Violencia de la mujer contra el hombre en las relaciones de pareja entre adolescentes y jóvenes.

 Por: Lic. Claudia Garibay Ostos que es alumna de la Maestría en Psicoterapia Guestalt en la Universidad Gestalt 

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1.1 Planteamiento del Problema 

La violencia que se entiende como toda acción u omisión intencional proveniente de algún miembro de la familia que puede dañar o dañe a terceros dentro de ella.

  • Estudios sobre violencia en la pareja joven y adolescente revelan que “la violencia de pareja inicia por lo regular durante las relaciones de noviazgo, y en la mayoría de los casos continúa y se acentúa en la vida conyugal; en una proporción importante sigue manifestándose después de terminada la relación violenta.
  • Las mujeres permanecen en una relación violenta un promedio de 10 años.
  • Hay una conexión entre la violencia ya presente en las relaciones entre adolescentes y jóvenes y la posterior violencia detectada en parejas adultas.
  • Los jóvenes no identifican como agresión conductas coercitivas y de control, lo que nos lleva a decir que los jóvenes que ejercen violencia y los que son violentados no están enteramente conscientes de estos actos como violencia, ni de sus consecuencias futuras en su salud física y psicológica.
  • Algunos datos revelan que la violencia entre parejas adolescentes y jóvenes suelen ser de mayor magnitud, aunque de menor intensidad, que en las parejas adultas.
  •  29% de los y las estudiantes universitarias en 31 universidades del mundo habían ejercido violencia contra sus parejas en los últimos 12 meses.
  • La bidireccionalidad de la violencia, esto es, que ésta se ejerce tanto de hombres contra las mujeres como de mujeres contra hombres.
  • Estaríamos en la antesala de la violencia como modo de relación, ya sea de corte reactivoo defensivo o bien de corte ofensivo

1.2 Formulación del Problema 

¿Qué caracteriza y explica la violencia que ejercen las mujeres adolescentes y jóvenes capitalinas hacia sus parejas hombres en la actualidad?

1.3 Objetivos de la investigación: 

  • Describir y explicar la manera en que se da la violencia de mujeres a hombres entre las parejas adolescentes y jóvenes en la Ciudad de México.

Objetivos específicos: 

  •  Identificar y caracterizar el tipo de violencia ejercida por las mujeres adolescentes y jóvenes capitalinas contra los hombres con los que mantienen relaciones de pareja.
  •  Describir las causas y las consecuencias de la misma.
  •  Identificar los factores individuales, familiares y socioculturales que influyen tanto en la consecución de los actos violentos por parte de la agresora como en la percepción de esta violencia por parte de las víctimas.
  •  Identificar la intensidad, frecuencia y magnitud de los comportamientos violentos de los sujetos investigados.
  •  Plantear de manera general cómo se da esta violencia.
  •  Explicar la forma en que el trabajo terapéutico con las “autorreferencias”, ayudará a mejorar el autoconcepto, así como la autoestima, de los sujetos violentados.

1.4 Justificación de la Investigación 

  •  Un estudio como el aquí se propone permitiría saber las causas, el estado general del fenómeno violento, así como los factores incidentes y desencadenantes del mismo.
  •  A todas luces es un problema público, de derechos humanos, de equidad, pero también de educación cívica y humanista pues es sabido que son las madres las que mayormente reproducen el mundo social y cultural. Si las mujeres comienzan a ejercer violencia contra sus parejas hombres de un modo “naturalizado”, ello puede permitir la posibilidad de reproducir dichos comportamientos a sus hijos, y de éstos a otros.
  • Hacer visible una posible reproducción de patrones de crianza, en ellas mismas y en sus hijos, que coadyuvan a la violencia en las generaciones futuras.
  • Algunos estudios revelan que mientras la violencia cometida por el varón contra la mujer ha venido decreciendo en un 6%, la ejercida por la mujer contra el varón ha experimentado un crecimiento de un 4%
  • En ese sentido, el fenómeno de la violencia en la pareja debe ser atendido y estudiado provenga de quien provenga.
  • El impacto de un estudio como éste permitirá la elaboración de insumos empíricos para la construcción de políticas públicas sobre la promoción de los derechos humanos, la reconducción de la conducta social y la atención a los jóvenes –hombres y mujeres- como sector vulnerable en términos de violencia cotidiana en la pareja hoy en día.

1.5 Limitaciones 

  •  La vida privada suele defenderse de la mirada intrusa (en este caso la del investigador) y al mismo tiempo los asuntos de violencia, maltrato, agresión suelen ser también ocultados o disfrazados
  •  En nuestro estudio partimos de que las perpetradoras de agresión pueden ser las mujeres a la par que los hombres, es plausible pensar que será nada fácil en primer lugar que las mujeres se asuman como agresoras y en segundo lugar que los hombres se asuman como víctimas. Esto dificultaría hasta cierto punto la recolección de datos
  •  Otra limitación que encontramos es la ausencia de cifras o estadísticas que nos permitan contar con grupos específicos de mujeres jóvenes y adolescentes que ejercen la violencia contra sus parejas no sólo en México, sino en el mundo. En ese sentido, la investigación se propone exploratoria

Marco Teórico / Antecedentes de la Investigación 

  •  La violencia en la pareja es un tipo de violencia muy extendida en todo el mundo porque no hace distinción por clase ni por nivel educativo – ahora sabemos, que tampoco por género-
  •  Un informe de violencia contra la mujer realizado por Centro Reina Sofía, en el año 2010, señala que por cada millón de mujeres que habitan en España 7 son asesinadas; para el resto de Europa la cifra se duplica, y en el caso de América Latina es 5 veces más alta.
  • Para el caso de la violencia doméstica, las estadísticas no devuelven un panorama diferente: hay 6 mujeres violentadas por cada millón en Europa y 7 en América Latina. Para el caso de México, el informe* menciona que 47 de cada 100 mujeres son violentadas por su pareja o expareja, y para un universo de 9 millones de mujeres, se registra en el mencionado informe el reporte de 16,5 millones de incidentes violentos, siendo la de mayor frecuencia la violencia emocional.
  • La violencia de género cuando ocurre al interior de lo que ya hemos denominado como violencia doméstica e intrafamiliar reviste un carácter de intimidad que hace que las propias víctimas no la denuncien. Ello incluye también a familiares o amigos allegados que muchas veces se abstienen de denunciar o aconsejar a las víctimas
  • La violencia en la pareja traspasa los acotados marcos de la intimidad para colocarse como un problema público. No se trata sólo de un asunto de sexismo, sino sobre todo de un asunto de educación pública.

¿qué pasa cuando quien ejerce la violencia es la mujer, y más, la mujer joven?

  • La violencia en la pareja arroja datos empíricos a nivel internacional que indican que tanto las mujeres como los hombres son detentadores de violencia. Los registros de la policía y las cortes en los Estados Unidos revelan que un 5% de las querellas se deben a comportamientos violentos por parte de las mujeres hacia sus parejas hombres (Dobach et al, 1992).
  • La condición de género no es una variable en los comportamientos violentos, o lo que es lo mismo: que ser biológicamente hombre o mujer no se vincula con los comportamientos violentos.
  • Las mujeres ejercen la violencia es muy probable que lo hagan hacia parejas violentas, lo que hace pensar en las formas y motivos de la violencia de la mujer contra sus parejas hombres.
  • Cuarta parte de los incidentes violentos en el hogar fueron comenzados por mujeres

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  •  En México, el Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar señaló que en 1997, una de cada diez víctimas de violencia intrafamiliar era un varón adulto, sin embargo hacia 2006, esta cifra aumentó sólo para la capital de la república en un 14.1%.
  •  Para completar este panorama, según investigaciones de la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar, 234 varones fueron atendidos por violencia a mano de sus parejas mujeres en 2002.
  • En 2003, otros estudios revelaron que de cada 7 hombres denunciados como agresores por sus parejas mujeres, 3 de ellos en realidad eran víctimas del comportamiento violento de sus esposas.
  • En ese mismo año, la Secretaría de Salud del Distrito Federal reveló que el 21.8% de las víctimas de violencia intrafamiliar fueron varones y no pocos casos de asesinatos dolosos contra los hombres son cometidos por mujeres, tipificados éstos como crimen pasional.
  • Algunas cifras del Ministerio del Interior de España para el año 2005 revelan que el 48.5% de los homicidios de varones en la familia han sido cometidos por mujeres, pero en países como Francia, Alemania y Noruega la cifra suele ser mucho mayor
  • Estudios en los Estados Unidos, como el de Eloy Rodríguez (citado en Bernal, 2001), indican que en 2009, la cifra de hombres muertos a mano de sus parejas mujeres es aún mayor que la de mujeres asesinadas a mano de sus parejas hombres. A tenor con esto Llerena (2004) sostiene que de cada 100 hombres, 40 son agredidos por sus esposas mujeres, y Menacho (2004) agrega que en la mayoría de los casos las agresiones son psicológicas, concentradas en cuestionar la eficacia sexual de los hombres, humillándolos y burlándose de ellos tanto en público como en privado.
  • Algunas esposas maltratadoras se burlan en público o en privado de sus maridos, controlan su dinero, los intimidan, los humillan, los alejan de sus familiares y amigos, los amenazan, los chantajean, los agreden físicamente directamente o por medios de terceros, etc.
  •  Fiebert (2004), evaluó 244 estudios sobre violencia conyugal a nivel mundial y su conclusión arrojó que las mujeres son significativamente más propensas que los hombres a expresar violencia (el 29% de ellas dijo haber ejercido algún acto de violencia contra su marido en los últimos 5 años).
  • La violencia no es un asunto de género, o sea, que no está dada por ser hombre o mujer, sino por ciertas condicionantes sociales, jurídicas y simbólico-culturales que hacen que algunas épocas y culturas un género ejercite la violencia contra otro, y en otras suceda lo contrario.

2.2 Bases teóricas 

  • “La violencia se ha definido como cualquier relación, proceso o condición por la cual un individuo o grupo social viola la integridad física, psicológica o social de otra persona. Es considerada como el ejercicio de una fuerza indebida de un sujeto sobre otro, siempre que sea experimentada como negativa”*
  • Hablar de violencia de género no sólo se enfoca en la violencia contra las mujeres, sino en la violencia que se ejerce contra el violentado (sea mujer u hombre) por su condición de género, vinculando ciertas formas de violencia directa con las relaciones estructurales concretas en torno a la relación entre personas de diferente sexo.

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  •  La violencia directa es la parte visible de una violencia solapada intencional o no intencionalmente; de ahí que se entienda como el comportamiento desde un nivel manifiesto, empírico, observable y hasta consciente.
  •  Mientras que la violencia invisible está conformada por la violencia cultural y la violencia estructural; ambas tienen lugar en un nivel latente y hasta cierto punto inconsciente, aprendida y no cuestionada.
  • La violencia cultural, en cambio, se da a través del uso de aquellos aspectos de la cultura que, en su carácter simbólico, moldea la experiencia de manera que justifica o legitima la violencia en cualquiera de sus tipos.
  • La violencia de género puede ser concebida como una violencia directa que se asienta, como cualquier otra, en su relación con una violencia institucional o estructural y una violencia cultural que la fomenta y promueve.
  • La violencia de género se inscribe mayormente, aunque no únicamente, al interior de lo que se conoce como violencia intrafamiliar. Jorge Corsi plantea que:“Cuando hablamos de Violencia Familiar o Violencia Intrafamiliar nos referimos a todas las formas de abuso de poder que se desarrollan en el contexto de las relaciones familiares y que ocasionan diversos niveles de daño a las víctimas de esos abusos.”
  • El fenómeno de la violencia en las relaciones de pareja pasa por comprenderlo de forma multidimensional, no sólo desde el punto de vista de los factores incidentes, sino de dar continuidad a un fenómeno que, es la punta del iceberg.
  • Esa es la razón por la que aquí hemos preferido tratar conceptualmente a la violencia en las relaciones de pareja en su relación con otros tipos y ámbito de violencia.

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  •  Los hombres, aunque se perciben violentados, no admiten tan fácilmente ser víctimas de violencia por parte de las mujeres.
  • No obstante lo anterior, en cualquiera de ambos casos, lo cierto es que entre las consecuencias de la violencia de la pareja con respecto a la víctima se encuentran el trastorno de personalidad que mina tanto la autoestima como la autoimagen de la víctima, generando una dependencia emocional parecida a la que ocurre en el Síndrome de Estocolmo. Como ya dijimos, esto es válido para cualquier víctima, sea mujer u hombre.
  • Los síntomas en cuestión son:

    • 1.  la dificultad para tomar decisiones, por más nimias y cotidianas que sean, sin la supervisión y acompañamiento del agresor;
    • 2.  la necesidad de que otros asuman las responsabilidades que le competen a la víctima;
    • 3.  las dificultades para expresar desacuerdos; la falta de confianza en sí misma;
    • 4.  el deseo excesivo de protección y apoyo por parte del agresor;
    • 5.  la sensación de desamparo y preocupación por tener que cuidar de sí mismo, etc.
    •  Otra de las consecuencias para la víctima de la violencia en pareja es la:Transmisión intergeneracional, también llamada transgeneracionalidad.
    •  Esto consiste la transmisión de los modelos familiares nocivos de crianza hacia los hijos. Al respecto el Informe ENDIREH 2006 señala que “vivir situaciones de violencia durante la infancia suele ser un predictor para reproducirla en la juventud y la vida adulta, tanto si se trata de hombres perpetradores, como de mujeres víctimas de la violencia de género”
    • Entre los factores individuales se cuenta la dependencia económica y emocional, y la visión excesivamente romántica de las relaciones amorosas.
    • Entre los factores familiares, el autoritarismo juega un papel relevante toda vez que permite desarrollar una interacción familiar caracterizada por el verticalismo y el hipercontrol, así como una fuerte adhesión a los estereotipos de género que recrea la cultura patriarcal a través del fomento de la desigualdad de género.
    • El factor sociocultural implica una ausencia
      de apoyo de la sociedad que se da bajo la forma de un escaso o inadecuado apoyo policial o judicial (básicamente en el caso de la mujer;
      para el caso del hombre está el imperativo cultural de que son fuertes y por ello no pueden ser víctimas), lo que propicia a su vez un muy bajo índice de denuncias por parte de las víctimas.
    • Enfocar nuestra investigación a estos casos nos permitirá entrever cómo a pesar de una mayor difusión de los derechos de la mujer y de la violencia de género como problema de salud pública y ausencia de equidad y respeto en torno a las libertades individuales, se ha ido generalizando la violencia de pareja entre los jóvenes en nuestra sociedad.
    • Carlos Yela, investigó la relación entre el comportamiento amoroso y las diferentes etapas de la vida de un individuo.

      1. infancia, las relaciones interpersonales suelen ser ansiosas y egocéntricas,
      2.  pre-adolescencia se tornan más seguras y constructivas.
      3. adolescencia y la juventud temprana, el interés por el sexo opuesto y la construccion de grupos de amigos mixtos en nuestra opinión deberían abonar a una relación más entrenada en tratar con la diversidad. En el caso específico de las relaciones amorosas, existe un tipo de amor que llama “maníaco” a través del cual se presentan síntomas que podemos conceptualizar desde ya como violentos. Estos síntomas son: la dependencia, el celo y la actitud demandante. Estos síntomas son propios del amor adolescente, el cual a su vez clasifica como un amor romántico sesgado por una fuerte atracción sexual.
      1. Jóvenes menores a 20 años, sostiene que el estilo de amor que recrean puede ser conceptualizado como amor lúdico ya que por lo general suelen ser más independientes del otro, no suelen articular sus relaciones en torno al compromiso, ni con los celos, ni con la demanda de atención o posesividad. Es un amor frívolo que no construye intimidad, ni confianza en la pareja.
      2. Ya entrados en los 20 años y hasta los 30 se gesta un estilo romántico de amor maduro, con presencia de compromiso, pasión, confianza y amistad.

      Desde la Psicología:

      la relación de pareja es proceso social que se nutre tanto de la parte biológica del amor, como de la parte cultural.

      Esta última es la que nos interesa de manera concreta toda vez que la violencia también remite a un comportamiento que tiene entre sus aristas factores vinculados a los procesos de socialización de los sujetos que ocurren tanto a través de las instituciones sociales formales como la escuela, la Iglesia y los medios de comunicación, como a través de la familia.

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      •  El ser humano, en tanto ser social, no puede estar separado del contexto social y cultural en el que vive
      •  El componente adictivo de la relación de pareja en la que nos enfocamos, desde el punto de vista histórico-cultural y personal-familiar, ello puede explicar también el comportamiento violento en estas relaciones de pareja como parte de un mecanismo de aprendizaje en la configuración de las relaciones amorosas en sujetos adolescentes y jóvenes.
      • Desde el punto de vista de la socialización del individuo, una socialización autoritaria –o lo contrario, con límites muy débiles-,

        1. 1.  la baja autoestima,
        2. 2.  la inseguridad,
        3. 3.  el infantilismo psicológico,
        4. 4.  la ausencia de habilidades comunicativas y sociales,
        5. 5.  asunción irreflexiva de las normas amoroso-sexuales impuestas por la sociedad,

        pueden propiciar el surgimiento de conductas violentas en la pareja adolescente y joven, aunque también podemos mencionar como factores intervinientes otros de corte más social como son:

        • 1.  la represión amorosa y sexual,
        • 2.  los mitos románticos

2.3 Hipótesis 

  •  Las mujeres adolescentes y jóvenes perpetradoras de violencia en contra de sus parejas y/o exparejas hombres suelen violentar a sus víctimas debido a diferentes factores. Uno de ellos es que pueden haber sufrido o presenciado violencia de género al interior de su núcleo familiar, lo que naturalizaría su comportamiento violento. Otro, es la idea romántica de que en las relaciones de pareja los amantes deben ser el uno para el otro y excluir a todo aquel que rompa ese binomio “sagrado”.
  •  La imitación en la configuración de las relaciones de pareja en su núcleo familiar, o bien cierto tipo de adicción a la pareja, traducida en dependencia emocional que al no ser satisfecha a través de una relación de co-dependencia disponga a los sujetos a comportamientos violentos provocados por la inmadurez psicológica de los mismos.

2.4 Variables 

  • Aunque no se ha podido rastrear una definición válida de la violencia de género fuera de los marcos de la violencia contra la mujer, hacemos extensiva dicha definición a la violencia de género tanto en contra de las mujeres como en contra de los hombres.

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3.1 Nivel de investigación 

  •  Debido a la poca información generada, esta investigación tendrá un carácter exploratorio. Es decir, se trata de una investigación que busca ser extensiva en cantidad de información en torno a una sola variable que es la de violencia de género que se ejerce de parte de las mujeres adolescentes y jóvenes contra los hombres.
  •  Asimismo explicativa porque también le interesa explicar las causas o factores incidentes con mayor peso al interior de este comportamiento en la relación de pareja que nos ocupa.

3.2 Diseño de Investigación 

  • La investigación que nos estamos planteando será mixta, constará de una fase cuantitativa y de otra cualitativa.
  • Un abordaje propiamente cuantitativo no permitiría explicar las causas del comportamiento violento, y un abordaje meramente cualitativo no nos permitiría caracterizar del todo este fenómeno porque necesariamente apelaría a una muestra no representativa para el caso de nuestro estudio.
  •  La investigación cuantitativa se corresponderá con la primera fase del estudio en tanto ésta nos permitirá acercarnos a la población objetivo del mismo.
  •  Es necesario construir esta muestra, y para ello aplicaremos la técnica de la encuesta que por su carácter de preguntas cerradas nos permitiría abordar el perfil de una población amplia, de hecho representativa, de todos los jóvenes y adolescentes capitalinos en aras de buscar justamente aquéllos que ejercen violencia en su relación de pareja.

3.3 Población Muestra

  •  Según estadísticas de INEGI, la población adolescente y juvenil que se agrupa en las edades en las que nos interesa hacer nuestra investigación es de poco más de 3 millones de personas que cumplen el criterio de nuestra muestra, es decir, mujeres entre 15 y 24 años que es lo que se correspondería con el criterio correspondiente a las adolescentes y jóvenes. Si queremos realizar una investigación con una muestra representativa, al menos en la primera fase, deberemos encuestar alrededor de 1000 sujetos.
  •  Como pretendemos realizar una investigación mixta, donde exploremos la recolección de datos vía los métodos cuantitativos y cualitativos, primero construiremos la muestra representativa para los casos de mujeres que violentan a sus parejas hombres y posteriormente, elegiremos casos relevantes para aplicarles una entrevista en profundidad. Por razones obvias, dicha muestra no puede ser elaborada en desde la fase proyectiva de este estudio, sino a posteriori, una vez que dichas adolescentes y jóvenes nos den su consentimiento para ser entrevistadas

3.4 Técnicas e instrumentos de recolección de datos

La técnica de la encuesta, la técnica de entrevista en profundidad y el TPG de Salama.

  1. 1.  La técnica de la encuesta permitirá sistematizar la información cuantitativa recabada, enfocada sobre todo a construir la muestra cualitativa sobre la que aplicaremos las entrevistas. Esta técnica de la encuesta se basa en el conteo de casos a partir del manejo de frecuencias de aparición para cada una de las variables y categorías de análisis.
  2. 2.  La técnica de la entrevista a profundidad nos permitirá abordar, de la mano del discurso de estas informantes, las posibles causas de este comportamiento violento. La técnica de la entrevista en profundidad es una técnica cualitativa que se centra más en las percepciones y experiencias de los sujetos investigados a lo largo de su vida.
  3. 3.  Dentro de la información que se obtendrá del TPG aparecerán los bloqueos o las auto-interrupciones de la energía que presenta la persona. Estos bloqueos evitan el contacto con el satisfactor y el cierre de la experiencia. A continuación se anexa el Ciclo Gestalt de Salama, en el cual de un vistazo, el terapeuta estará en posibilidades de detectar, las áreas sanas de la personalidad y aquellas cuyo funcionamiento es anormal.

 

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