Un hombre que nos hizo pensar… Mario Vargas Llosa

Crónica de la Conferencia Magistral “Poder y Educación Superior” de Mario Vargas Llosa
Por: Diego Salama

Llegamos al lugar y todo se ve impresionante. El espacio, la Rectoría de la Universidad Autónoma Metopolitana, es hemoso. Jardines, amplitud y seguridad. ¡Cuánta seguridad! Quien viene a este evento, definitivamente es importante. Nos sentimos honrados de haber sido invitados por Universia.

Estoy rodeado de grandes autoridades de la educación, un momento culminante para la historia educativa y estamos viviendo la historia. La Universidad Gestalt está presente. El sentimiento de pertenencia y de colaboración interinstitucional es algo que está en el ambiente.

A lo lejos encuentro a unos compañeros de la escuela que hoy son periodistas del Milenio. Me comentan que también están Televisa, TV Azteca, Canal Once, Reforma, Universal, Jornada, etc.  Cada vez se escucha más gente, veo más seguridad y anuncian la tercer llamada.

Todo el mundo comienza a aplaudir. Mario Vargas Llosa sale junto con más personas. Su presencia llena la sala. Ni siquiera han empezado a presentarlo y la gente se para de sus asientos y sigue aplaudiendo. Piden silencio y comienza la introducción el Rector de la UAM.

El espacio está muy bien pensado con una pequeña sala para que el autor esté cómodo.

Comienzan a presentar a los miembros del presidio. Lic. Consuelo Sáizar Guerrero, presidente de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; Ing. Jaime Salinas, director general adjunto de Alianza Educativa Eureka; Dr. Enrique Fernández Fassnacht, Rector actual de la Universidad Autónoma Metropolitana y Mario Vargas Llosa escritor y galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2011.

El Rector de la UAM le da la bienvenida al escritor galardonado, agradece a las instituciones que apoyaron este evento y comienza su discurso. Establece que el objetivo de la plática estará enfocado sobre el poder. Enaltece a una personalidad que no lo requiere, sin embargo se lo merece. Mario Vargas Llosa es un excelente crítico y lector experimentado. Invita a los alumnos a que aprovechen este discurso para llenar las mentes jóvenes de cultura. Luego decide hacer un símil entre Cervantes y Vargas Llosa.

“Este día y fecha es el momento de hablar del caballero y del escritor, hablar de sí y disfrutar de esta exposición. Adelante don Mario, esta es su casa, casa abierta al tiempo”

Entre aplausos y gritos, Mario Vargas Llosa sube al pódium y comienza su exposición con el ensayo que Jean Paul Sartre realizó sobre el poeta Baudelaire y las vicisitudes que marcaron su vida.

Preguntándose a sí mismo “¿y qué si nuestro destino no lo decidiera el diablo, ni dios, sino nosotros mismos?”

Respondiéndose decidió que no se iba a dedicar a ser periodista, sino que iba a ser escritor. Que no iba a trabajar, para nada, en ningún oficio que no tuviera que ver con la escritura y la palabra, aunque no ser periodista le quitara la posibilidad de vivir de la escritura. Mario siempre buscó trabajos que no perturbaran su tiempo para hacer creaciones literarias. Su vida se organizó mejor que antes.

Curiosamente, no se le daba fácil la escritura. Todo lo que hacía se le hacía malo. Él quería escribir mejor. Quería disfrutar y tener placer en lo que hacía. Con sus casi 75 años descubrió que las personas más desdichadas son aquellas que hacen cosas que no les gusta hacer. No se dan tiempo para hacer lo que les gusta. Y las personas menos infelices son aquellas que sí dedican tiempo a hacer lo que les gusta. Lo triste es que son la minoría. De ahí y con esto, dio inicio al tema de la charla.

“Lo más importante de la enseñanza es ayudar a que los niños y jóvenes encuentren y descubran su vocación. Pero más importante, motivar a que se dediquen a lo que les gusta. La educación debe ayudar a que los jóvenes encuentren su felicidad.”

Si hacemos algo que no nos gusta hacer, se hace mal. Lo más probable es que haya mediocridad y frustración en la vida de estos sujetos. Por eso hay que dedicar la existencia a la vocación, para obtener el éxito, ser creativos y originales. Esto da la satisfacción y el éxito. Cuando a alguien le gusta lo que hace, no siente que está trabajando. A aquel que le gusta, trabajar no es una maldición, como lo dice en la Biblia. Mario dice que él sufre gozando cuando escribe, porque él suda tinta al escribir, sin embargo lo disfruta.

Los seres que hacen lo que aman son personas que deciden vivir. No les gusta vivir el simulacro de vida, sino la vida en serio. Son aquellos que no les gusta seguir lo que otros le dicen. No hacen la vocación de otros. Ejercitar su propia vocación consta en reconocerse. Cualquiera que viva su vocación se compromete a la vida y a su felicidad. Ese quehacer lo defiende contra la infelicidad.

“Es absolutamente fundamental que los jóvenes elijan, cuando todavía se puede elegir, aquello que aman hacer.”

Sartre decía que los jóvenes sí pueden elegir su vida. Si lo hacen de este modo, no quiere decir que vayan a ser felices, pero seguramente no serán más infelices. Y su quehacer va a redundar en amor y se va a contagiar a los demás. Claro que no todos pueden elegir con la misma facilidad. Los que nacen en familia acomodada, con el problema de la supervivencia resuelto, tendrá mayor facilidad que aquella persona que no la tiene resuelta, sin embargo siempre se puede elegir. En esto Sartre tenía razón. Siempre hay un margen de opciones que podemos elegir. Si lo hacemos, estaremos defendidos de la precariedad de la existencia.

Mario habla de un libro de ideas liberales que se llama: Lecciones de los pobres que trata de una encuesta hecha en los 5 continentes de empresas que nacieron pobres, sin créditos y de la nada, que han tenido un desarrollo enorme hasta ser trasnacionales importantes. Este libro rompe todas las ideas de economistas. Si se elige bien, no hay obstáculos que el espíritu creativo de los seres humanos no pueda vencer. Ésta es la tarea fundamental de las escuelas. Ayudar a que los jóvenes elijan bien su vocación.

La Universidad debería orientar para que a través de sus propias decisiones, los jóvenes aprendan y elijan la profesión que va a comprometer la vida. Jamás elegir por los beneficios económicos muy elevados. Esta decisión es un error porque nos conduce al inevitable, si ésta no es nuestra vocación, fracaso. Inclusive si se obtiene éxito económico. La pobreza y la riqueza no garantizan la felicidad, sino vivir haciendo algo que esté en congruencia con los valores. El éxito, desarrollo y progreso no significa ser feliz, aunque la sociedad en la que vivimos lo promuevan. Se requiere buscar que todos tengan más o menos el mismo punto de partida para poder salir adelante. Desde luego que hay que eliminar la pobreza y las diferencias sociales, esto de la vocación también necesita modificar este paradigma. Las universidades necesitan modificar este enfoque.

“El nacimiento de la cultura es defender al hombre de la infelicidad. Es un mundo que creamos como un mundo paralelo al mundo real. Trata de darnos lo que el mundo real no puede darnos.”

La cultura es un sistema de pensamiento que busca entender la vida, la muerte y trata de responder la pregunta de qué hacemos en este mundo. Sistemas filosóficos y teológicos que son parte fundamental de la cultura.

Todos nacemos con apetitos que escapan de las posibilidades reales. Estamos en una posición fantástica pero también trágica. Podemos imaginar y desear. Podemos desear lo que no tenemos pero también nos da la potencia de crearnos esta realidad. Los libros, las novelas, nos llevan a sentir experiencias distintas, intensas y nos sacan de nuestro mundo real. La poesía tiene música, sentimientos e imágenes que nos llevan a un mundo que nos ayuda a saciar esa imaginación de lo que no tenemos pero queremos. La cultura nos ayuda a tener mayores periodos de felicidad. Para eso fue creada.

Cuando los jóvenes salgan de la Universidad, añorarán el tiempo que estuvieron en ella. No hay años más ricos que esos años. Es porque tenemos la capacidad de elegir. El periodo en que podemos elegir más y mejor entre distintas opciones es el que se vive en las aulas. Lo maravilloso es que se puedan recordar esta etapa como aquella en la que se hicieron las elecciones correctas sobre lo que querían hacer. Mario recuerda que en sus años universitarios vivió el periodo de la dictadura. La Universidad de San Marcos en Perú tenía ideas muy liberales. Era una de las pocas resistencias a la dictadura.

Desaparecieron todos los partidos políticos. Había un extenso control de prensa. Desaparecían todas las criticas, hasta las benignas. Muchos profesores y estudiantes estaban en exilio y en la cárcel. La dictadura tenia topos como estudiantes para descubrir quiénes eran peligrosos para el gobierno. Sin embargo Mario descubrió la historia del Perú en las clases de su maestro Raúl Porras Barrenechea. El galardonado disfrutó sus estudios universitarios. Disfrutó la pasión y persuasión que Raúl Porras Barrenechea exponía en sus clases. La historia era la disciplina por excelencia. Fue tan buen maestro que Mario incluso llegó a dudar su elección de ser literario, a pesar de tener muy arraigada su carrera. Cuando este maestro exponía, todos querían ser historiadores.

Recuerda las pocas acciones que se realizaban con los antiguos mimiógrafos, las pequeñas reuniones, las amistades que ahí se grabaron y el descubrimiento de que el país en el que estudió vivía muchos problemas e injusticias sociales. Todos los esfuerzos que hacían eran mínimos pero trataban de combatir la realidad que los entristecía y repugnaba.

La libertad de decidir va desde elegir un partido político. ¿Qué distancia enorme hay entre una sociedad libre y una que no lo es? El poder denunciar una mentira y exigir explicación es la respuesta contra la dictadura. Evitar vivir una mentira mediática sirve para evitar los atropellos y abusos que puede hacer el poder. Todo esto se descubre en la Universidad. Rechazar, profundamente, la represión.

La literatura es una herramienta para abrir los ojos. Mario descubrió en ella esto. Es una vocación que entraña riesgos por evitar convertir la literatura en propaganda política.

“La literatura busca llevar a la magia de las palabras. No debe buscar causar reacciones políticas pues causará rechazo y por lo mismo es una forma de guiarla al fracaso.”

La universidad actual no debe generar especialistas. En una sola profesión uno no puede conocerlo todo, sin embargo un especialista es una persona encarcelada dentro de un saber. Un grupo de especialistas sabe mucho de su tema pero nada de todo. Pierden la comunicación con el resto de la sociedad, lo que genera fragmentación… islas de seres incomunicados. La Universidad necesita combatir esta fragmentación. Recordarle a los jóvenes que ellos forman parte de un conglomerado de conocimientos. Leer, vivir clases entre distintos grupos, etc, son las actividades que son necesarias fomentar. Que la gente sea capaz de sentir emoción al ver un cuadro, leer un poema, escuchar música, etc.

Siempre debe existir comunicación entre nosotros. Esta forma de cultura, sólo la Universidad es capaz de promoverla. Los gobiernos cada vez especializan más la educación. Es necesario que la Universidad forme seres comunicados y no autómatas que concilien la especialización y el recuerdo permanente de los quehaceres que nos hacen ser una comunidad.

El mayor esfuerzo de todos los profesores, de todas las clases, consiste en enseñar que los niños y niñas convivan entre ellos. Que compartan las diferencias para generar una sociedad en armonía. Al conseguirlo la sociedad vivirá en paz por que existirá aceptación de las diferencias y se generará un modelo social que permite crecer y dignificarse.

El objetivo de la vida no puede ser el éxito económico. El verdadero éxito de una sociedad es reducir la infelicidad humana, es promover que la gente decida su vocación y sea feliz.

“Jóvenes, elijan bien. Descubran y asuman su verdadera vocación con entrega y amor. Hagan aquello que signifique placer y realización. De ser lo mejor que puedan en sí mismos. Vivir de acuerdo consigo mismos. Sin tener bajo la cabeza la espada de Damocles de haberse sentido traicionados a sí mismos por una mala decisión. Muchas gracias y mucho éxito.”

Después de varios aplausos, se da inicio a la sesión de preguntas y respuestas:

¿Como se motiva a los docentes para generar una actitud de rebeldía?

MV: Si la rebeldía está bien orientada, puede ser aprovechada. Una actitud crítica es indispensable por parte de la Universidad y por los docentes. No hay que confundir el espíritu crítico con el destructor. El crítico busca corregir el error y no destruir todo lo existente. Hay que preservar lo que anda bien y motivar a cambiar lo que anda mal. Este espíritu debe tener un orden para que haya progreso y creatividad. El desorden y caos está reñido con la creatividad. Los grandes rebeldes han dejado siempre una obra que ha sido posible a través de una constancia y disciplina de sus acciones. Esto hace el verdadero cambio.

En el Sueño del Celta los capítulos están intercalados. ¿Cuál es el efecto que buscaba?

MV: Dar un efecto de totalidad. Era una sola vida en la que cabe la contradicción. Nosotros tenemos una idea de los héroes poco realista. Un héroe fue siempre un héroe en todo lo que hizo en su vida. Nos cuesta trabajo aceptar que un héroe pueda ser reprobable en lo que puede llegar a hacer.  La estructura muestra que en todas las contradicciones hay totalidad e integridad en el personaje.

¿Están los jóvenes entrenados a enfrentar esta sociedad del conocimiento?

MV: No podemos generalizar. Tenemos que ser creativos. Una Universidad que ha sido capaz de demostrar que el mundo está cambiando radicalmente es una Universidad Integral. Poner la Universidad al día con creatividad y audacia. Una institución necesita también elegir bien desde el principio, pues si no, cuesta más hacer el cambio de esa decisión.

¿Cuáles son los limites de las licencias literarias en las novelas históricas?

No hay limites, es una novela. Puede usar la historia. Nadie debe buscar una verdad histórica en una novela. Nadie que sepa de literatura lo haría. Un libro de historia que no dice la verdad, que miente y se equivoca, fracasa. Una novela, es ficción. No debe ser una descripción genuina y verdadera de lo que es el mundo real, sino que genera un mundo imaginario. Si logra que la persona crea lo que dice la novela, entonces la novela ha logrado su objetivo. La Guerra y la Paz de Tolstoi no busca describir la guerra napoleónica, sino describir las emociones de una guerra. Victor Hugo fantaseó con la Batalla de Waterloo en el libro de Los Miserables. Nosotros vivimos ese mundo que Víctor Hugo fantaseó. Una novela que muestre la realidad es una mala novela.

Fue un placer oír las palabras magistrales de Mario Vargas Llosa, así como todas las inquietudes que generó entre los asistentes. La verdad es que hubiéramos podido estar días enteros escuchando a este hombre sabio.

La jornada nos sirvió para definir y redefinir aquellos principios que nos mueven en nuestra labor educativa. La frase “Poner la Universidad al día con creatividad y audacia” nos impactó y se ha convertido en uno de nuestros lemas de trabajo dentro de cada aula escolar de la Universidad Gestalt.

Comentarios

comentarios

One thought on “Un hombre que nos hizo pensar… Mario Vargas Llosa

  1. Esther

    Muy bueno tu artículo entre informe y crónica. Se puede sentir el clima del evento dada la descripción que hacés al principio.
    Luego este genio de Vargallosa que jamás aburre y ciertamente uno se quedaría la vida escuchandolo atentamente y absorbiendo tanta experiencia y sabiduría. Y por último has hecho una buena elección con la frase del final, “Poner la Universidad al día con creatividad y audacia”, eligiéndola como lema. Yo creo también que estas mismas palabras se pueden trasladar a la vida individual de la gente porque ciertamente no existe nada mejor que poner toda la imaginación y el coraje para vivir nuestras vidas con un mínimo éxito económico pero con un corazón henchido de felicidad

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