Yo soy el otro y el otro soy Yo

Por: Psic. Fernando Romero Guzmán
Publicado
el 07/02/02 a 09:43:23 GMT-06:00


Sigo mi caminar en otro rumbo,
como aquellos en los que los chamanes
se adentran para ir en busca de sabiduría,
parten del centro para retornar en si mismos
en armonía universal,
son parte del todo y el todo
buscando ser sí mismos,
para estar con el otro.

Considero que como psicólogo y como persona soy heredero sin matiz de posesión, pues existen otras disciplinas que buscan lo mismo, o mejor dicho, continuador de tan hermosa misión. Así mismo, he de considerar que el conocimiento sea pasado o presente, se puede integrar y a su vez complementar, pues la intención última ha sido conocer al hombre y conocerse a uno mismo, de allí, las preguntas universales que han sido el motor principal a mi parecer- del crecimiento de la humanidad y que yo he retomado:

·¿Quién soy?
·¿De dónde vengo?
·¿A dónde voy?
·¿Quién es el hombre?
·¿Qué es el ser humano?
·¿Cuál es la razón de su existencia?

Para estas preguntas se han buscado respuestas mágicas, religiosas y científicas; externas e internas, individuales y sociales. Todas se han movido en un sube y baja; es decir, en un tiempo predominan unas y en otro tiempo, otras. Lo común en todas ellas es que están en relación al hombre y la naturaleza, su unión o su separación, su vida y su muerte, y ello me deja ver una polaridad (separación) y complementariedad.

¿Por qué no integrar ambas? Afortunada o desafortunadamente, me ha tocado vivir en estos tiempos, mismos que se caracterizan, entre muchos aspectos, por la separación. ¿Qué tiene que ver esto conmigo? Soy parte de un paradigma objetivo, mecánico y sin vida, que tengo interiorizado y soy inconsciente a él; este me formo para ver una realidad, al hombre, a mi mismo, y me guste o no, me ha separado, y sin embargo, ¡aquí estoy, con mis pensamientos y sentimientos!, también estoy inmerso en un mundo mágico-religioso, oculto, perenne, y que este paradigma no quería que viera, de ahí mi sistema de creencias. Al mismo tiempo, vivo inmerso en el cambio, en la transformación, en la búsqueda de la integración.

En mi historia de vida, he tenido de todo, aprendizajes y experiencias dolorosas y gratas, me di cuenta de muchas cosas, pero de otras no. Desde pequeño viví el choque de una vida religiosa y familiar, con una vida académica, después y con mi formación escolar pude adentrarme al aspecto social; al llegar a la universidad, pude contemplar todas estas vertientes más ampliamente, correlacionándome con una postura.

Y sucedió que un día tuve la oportunidad de conocer otra visión, una alterna, que consideraba las nuevas vertientes, las filosofías perennes, una forma diferente de ver y experimentar en mi propia persona. Con ello pude tener los dos polos, los complementos y que además de llevarlos a mi nivel de pensamiento, los lleve a mi sentir y con ello a la posibilidad de integrarlos, para continuar en la búsqueda de mis respuestas a las preguntas que ya he mencionado y más aún, a integrarme en mi mismo y con la naturaleza, o bien, con mi naturaleza en una vertiente sagrada y no profana en su totalidad (pues soy ambas). Darme cuenta o ser consciente de mi pertenencia en este mundo y con todo lo que existe en él en un momento dado.

Con estas palabras he querido expresar mi sentir y pensar de mi estancia en la Maestría de Psicoterapia Gestalt. Un rumbo más en mi formación personal y profesional, pues ambas caminan juntas, ambas me forman para estar y ambas me dan lo necesario para acompañar al otro en su estancia en esta tierra. También recupero mis palabras que están llenas se sentido y emoción, dado que estoy emocionado en estos momentos en que escribo, pues considero que la Filosofía Humanista me hará recordar, reflexionar y recuperar mucho más de mi y del conocimiento con el cual me siento bien y estoy de acuerdo.

En suma, creo que todo psicólogo al mismo tiempo debe ser filósofo, no basta con aprender un método, técnicas y dinámicas, pues se perdería toda dimensión, todo sentido y toda disposición. Pues si no veo al hombre como hombre y no me veo como parte de lo que veo, este sería sólo el depositario de todo lo que en el vierta, es evidente que todo método vivencial (fenomenológico) encaminado a mover las emociones lo logrará, pero si yo no tengo una filosofía de vida, si yo no vivo, y no estoy en el momento (aquí y ahora) cómo puedo hacerle vivir al otro, para que el otro sepa a qué sabe la manzana, debo dársela a probar completa, ya masticada perderá su sabor. No puedo darle al otro una experiencia que yo no me he preocupado por experimentar, porque entonces, no me estoy considerando a mi mismo; es decir, un hombre, un ser humano que camina junto a él.

En la línea de compartir, y pensando en lo que deseo manifestar, es escribiendo de manera personalizada, como puede existir congruencia, ya que el lenguaje científico, mismo que me enseñaron en mi primera etapa como psicólogo, es despersonalizado, externo, sin vida, palabra muerta, así se escribe y habla acerca del hombre y no del hombre, no de mi en lo que hago, como algo separado, por lo que elaborar una Ciencia del Hombre, implica integrarlo o integrarme dentro del mismo proceder científico, y aunque hoy día no soy positivista y en ello muchos no me consideren científico, por el hecho de seguir un método dentro de una perspectiva de vida, me convierto automáticamente en filósofo y científico humano y a su vez, una persona, un ser, que con plena consciencia de mi consciencia e inconsciencia, me doy cuenta de mi caminar, en busca de ser un Ser integrado.

Al respecto rescato la siguiente cita:

“Epston (1994) siguió el camino de “relatar” los hechos en géneros literarios, ubicándolos fuera de toda regla impuesta por la descripción “objetiva científica” permitida, según él, la objetividad científica invita a adoptar una forma de discurso en el cual las sorpresas, la intensidad, la ironía, la urgencia, y el “tú” y el “yo” han desaparecido. Él buscó que fuera su propia “voz” la que penetrara y situara el relato y no la retórica objetiva y distante de los “escritos” científicos, ya que éste tipo de texto despersonaliza aquello que una persona podría decirle a otra, además de que el discurso termina siendo la voz de una persona que no está en ninguna parte, salvo en la autoridad de la palabra escrita y que no se dirige a nadie en particular.

Es por ello que sugiero una palabra viva y artística, y no sólo una palabra muerta o meramente objetiva, como medio de dar a conocer lo que percibimos de la realidad, hablar con el hombre y no sólo del hombre, hablar de mi y de los otros como uno y lo mismo, además de que creo que este tipo de expresarse no deja de ser conocimiento y permite salir la naturaleza de quien escribe, tanto objetiva como subjetivamente. Pues como lo indica Racionero (1990, p. 144): “La ciencia se haría con el lado izquierdo, el arte con el derecho. Sin embargo, la creación requiere de ambos y por ello los grandes genios han intentado fusionar ciencia y arte, impulsando la parte racional a golpes de intuición” (Romero, 1997).

Por consiguiente, encuentro la correspondencia entre mi postura teórica y personal, con respecto a los contenidos que habré de revisar, los existencialistas o filósofos existencialistas, dentro de esta filosofía humanista y oriental. Yo rescato aquí las demás filosofías perennes, incluida la mesoamericana y el pensar de la ciencia moderna. Todas ellas son el mundo donde vivo, son el objeto de reflexión en mi conocimiento de la realidad, el cuestionarme, el asombrarme como un niño, quien descubre lo diferente, lo obvio.

Con estas palabras he intentado compartir entorno a lo que revisamos (y hablo en plural como grupo, a los que vi y escuche y que junto a ellos formamos, la diversidad en la unidad). En mi experiencia de clase, esto es lo que reflexione, lo que sentí, lo que me motivo, aunque he de decir que dar sentido, significado, emotividad y comprensión a estas palabras teóricas, a sido relacionándolas con mi vida personal y profesional, este móvil que soy yo mismo; es decir, aterrizar lo que académicamente puedo aprender y recordando que la autoaplicación de los contenidos encontraran su justificación y valides en mi propia persona.

¿Quién dice que para ser científico, debo vestir con bata blanca, usar barba y lentes y estar dentro de un laboratorio?, ¿Quién dice que para ser filósofo, debo vestir desaliñado, con una barba enorme o vestir de blanco?, ¿quién dice como vivir y cómo existir? La Gestalt, no como la última palabra, sino como un enfoque, una filosofía enriquecida, es la que participará junto a mi al integrar-me, he llegado aquí para continuar, para-aprender-para-Darme cuenta, que yo soy el otro y el otro soy yo.

Bibliografía

Epston, D. (1994). OBRAS ESCOGIDAS, Barcelona, Gedisa, p. 7.

Ortiz, Q. F. (1992). YUHCATILIZTLI, México, Némesis, p. 16.

Racionero, L. y Medina, L. (1990). El nuevo paradigma, Barcelona, PPU, pp. 14, 144.

Romero, F. (1997). La imaginación como recurso psicoterapéutico, México, UNAM: Informe final de servicio social, p. 8, 97.

Usigli, R. (1981). Tiempo y memoria en conservación desesperada, México, UNAM.

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