Poder e impotencia

Tendemos a contagiarnos rápidamente del coraje de otros. Es una de las emociones más volátiles y pegajosas que existen. No cabe duda que todos la padecemos y la cura no es sencilla.

Parte de mi trabajo como psicoterapeuta es hacerme la pregunta “¿por qué?” Es la educación que me llevó a pasar de alguien reactivo a alguien proactivo. No pienso decir que sea un proceso sencillo, porque definitivamente no lo es, lo que sí puedo asegurar es que te lleva a un incremento de equilibrio e inteligencia emocional como nunca lo habías soñado.

El poder tener la capacidad de hacernos la pregunta ¿por qué? Y en vez de reaccionar ante la agresión del otro, nos detenemos a entender ¿de dónde viene dicha agresión?, los resultados son sorprendentes. Lo primero que entiendes del enojo del otro, es que nace de la impotencia, nace de la frustración de saberse débil y no poder aceptarlo.

Espero que la próxima vez que alguien intente agredirte puedas escuchar a tu psicoterapeuta interno y te hagas la pregunta ¿por qué?

Este artículo fue escrito por:

Adrián Salama. Director general de la Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx). Licenciado en psicología humanista, maestro en psicoterapia gestalt, coach de negocios y concluyó su doctorado en psicoterapia gestalt. Su correo es: adriansalama@gestalt.mx

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