Terapia Gestalt: Resolución definitiva del introyecto

Por: Dr. Héctor Salama Penhos

Definición de la Doble lealtad:

En Medicina: Problema ético que pueden tener algunos médicos asalariados (v.), los cuales deben atender a sus pacientes y a la empresa que les contrata, que defiende a veces intereses contrarios a los del paciente.

En la Niñez: Es común que un niño que se siente bien tratado por su maestra de pre primaria o de primer grado y la empieza a querer, ya no quiera volver a la escuela porque cree que traiciona a su madre al aceptar el buen trato de la docente. Se resuelve cuando la madre alienta a su hijo a que asista a la escuela y con ello el niño se siente libre de culpa y continúa su vida escolar.

Este vínculo es inconsciente y lleva al niño a que resuelva el conflicto entre sus dos amores renunciando al último y quedarse con el primero.

Esto se verifica de la siguiente manera:

La llave para llegar al conflicto es desde el síntoma; esto representa al o a los introyectos que forman el mensaje distónico con el Yo. Concientizando en síntoma se busca el conflicto el cual es inconsciente al paciente.

Cuando se descubre el conflicto se encuentra dificultad para resolverlo pues su origen se remonta a la niñez donde aprendió la conducta de alguien significativo de su vida, a pesar de que al día de hoy ya no es necesario repetirla aunque esconde dolor, tristeza, culpa, miedo  y enojo.

La resolución del conflicto pasa por las siguientes etapas:

  1. Descubrir el síntoma obvio que aparece en su conducta
  2. Buscar el  introyecto causante del conflicto por identificación con alguien cercano a su afecto.
  3. Se confronta con la representación mental de la persona significativa de quien aprendió el introyecto que causa el síntoma
  4. En la confrontación se debe preservar el amor y diferenciarlo del problema identificatorio con la persona cercana de quien lo aprendió
  5. El proyector debe liberar al paciente de la culpa que le provoca separarse de la conducta neurótica de dicha persona cercana y así resolver el conflicto. Esto se verifica en el adulto, si un paciente tiene un conflicto entre el Yo y el No Yo, a veces, aunque sea consciente de quien lo aprendió, lo niega al descubrir que estaría siendo desleal o traidor a aquella persona de quien lo aprendió y por eso repite una conducta que ya no le agrada tener.

La única manera en que el paciente puede resolver el conflicto es renunciando conscientemente a repetir la conducta neurótica salvando la relación amorosa con la parte buena que posee el proyector. Éste libera al paciente de usar dicha conducta por su bien ante la pregunta siguiente: ¿Te sentirías traicionado si ya no repito la conducta que aprendí de ti?

No se necesita pedir perdón a la persona proyectora ni regresarle su conducta porque sentiría culpa el paciente; simplemente se elige dejar de utilizar dicha conducta encontrando la liberación de la conducta neurótica aprendida y quedarse únicamente con la parte sana.

Se requiere elaboración posterior por lo que se recomienda al paciente no hablar del tema durante una semana y elegir una conducta sana que sustituya a la anterior creando un hábito a través de la repetición de dicha conducta.

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Ejemplo:

Un paciente es impuntual, lo cual le molesta y dice que no puede dejar de serlo. Se le pregunta si alguien de su familia era así. Si contesta “mi padre” se le pregunta si le agradaba que fuera impuntual. Si dice que no, es posible que el uso de dicha conducta sea una manera de parecerse a su padre y ser aceptado por él.

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Renunciar a una actitud neurótica de alguien amado es muy difícil, a menos que se separen sus conductas en positivas y negativas.

Desapareciendo la culpa.

El paciente se siente culpable de renunciar a imitar a su padre, por lo que le es difícil dejar la mala conducta ya que se siente traidor y desleal a su padre aunque le ama y que quiere seguirle amando.

Se puede decir: Papá, ¿te sentirías traicionado si yo dejo de ser impuntual como tú?  Seguramente el padre le dirá que, por supuesto que no, que él debe elegir lo que más le convenga.

El paciente debe preguntarle al padre lo siguiente: “Papá, me liberas de la culpa que siento por dejar de imitarte en ser impuntual?”

El padre debe decir: “Yo te libero de la culpa que sientes porque lo que deseo es lo mejor para ti”.

Si la representación mental de su padre se niega a aceptar el cambio, se le dice al paciente que le haga la misma pregunta a la parte sana de su padre

Así es como el padre lo libera de que el paciente ya no quiera imitarlo en esa conducta sabiendo que hay otras que sí quiere seguir usando.

El hijo le contesta: yo no voy  a seguir utilizando esa conducta pero hay muchas otras tuyas que sí me agradan y no quiero dejar de usarlas.

Editado por Diego Salama Lowenstern

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