¿Qué es la burbuja terapéutica?

Por: Ma. Eugenia Alvarez Saint Geours
Publicado el 07/02/02 a 09:39:07 GMT-06:00


¿Qué es la burbuja terapéutica? ¿Cómo poder explicarla en cinco o seis cuartillas si ni siquiera existe una definición para ésta? ¡Ya sé! en los libros. Ahora regreso………….

¡Malas noticias! No lo encontré ni en los diccionarios, tampoco lo menciona Polster, ni Zinker, ni Yontef, ni siquiera Salama. ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? Porque la burbuja terapéutica no es algo que se pueda leer en un libro, que se pueda entender a través de la teoría, es algo que se tiene que vivir, que se tiene que experimentar, que se tiene que sufrir y que gozar para poder entenderla.

Así que vuelvo a la pregunta original ¿Qué es la burbuja terapéutica? Respiro, vuelvo a respirar, estoy buscando en mis archivos, recuerdo mi proceso terapéutico y también a mis pacientes. ¡Lo tengo!, ahora sí puedo empezar a hablar de lo que es.

Para mí, la burbuja terapéutica es la danza invisible que se da entre dos personas. La primera es el paciente y la segunda es el terapeuta. El primero acude al segundo porque está atascado, porque piensa o siente que no tiene alternativas en alguna situación dada; el segundo sabe que el primero no está enfermo y únicamente concibe ese mágico encuentro como un medio para aumentar el propio potencial de la persona que tiene frente a él (y por ende la de él mismo); como una tarea de investigación para descubrir sus recursos, los cuales ha tenido abandonados por algún tiempo, pero que están esperando ahí en el fondo de su sí mismo para volver a ser utilizados.

Coincido con Yontef  “Es fácil crecer e integrar cuando la estructura básica está construida en la confianza de los individuos, en su experiencia, en el diálogo entre ellos, en la fe en el proceso que se está llevando a cabo”. Esto es la parte inicial de la burbuja terapéutica y sólo se puede llevar a cabo por medio del contacto y a su vez éste, sólo se puede lograr por medio de la disponibilidad, la honestidad y la apertura. Estos tres conceptos son claves, “el terapeuta está disponible, es honesto y abierto crea una atmósfera en la cual es probable que el paciente intente esa conducta.”

Quisiera aquí introducir una analogía. Recuerdo mi infancia, solía ir con mis padres y toda mi familia a Chapultepec cada domingo. Invariablemente siempre encontrábamos a un vendedor de burbujas recorriendo su ruta. Estas burbujas no eran más que agua con detergente envasada en un recipiente vacío de comida para bebés. Las había de diferentes colores: azul, rosa, verde, amarillo, morado y eso sí, siempre venían con un alambre enroscado en forma de círculo en la parte superior cubierto con estambre para que pudieras introducirlo en el agua jabonosa y al soplar, wow!, ¡era un milagro!, ¡salían burbujas!, para mí en ese momento eran miles y miles de burbujas que volaban por el viento hasta desinflarse una por una.

Estas burbujas no hubieran sido posibles sin la imaginación y creatividad del vendedor para presentarlas de tal manera que cualquier niño que fuera a Chapultepec las quisiera e hiciera hasta lo imposible para convencer a sus padres de comprárselas; tampoco sin la disponibilidad de los padres para comprarlas para que sus hijos pasaran un buen rato jugando; tampoco serían posibles sin la capacidad de sorpresa y juego de los niños y su motivación de soplar y soplar y soplar para ver burbujas saliendo de su boca con la ayuda de un aro y por último, sin la naturaleza que por medio del oxígeno, del bióxido de carbono, de la gravedad y de las diferentes densidades de los componentes químicos permiten que, por el acto de soplar de un niño a través de un aro, esa agua jabonosa se pueda convertir en pequeños milagros burbujeantes. Así es la terapia Gestáltica ya que considera importante el campo bio-psico-social completo, incluyendo organismo/ambiente. “La terapia Gestáltica usa en forma activa las variables fisiológicas, sociológicas, cognitivas y motivacionales”.

Volviendo a las burbujas se podría decir lo siguiente. El agua jabonosa de colores son los recursos del individuo que acude a terapia, del paciente. Estos recursos son muchos, son de diferentes colores, pero están envasados, están rodeados por una pequeña botella de cristal. Se pueden ver desde fuera, pero no saben cómo salir ¿qué es lo que necesitan?. Antes que nada abrir la tapa, el abrir la tapa sería la decisión del individuo para acudir a terapia, sería la decisión de quitarse todo aquello que le impide ser burbuja, de quitar esa tapa que le impide volar libre por el viento. El aro de alambre cubierto de estambre es su transporte, es el medio que le permitirá salir de su encierro. Este medio tiene una estructura. Esta estructura es circular y se podría decir que son los cimientos de la terapia Gestáltica. En ese aro se encuentran de manera simbólica la disponibilidad, la honestidad y la apertura, así como el amor, la responsabilidad y el respeto. El hecho de acudir a terapia sería el introducir ese aro, el permitir que algo que era extraño para mí hasta ese momento entre en mi agua jabonosa de manera que durante ese periodo de tiempo estambre y jabón estén juntos.

¿Pero qué es lo que pasa?. El agua jabonosa (el paciente) ya está en contacto con el aro y el estambre (el terapeuta gestáltico) y aún así no salen burbujitas. ¿Qué es lo que hace falta? Lo que hace falta es el Darse Cuenta del individuo, el darse cuenta que necesita dejarse fluir, confiar en el proceso per se, para que así el viento y él juntos puedan fundirse para ser una burbuja que vuela por los aires.

De igual manera que esta analogía los ejercicios en terapia Gestáltica no son sólo para que el paciente se dé cuenta de algo, sino “para Darse Cuenta de cómo Darse Cuenta, y como corolario de esto, para Darse Cuenta de cómo evita Darse Cuenta”

Así “el cambio ocurre cuando el paciente se convierte en lo que es, no cuando trata de ser lo que no es” o lo que es lo mismo “El hombre se trasciende a si mismo sólo vía su verdadera naturaleza no a través de la ambición ni de objetivos artificiales”. El cambio ocurre cuando esa agua jabonosa se da cuenta que siempre ha intentado ser algo que no es. Se ha vendido a sí mismo como agua bonita de diferente color y siempre ha querido encontrar la solución dentro de su pequeño envase de cristal que le brinda seguridad, para así evitar la confusión y duda de ser libre, de convertirse en burbuja, de ser un milagro que quizá desaparezca unos segundos después. Siempre ha vivido en el futuro pensando qué es lo que pasará después de que desaparezca, después de que muera al hacer contacto con el pasto, negándose así la oportunidad de experimentar, de contactar con su verdadero yo, con su verdadera necesidad de ser lo que es, al fin y al cabo una burbuja y no agua jabonosa.

De igual manera “el Darse Cuenta se desarrolla a través de contacto y experimentación basados en el deseo de saber lo que uno necesita, voluntad para permanecer en la confusión, conflicto y duda que acompañan la búsqueda de lo dado y una disposición para asumir la responsabilidad de encontrar o crear nuevas soluciones”.

Así es como el paciente con su Darse Cuenta emprende un nuevo vuelo hacia un terreno hasta entonces desconocido. Vuelve a estar en contacto con su parte sana, con su Yo, aquella parte que lo impulsa a ser libre, a ser feliz y que reconoce sus enormes cualidades así como sus debilidades; y deja de lado a su parte neurótica, a su No Yo, la parte que hasta ese momento le decía: No puedes, no te lo mereces, estás bien aquí, ¿para qué te esfuerzas?.

Y aquí es cuando surge el ¡Ajá! al que Yontef se refiere “el crecimiento es un proceso y no el resultado final instantáneo al sólo hacer lo correcto”. Y todo esto no se hubiera podido lograr sin aquello que llamamos “burbuja terapéutica”.

Pero ¿qué es?, sigo sin describirla. La burbuja terapéutica es el encuentro Yo-Tú entre el paciente y el terapeuta, es un encuentro existencial en el Aquí y Ahora; es el encuentro entre dos existencias en el momento presente. Y así, como la burbuja de Chapultepec que al hacer contacto con el estambre y dejarse fluir con el viento, se trasciende a sí misma y adquiere una nueva forma, color, densidad, temperatura, etc.. así es el encuentro terapeuta-paciente, es un encuentro que permite la trascendencia.

Ambos se vuelven cómplices de una nueva aventura donde el terapeuta le manifiesta al paciente que siempre será acompañado por aquél. Es así una complicidad hermosa basada en el diálogo existencial donde el terapeuta cumple con las cinco características que menciona Yontef (1) se incluye respetuosamente en el mundo fenomenológico del paciente; (2) muestra su verdadero sí mismo;  (3) permite que el diálogo tome el control, o sea, está verdaderamente comprometido con éste; (4) no explota al paciente y (5) vive la relación tal cual es. Así como el viento y la burbuja que danzan juntos y donde el resultado está determinado por el “entre”, por lo que ocurre entre ambos y no es controlado por ninguno de los dos.

De esta manera el paciente o paciente puede volver a su Auto-Regulación Organísmica, en vez de seguirse rigiendo por sus debeísmos. Así la persona autorregulada organísmicamente “es capaz de percibir tanto la realidad externa y sus necesidades, como las necesidades internas, sentimientos y creencias, y luego saber holísticamente que se ajusta a ella en el ambiente”. Cumpliéndose así el objetivo de la terapia Gestáltica.

Me gustaría concluir diciendo que para que este objetivo se cumpla el terapeuta debe negarse a ser el agente de cambio. El agente de cambio no puede ser sino el paciente mismo, que a partir de la burbuja terapéutica pudo recuperar su Darse Cuenta. Por lo tanto la burbuja terapéutica no es lo que hace el terapeuta por su parte, ni el paciente por la suya, sino lo que ambos hacen con todo aquello que existe entre ellos en ese momento preciso.

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