (1)

La compulsión es desesperación en el nivel emocional, es el sentimiento. Nos volvemos compulsivos para sentir.

Lo único que siempre quisimos fue amor, no quisimos volvernos compulsivos. lo hicimos para sobrevivir. Lo hicimos para no volvernos locos. Porque nos hacía bien. (1)

La comida era nuestro amor, comer era nuestra manera de ser amados. La comida era accesible cuando nuestros padres no lo eran, la comida no se levantaba y se iba, como los padres, no nos decía que no, no nos pegaba, la comida no se emborrachaba y siempre estaba ahí, tenía buen sabor, la comida llegó a ser la mejor forma de amor que conocíamos. (1)

Pero la comida no es más que un sustituto del amor, somos muchos los que hemos estado usando la comida  como sustituto del amor durante tantos años que ya no reconocemos la diferencia entre buscar el amor en la comida y buscar el amor en el amor.
No sabemos cómo es el amor, por lo que nosotros tampoco podemos amarnos bien. (1)

El comportamiento compulsivo, en el nivel más fundamental, es una falta de amor hacia uno mismo; es una  expresión de nuestra creencia de no valer lo suficiente. (1)

° Mi opinión hasta este momento; es que lo que  ha sido mencionado por la autora del libro: “Cuando la Comida sustituye al amor”, parece dar mucho énfasis en el hecho de la falta de amor y reconocimiento de los demás hacia las personas que padecen obesidad y de la compulsión hacia la comida como consecuencia de ello; sin embargo considero que al experimentar en sí misma este problema, y darse a la tarea de investigar, dar seminarios y escuchar la problemática de otras personas que sufren de obesidad, le otorga la validez suficiente para fundamentar tal énfasis a estos puntos, que de alguna manera se mencionarán más adelante de manera más detallada.

Por otra parte de los dos autores mencionados anteriormente, encuentro que difieren un tanto en cuanto, a qué tanto afecta la obesidad en los hombres, Geneen Roth, considera que la obesidad en los hombres aparece casi tan frecuentemente como en las mujeres; sólo que la viven y enfrentan de manera distinta, y el autor; Abraham J. Twerski, considera que este problema afecta más a las mujeres que a los hombres, emocionalmente hablando, ya que si nos referimos a lo que a la salud se refiere para ambos, no hay punto de discusión, ya que los afecta por igual, (esto es mío), yo creo que desde el punto de vista emocional, afecta casi de la misma manera a hombres y a mujeres, sobre todo por la necesidad de cubrir las exigencias que dicta la sociedad para ser aceptado.

Fundamentos de diferentes autores.

Con la figura a cuestas. ¿Qué importancia tiene, para la autoestima, el aspecto físico?.
A todas luces, la apariencia física puede influir en la personalidad. Es sabido que las ideas acerca de lo que es físicamente atractivo han variado a lo largo de la historia y de una cultura a otra. (3)

Sin embargo en cada época y cultura prevalecen determinados “ideales”, y se considera que quien los realiza confía en sí mismo, y es aceptado por los demás.
Hasta cierto punto, es lógico que así sea. Indudablemente, una persona que los demás consideran atractiva tiende a desarrollar seguridad en sí misma y a sentirse cómoda en el trato social, mientras que a otra persona menos atractiva puede faltarle algo de ese mismo apoyo y aceptación que brindan los demás. (3)

¿Por qué se come en exceso?. Para muchas personas, comer no sólo significa saciar el hambre, sino saciar el deseo de ser aceptadas, consideran que la comida es un premio sobre todo si en su infancia los padres se lo enseñaron así o si los dejaban sin comer como castigo. En ocasiones, esta actitud provoca graves trastornos alimentarios, los cuáles pueden ser difíciles de tratar; lo mejor, es prevenirlos. (3)

Se puede comer con apetito aunque las necesidades calóricas estén satisfechas, mientras que la saciedad sólo se consigue cuando el hambre es aplacada. (4)
El hombre moderno, preso de las circunstancias de la civilización, parece haber perdido sus instintos naturales. En la alimentación esto se manifiesta por la gula; se come mientras hay apetito, aunque el hambre haya sido saciada ya. Y se come no sólo para satisfacer el apetito, sino también por obligación social, como señal de reconocimiento o gratitud. (4)

A ello cabe añadir que el aumento de nivel de vida ha condicionado que se ingiera un exceso de alimentos con alto contenido calórico y de total aprovechamiento.
Se empeora la situación, asimismo, en razón de la era técnica en que vivimos, porque la vida sedentaria se ha impuesto en todos los órdenes. (4)

Factores subjetivos han modificado de tal manera los instintos del hambre y apetito que, en el sentido literal de la palabra, la sensación de saciedad ha sido alterada.
Como dijo Banting, codescubridor con Best de la insulina: <<Puedo afirmar de una manera responsable que la cantidad de la dieta ha de dejarse al arbitrio del hambre; que sólo la calidad es esencial para combatir y curar la obesidad>>. (4)

° En mi opinión, considero que lo que dijo el Sr. Banting, resume en dos líneas lo que se ha venido hablando y a lo que se han referido los anteriores autores, aunque no toca la parte emocional que es de suma importancia, debido a los estragos tan considerables que provoca en las personas en su desempeño ante la vida.

Padecer apetito compulsivo significa comer de forma incontrolada, ya que en eso consiste una compulsión: una persona se ve obligada a hacer algo que no desea. Existe algo dentro de esa persona que ha pasado a dominar su conducta de tal modo que se ve forzada a llevar a cabo un acto en particular. En trastornos obsesivos y compulsivos es muy frecuente observar algún tipo de comportamiento ritual. (2)

Cuando se come compulsivamente, el ritual se manifiesta en comer más de lo que se debería o en comer de manera excesiva.
Algunas personas creen que el apetito compulsivo es un síntoma de falta de fuerza de voluntad. Piensan que si uno se mentaliza y hace un esfuerzo sincero y dedicado se puede evitar esa compulsión. El hecho de que alguien coma en exceso lo interpretan como una prueba de que adolecen de falta de voluntad, indolencia y desinterés por esforzarse. (2)

Comprender que el malestar que siente el comedor compulsivo es tan grande que le resulta imposible superarlo con sólo su fuerza de voluntad.

La clásica afirmación <<mañana lo dejo>> es un error. Después de una buena comida, cuando un comedor compulsivo se siente temporalmente libre de su compulsión, llega a creer sinceramente que la próxima vez será capaz de controlar sus ansias de comer. A pesar de todas las experiencias pasadas es incapaz de reconocer la naturaleza de la compulsión y ve el problema como una cuestión de fuerza de voluntad. Este error le lleva no sólo a ser incapaz de encontrar ayuda competente para solucionar su problema, sino que también hace que la persona se castigue a sí misma por no haber podido emplear su fuerza de voluntad. (2)

Las personas que tienen autoestima pueden afrontar con más facilidad los distintos problemas y objetivos de la vida sin desarrollar un estado de ansiedad, mientras que la falta de autoestima convierte a una persona en un ser muy vulnerable a ella. (2)

La ansiedad o la sensación de ser un desgraciado, que a menudo se debe a una pobre autoestima, puede llegar a ser muy desagradable, a veces insoportable, y la gente intenta escapar de ese sufrimiento de muchas maneras. Algunas son constructivas, como cuando nos estimula a realizar actividades que nos hagan sentir bien. Otras son neutras, como leer o ver la televisión. Pero otras son francamente destructivas, como comer para sentirnos mejor o ingerir grandes cantidades de drogas o alcohol. (2)

¿Por qué algunas personas eligen un método de escape en lugar de otro?.
Según el autor existen varias teorías al respecto, pero nadie puede afirmar con exactitud qué es lo que determina la elección de cada una de ellas. (2)

Mucha gente encuentra alivio a su ansiedad por medio de la comida, incluso aunque hayan comido lo suficiente como para satisfacer las necesidades nutritivas de su cuerpo. La comida puede proporcionar esa sensación de alivio de diferentes maneras, provocando tal vez que el cerebro segregue endorfinas, cuyo efecto es parecido al de los medicamentos. Para explicar este fenómeno se ha dado un argumento psicológico que puede ser válido. Probablemente la primera sensación de ansiedad que sentimos en nuestra vida es la de hambre. Cuando un adulto que no ha comido durante un tiempo siente hambre no suele confundir esa sensación con la de ansiedad. Sin embargo, un bebé no puede hacer esa distinción y para él el apetito es ansiedad. Cuando se le da de comer la ansiedad que le provoca el hambre desaparece. Esa experiencia es la más temprana y se repite muchas veces durante la infancia, de modo que en la mente del bebé se imprime que la comida puede aliviar la ansiedad. (2)

Así se explica cómo el inconsciente puede dominar la ansiedad en el futuro. La persona recuerda que durante la infancia aliviaba repetidamente su ansiedad por medio de la comida y aunque no existe ninguna relación lógica entre ellos, ese mecanismo todavía continúa funcionando. La necesidad del cuerpo por encontrar un alivio puede provocar la orden <<¡come!>> y esta orden tiene la fuerza de una compulsión. (2)

Que una persona no sea consciente de por qué está comiendo ni del origen de esa compulsión es algo indiferente, ya que el hecho de que ese proceso tenga lugar en el inconsciente no disminuye en absoluto su fuerza. (2)

Los bebés a los que rápidamente se les coloca el biberón en la boca cada vez que lloran sin que sus madres reparen en el motivo del llanto, son muy propensos a desarrollar hábitos alimenticios compulsivos.

Las madres que se sienten mejor consigo mismas y no se ven amenazadas por el llanto de su bebé pueden hacer que sus hijos tengan una actitud más sana hacia la comida. Pero esto es simplificar demasiado las cosas, ya que los problemas con la comida no se producen por la presencia o la ausencia de u único factor. No obstante, el tema de la respuesta temprana de los padres puede aportar alguna revelación a la actitud del adulto hacia la comida. (2)

Aunque las primeras sensaciones en la vida son importantes no son en absoluto las únicas experiencias que influyen en la relación de una persona con la comida. Es más, el hecho de conocer cómo se originan algunas actitudes no nos lleva de modo automático a tener la capacidad de cambiarlas. (2)

El hecho de comprender cómo y por qué se producen las reacciones psicológicas no es suficiente para poder cambiarlas y la única aplicación práctica que podemos dar a ese conocimiento es la preventiva. (2)

Perls (1947-1978) refiere que algunos adultos tratan el alimento sólido <<como si fuera líquido y pudiera tomarse a grandes sorbos. Tales personas se caracterizan por la impaciencia>>.

No sienten ningún interés en triturar el alimento sólido. su impaciencia va ligada a la <<avidez y a la incapacidad de lograr satisfacción>>.
Perls, se refiere con ello a la deglución ávida de objetos, deglución que impide percibirlos como tales. Por ello, estas personas no obtienen ninguna satisfacción con la comida y tienden a comer cada vez más. (5)

Por eso mismo, los obesos no siempre son individuos que gozan en la mesa. Más bien se dedican a comer con impaciencia cantidades cada vez mayores de alimentos porque esperan –en vano- poder saciarse alguna vez. (5)

Ya se sabe que la clase y cantidad de aporte nutritivo en la infancia más temprana son decisivas no sólo en el proceso de aprendizaje de la conducta alimentaria posterior, sino también en cuanto a factores que condicionan la necesidad y el número de células de grasa del cuerpo. (5)

Quién haya desarrollado un proceso de aprendizaje orientado a una ingestión exagerada habrá quedado aferrado corporalmente a él en mayor o menor grado. Estos individuos están adiestrados para el hambre. (5)

Las personas que han pasado por un proceso de aprendizaje relacionado con la comida, tienen menor capacidad que otros para resistir la tentación externa, los obesos tienden a sentirse más fascinados que los demás por los objetos y a incorporarlos a continuación. Una vez que los han ingerido, se sienten impulsados a repetir nuevamente este proceso, porque un objeto que se come, que se incorpora, deja de ser tal para ellos. Por eso quedan insatisfechos y siguen siendo insaciables. (5)

Deben ingerir constantemente el objeto de su adicción, la comida, para reforzar su sí mismo menoscabado, a fin de adquirir mayor peso en sentido social. Estos individuos tienen en su imaginación una idea de sí mismos que guarda relación con su sobrepeso. Temen que al quedar reducido éste disminuyen igualmente su peso o importancia social y el estímulo externo; pero sienten tal vez miedo de presentar un aspecto más atractivo y de verse obligados a establecer un contacto cada vez más frecuente con el medio ambiente o de perder el colchón de grasa y sentirse así forzados a entablar una relación más estrecha con el entorno. (5)

Zinker; en su libro “El proceso creativo en la Terapia Guestáltica”; hace referencia al respecto de manera breve, cuando habla de la interrupción entre retirada y sensación; mencionando que; el individuo profundamente retraído en sí mismo  no parece escuchar o contestar a otros. En cambio, opta por no seguir, o por no poder seguir, las insinuaciones sensoriales de su cuerpo y, en consecuencia, puede comer en exceso, pasar hambre o tornarse incontinente. (6)

Fagan y Shepherd; en su libro “Teoría y técnica de la psicoterapia guestáltica”; incluyen en el capítulo 5 un apartado escrito por Erving Polster titulado “La actividad sensorial en psicoterapia”; en dónde el autor habla de cómo la psicoterapia puede contribuir a salvar la brecha que existe entre las sensaciones básicas de la persona y las experiencias de más alto nivel derivadas de tales sensaciones, menciona que a causa de la complejidad de nuestra sociedad, la identificación de esas sensaciones se ha vuelto ardua para la gente. Y dice que; un individuo puede comer, no sólo por estar hambriento, sino también porque le agradan ciertas comidas, porque es la hora a que habitualmente se come, porque quiere estar en compañía o porque quiere evitar la ira o la depresión. Con frecuencia, sus sensaciones guardan entre sí un vínculo poco claro; el autor habla de que para saber quienes somos debemos saber por lo menos qué sentimos. Ya que, por ejemplo; si conocemos la diferencia entre tener hambre, enojo o deseos sexuales, hemos dado sin duda un gran paso adelante en lo que atañe a las medidas a tomar. En este juego recíproco de sentimiento y acción reside el punto crucial de nuestros afanes por vivir bien. (7)

° De acuerdo a las referencias antes mencionadas me doy cuenta, y concuerdo con los autores con respecto a que en las personas que padecen el problema de obesidad, se presenta una interrupción de la actividad sensorial en cuánto a la identificación que existe entre las sensaciones básicas y las experiencias de más alto nivel que se derivan de estas sensaciones en las  personas, y como lo menciona Zinker la persona opta por no seguir las insinuaciones sensoriales de su cuerpo, al encontrarse tan profundamente retraída en sí misma, asimismo me ha llamado la atención como es que varios de los autores antes mencionados, se refieren a la importancia que tiene la clase y cantidad del aporte nutritivo desde la más temprana infancia, enfatizando que estas cuestiones son decisivas para el  proceso de aprendizaje de la conducta alimenticia, y que aunque no representa el único factor de predisposición para que se presente la obesidad, sí es básico para que se desencadene, también es importante mencionar creo yo, abordar el tema desde un punto de vista preventivo, situación que evitaría desde luego el padecer el complejo problema de la obesidad.

Por otra parte el Dr. Héctor Salama; describe al yo como aquella parte de la personalidad del sujeto que tiende siempre al éxito. tiene como atributo principal la conciencia implícita en el darse cuenta. Es portavoz del sí mismo o self.
El No-Yo, lo define como la parte de la personalidad ajena al buen funcionamiento de la misma que presenta resistencias al cambio y por lo tanto, es contrario a la salud. su particularidad es ser automático. (8)

Para crear nuevos cordones neuronales que puedan convertirse en aprendizajes de conductas adecuadas al Yo, se necesita liberar energía del No Yo. Si el Yo se diferencia del No Yo, crece; si confluye, entonces se estanca, se paraliza y decrece. (8)

Tanto el Yo como el No Yo provienen de la misma matriz indiferenciada por lo que la energía que ambos utilizan es la misma. (8)

° Ahora bien, si pudiera relacionar la actitud en general de una persona que presenta obesidad con los conceptos que menciona el Dr. Salama con respecto al Yo y al No Yo, podría deducir que impera la actitud del No Yo, en las personas con este tipo de problema, por lo que presenta resistencia al cambio y por lo tanto esta situación atenta contra  su salud, ya que se estanca su Yo al no permitir el aprendizaje de conductas adecuadas al Yo, por lo que el Dr. Salama en una de sus clases de Metodología nos mencionaba de manera acertada según yo, que cuando nos dispusiéramos a comer, le permitamos a nuestro Yo hacerlo, y no al No Yo que es cuando sobreviene la obesidad.

Con respecto a lo que el Dr. Salama menciona cuando habla del Yo y del No Yo en cómo actúan en la persona, en relación a esto, desde un enfoque diferente el autor del libro “Cómo ganar la batalla del peso con autoestima”, menciona que existe un verdadero yo y un falso yo. El verdadero yo, aquel que es capaz y competente, es el único que controla el sistema de control automático que interrumpe la sensación de hambre una vez que se han satisfecho las necesidades de alimentación del cuerpo. El falso yo es una persona imaginaria que existe sólo en nuestra mente. (2)

Esta persona irreal no posee un mecanismo de control que formaría parte de una psicología normal y, además, es la que recurre a la comida para aliviar el estrés y la que hace que sientas hambre incluso cuando ya has comido lo suficiente. El falso yo es el que da la orden de comer y, como piensas que esta persona es real, sus órdenes parecen auténticas y te ves obligado a obedecerlas. (2)

Algunas personas que tienen pensamientos e impulsos compulsivos irracionales intentan eliminarlos quitándoselos de la cabeza. Los pensamientos compulsivos son como un muelle. Si se intenta deformarlo presionándolo, lo único que se consigue con ello es incrementar su resistencia y hacer que salga hacia a fuera con más fuerza. De hecho, cuanto más intentes comprimirlo más fuerza de retroceso generará. (2)

Este hecho resulta de lo más frustrante en aquellas personas que sufren pensamientos obsesivos y compulsivos. De igual modo, cuando intentas superar el apetito compulsivo mediante dietas, éste puede volverse aún más fuerte e irresistible. (2)

A menudo somos capaces de comprender que el origen del pensamiento es el falso yo que nos ordena: <<¡Come! ¡Come!>>. Lo que debes hacer es deshacerte del falso yo. Debes aprender a reconocer a tu verdadero yo, algo que sin duda provocará que se eleve tu autoestima. (2)

Definiciones y Conceptos.

Aunque en este trabajo me refiero específicamente a la obesidad de tipo exógena considero pertinente hacer la diferenciación entre ésta y la obesidad de tipo endógena.

Por lo que desde el punto de vista médico se considera que la obesidad puede ser entonces:

  • Endógena: La cual se desarrolla en etapas tempranas de la vida, se caracteriza por un incremento en el número de células grasas del organismo secundario a un desorden de tipo endocrino, de modo que la falta de algunas hormonas genera el acumulo de este tejido. su tratamiento se enfoca a la solución endocrinológica y apoyo psicoterapéutico.
  • Exógena: Se desarrolla en cualquier etapa del crecimiento y desarrollo. Sin embargo es común que se presente en la etapa adulta después de la tercera década de la vida cuando el patrón se torna más sedentario. Se caracteriza también, por un incremento en el tamaño de las células grasas en relación en la edad y talla. (Rodríguez, 2001)

Obesidad. f. (Lat. obesitas). Excesiva acumulación de grasa en el cuerpo. (9)

Obesidad. Bajo el concepto de obesidad se conoce un estado en que el peso del individuo afectado excede en más de un 20%  al ideal o promedio de lo que le correspondería en las mismas circunstancias de edad, talla, sexo y constitución tipológica. Toda obesidad es ante todo, una sobrecarga para el organismo en general, por lo que puede ser causa de numerosas enfermedades.

Hasta hace muy poco tiempo, el problema de la obesidad se enfocaba exclusivamente desde el punto de vista psicológico, se decía tajantemente: << La obesidad es consecuencia directa de una hiperalimentación que siempre es debida a una falta de autocontrol (gula) o a trastornos de la personalidad (subnormalidad o depresiones psíquicas) >>. Actualmente esta visión tan simplista no puede mantenerse. (4)

Se sabe que existen diferencias entre las sensaciones de apetito, hambre y saciedad, y que estas sensaciones están gobernadas por un solo centro nervioso; el hambre, generalmente se siente de un modo desagradable, e induce a comer cualquier cosa. El apetito, resulta ser un hambre mucho más diferenciada, que sólo incita a comer cosas especiales; la saciedad sólo se consigue cuando el hambre es aplacada. (4)

Autoestima. La palabra se compone de auto, que es un prefijo del griego autos; que significa “uno mismo”, “por sí mismo” y estima, que significa, “consideración”, “aprecio”, “valorar”, “considerar”. (9)

Tener autoestima significa tener un concepto positivo de uno mismo, un sentimiento de que se es digno, agradable y competente. (2)

Una forma de definir la autoestima se centra en las respuestas Psicológicas que la persona sostiene de su self. Estas respuestas se describen normalmente como de naturaleza afectiva o basadas en el sentimiento, es decir, positivo versus negativo o aceptación versus rechazo.

Wells y Marwell, manifiestan que la autoestima puede verse como una función o componente de la personalidad. En este caso la auto-estima se considera como parte de uno mismo o sistema del self, normalmente vinculada a la motivación y/o autorregulación (10).

Todos tenemos un auto-concepto, una idea de cómo nos mostramos a los demás y este concepto se basa en lo que pensamos de nosotros mismos. normalmente asumimos que todo lo que vemos es real y que los demás perciben esa realidad de igual modo que nosotros. (2)

Del mismo modo, si tengo un concepto de lo que soy y de mi aspecto, estoy convencido de que eso es real y de que todos los que me rodean ven lo que yo veo en mí mismo. (2)

Cuando una persona se ve a sí misma de modo negativo no puede tener autoestima. Para ella su yo negativo es el real, el auténtico, y su modo de vida se ve influido por esa presunción errónea.

En cada trastorno alimenticio se observa un problema de falta de autoestima, ya sea en los casos de apetito compulsivo o en los de bulimia. (2)

Se cree que cada persona que sufre un trastorno alimenticio tiene una doble identidad: el verdadero yo, que es el auténtico, y el falso yo, que es la imagen alterada que la persona tiene de sí misma.

La falta de autoestima puede contribuir a la aparición de un trastorno alimenticio de muchas maneras. (2)

Tener un pobre concepto de uno mismo a menudo conduce a un sentimiento de inseguridad, como cuando anticipamos un fracaso o un rechazo, y este trastorno puede desembocar en un sentimiento de ansiedad que a veces se alivia con la comida. (2)

El problema con la comida, que tiene su origen en una imagen equivocada de nosotros mismos con un sentimiento de inferioridad, lleva a una infravaloración cada vez mayor que intensifica el concepto negativo de uno mismo.
Se puede creer que todo lo que se necesita para aliviar el auto-concepto negativo es señalar los hechos a la persona, demostrarle que en realidad es atractiva, competente y agradable. Por desgracia eso no es suficiente. (2)

No podemos cambiar nuestro propio concepto mediante una simple información objetiva.
Una vez que se presenta un cuadro de apetito compulsivo éste puede pasar a controlar todos los aspectos de la vida de una persona. En otras palabras, se origina por una determinada causa pero después empieza a servir para otros propósitos. a veces la razón original que llevó a la compulsión ya no existe y, sin embargo, el problema se mantiene en el individuo por otras razones que han surgido posteriormente. (2)

Factores Predisponentes.

El apetito compulsivo: Un problema de falta de autoestima. El apetito compulsivo no es más que la suma de múltiples factores. No se debe a una sola causa.
Los problemas de comida y de peso también se pueden originar por la combinación de varios factores. Hay unos factores de tipo físico, en los que algunas personas aparentemente tienen más <<células de almacenamiento de grasa>> que otras o poseen un metabolismo más lento. (2)

Uno de los sentimientos más importantes es el de autoestima y el autor se ha dado cuenta de que la gente no la tiene. Por el contrario, almacenan sentimientos injustificados de inferioridad e incapacidad que son lamentables en sí mismos y que dan lugar a sentimientos de angustia y a comportamientos desordenados. (2)

El mundo es único; no existen en el mundo dos personas que sean completamente iguales en su naturaleza intelectual, emocional y psicológica, esto se observa, sobre todo, en psicoterapia, donde los diferentes caracteres psicológicos convierten a cada persona en única. No obstante, se pueden hacer algunas generalizaciones. (2)

Uno de estos sentimientos de angustia que se produce, al menos parcialmente, por una ausencia de autoestima es lo que el autor llama la <<ansiedad>>, una terrible sensación que es un denominador común entre los comedores compulsivos. (2)

Un recién nacido no llega al mundo con un sofisticado concepto de sí mismo. El concepto de la propia identidad se desarrolla a medida que la gente que nos rodea nos dice quién y qué somos. En primer lugar, están nuestros padres, pero también hay mucha gente que nos influye. Nos dicen si somos hombres o mujeres, de qué raza somos, qué religión tenemos, y todo lo demás acerca de nosotros mismos. Nos dicen si somos buenos o malos, si somos valientes o cobardes, decididos o tímidos, agradables o antipáticos, atractivos o poco atractivos, delgados o gruesos. (2)

Cuando empezamos a pensar en  cómo somos ya tenemos configurada una imagen de nosotros mismos que, en parte, nos la han impuesto los demás.

Cuando somos niños desarrollamos una manera de conocernos a nosotros mismos basada en lo que nos dicen los demás, y nada nos puede convencer de que este método de adquirir conciencia propia no es fiable. Podemos seguir el ejemplo de los demás, durante toda la vida y buscar constantemente en sus opiniones las claves que nos revelen aspectos de nosotros mismos. De igual manera que seguimos andando el resto de nuestra vida según las lecciones que aprendimos en nuestra infancia, podemos seguir juzgándonos  a nosotros mismos de acuerdo con la opinión que los demás tienen de nosotros o, al menos, como parece que opinan de nosotros, según nos demuestran sus actos. (2)

Así pues, la imagen que tenemos de nosotros mismos se nos impone desde fuera, y vivimos con ella durante nuestra vida hasta el momento en que damos los pasos necesarios para corregirla. (2)

°  No es difícil comprender de manera racional lo que el autor menciona  con respecto a  que desde muy pequeños nos formamos un concepto acerca de nosotros mismos gracias  a la información que recibimos de los adultos, especialmente de nuestros padres, y que a partir de ese momento vamos recabando un banco de información acerca de  quienes , y cómo somos, la idea y la intención de esto, no pareciera dañina, sino todo lo contrario ya que esta información  nos permite  diferenciarnos de los demás, sin embargo, esta situación resultaría muy afortunada, si los mensajes y la información que recibiéramos fuera  con  intenciones positivas, con el deseo único de ayudar a nuestro desarrollo saludable y feliz, pero por desgracia, en la mayoría de los casos esto no sucede así, sino que la información que recibimos, es errónea, distorsionada, llena de confusiones, y que  debido a  nuestra corta edad y falta de criterio y madurez, llegamos a creer que  es así como en realidad somos, y así vivimos y crecemos, sólo con  la idea que los demás tienen acerca de nosotros, olvidando que somos seres independientes , responsables y libres, llenos de capacidades  potenciales, por fortuna esto puede recuperarse a través del tratamiento con  psicoterapias, sin embargo, entre más tardíamente se acuda  a  buscar ayuda,, más se retarda  la recuperación de  nuestra  autenticidad.

Por lo que el autor menciona que, en cierto modo, nuestra identidad también es consecuencia de habernos amoldado a los deseos de nuestros padres, las personas que normalmente ejercen la influencia más profunda en nuestra propia autoimagen. Puede haber otra gente (hermanos, abuelos, tíos) que nos hagan saber quiénes somos y lo más importante, quiénes creen que deberíamos ser. Puesto que la mayoría de nosotros tenemos un deseo de gustar a los demás, tendemos a actuar de una determinada manera que nos permita alcanzar ese objetivo.    
Nos transformamos en lo que los demás quieren que seamos. Cada una de estas personas que tanto influyen en nuestra vida pueden tener diferentes puntos de vista de lo que deberíamos de ser, y es muy posible que esas expectativas entren en conflicto entre ellas. (2)

No sólo se experimenta una fuerte tensión, sino, más específicamente, ira. Es como imaginarse que se está encerrado en un lugar muy estrecho, y golpeamos, y gritamos <<¡Déjenme salir!>>,y si es correcta la tesis del autor, menciona que el que grita es el verdadero yo que hay dentro de nosotros que quiere expresarse y hablar de su frustración, enfado y que han sido incapaces de realizarse, con sentimiento de ira que se manifiesta cuando una persona ve coartada su personalidad, ira que se suele sentir hacia algo o hacia alguien, y si no se sabe con qué o con quién se está enfadado, la sensación no se presenta en forma de ira, sino como una vaga pero intensa sensación de desdicha o ansiedad. Estado que nos empuja a hacer ciertas cosas como comer, con la esperanza de que nos proporcione alivio.

Por otro lado la autora Geneen Roth; está convencida de que las personas se vuelven compulsivas por obra de las heridas que reciben en el pasado y de las decisiones que en aquélla época toman respecto de su propia valía, y que son en última instancia, decisiones si son o no dignos de amor, su madre los deja, y deciden que no merecen que los quieran, su padre se muestra emocionalmente distante y deciden que son demasiado exigentes. (1)

A los 6 años –o a los 11 o a los 15- deciden que el amor hace daño y que no se merecen que los amen, o que son demasiado exigentes, y que viven lo que les queda de vida protegiéndose para que no los vuelvan a herir, y no hay mejor protección que envolverse en una compulsión. (1)

Sucede que; algunos de sus padres fueron alcohólicos, o murieron, o los abandonaron de pequeños sin advertencia alguna, hay a quienes golpearon o violaron; hay otros para quienes la pérdida, o el abandono o la traición fueron más sutiles: Padres inaccesibles, madres posesivas y familias en las que había que negar o reprimir todos los sentimientos incómodos. (1)

De pequeños no tienen recursos ni poder para tomar decisiones, necesitan que su familia les brinde alimento, abrigo y amor, si sienten que el dolor en el que están inmersos, es demasiado intenso y  no pueden alejarse de la situación ni cambiarla, se aíslan de ella, entonces, pueden convertir su dolor en algo menos amenazante, una compulsión. (1)
Nos encontramos con afirmaciones como <<la comida se compara con el amor>> o <<la comida se ha convertido en el sustituto de las relaciones>>.
En prácticamente todos los casos de apetito compulsivo existe un elemento de soledad. La soledad puede ser casi completa, como cuando un comedor compulsivo se recluye dentro de su envoltura, o puede ser selectiva. La persona se puede relacionar con los demás en el trabajo o socialmente, pero huye de la intimidad. (2)

Si se es un comedor compulsivo no se dispone de tiempo para entablar relaciones, ya que está demasiado concentrado e luchar contra su impulso o en ceder a él. El tiempo y la energía que podría aprovechar para entablar relaciones serias, lo consume en enfrentarse a su compulsión.  (2)

La relación que se tiene con la comida está, por supuesto desequilibrada. Solamente recibimos y no nos exige nada a cambio. La comida les proporciona placer sin condiciones. La única razón por la que esta relación puede perdurar indefinidamente es porque la comida no puede abandonarlos.
Los comedores compulsivos son en su mayoría gente con emociones extremas y así lo reconocen. (2)

Suelen ser personas muy sensibles y tienden a reaccionar bruscamente ante cualquier estímulo.
Los comedores compulsivos, reaccionan con respuestas emocionales intensas ante cosas que son relativamente insignificantes y se sienten dolidos con facilidad. Si a esta hipersensibilidad emocional le añadimos la preocupación que nos causa el concepto que tenemos de nosotros mismos y la previsión al ridículo, comprenderemos porqué los comedores compulsivos evitan entablar cualquier tipo de relación.  (2)

Si se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen con la comida. <<devorándola>> materialmente, su pareja podría llegar a romper esa relación. Los comedores compulsivos tienden a convertirse en seres excesivamente dependientes de los demás y esto puede crear una gran tensión en la relación.  (2)

En el otro extremo nos encontramos al comedor compulsivo que intenta controlar a los demás manipulándolos. Las reacciones emocionales de los comedores compulsivos son en cierto modo, parecidas a las de los niños. Para un niño, cualquier deseo que le sobrevenga en un momento dado se convierte en un asunto de vital importancia para él. (2)

Las reacciones juveniles de los comedores compulsivos pueden originarse por un desarrollo incorrecto.
La madurez emocional no se desarrolla con la edad cronológica sino que se adquiere adaptándose a las diferentes situaciones que se presentan en la vida y superando los retos. (2)

Si en lugar de enfrentarse a ellos a la edad apropiada se evitan, se está frenando la madurez emocional.
Independientemente del método de escape que se use –alcohol, comida, drogas, sexo o simple indolencia-, la madurez cronológica de un adulto puede quedarse estancada en un nivel emocional juvenil y esto es algo que sucede a menudo con muchos comedores compulsivos. (2)

Conclusiones

  • Algunos recursos que permiten liberarse de comportamientos compulsivos –aprender a vivir en el presente, empezar a valorarse tal como se es, dar posibilidad de expresión al niño hambriento que se  lleva dentro, confiar tanto en el hambre física como en la emocional y enseñarse a aceptar el placer- el cuál a su vez permite intimar con otra persona.
  • Cuando adultos , nuestra tarea es pasar revista de las decisiones que tomamos hace mucho tiempo respecto de nuestra propia valía, de nuestra capacidad de amar y de nuestra disposición a dejar que nos amen, porque es en esas decisiones donde arraigan muchas de nuestras creencias sobre la compulsión y el amor.
  • No es posible estar obsesionado con la comida –ni con ninguna otra cosa- y mantener una verdadera intimidad con nosotros mismos ni con ningún ser humano; simplemente, no hay lugar para ambas cosas, sin embargo todos queremos intimidad; queremos amar y que nos amen.
  • La decisión de intimar, como la decisión de liberarse del hábito de comer compulsivamente, no es algo que nadie reciba gratuitamente. La intimidad no es algo que suceda no se sabe por qué entre dos personas; es una manera de estar vivos. En todo momento estamos decidiendo si nos revelamos o nos protegemos, si nos valoramos o nos desmerecemos, si decimos la verdad o la ocultamos, si nos zambullimos en la vida o la evitamos.
  • La intimidad consiste en optar por estar conectados, en cada momento, con nuestra verdad más profunda, en vez de aislarnos de ella. (1)
  • Cuando una mujer se comporta según los deseos de los demás en lugar de satisfacer sus propias necesidades o sus propios deseos, el resultado desemboca, con frecuencia, en un estado de tensión nerviosa y de estrés, por lo que se sugiere que determine cuáles son sus necesidades y sentir que es perfectamente lícito satisfacerlas. Pero antes de que pueda determinar dichas necesidades es importante que entienda que existe una compulsión detrás de sus hábitos alimenticios. (2)
  • El autor menciona que para encontrar el verdadero Yo, el primer paso es reconocer que realmente existe un falso Yo. (2)
  • Ser uno mismo significa utilizar nuestro propio juicio y nuestra razón para poder fijar unos valores, unos objetivos y un modo de vida. Significa escuchar con atención la opinión de los demás y, tras una profunda reflexión, llegar a nuestras propias conclusiones sobre cómo queremos vivir nuestra vida, debemos considerar lo que es un ser humano.
  • Debemos llegar a un concepto de nosotros mismos como individuos porque en realidad, vivimos en una sociedad y nos relacionamos con los demás.
  • La conciencia de uno mismo es la que permite que el verdadero Yo aparezca y la que hace que el falso Yo nos abandone definitivamente. Alcanzar esa conciencia propia puede resultar una tarea difícil y mucha gente escoge la solución más fácil.
  • Atravesar por una etapa de crisis por causa de un problema con la comida puede proporcionar la oportunidad de conseguir una verdadera conciencia de sí mismos. (2)
  • Las relaciones sanas de cualquier tipo, se basan en un intercambio mutuo: las dos partes dan y reciben. En una relación sana el intercambio no siempre es equitativo ni tiene por qué serlo. Una parte puede dar algo más que la otra pero no de forma excesiva, si cada parte fuera sólo donante o sólo receptora la relación sería inestable, estaría desequilibrada. (2)
  • Es necesario reflexionar para discernir cuándo hay que afrontar los retos y cuándo hay que apartarse de las situaciones que crean excesivo estrés.
  • Ser conscientes de que si se adoptan tendencias escapistas ante los problemas, quedará mucho trabajo por hacer en cuestión de crecimiento emocional.
  • Los comedores compulsivos suelen estar obsesionados por el miedo al fracaso.
  • No es extraño que el comedor compulsivo, se dedique con diligencia a sus tareas, y se esfuerce por conseguir la perfección en otros campos, como respuesta a los continuos fracasos en su intento de controlar su peso.
  • Algunas veces, tener sobrepeso tiene un propósito, y eso hace que se dificulte su eliminación, ya que las personas que piensan que después de perder peso comenzarán a vivir una vida nueva.
  • Tienen miedo a empezar a vivir, pero les resulta humillante reconocerlo, el inconsciente les dice <<mira, no podrás hacer todo eso mientras estés gordo, nadie se va a enamorar de una persona que está gorda y nadie va a contratar una persona obesa, primero tienes que perder peso>>.
  • Si pierden peso se ven privados de la necesidad de poner una excusa por no asumir otros objetivos en la vida. La ansiedad que esto les provoca les empuja a ganar peso (compulsión).
  • Una persona con autoestima puede aprender de los reveses. Si conoces tu Yo verdadero tendrás más seguridad en ti mismo y más autoestima. Es el falso Yo el que es tan frágil que cualquier proyecto te parece inalcanzable. En lugar de enfrentarte al temor que te produce cualquier proyecto, te concentras en algo que se puede manejar con más facilidad: la comida. (2)
  • Perls, dice que los humanos formamos una autoimagen o autoconcepto, tratando de ser algo que no se es, teniendo ideales que no se pueden alcanzar, condenándonos al perfeccionismo para estar libres de críticas. La brecha entre el potencial que uno tiene y su actualización por un lado y la distorsión de esta autenticidad por otro lado, se forma por el debeísmo, la mentalidad del debe, se encuentra manifiesta o encubierta en toda filosofía. (11)

° En la información que se ha expuesto anteriormente se destacan las razones tanto por las cuales las
personas se vuelcan hacia la comida, de alguna manera, se exploran los mensajes que se reciben cuando se es niño y la forma en que los reciben o interpretan, y a su vez cómo a medida que se va creciendo cronológicamente hablando, estos mensajes se transmiten a otras personas, ya sea en forma de dolor, ira resentimiento, miedo, inseguridad, inmadurez, y también se hace hincapié en la importancia de que las personas asuman la responsabilidad de cambiar en el presente, en lugar de seguirse sintiendo víctimas del dolor del pasado.

° Al parecer, muchos datos indican, según me doy cuenta y que además considero importantes de. mencionar, es cómo los diferentes autores que se eligieron no sólo coinciden sino que recalcan el hecho de que, nuestras pautas con respecto a la comida se forman a partir de nuestros primeros modelos de amor y que además, es necesario comprender lo que en realidad significan el amor y la comida para lograr una relación satisfactoria con ambos.

°  Al incluir las conclusiones, descubro la serie de puntos que se pueden asentar a partir de este tema, con la única finalidad de ampliar la información respecto a la relación tan estrecha que guardan la obesidad y la autoestima, o la autoestima y la obesidad, sea cual sea el orden, es muy importante darse cuenta de lo que puede suceder si hay un desequilibrio en esta diada que de hecho al existir obesidad ya no existe un equilibrio como tal.

° La autora menciona en uno de los tantos párrafos que ha escrito en su libro que las dietas no funcionan porque la comida y el peso son los síntomas y no el problema, en lo que yo concuerdo con ella, ya que como bien lo menciona, el hecho de concentrarse en el peso es una forma –cómoda y culturalmente reforzada – de no prestar atención a las razones por las cuales tantas personas recurren
a la comida cuando no tienen hambre, razones que tienen que ver con la falta de cuidado, de confianza y de amor.

°  Con respecto al recuerdo y el reconocimiento de algunos fragmentos de la vida de la persona a los que ésta les ha restado importancia, excluyéndolos y olvidándolos, sin saber que éstos fragmentos afectan profundamente a la forma en que comemos y amamos, y no la dejan vivir con creatividad  y pasión, respetándose a sí mismas y creyendo en su propia efectividad.

°  Coincido con los autores en que la conducta que presenta la persona con esta problemática, es una conducta compulsiva, quienes viven con todas las complicaciones que de esta situación se derivan.

° Concuerdo con la opinión y las observaciones que se han hecho de personas que tienen problema con su forma de comer, y de relacionarse con otras personas y el para qué en un momento dado lo hacen situación nada fácil de abordar, ya que las mismas características  de esta situación llevan a la persona de primera mano a la negación de que tienen un problema, no solamente físico, sino también de tipo emocional, lo que los lleva a retrasar el tratamiento adecuado o por lo menos darse cuenta y aceptar que sí están recurriendo a actitudes de evasión, que tarde que temprano tendrán que reconocer, si es que quieren sentirse mejor y aprender nuevas formas de vivir y enfrentar sus dificultades.

* De inicio, hablar de obesidad y autoestima, ya de por sí representa una forma de complicación ya que, si revisamos el significado de cada una de ellas, son un tanto opuestas, por un lado la autoestima busca la valía de la persona, el amor que siente por sí misma, y lo que hace para amarse, y  la obesidad, representa, la carencia de valía de la persona, el no quererse, aislarse, evitar el contacto, evitar las relaciones interpersonales, rehuir a los desafíos, etc.

Con la información anterior, me doy cuenta cómo es que la persona se experimenta a sí misma y cómo es que compensa o sobrelleva su problemática, que es: su compulsión por la comida.

Interrelación con los Bloqueos del Ciclo de la Experiencia

En esta situación, lo que he podido observar de alguna manera es que en este proceso existen dos participantes, que son: La comida y la persona y de esta manera, su capacidad de ésta de dejarse afectar por las demás personas disminuye mucho, descubro que hay una clase de autoengaño en el que la persona distrae su atención y empeño a desear estar delgada, sin embargo lo que desea es no ser vulnerable.

Ahora bien, si intento, relacionar el proceso que se presenta en una persona que padece obesidad y que por ende, carece de autoestima, dentro del ciclo de la experiencia, creo que es menester ilustrar primero las Fases del Ciclo de la Experiencia, es decir, lo que sucede desde que una necesidad  emerge hasta que esa necesidad es satisfecha por la persona.

Si ilustro el ciclo de la experiencia según Zinker, en donde se muestra cómo la necesidad prioritaria emerge y es satisfecha de manera natural es así:
(tomado de: Zinker,J.; El Proceso Creativo en la Terapia Guestáltica; Ed. Paidós; Pág. 78) en donde Zinker lo menciona como:

Ahora bien esto representaría el flujo normal de la energía cuando una necesidad es satisfecha sin ser bloqueada en ninguna de las fases del Ciclo de la Experiencia.

Sin embargo por la complejidad y características que presenta la relación que existe entre la Obesidad y la autoestima en una persona, intentaré ubicarlas dentro del ciclo de la Experiencia del Dr. Salama, quien, agrega la fase de Pre-contacto antes de la fase de contacto y Post-contacto después de éste, sólo que para los fines del tema me permití utilizar esas ilustraciones.

Son muchas las características que se presentan en una persona que padece obesidad y que por ende carece de autoestima:

Al abstraer algunos puntos que he considerado más importantes dentro de la complejidad que se presenta en una persona con problemas de obesidad y autoestima e intentar ubicarlos o relacionarlos dentro del ciclo de la experiencia, considerando que tanto la obesidad y la autoestima forman parte de un proceso, que se presenta de manera común en un gran número de personas.

Si  hablamos de que las personas con obesidad se concentran en la comida, lo cual les sirve para escapar de otros problemas o situaciones subyacentes, como: La intimidad y la confianza, implica que la persona evita o evade por lo que hay:  Deflexión.

Por otra parte se dice que las personas prefieren perder peso que aproximarse a otro ser humano, lo que implica que eviten el contacto por lo que una vez más se presenta:  Deflexión.

También se ha mencionado que el comportamiento compulsivo en el nivel más fundamental, es una falta de amor hacia sí mismo; lo que se traduce en falta de autoestima de la persona; la cuál es una expresión de la creencia de no valer lo suficiente. En dónde el mensaje sería es: No mereces, mensaje que se ubica en la fase 1, cuyo bloqueo es Postergación,

Se habla de que el hecho de concentrarse en el peso, es una forma cómoda y culturalmente reforzada de no prestar atención a las razones por las cuáles tantas personas recurren a la comida cuándo no tienen hambre. Estas razones son más complejas que la fuerza de voluntad, los recuentos de calorías y el ejercicio, nada de lo cuál llegará a resolverlas.  Asuntos inconclusos
La gente se arremete a sí misma con la comida porque no sabe que se merece algo mejor. Las personas se autoagreden, por que las han agredido.  Retroflexión

Rebajan sus expectativas, dejan de pedir lo que necesitan, de mostrar dónde les duele o de decir que les hace falta consuelo. dejan de esperar que los reconozcan y empiezan a confiar en ellos mismos y en nadie más para su sustento, su consuelo, y su placer. Empiezan a comer. Y a comer.  Fijación.

Se transfiere el dolor de la espera al dolor de ser gorda. La experiencia del amor es que es algo que daña. El amor duele, la gente engaña, se va sabe que la gente es traidora y se protege cuidadosamente ante la posibilidad de sentir el dolor de la traición, (de cualquiera); se ha buscado un amante, segura de que nunca la abandonará : La comida. Debido a los mensajes recibidos, Introyectos  decide confluir con la comida.   Introyección y Confluencia.

La compulsión es el acto de centrarse en una actividad, en una sustancia o en una persona para sobrevivir, para tolerar y amortiguar su experiencia de cada momento. Fijación

La compulsión es un estado de aislamiento caracterizado por la absorción en nosotros mismos, la invulnerabilidad, una baja autoestima, la imprevisibilidad, y el miedo de que nuestro dolor nos destruya si lo afrontamos. Desensibilización

Según Perls, las personas no sienten ningún interés en triturar el alimento sólido. Su impaciencia va ligada a la <<avidez y a la incapacidad de lograr satisfacción>>.  Fijación

Perls; se refiere con ello a la deglución ávida de objetos, deglución que impide percibirlos como tales. Por ello las personas no obtienen ninguna satisfacción con la comida y tienden a comer cada vez más. Introyección y Fijación

Por eso mismo, los obesos no siempre son individuos que gozan en la mesa. Más bien se dedican a comer con impaciencia cantidades cada vez mayores de alimentos porque esperan –en vano- poder saciarse alguna vez.  Fijación

Perls; menciona que quién haya desarrollado un proceso de aprendizaje orientado a una ingestión exagerada, habrá quedado aferrado corporalmente a él en mayor o menor grado. Estos individuos están adiestrados para el hambre.  Introyección y Fijación

Si bien; la Autoestima es considerada como uno de los cuatro Valores o Ejes de la Gestalt, y se ubica dentro del Ciclo de la Experiencia del Dr. Salama en ejes polares que pasan por el centro de éste, se encuentra en el eje 1-5, es decir es el eje que va de Postergación a Retroflexión, y en este caso se encuentra dañado o afectado por lo que implica la no valoración del sí mismo y la valoración de los demás.

Ya se ha dicho, que las personas se autoagreden constantemente, dirigiendo su energía hacía sí mismas, a través del autosabotaje, a su vez desarrollan sentimientos de culpa y vergüenza al no poder controlar su compulsión por la comida, su percepción corporal se ve alterada y desvalorizada, manifiesta emociones de ira y tristeza, siendo el sobrepeso su protección, el cuál le impide actuar y darse cuenta del para qué necesita comer compulsivamente, además, utiliza el sobrepeso cómo una justificación para no enfrentar sus dificultades y limitaciones, que a causa de éste se ha creado, en el fondo, las personas piensan que, si adelgazan tendrán que modificar su conducta y actitud  ante la vida, y tienen mucho miedo que esto suceda, de alguna manera, las personas con obesidad, no reconocen sus necesidades con facilidad, por lo que no las satisface, y su vida se encuentra en cierto modo, saturada de asuntos inconclusos, los que; mientras no resuelva, representan fuga de energía para la apertura de nuevos ciclos, de nuevas experiencias por vivir y completar.

Se busca fomentar el “darse cuenta”, el cuál se puede lograr a través de un proceso terapéutico que permita a la persona, realizar un trabajo basado en experimentar en sí misma, descubrir nuevas formas de vivir y enfrentar su vida, lograr su sensibilización con la finalidad de que logre identificar sus necesidades y pueda atenderlas, al igual que sus sentimientos y emociones incómodas y lograr su aceptación, trabajar las gestalten inconclusas en el aquí y ahora para cerrarlas.

Promover y favorecer el desarrollo del “autoapoyo” de la persona, aceptando y reconociendo sus habilidades y recursos para hacerlo con responsabilidad y respeto hacia sí misma.

Nota del editor: Este ensayo no incluye bibliografía, sin embargo ha sido ya citado en otras fuentes y recursos académicos por lo que es importante agregarlo. Se cree que cuando Judith habla de “la autora” se refiere a Geneen Roth del libro “Cuando la comida sustituye al amor” del cual se anexa como lectura sugerida. Los demás libros son mencionados dentro del texto y se sugiere conseguirlos y revisarlos.

Lectura sugerida

Roth, G. (2014). Cuando la Comida Sustituye al amor: La Relación Entre las carencias afectivas y nuestra actitud ante la comida. Ediciones Urano.