Reconciliándote con tu opuesto

Mónica Benítez de la Vega

Reconciliándote con tu opuesto

“No mires a la vida como una dualidad.

No mires a la vida como un conflicto, porque no lo es.

Es una totalidad, una pieza, y todas las cosas encajan en ella”.

OSHO

Por mucho tiempo viví con un auto-concepto limitado. Llena de introyectos y proyecciones luché por solo reconocer y aceptar algunas carácterísticas, emociones y sentimientos. “Sólo aquéllos que me hagan quedar bien”; “solo los que sean bien vistos”; solo los que vayan a evitar que me juzguen como una mala persona”.

Fue una etapa de mi vida agotadora, pues trataba constantemente de esconder emociones, sentimientos y conductas que eran parte de mí. Esto sin duda me limitaba en muchas áreas de mi vida, en mis relaciones personales y principalmente en mi crecimiento. Incluso llegó a impactar fuertemente mi autoestima pues si yo aceptaba una emoción o característica que no correspondía con la imagen de mujer que quería proyectar me frustraba y me decepcionaba de mí misma.

El trabajo con polaridades ha sido fundamental en mi desarrollo personal y hoy no juzgo las emociones o características que veo en mí, las observo y las acepto como parte mi propia naturaleza. Al desarrollar mi capacidad para aceptar e integrar opuestos he descubierto nuevas oportunidades, he ampliado mi perspectiva para observar nuevas posibilidades y he podido fortalecer y disfrutar de mejores relaciones interpesonales.

¿Qué son las polaridades?

Las polaridades son extremos de identificación. En la medida en que uno se identifica con un polo, aliena el otro polo como extraño a sí mismo.

Estamos hechos de polaridades mismas que van integrándose en un todo para mantener la salud mental y espiritual. Cuando estas son muy fuertes y el Yo no logra compaginarlas se altera la psique y comienzan síntomas de estrés que resultan en alteraciones del organismo.

Cada persona tiene sus propias polaridades que se originan tanto en su historia como en su percepción de la realidad, tanto externa como interna.

Una persona puede tener como característica su bondad y también su polaridad, la crueldad; la dureza y su polaridad la suavidad.

Una persona no solo posee un opuesto sino varios opuestos a una misma característica, creando multiralidades: la crueldad puede no ser la única polaridad de la bondad, otro puede ser la insensibilidad hacia los sentimientos de otras personas.

Algunas características de las polaridades:

  1. Los opuestos se necesitan mutuamente y están relacionados estrechamente (luz <-> oscuridad).
  2. La existencia de uno necesariamente exige la existencia del otro.
  3. Toda energía se diferencia en opuestos.
  4. Llegan a distinguirse y a oponerse. Cuando entran en conflicto se logra una solución que une a ambos polos para formar una figura más importante.
  5. “Cuanto mayor sea el contraste, mayor es el potencial…”- Jung.
  6. Las posibilidades están contenidas en los mismos opuestos…lo que se requiere es su interacción.
  7. Hay polaridades que son sintónicas con el Yo, y otras distónicas con el Yo (estas son las que molestan y hay que integrar).

Ejemplos de polaridades:

  • Yin – Yang (lo femenino y lo masculino)
  • Día -Noche
  • Derecha – izquierda
  • Opresor – Oprimido
  • Perro de arriba – Perro de abajo
  • Contacto – Retirada
  • Ir – Venir
  • Culpa – Responsabilidad

Trabajo con polaridades:

La labor del terapeuta consiste en facilitar la integración y la reconciliación de partes opuestas de la personalidad. Este procedimiento incluye el diálogo como medio de lograr que dos de las maneras de ser del paciente entren en contacto.

El diálogo entre los papeles que presentan las polaridades abre el camino al proceso de la mediación. Escuchar es el sendero hacia la integración de diferencias que parecen exclusivas.

El terapeuta debe encontrar la polaridad para darse cuente cómo la persona se divide.

La integración requiere admitir a ambos polos como propios, y el medio de conseguirlo es la identificación con lo alienado. El resultado esperable es la instalación en ese punto cero de indiferencia, que permite identificarse hacia uno u otro lado según las exigencias de la situación.

Solo podemos estar alertas y gozar de perspectiva si poseemos un centro. Cuando lo perdemos, perdemos el equilibrio.

Resultados del trabajo de polaridades:

Nuestro poder se renueva al lograr cierta integración de los opuestos. A medida que dos de nuestros papeles que representan extremos de mensajes divergentes comienzan a oírse el uno al otro, experimentamos nuestra fuerza plenamente.

Con una integración entre las dos posiciones experimentamos nuestro ser, nuestro centro.

La reconciliación de las diferencias, la integración de las partes con un todo unificado, son asuntos de totalidad, integridad, completitud, unidad, orden y estructura.

Esta reconciliación también suele incluir el perdón y el dejarse llevar.

“Si los extremos luchan dentro de tu corazón, no elijas.

Permite que ambos estén allí.

No crees una lucha en tu interior, permite que ambos estén allí.

Ambos serán necesarios, con los dos tendrás dos alas y entonces podrás volar”.

OSHO

Referencias

Castanedo C. (2003). Grupos de Encuentro en Terapia Gestalt Ed. Herder

Osho., (2009). Los tres tesoros. Volumen I. Ed. Sirio

Perls F. (2006) Terapia Gestalt. Terapia y práctica. Ed. PAX México

Salama H. (2012) Gestalt 2.0. Acualización en Psicoterapia Gestalt. Ed. Alfaomega

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