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Rumbo al camino de la Salud Integral desde una perspectiva gestáltica

Published by administrador on abril 19th, 2011

Por: Lic. Miryan Liliana Keer García

Regularmente no estamos conscientes de nuestra salud y de nuestro físico, y mucho menos de nuestras emociones o de lo que las provocan. Por cultura y por costumbre evitamos ir al Médico, y vamos hasta que ya estamos enfermos. Desafortunadamente en México no hay una cultura de prevención.   Es bien sabido que el manejo inadecuado de emociones, asuntos inconclusos, o postergar asuntos conllevan al final a problemas de salud o inestabilidad en la vida.  ¿Y cómo lograr una salud integral? Se propone que se haga hincapié en la respiración, identificación de emociones para manejo de actitudes ante una problemática, resolver problemas o  cerrar círculos, en la medida de lo posible prestar mayor atención al cuerpo y a lo que nos dice para evitar somatizar enfermedades.  Lowen (1977) afirma que  “La vida de un individuo es la vida de su cuerpo, y la felicidad es la conciencia del crecimiento”.  Así, la salud va más allá de hacer ejercicio y comer sano.

En la búsqueda de lograr un estado de salud, hablando físicamente se resalta el lograr tener una buena respiración. La respiración regula el estado mental, las emociones, la concentración, etc. Si la respiración afecta nuestro estado mental, emociones, concentración, niveles de estrés, y sueño. El aprender a respirar de la forma correcta nos hará sentirnos más sanos, calmados, y preparados para afrontar situaciones estresantes. Cuando la respiración es incorrecta la sangre no se oxigena bien. El proceso respiratorio estimula los procesos eléctricos de cada una de las células. El aporte de oxígeno es sólo un aspecto de la función respiratoria. Las células se purifican y se deshacen de los restos que producen en los pulmones.  Por otro lado, una buena respiración también activa el sistema linfático,  componente clave de nuestro organismo, ya que es la vía de eliminación de las toxinas, y por lo tanto, parte de nuestro sistema inmunológico.  Así, la respiración te contacta contigo mismo, te hace consciente del funcionamiento de tu organismo te ubica en el aquí y el ahora.  Dethlefsen y Dahlke (2005) sugieren que La respiración es un acto rítmico, se compone de dos fases, inhalación y exhalación, por lo que la es un ejemplo de la ley de la polaridad: los dos polos, inspiración y espiración forman con su constante alternancia, un ritmo.  La respiración encierra la polaridad de acoger y expulsar, de tomar y dar. La respiración impide que el ser humano se cierre del todo, se aísle, que haga impenetrable la frontera de su yo. La respiración nos une constantemente con todo. Tiene que ver con contacto y relajación. El pulmón es nuestro mayor órgano de contacto, el otro es la piel. Existe un síntoma de enfermedad que puede pasar de uno a otro de estos órganos de contacto: una erupción cutánea abortada puede manifestarse en forma de asma, que a su vez, con el correspondiente tratamiento, se convierte en erupción. Así, la resistencia a establecer contacto con todo el mundo por medio de la respiración se manifiesta por ejemplo, en el espasmo respiratorio del asma.  Génesis 2.8 dice “Y Dios sopló en su nariz hálito de vida y el hombre se convirtió en un ser viviente”.  Entonces, la respiración es vida.

Cuántas veces nos han preguntado: ¿Cómo estás? Y contestamos: ¡Bien! O cuántas veces nos hemos secado las lágrimas, o nos frenan a llorar. Entonces nos encontramos con una tendencia a evadir la emoción generalizando las cosas, a no ponerle nombre, a evitar vivir la emoción. Culturalmente hablando, se nos ha enseñado que el llorar es de débiles, ha continuar con el dolor de la muerte de los seres queridos, y ciertos actos se vuelven hasta cierto punto patológicos. Entonces, empecemos con primero, poner el nombre correcto a las cosas, enfocándonos en las emociones, nombrarlas, vivirlas y hasta, por qué no,  disfrutarlas. ¿Y que son las emociones?  Lowen (1977) dice “las emociones son hechos corporales, son literalmente movimientos o alteraciones dentro del cuerpo, que generalmente se traducen en alguna acción exterior.”   Goleman señala que  es un sentimiento y sus pensamientos característicos, a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias a actuar.” Las emociones las podemos designar como ira, tristeza, temor, placer, amor, sorpresa, disgusto, vergüenza.  ¿Y qué tienen que ver las emociones con la salud? Bueno pues básicamente porque lo que siente el hombre se puede observar en la expresión de su cuerpo.  Lowen (1977) menciona que “cuánto más vida tenga tu cuerpo, más estás en el mundo. Cuando tu cuerpo pierde algo de su vitalidad, por ejemplo, cuando estás agotado, tiendes a retirarte. El mismo efecto produce la enfermedad, que provoca un estado de retiro. A continuación se presentan algunos ejemplos de emociones con sus consecuencias físicas:

Ira: La ira produce tensión, una carga en la parte superior del cuerpo, en la que están situados los órganos principales del ataque, los dientes y los brazos.

Amor o afecto: Suaviza todos los órganos fisonómicos y llena de calor la piel y los ojos.

Tristeza: presenta un aspecto decaído, como si la persona estuviese a punto de romper a llorar.

Desde el punto de vista de la Gestalt el no identificar o reconocer las emociones es un indicio de que la energía está bloqueada y no se puede continuar con el flujo de la misma, pues hay una desensibilización la cual impide que se logre el contacto. Ya se ha comentado que la emoción involucra acción, y cuando no se lleva a cabo, hay un bloqueo de la energía. De acuerdo a Salama (2007) cuando hay una auto-interrupción, la persona descarga su energía sobre su Sí mismo, provocándose somatizaciones como: colitis, neurodematitis, gastritis, úlceras, entre otras, lo que impide utilizar energía libre para satisfacer su necesidad.

De acuerdo a Lowen (1977) “el adulto funciona a dos niveles distintos simultáneamente, uno es el síquico o mental, otro el físico o somático.  En una personalidad sana, los niveles mental y físico de actividad cooperan para promover su bienestar. En una personalidad trastornada, hay áreas de emoción y conducta en que estos niveles o aspectos de la personalidad están en conflicto. Un área de conflicto produce un bloqueo de la libre expresión de los impulsos y sentimientos”.

Así, Navarro (2007) asegura que la “inteligencia emocional  engloba cinco actividades: tener conciencia de uno mismo, tener cuidado emocional, motivación propia, empatía y habilidades sociales. La inteligencia emocional nos posibilita para comprender a la otra persona, ponernos en sus zapatos y considerarla parte de nosotros, de manera compasiva. Tratar a los demás como queremos ser tratados. Es la base para disfrutar relaciones de amistad que brindan verdadera intimidad, son mutuamente satisfactorias y valen la pena.”

El humor es un elemento definitivo en la salud integral, y está estrechamente relacionado con las emociones y actitudes.

Por otro lado, en el camino hacia la salud es importante buscar un ambiente agradable y positivo en la medida de lo posible. Si bien todo el tiempo uno se enfrenta a un sin fin de complicaciones y problemas, uno decide la manera en que como afrontarlas.  Uno decide el color con el que se quiere ver la vida, el tamaño del problema, y la experiencia con la que uno quiere quedarse derivada de esa situación conflicto.  Por lo que, hay que poner mayor cuidado en lo que se dice, pues las palabras tienen poder. Con esto, se recalca la productividad y la vida, porque lo que se siembra es lo que se cosecha, y lo que das a la vida, es lo que uno recibe de la misma. Si de la boca salen maldiciones, es lo que se generara. Si por lo contrario salen bendiciones, están se multiplicarán. Por lo que antes de expresar algo negativo, es mejor detenerse, no tomarse nada personal, pues eso lo pueden llevar al rencor. El rencor, la falta del perdón, el odio están relacionados con el cáncer. Dethlefsen y Dahlke (2005) aseguran que el “cáncer es el síntoma de un amor malentendido”.

El amor juega un papel definitivo en la salud integral.  Una persona amada tiende a ser una persona amada. Como somos seres humanos “productivos”, considérese para bien o para mal, al dar amor se recibirá por consiguiente amor. Se escucha frecuentemente que el amor es la cura de todos los males, y como tal sería importante tomarlo como un estilo de vida. Suena raro, sin embargo, se tiene que retomar y ejercitar.

Considero que en el camino hacia una salud integral desde el punto de vista gestáltico, es importante llevar una vida congruente, con valores bien cimentados, reconocer la auto-estima, el auto-concepto, la auto-imagen, el auto-apoyo en un crecimiento continuo, enfrentando los retos viviendo en el aquí y el ahora estando conscientes de la responsabilidad de nuestras acciones y el resultado que esto implicaría en el futuro, y aceptando que el tiempo no regresa.

BIBLIOGRAFIA

Dethlefsen, T. y Dahlke R (2005). La enfermedad como camino: Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades (3ª Ed.) México: Random House Monadori.

Goleman, Daniel  (2004). La Inteligencia Emocional (40ª Ed.).  México: Monte Albán.

Kepner, James I. (2000). Proceso corporal: un enfoque Gestalt para el trabajo corporal en psicoterapia (1ª Ed.) México: Manual Moderno.

Kubler-Ross E. y Kessler, D.  (2007). Lecciones de vida (6ª Ed.) España: Ediciones B.

Lowen, Alexander (1977). Bioenergética: Terapia revolucionaria que utiliza el lenguaje del cuerpo para curar los problemas de la mente (1ª Ed.) México: Editorial Diana.

Navarro, Roberto (2005). Psicoterapia Corporal y Psicoenergética (2ª Ed.) México: Pax México.

Riso, Walter (2006). Los límites del amor (19ª Ed.) Bogotá: Editorial Norma.

Salama, Héctor (2007). Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología (4ª Ed.). México: Alfaomega.

La respiración completa. Extraído el 7 de diciembre de 2010 desde http://www.inteligencia-emocional.org/ie_en_la_salud/larespiracioncompleta.htm


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