Un cuento, soporte ambiental y auto-soporte

Lidia Mónica Martínez  es alumno de la Universidad Gestalt cursando la Maestría en Psicoterapia Gestalt
azul.martinezcafiso@gmail.com

Un cuento, soporte ambiental y auto-soporte

Decido empezar con el cuento “La botella….una experiencia” que escribo ante la vivencia actual.

Me dirijo en taxi hacia mi trabajo de las tardes. Acompaño a la gente en las reflexiones sobre sus confusiones, conflictos y cambios de actitud. Como hay una cierta distancia hasta llegar a mi destino, en el camino decido meditar y en unos de los pasos realizo un cuadro imaginativo en el que visualizo la escena principal. No fuerzo la imagen sino que dejo que  aparezca. Si decido dejarla, por no necesitar buscar otra, comienzo a describirla con el mayor de los detalles.

La imagen resultante es la de una botella gigante de vidrio de color verde. Está abierta y yo me veo dentro de ella. Me siento atrapada y con una salida por encontrar. Siento que este molde me limita y ya no quiero seguir así. Necesito libertad y expansión en estos momentos.  Me pregunto cómo salir del molde que ya no me es afín. Mi Yo, mi ser auténtico, siente la necesidad de un cambio al percibir una incomodidad sutil y esa sensación me ayuda a entender que quiero tomar ahora una decisión importante para mi vida.

Lo único de lo que sí estoy segura es de mi propia fuerza de voluntad y de mi contacto orientado sólo por la movilización de mi energía ante la necesidad. A través de ella descubro de manera congruente cómo y cuándo hacerlo y hacia dónde dirigirme. Cuando no vivo desde mi presencia real lo hago desde un <como sí>, de una manera automática y sin consciencia de mí misma. Me duele, no quiero vivir limitando mis vivencias. Elijo abrirme a la experiencia de conocerme aún más y allí es donde escucho una voz interna que me dice: “Debes reinventarte para salir y producir un nuevo bienestar”.

Durante la meditación me pregunto cómo puedo accionar a través del vidrio de la botella. Como en la visualización la realidad es virtual selecciono la manera de salir de mi envase. Visualizo una botella más grande y liviana al lado de la botella del inicio: creo otra estructura mental, una estructura energética nueva que me contiene. Salgo de mi envase viejo por decisión y movida por una necesidad interior que clama por mayor espacio. Me muevo por los poros de la estructura y me traslado a la nueva botella sabiendo que el vidrio tiene vida propia por estar constituido de una estructura molecular amorfa donde con el paso del tiempo ésta sufre cambios y movimientos, y hasta en algunas partes del envase, se puede distinguir un menor grosor. Eso es de alguna manera lo que siento: movimientos en mi estructura personal por la activación necesaria de la energía en mis partículas que me conducen a un nuevo estado de equilibrio y con una mayor presencia. Al final de la meditación trasciendo los obstáculos y amplío mi mundo.

¿Quién soy Yo? Soy una persona con una experiencia de crecimiento, y desde mi profesión, un puente con la gente. La gente me nutre con sus vivencias y yo la acompaño hacia un mayor bienestar. Ahora, Yo trabajo en mí: reviso cómo me siento, cómo me contacto y qué quiero lograr en relación conmigo, con los otros, las cosas y el medio circundante desde una experiencia ampliada.

En cuanto a personalidad tengo mis propias características, lo que no quita que trabaje en ellas, al igual que con los pacientes y el motivo que los lleva a terapia. El continuo desafío es tener un punto de fijación interior, un auto-soporte sin perder mi individualidad y sabiendo que cuento con mis propios recursos para interaccionar con los otros, las cosas y el ambiente de manera adecuada. Soy sensible al dolor y a la alegría. Mis vivencias son subjetivas por lo que mis diferencias con los otros son siempre relativas. Al ser consciente de mis límites personales tengo la oportunidad de ampliarlos de manera consciente y con mi esfuerzo individual. Como expresa Adriana Schnake (1995): “…Y si lo que necesitamos es poner límites para el mejor aprovechamiento del terreno, obviamente esos límites serán transitorios y no alterarán el territorio mismo”. Ese es mi esfuerzo, el descubrir el territorio que soy, a la vez  de revisar los límites de mi mundo personal al momento cuando lo sienta adecuado.

Identifico a mi capacidad de asombro y espontaneidad como motores en mi vida y el desafío como terapeuta Gestalt de acompañar al paciente a integrar su proceso a partir de la auto-manipulación y control del ambiente hacia un auto-soporte o auto-regulación del organismo. Para Fritz Perls distingue dos clases de control donde uno es el que viene de afuera y soy controlado por otros; en definitiva por el ambiente; y el otro, es el control interno, el de mi propia naturaleza. Como personas no somos independientes de la influencia del ambiente y nosotros también influenciamos en él; es decir, somos interdependientes.

Desde la visión del enfoque Gestalt, somos un organismo que contiene mecanismos de auto-regulación. Sí, la regulación desde uno mismo, desde sus propios recursos y aprendizajes, de lo cual el resultado que logramos paso a paso es todo un proceso de consciencia. Ahora bien, si tenemos en cuenta que también Fritz Perls considera que un límite define a una cosa y una cosa tiene sus límites; es decir se define por sus límites en relación al ambiente y cada vez que queremos cambiar algo de nosotros mismos, o cambiar el ambiente, en el fondo de todo está la insatisfacción.

Fritz Perls considera que el límite del ego no es algo fijo y llama límite del ego al lugar en que se diferencian “lo propio” y el “sí mismo” (self) de “lo otro” (otherness), y cada vez que hay un problema en la frontera, hay un conflicto. El darse cuenta siempre es una experiencia personal y de contacto y que amplía nuestro mundo al madurar. Fritz Perls (2000)  en sus palabras expresa “Para mí el madurar es la trascendencia del soporte ambiental al auto-soporte (…)”.  Considera que el primer síntoma es el impasse o punto de crecimiento. El impasse es la situación en que el apoyo ambiental o el soporte interno obsoleto ya no llegan más y el auto-soporte auténtico no se ha logrado aún.  El objetivo de la terapia es lograr que el paciente no dependa de otros, sino que descubra desde el primer momento que puede hacer muchas cosas, muchísimas más que las que él mismo se imaginaba. Si llegamos a descubrir cómo evitamos crecer y usar nuestro potencial, tenemos una manera de enriquecernos la vida, haciéndonos más y más capaces de movilizarnos. Y nuestro potencial se basa en una actitud muy peculiar: vivir y revisar cada momento, cada segundo, de nuevo y en fresco.

Referencia Bibliográfica

Perls F. (2000). Sueños y Existencia. Terapia Gestáltica. Santiago de Chile: Cuatro Vientos Editorial.
Schnake Adriana (1995). Los diálogos del cuerpo. Un enfoque holístico de la salud y la enfermedad. Chile: Editorial Cuatro Vientos.

Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx)

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Centro de orientación psicológica en adicciones y trastornos alimenticios (COPA) http://www.facebook.com/orientacionpsicologicaenadicciones

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