“¿Y si no fumo… cómo me sincronizo contigo?”

Sandra Iveth Ancelmo Ramírez

sandy_ancelmo@yahoo.com.mx

“¿Y si no fumo… cómo me sincronizo contigo?”

Hoy por la tarde leía en el libro de Allan y Barba Pease el tema de los fumadores, “Las señales secretas de los cigarrillos…” y recordé un episodio de mi vida donde me propuse fumar con el fin de “seguir la corriente”…no me funcionó, en cambio en mi segundo intento por hacerlo, logré aumentar cinco kilogramos en menos de un año, lo cual para mi estatura y peso, representaba el diez por ciento de sobrepeso. ¿Cómo sucedió todo esto?

Cuando estaba en la universidad, no entendía porque mis compañeros fumaban, pero yo lo quería hacer, deseaba estar en “onda” y fumar cigarros mentolados, no lo logré y tuve que buscar otros temas para encajar con mis amigos, en ese momento fue el baile, amaba bailar y mi “pandilla” también, así que el resto es historia.

Sin embargo, más adelante en mi vida, cuando me gradué y trabajé en un corporativo, la mayoría de mis compañeros fumaban, y cuando salían a fumar, se hacían grandes debates sobre las decisiones de costos que estaba tomando la compañía, salían de la monotonía y expresaban su pasión por las finanzas acompañados de un cigarrillo. Lo intenté pero de nuevo me di cuenta que el cigarro no era lo mío, así que decidí ser “fumadora pasiva” y acompañarlos a fumar con el objeto de participar en sus charlas espontáneas sobre finanzas y sobre sus problemas, angustias y triunfos personales; yo ansiaba ser una fumadora social para pertenecer.[1]

Durante esas largas charlas, comenzaba a sentirme fuera de lugar, que mientras ellos disfrutaban de su cigarro yo no hacía nada, un refresco no era suficiente, ellos también lo tomaban y la duración del cigarro era el medidor del tiempo para convivir, entonces lo vi, lo que necesitaba era un acompañante para mí, algo que pudiera disfrutar a la par que ellos fumaban, tenía la solución… una torta … si, y no sólo una sino varias tortas y mientras ellos fumaban, yo comía y así todos sincronizados y felices … “aparentemente”.

Hoy me doy cuenta que ambos bandos, ellos, los fumadores y yo la comedora, hacíamos lo mismo con diferentes objetos, bajar nuestras tensiones, ellos fumando y yo comiendo. [2]

[3] Pease (2006), “Y mientras que un fumador podría disimular su ansiedad fumando un cigarrillo, los no fumadores llevan a cabo otros rituales como tocarse el pelo, mascar chicle, morderse las unas, mover dedos y pies, ajustarse los puños de la camisa, rascarse la cabeza, jugar con alguna cosa u otros gestos que nos dicen que necesitan un consuelo.”…y en mi caso, comer tortas de salchicha.

En el libro de “El Lenguaje del cuerpo”, los Pease argumentan que quizá, esta fijación oral, puede deberse a la falta de un vínculo materno al nacimiento y de ser alimentado con biberón en vez de con pecho materno.

Lo que ahora sé, es que en mi afán de sincronizarme con mi entorno, desarrollé conductas nocivas para mí, en vez de cómo en mi universidad, buscar una solución creativa al problema, como el baile.

Para mí lo más importante radica en que, antes de satisfacer mi necesidad de sincronizarme contigo, de pertenencia, quiero estar en armonía conmigo, una vez que logro conseguir eso, puedo contactar contigo del modo más sano para mí[4] y ser tu espejo para generar confianza.

Referencias Bibliográficas.

Knapp, M. (2012). La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno. 3ra. reimpresión de la primera edición. México: Editorial Páidos.

Pease B. & Pease Allan. (2006). El lenguaje del cuerpo. ISBN ebook: 978-84-9735-577-3. España. Amat.

Salama Phenos, H. (2007). PSICOTERAPIA GESTALT. Proceso y Metodología. 4ta. Ed. México: Alfaomega Grupo Editor.

De Internet

http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=1153


[1] Pease (2006), Los dos tipos de fumadores, los adictos que dependen de los efectos sedantes de la nicotina para afrontar el estrés, hacen caladas más largas y profundas y, además, fuman solos y los fumadores sociales, los que suelen fumar, únicamente, en presencia de otras personas…El hábito del fumador social forma parte de un ritual social.

[2] En el artículo “Ansiedad por la comida”, se describe que la ansiedad por la comida es producida por factores como el estrés o el exceso de preocupaciones y que la misma pauta aplica para cualquier otro hábito como el fumar, el alcohol u otro tipo de adicción.

[3] Del libro “El Lenguaje del cuerpo”, Cap. 13 Las señales secretas de los cigarrillos, las gafas y el maquillaje.

[4] Contacto por Dr. H. Salama: “El contacto con los demás tiene su origen en el contacto con nosotros mismos”.

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