Reflexión del Tao

Por: Psic. Fernando Romero Guzmán
Publicado el 07/02/02 a 10:20:42 GMT-06:00


De regreso estoy aquí, conmigo mismo, en mi ambiente, en mi tranquilidad, me he escapado del mundo por un instante para continuar, para proseguir, para retomar mi palabra, mi sentir, ello me hace vibrar y moverme en este continum vivencial. Vienen a mi recuerdos y vivencias, la vida me atrapa como a un hijo que no se le quiere dejar ir, y yo cual rebelde soñador me escabullo en ella, me fugo hacia dentro, para buscar, para encontrar, para estar.

Me uno en el sentir, con el recuerdo de la palabra y como desde hace algún tiempo, he vibrado nuevamente, no por la palabra misma, esta puede decir mucho, puede ser escrita, puede ser leída o puede ser escuchada; no por la palabra misma, pues en ocasiones no habla de mi, no hablo yo, podría ser que, ¿la palabra extraña hable de mí? y ¿la palabra extraña puedo ser yo?


¡Es curioso!, comencé a escribir sin darme cuenta, la palabra no palabra emergía cual fuente de inspiración y de repente me surgen dos preguntas y es como si fueran un alto, me rompieron el ritmo. Me he sorprendido ya que han pasado varios minutos y me he perdido en los pensamientos y en el intelectualizar cómo escribir, ya no soy yo quien se manifiesta, sino quien piensa, mi ritmo se ha dividido y me hace reflexionar en lo que siento, en lo que diré y en lo que escribiré. Me sorprendo de pensar y sentir la diferencia de ambas direcciones: primero sentí y luego pensé, y sucede que en este momento paso del pensar al sentir, me doy cuenta como cambio del pensamiento al sentimiento para continuar manifestándome, lo siento, me muevo conjuntamente, escribo y siento a la vez, en un instante se da el cambio, es como si la corriente del río me atrapara y me condujera fluidamente, me doy cuenta de ello, estoy en mi ritmo. Es un instante de lucidez.

Al escribir me materializo y me manifiesto, es una objetivación, es lo subjetivo, es lo visible y lo invisible, es una percepción y es la vida, es mi interior hecho palabra y es mi palabra interna. Son ambas pues lo siento, sin una no se da la otra, es mi sentir quien me conduce, quien me mueve y cuando me detengo surgen los pensamientos y se rompe mi armonía. La vida es un camino. Mi camino y mi percepción se traducen en palabras.

En esta vida y en este camino, aquí y ahora, tengo dos opciones: lo que dice el otro y lo que yo me digo a mi mismo, el otro habla y yo hablo, no se qué producirían estas palabras si el otro las leyera, no me preocupa pues esto es mío, lo que siento y vivo, tampoco me detiene el deseo de saber qué están produciendo en ti, tu que las lees en estos momentos, son mis palabras, son mi sentir, soy yo.

Más sin embargo, se que en mi, al leer al otro, algo se produjo, algo me “checo”, ¿por qué? ¿para qué? sé que es su palabra, su vivencia, su sentir, su manifestación. ¿Cómo es que si yo no soy él, me siento en él? ¿por qué o para qué, al leerlo es como si yo me leyera a mi mismo?, ¿será lo obvio?

Leí lo que se dice del tao lo que dice él, el otro- y con estas palabras me digo a mi lo que para mi es el tao. Hablo de la vida, mi vida, mi sentir, mi percepción, mi palabra, esto es el tao, no solamente lo que escribo, no lo que me digo, sino también lo que siento en estos momentos, la vibración que recorre todo mi cuerpo, así como se dice en el tao, es lo innombrable, no hay palabras para decirlo, sólo lo traduzco, lo demás esta en mi.

Él y yo, somos cada uno, uno y lo mismo, estamos sin estar y sin estar estamos. Somos la manifestación de lo sagrado, la objetivación de lo sagrado y de ello es de lo que hablamos, de lo que hablo, de nuestra naturaleza, de mi naturaleza, la naturaleza: lo Sagrado. Esta es mi interpretación, mi sentir, mi palabra.

Esta es mi experiencia de la lectura del tao en mi. Conforme me adentraba en las palabras, lo dicho me hizo sentido y no solo eran estas, era la circunstancia, el contexto. El pre-texto para Darme cuenta de mi proceso como persona, como psicólogo, percibí un reflejo de vida, una filosofía cuyo objeto de reflexión es la vida y la persona. Con cada palabra, con cada metáfora, con la analogía me fui conectando, un lenguaje sagrado para una experiencia sagrada, totalizadora e integradora, algunas partes más que otras me llamaban, me enseñaban, me decían y me preguntaban, fueron como pequeños toques, pequeñas luces que me llevaron a reflexionar y a conocer-me, a ubicar-me en mi contexto, en mi experiencia, en mis dudas, en mis incomprensiones, en mi.

No todo lo puedo racionalizar, no todo lo puedo decir. Esto me hizo pensar mi experiencia de grupo. Estar varias personas en un mismo espacio, en un momento, con una lectura, escuchándonos, compartiendo, observándonos más allá de las palabras. Hablar de conceptos, de experiencias, de vivencias, a sido para mi como una preparación para algo, para iniciar, para continuar. Me salgo en la imaginación y observo desde fuera y veo un ambiente de personas preocupadas por sí mismos, por algo están allí -me quiero incluir-, por algo estamos allí -mejor aún-, por algo estoy allí.

Estamos comentando el contenido de la lectura de Osho, del tao. Primeramente, se da la participación y no deseo hablar, y después se da el debate y aquí si me emociono y quiero hablar, por decir-me lo que pienso y siento. Cada uno manifiesta lo que le gusto del texto en forma esporádica o por una pregunta clave. Mientras observo nuestra dinámica unos hablando y otros oyendo-, pienso en la relación del tema con la filosofía humanista y más aún con la Gestalt.

En primer lugar me pregunto, cómo es mi tao, cómo me reintegro a él, cómo Darme cuenta personal y profesionalmente y por último, cómo llevar-me al contexto psicoterapéutico, o bien -cabe decir-, cómo llevar-me yo mismo. Busco en el pasado y ubico el mismo discurso enmarcado dentro de un proceso y descubro que este continua, que no ha cesado. Es un proceso que a mi ritmo prosigue, internamente, aunque en ocasiones parece que lo he olvidado. En este momento me surgen estas preguntas: ¿para qué estar aquí? ¿cómo psicólogo, lo hago para mi y/o para el otro? ¿para qué todo esto? ¿Para qué esta lectura?

Recuerdo, pensando en los temas del tao, en algo que escribí:

Lo que se hace,
¿para quién se hace?,
no hay nada suelto
sólo relaciones,
un Tú y un Yo
un para tí, y para mí,
no existe la unilateralidad
sólo conjunción compartida.

Caminamos juntos
llenos de incertidumbre,
juntos vemos la luz,
y juntos corremos hacia ella.

Vivir, Crecer y Morir
sólo por un ideal,
el de llegar a ser libres,
ser nosotros mismos.
Ser Uno con el Universo.

(Romero, 1997, p. 97)

Estas palabras me llevan a pensar en mi y en el otro, en mi grupo de filosofía. Cada uno retomó lo que le checo del texto, lo que le impacto, lo que le gusto. Se que es mucha información, sólo lo más importante y significativo perduro esa es mi interpretación-, y conmigo sucedió lo mismo, no fue todo, sólo partes, sólo lo que me hizo click. Considero que todos vivimos y a veces somos ciegos a ello, somos muertos vivientes, sin embargo, en este momento, estamos-estoy, me he dado cuenta de que estoy vivo, estoy en la vida y busco seguir en ella, busco aclarar mis sentidos, poder quitarme la venda y la coraza para sentir-me, para moverme como la vida me lo valla indicando, para decir, yo soy.

Estas palabras me las produce mi tao, el tao. Los diferentes temas que revise, que para mi es la vida en su circunstancia, me han hecho pensar y sentir que la vida es como es, con todo lo que tiene y que yo estoy allí, inmerso, siendo parte de él, de ella, me he alejado, ahora comienzo a darme cuenta de ello. Las líneas del texto me dicen que existen polos, los complementos, en unos vivo más y en otros no, necesito recuperar unos y dejar descansar a otros, no olvidar, sino equilibrar-armonizar, recuperar mi interior. Actualmente se que la he visto y vivido desde fuera, la he pensado sin dejar de estar dentro de ella, viviéndolo, esto parece paradógico y así es la vida. Ahora, quiero continuar, vivirla y sentirla o vivirme, sentirme desde dentro y seguro será, sin dejar de estar fuera. Todo es cuestión de percepción, de momentos, de sutilezas. Esto es para mi la polaridad, que a su vez son complementariedades y en ello coincido con Osho, con Lao-Tse, con el tao, conmigo.

En este caminar por la vida, por los niveles, para cambiar necesito Darme cuenta de lo que no veo, de lo obvio, conducirme con amor y con pasión. Estar en los dos polos y sentirme por un instante en el centro, como este texto, como esta palabra, como esta manifestación. Me surge aquí una idea, una palabra motivo de consideración en la sesión, ese algo que emerge sin darnos cuenta y que avanza impregnando mi contacto con migo y con el mundo, es un sentimiento, una emoción que bien puede ser inombrable y que sólo puede ser vivenciado, me refiero a lo que los mortales llamamos amor.

Osho, habla de ello, dice lo que dice “el viejo”, y entre mortales, en filosofía se comentó acerca de ello. Se hablo del amor en función de la relación de pareja, lo que para mi es una metáfora de lo divino de la vida, una objetivación de lo sagrado porque no se puede negar que la pareja es una polaridad complementaria, y aquí rescato su unificación en la expresión más sublime del amor, el orgasmo, un instante de lucidez, de integración y manifestación plena, donde ambos son la unidad y que sin reparar en la despersonalización del hombre, sin importar los valores imperantes y sin sucumbir totalmente ante la imposibilidad de entrega y correspondencia humana, se sigue dando. El mundo dice que ya no hay integración de pareja, su relación se enmarca en la posesión, en la rapidez, en el disfrute individual, pero yo creo que es una experiencia muy personal, ¿cómo saber que realmente no existe una unificación en la relación, en el acto, en el éxtasis? Lo externo me lleva a tener una radiografía de la persona, lo cual es valido y en su análisis se puede encontrar que sí.

Pero verdaderamente yo creo que aún seda, la incomprensión puede ser que como esta experiencia es momentánea, un solo instante, un suspiro, el hombre cree que no se da y espera algo sorprendente, algo maravilloso y que pueda ser comprendido objetivamente, ahí sí, una mala influencia actual, el referente cuantitativo, de ahí la posesión. El hombre, yo me incluyo, ha ignorado la posibilidad de disfrutar el instante como señala Osho y Lao Tse en el tao.

Para mi es difícil pensar que el hombre ha perdido todo, no es así, ni tampoco que ha dejado de ser. Se habla de un mundo donde se ha perdido la espiritualidad, lo sagrado y sin embargo, el mundo se sigue relacionando, sigue yendo a las iglesias, sigue enamorándose, sigue viviendo, etc. ¿cómo saber como es la vida del otro? ¿cómo saber cómo es mi vida? Sólo cada uno en su corazón lo sabe, si el hombre estuviera vació hablando literalmente- sería una máquina, y aunque el mundo se esfuerza por lograrlo todavía no es así, basta con comparar las ciudades con las provincias, dos mundos totalmente diferentes, cada uno más encaminado a un lado de los polos, pero ambos complementarios.

Esto es la vida y en ella el amor y el odio, lo positivo y lo negativo, lo sagrado y lo profano, el pasado-futuro y el aquí y ahora -presente-. En la vida y su ciclo se da el nacimiento y la muerte, la crisis y el cambio, mientras estamos vivos estamos en ambos, a cada instante morimos y renacemos, estamos en crisis, después cambiamos y por último en armonía e inmediatamente se repite el proceso, siempre cíclico, a cada momento en un nivel diferente como en una espiral. No somos conscientes de todo ello y sin embargo lo vivimos, lo vivo, al darnos cuenta sutilmente algo sucede y nos da miedo ¿por qué? ¿para qué? Ahí es cuando corremos y damos media vuelta, cerramos los ojos y el corazón. Pero no siempre es así, al nacer y siendo niños estamos en y somos uno, al crecer nos secuestra el exterior, y nos mantiene aprisionados y sólo después y si las circunstancias lo favorecen, al ser ancianos regresamos, nos escapamos, regresamos. Siempre cubiertos por el amor, por el odio, por ambos.

En este momento se me presenta otra oportunidad de descubrir el amor en mi mismo, para mi, además de darme chance de estar conmigo y en ello me refiero a filosofar, conocer como pienso y siento, loquear sobre la vida y mi pertenencia en ella. Se que esto me llevará a un desmadre intelectual y a un terremoto vivencial, un movimiento de las estructuras donde la lógica y la razón me ayudarán a traducir, y el silencio, la vivencia y la experiencia me facilitarán el integrarme, soy hemisferio izquierdo y derecho, interior y exterior, soy ambos y no sólo uno, y siendo ambos puedo darme cuenta que sigo siendo Uno. Ese es el camino de mi integración y en ello mi camino filosófico.

En estas palabras rescato las ideas comentadas en clase, muchas palabras, muchos sentimientos. Lo magnífico es lo que nos suceda con ellas, lo que nos provoquen, y hablo particularmente de mi. ¿Para mi qué significa todo esto? ¿a qué me lleva? No lo se, quiero estar en silencio y vacío para escuchar-me. Yo no se si esto es iluminarme, si esto es la felicidad, rescato la idea de ser ordinario, simplemente ser, ser yo, no espero ser diferente a los demás, quiero ser el mismo y ver y sentir la vida de otra manera, disfrutarla. En ocasiones me alegro de ver, de sentir de estar, se que no es todo el tiempo, sólo en pocas ocasiones, en esos momentos, en esos instantes es la vida misma, por ejemplo en este momento llueve y es de noche, me atrapan, me hacen sentir religioso, es un ambiente que checa conmigo, creo y siento que es mi naturaleza.

La naturaleza y mi naturaleza se encuentran en el centro más puro, en el vacío, en la nada y me escabullo en ella. Me adentro al origen femenino, en la manifestación de la creación como generadora de vida y es en ella donde me encuentro, rescatando lo femenino en mi, integrándome en la naturaleza, así es como me escabullo, dejándome ser sensible para disfrutar este momento, escribiendo-sintiendo. Me quiero conocer en ella sin dejar lo masculino. En este sentido, y siguiendo la línea de mi palabra anterior: en lo personal y en lo profesional me muevo dentro de dos mundos, ambos con sus cualidades inherentes y con sus ausencias, yo estoy en medio de ambas y quiero aprender a estar, a moverme en cualquiera, entrar y salir, danzar con la vida.

Estas palabras son mi reflexión de la lectura, mi experiencia de clase y mi propia experiencia. Este es mi aprendizaje de clase, el expresarme abiertamente como cual aprendiz de brujo, ser filósofo de la persona, de la experiencia, ser yo mi propio filósofo, una gestalt. Hablar de la vida, hablar de mi vida, pensarla y sentirla y utilizar la palabra en pro del Darme cuenta, para integrar, para crecer en el momento, es darme cuenta aquí y ahora escribiendo. Y es a través de la palabra, la mía y la de él -el otro- que usando la analogía como lo señala Osho-, en este caso de mi propia vida “para conocer lo desconocido”, “dejando que ella me hable” en el autoconocimiento que vierto sin darme cuenta, como lo señale en mi autobiografía: “no soy yo quien escribe, sino mi verdadero yo es el que se expresa a través de mi”. Este darme cuenta de lo obvio que en un instante es el presente, lo que sucede, lo que acontece y yo dentro de este fluir.

Hasta aquí me ha dado la palabra, hay más, pero tan pocas palabras que lo puedan decir que me quedo por el momento con mi experiencia, con mi vivencia, y sin embargo, continuare…..

Bibliografía

Epston, D. (1994). OBRAS ESCOGIDAS, Barcelona, Gedisa, p. 7.

Ortiz, Q. F. (1992). YUHCATILIZTLI, México, Némesis, p. 16.

Racionero, L. y Medina, L. (1990). El nuevo paradigma, Barcelona, PPU, pp. 14, 144.

Romero, F. (1997). La imaginación como recurso psicoterapéutico, México, UNAM: Informe final de servicio social, p. 8, 97.

Usigli, R. (1981). Tiempo y memoria en conservación desesperada, México, UNAM.

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