2 noviembre, 2026

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Cuento: De Frente

Publicado el 11/22/02
Por:Hakim

(Niño de aproximadamente 18 años está sentado frente a un ataúd el cual está abierto. Dentro de éste, se observa el rostro de un señor en sus cincuentas; el niño está ahí, solo, los ojos cristalinos por las lágrimas pero no está llorando, tiene una mirada desconcertada… a la vez enojada)

¿Por qué?, es que ¿por qué? Tú me dejaste solo, dime tan sólo ¿por qué?

(Se ahoga el sollozo en su cuello)

Padre, ¿qué fue lo que hice para que me dejaras, cuando sabes que no puedo vivir sin ti?, tú sabes que después de lo que ocurrió con mamá prometimos nunca dejarnos, ¿por qué rompiste esa promesa? ¿Por qué?

(Empieza un llanto, sus ojos enrojecen, las lágrimas recorren sus mejillas como un río al mar del silencio; hay un silencio)

Lo que pasa es que me abandonaste como abandonaste a mamá; sí, ahora me abandonas a mí. (se limpia la cara)  Pero sé que no me debo desquitar contigo, tú no tienes la culpa, la culpa la tiene DIOS, ese Dios que todos dicen que es tan bueno, ¿dónde esta lo bueno de Él? Me quitó lo que más amaba, me quitó a mi mejor amigo, a mi padre.

(Se levanta enfurecido, da dos vueltas y regresa a su lugar, frente a su padre )

Papá, ¿cómo puedo creer en un Dios como el que tú me describías cuando me quita de tu lado en el mejor momento de mi vida? Recuerdo cuando tú me decías: Hijo, Dios es amor, él hace que las cosas te sucedan para que tu crezcas, el día que yo me vaya será el día que Dios me quiera a su lado.

Papá ¿cómo pudiste mentirme? Dios no te quería a su lado, no tan rápido, o qué, ¿a caso hice algo, para merecer que tú te murieras, si es así por qué no me llevo a mí?

(Ve a su alrededor, no hay nada, sólo el eco de sus gritos llenos de furia llenan el lugar)

Papá

(Toma la mano de su padre)

Me siento solo, no sé que hacer, siempre dependí de ti, tal vez tenías razón, y ¿cómo no?, tú siempre supiste lo que estaba mal o bien, me decías con quién no te gustaba que saliera, pero ¿te hice caso?, a pesar de la edad que tenías y la experiencia que cargabas, nunca te escuché; y es ahora que yaces ahí cuando me doy cuenta de que tenías razón, y es gracioso,

(Ve hacia arriba)

yo siempre quise retarte, ganarte en todo, nunca te hice caso, porque, pues “tú que ibas a saber de la vida”, ya estabas viejo, y es aquí donde me doy cuentas que eso no tenía nada que ver.

Realizé que tú siempre fuiste mi mejor amigo, y que la edad sólo te hacia más sabio.

(Vuelve la cabeza a su padre, ríe un poco)

Y lo que más me duele, es que ahora es cuando me doy cuenta, ahora es cuando tengo ganas de agradecértelo todo, pero sé que ya no me escucharás, que tal vez tu espíritu esté ya con Dios.

(Se levanta se arrodilla frente al ataúd, pone sus manos en rezo)

Perdóname Dios por haber creído que no eras bueno, no sé, me doy cuenta que esto es algo que tenía que pasar, Dios, es ahora que me doy cuenta de  todo lo que mi Papá tenía que enseñarme, y ¿sabes algo? Lo hizo, él cumplió con todos sus sueños… ya era hora que regresara contigo.

(Se levanta acercandose a su papá. Le toma la mano)

Papá, tal vez tú ya no oigas esto pero, Gracias.

Te agradezco todo lo que hiciste por mí, te juro que no te voy a fallar.

(Le da un beso a su padre y cierra el ataúd con una sonrisa triste pero relajada en su rostro)