¿Quién detiene a un enamorado?

Lidia Mónica Martínez  es alumno de la Universidad Gestalt cursando la Maestría en Psicoterapia Gestalt
azul.martinezcafiso@gmail.com

¿Quién detiene a un enamorado?
Esta es la actitud que nos guía respondiendo a la vida desde la integridad y la plenitud. Nuestra conducta toma dirección y nos transformamos a través de nuestras acciones, y a su vez,  transformamos al contexto. Es ir siendo cada vez más nosotros mismos porque estamos sintiendo y viviendo los cambios y participando en la vida desde nuestra propia humanidad.

Si en nuestra vida estamos atentos y con intención en la apertura, el aprendizaje en la experiencia dura toda nuestra existencia. La existencia es un interrogante en sí misma, y también, enamorarnos de nuestra vida. Podemos decir que es enamorarnos de nuestra relación con nosotros mismos y con todo lo que comprende nuestro mundo.

¿Qué tanto nos damos cuenta de esta posibilidad? Una posibilidad que invita a una vivencia de mayor contacto con nuestra vida; una vida con mayúsculas. El primer compromiso es con nosotros mismos. El amor con nosotros mismos nos sana, y también, nos transforma al elegir conocernos en profundidad para ampliar nuestra consciencia.

¿Qué tanta confusión tenemos en el presente? A veces observamos que nuestros sentimientos, pensamientos y acciones son congruentes, y otras, aún ni siquiera nos preguntamos al respecto. Nuestra vida es única e irrepetible, y entonces, ¿Cómo no valorarla desde este lugar?

Entonces, ¿Qué podemos hacer en estos momentos para sumarle más valor? Esta es una invitación a que reflexionemos a través del enfoque Gestalt para tener herramientas y aplicarlas desde un lugar más pleno y responsable donde el enamorarnos de nuestras propias vivencias es un resultado inevitable como reflejo del cambio que vamos produciendo.

El primer paso es aceptarnos cómo somos. Por supuesto que al hacerlo podemos descubrir en nosotros aspectos muy lindos y rescatables, y también, otros inaceptables o dolorosos donde la vergüenza y la culpa son algunas de sus consecuencias. El motor es nuestra necesidad de cada momento; cómo nos vinculamos con ella y el compromiso de conocernos más depende de nuestras elecciones que son también un tema de la consciencia en ese momento.

Cuando estamos enamorados de alguien surge la vivencia de no querer separarnos de la persona amada; el tiempo cambia de ritmo al igual que nuestra percepción. De igual manera, cuando vivimos separados de nosotros mismos no lo logramos porque mantenemos nuestros miedos en vez de trascenderlos.
“La magia en la terapia es una cuestión de oportunidad”. (L. Perls, 1972)
A través de la terapia Gestalt vamos logrando desarrollar nuestra discriminación como seres en el mundo porque estamos trabajando la restauración de ciertos aspectos de contacto, el compromiso y la expresión; es decir, el propio proceso de crecimiento en nosotros mismos.

En la terapia Gestalt, el terapeuta facilita y acompaña el trabajo del paciente hacia un contacto más real consigo mismo y con su mundo. De esa manera, el contacto se manifiesta de una manera significativa en el paciente: su vida cobra mayor brillantez como resultado de ir conociéndose más a través de su proceso personal y de lograr una mayor presencia en ella. Si no hay contacto, es una posibilidad para trabajarlo de una manera más íntima con las sensaciones. La desensibilización de nuestras vivencias constituye un bloqueo de la experiencia más integrada y más consciente.

Tanto nuestra consciencia como la relación con nosotros mismos y con los otros, son una expresión plena de nuestro yo auténtico o de nuestro Yo como lo denomina el Dr. Héctor Salama Penhos. Cada vez más sentimos  mayor confianza y valentía para probar nuevas opciones a medida que sentimos la fuerza personal, o sea, la energía que liberamos al vivir  de manera más consciente.

El comprometernos o hacernos cargo de nuestro esfuerzo o trabajo personal es una posibilidad porque la vida nos ofrece posibilidades en todo momento. Nosotros somos quiénes elegimos, y al hacerlo, vamos dejando las restantes. Aquí lo interesante es qué tanto vivimos en contacto con ella: nuestros intereses personales varían según la situación y el momento existencial y la libertad la vamos conquistando en el proceso.

Vivir es un reto que la vida nos presenta para responder desde una funcionalidad más libre y más nutricia en cada situación. ¿Errores? Aprendamos a reconocerlos y aceptarlos como un medio para aprehender aquello de lo cual no nos damos cuenta en el momento y ahora tenemos la posibilidad de hacerlo.  Nuestro anhelo como seres humanos es ser lo que somos; seres con infinitas posibilidades y no lo que creemos ser.

¿Cómo vives hoy?

¿Te gusta vivir así? ¿Hay algo que quieras cambiar ahora?

¿Cómo y dónde lo sientes?

¿Te lo permites? ¿Dónde aprendiste a no hacerlo?

¿Cuál es tu relación, interior y con el mundo, en este momento?

¿Identificas qué es lo que te sostiene en la vivencia?

¿Qué tanto te permites ser tú mismo?
La terapia Gestalt, nos abre al mundo de las reflexiones, de las vivencias y a reconocer y contactar con nuestros pensamientos, creencias, sensaciones y emociones. Como expresa el Dr. Joel Latner (2007): “La terapia gestalt señala la importancia de la conducta espontánea. La adquisición de la espontaneidad es, sin embargo, el resultado de la aplicación combinada de nuestra conciencia. En el contexto del proceso terapéutico completo el funcionamiento espontáneo y libre se obtiene por medio de la coordinación de la disciplina de nuestra concentración, y el permiso que nos otorgamos de querer ser ampliamente libres. Los experimentos son actos a los que prestamos una atención tan completa como podamos, para que de ese modo, nos sea posible llevar la experiencia a nuestro interior y usarla para lograr la madurez” (p.167).

Al ser más espontáneos, al ser más conscientes conservamos nuestro asombro hasta el final y empezamos a vivir más desde la alegría. Estos interrogantes son ejemplos iniciales del trabajo en la terapia con Enfoque Gestalt y como pasos evolutivos en el camino hacia nuestro enamoramiento con la vida. Un enamoramiento en situaciones concretas, no desde las fantasías, porque logramos contactar con nuestra propia creación. Un enamoramiento que nos permite sentir la calidez de la vida. Un enamoramiento a través del cual vamos contactando con lo valioso que hay en nosotros y en los otros, y que también, podemos compartir y participar desde este lugar propio en la vida.

Cuando permitimos nuestra cercanía, permitimos entrar en conexión interior y con nuestro mundo. Nuestra vida palpita de manera más intensa porque todo lo que es vital es valioso. Estamos en un movimiento renovado. Lo concreto son nuestras acciones; no las meras palabras, donde el abrirnos a la vivencia depende más y más de la ausencia de nuestros miedos y de hacer vida nuestra vida.

Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx)

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Referencia Bibliográfica
Latner J. (2007). Fundamentos de la Gestalt. Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos.

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