SE NOTA CUANDO MIENTES

Deni Angélica Rosales Rodríguez

deni_rr@hotmail.com

SE NOTA CUANDO MIENTES

Me pregunto quién en esta vida no ha dicho una mentira, y si lo ha hecho quien ha tenido la certeza de que su mentira ha sido tomada como verdad, porque podría pasar que nos aceptaran la mentira por muchas razones, autoengaño, lealtad, negación, etc., pero ¿realmente nos salimos con la nuestra?, es decir nosotros podremos creer que si porque nos la creen, pero en realidad nos encontramos con un factor con el que no contamos, “es imposible no comunicar” y nuestro cuerpo no miente, aunque nosotros expresemos cualquier cosa oralmente nuestro cuerpo puede decir otra, y pienso que más cuando mentimos, Watzlawick nos dice que si se acepta que toda conducta en una situación e interacción tiene valor de mensaje, es decir,  es comunicación, se deduce que por mucho que uno lo intente, no puede dejar de comunicar1 y en este caso, “se nota cuando mientes”.

¿Cuál es nuestro comportamiento cuando mentimos?, aunque hubiéramos pensado detenidamente la mentira, ensayado muchas veces el argumento, y respirado profundamente, existen ciertos movimientos que nos podrían delatar, en el artículo Conocimiento social de la mentira y credibilidad dice que para identificar los indicadores conductuales que delatan al mentiroso habría que atender principalmente a la conducta no verbal preferiblemente al cuerpo, dado que los mentirosos tratarían de ocultar la mentira controlando su expresión facial y su mensaje verbal, así que las alteraciones en el habla, cambios en el tono de voz, lentitud al hablar, aumento de la latencia de respuesta y una disminución de los movimientos de las manos y brazos y de los pies y piernas son reconocidas como indicadores reales de mentira2; claro que es evidente que no podemos separar la comunicación no verbal de la verbal, porque estaríamos perdiéndonos de una gran cantidad de información, además pienso que una puede reafirmar o refutar a la otra.

Nuestra vida cotidiana está llena de mentiras, desde las famosas “mentiras piadosas” que son aquellas que en nuestra sociedad se conocen como las que no hacen daño y que su nivel de perjuicio no es grande, hasta aquellas que pudieran deteriorar alguna parte importante de nuestra esfera biopsicosocial, cualquiera que sea el motivo las mentiras son tan parte de la vida que al decirlas parecieran verdades, incluso muchas personas nos volvemos expertos en mentir que no nos cuesta ningún trabajo crearlas incluso con presión, o de inmediato sin embargo como nuestro cuerpo todo el tiempo se está manifestando podemos encontrar pequeños movimientos que hacen que nos delatemos, yo por ejemplo cuando miento, aunque sea una muy buena mentira, he detectado dos cosas, la primera que hablo más despacio para recordar o pensar una historia, y dos, suelo peinarme o rascarme o hacer cualquier actividad o movimiento que distraiga a la persona para que no vea mi cara o mi cuerpo detenidamente y que si de alguna manera me trabo al hablar se justifique porque en ese momento estoy “distraída”. Quisiera pensar, de forma muy subjetiva, que si aprendemos a observarnos a nosotros mismos las formas y movimientos de nuestro cuerpo al mentir podríamos identificar en otros las mentiras, o al menos de las personas más cercanas, como nuestra familia, ya que muchas de las conductas, movimientos y posturas son imitadas, (si no observa a tu hijo o a tu padre o madre). De cualquier forma podemos ser más observadores con los demás, nos sorprendería la cantidad de cosas que descubriríamos.

Ahora la pregunta obligada, y tú, ¿cómo mientes?

Bibliografía

1Watzlawick, P., Bavelas, J. & Jackson, D. (2002).Teoría de la comunicación humana. S.L. Barcelona, Editorial Herder.

2Amparo Caballero, Flor Sánchez y Alberto Becerra. Conocimiento social de la mentira y credibilidad. Psicothema [en línea]. 2000. Vol. 12, nº 2, pp. 236-240. [Consulta: 2 de septiembre del 2013].

Disponible en web:

http://156.35.33.98/reunido/index.php/PST/article/view/7584/7448

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