Un acercamiento al síndrome del salvador desde el Ciclo Gestalt de Salama

Por: Psic. David E. Herrera Campos
Alumno de la Maestría en Psicoterapia Gestalt de la Universidad Gestalt

En las relaciones humanas, a veces, se puede observar que una persona actúa con mayor generosidad que otras, en algunos casos, actuando con tanta intensidad que convierte esta conducta prosocial en autodestrucción pura.

El presente ensayo tiene como objetivo proporcionar al lector una mirada a través del TPG de Salama hacia el síndrome del salvador. Primeramente proporcionando el marco teórico del síndrome en cuestión para posteriormente abordarlo, hipotéticamente, desde el Ciclo Gestalt de Salama.

Rescatar consiste en realizar actos por los demás que son perfectamente capaces de hacer por sí mismos.

“Como dice el consejero Scott Egleston, rescatamos cada vez que tomamos las responsabilidades de otro ser humano, los pensamientos, sentimientos, decisiones, conductas, crecimiento, bienestar, problemas o destino de otra persona.” (Beattie, 1992)

Lo anterior se encuentra absurdo cuando caemos en cuenta que una persona equilibrada no aceptaría este tipo de rescate, por la simple razón, que ella misma es perfectamente capaz de ser responsable de su forma de pensar, sentir, actuar y crecer.

Karpman, discípulo de Eric Berne (creador del Análisis Transaccional), representa al salvador en su trabajo “Triangulo dramático” como una persona que va por la vida prestando ayuda a cambio de mantener la dependencia de otros hacia sí misma. Por una parte, necesitando de víctimas, encontrándolas o creándolas; y por otro lado, quejándose continuamente  de sus esfuerzos, demostrando que su ayuda es inauténtica.

De acuerdo a Steiner el salvador prioriza las necesidades de los demás por encima de las suyas. Hace por los otros más de lo que le corresponde y, a menudo, se obliga a sí mismo a hacerlo.

Un ejemplo típico de la representación del papel del salvador es el siguiente: Las esposas de los alcohólicos no llegan a comprender que sus infinitos sacrificios, su desinterés y su buena voluntad en soportar los abusos del alcohólico, seguidos del perdón, le perjudican más que ayudar. (Steiner, 1992)

Cabe mencionar que en el presente escrito el enfoque del salvador no se conduce específicamente a la pareja de un alcohólico, si no a cualquier tipo de interacción humana incluyendo el ámbito terapéutico. Un profesional de la salud puede representar este rol cuando empieza a hacer horas extras y no las cobra o recupera. También cuando se extralimita en sus funciones esforzándose más que el cliente y finalmente, cuando en su totalidad se responsabiliza del usuario.

Pero, ¿por qué una persona actuaría de tal manera que se auto-flagelase tratando de construir a los demás?

Desde la perspectiva del triángulo dramático, el salvador se conduce bajo el influjo de la culpa y por la necesidad de sentirse superior. Al hacerse cargo de los problemas de los demás evita sentir su propio sufrimiento. Sin embargo, el problema reside en que su bienestar y autoestima depende del reconocimiento de sus capacidades y de no ser así se lamenta.

Por otro lado, al abordar teóricamente el tema desde el Ciclo Gestalt de Salama, el salvador ante su creencia de ser inferior y su excesiva generosidad, posterga su propia necesidad y encuentra refugio en esta conducta, distrayéndose o desensibilizándose de su propio sufrimiento. Asimismo, al creer que otros se encuentran en apuros y asumir que quieren ser rescatados; proyecta su miedo a ser castigado, miedo del cual probablemente se encuentra desensibilizado. De igual manera, al ser la culpa el motivante de su conducta se obliga a sí mismo a rescatar a los demás, a pesar de que no quiera, faltándose al respeto a sí mismo y a los demás. Del mismo modo, actúa a través de la proflexión y al no recibir la misma la atención de a quienes salva, se queja y se lamenta quedándose fijado en pensamientos a cerca de su conducta. En contraste, se descarta la confluencia pues la motivación de la conducta del salvador es intrínseca, no va en relación a lo que otros piden sino más bien, a lo que él cree que los demás necesitan.

En conclusión, la conducta observada en el síndrome del salvador tiene un motivante intrínseco que cuando se comprende dicha ‘’generosidad’’ por la cual actúa se convierte en un acto egoísta hacia los demás e irresponsable consigo mismo.

Bibliografía:

Beattie, M. (1992). Ya no seas codependiente. México, D.F.Promexa/ Hazelden Fundation.

Berne, E. (1983). Juegos en que participamos. Psicología de las relaciones humanas. Ed. Diana.

Joines, V. (1976). Differentiating structural and functional. Transactional Analysis Journal.

Roman, J, Et. All. (1983) Análisis Transaccional. Modelo y Aplicaciones. Ed. CEAC.

Salama, H. (1995). Manual del Test Psicodiagnósitco Gestalt. Ed. IMPG

Salama, H. (2007). Proceso y metodología. Psicoterapia Gestalt. Ed. Alfaomega.

Steiner, C. (1992). Los guiones que vivimos.

Stewart, I; Joines, V. (2008). Una nueva introducción al Análisis Transaccional. Madrid: Editorial CCS.

Karpman, S. (1968) Drama Triangle, script drama analysis. Transactional Analysis Bulletin.

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