Origen de la Consciencia.

Rosamaría Polidura Cárdenas

29 de Octubre, 2011.

Ontología del Lenguaje

Primer Semestre

Doctorado en Psicoterapia Gestalt

Universidad Gestalt

El ensayo es una aproximación empírica al origen de la conciencia, que la retoma como movimiento, el cual está conformado por tres estadios: expansión, contracción y estasis. Asimismo propone que al permitirnos vivir a nivel de la experiencia estos movimientos del alma podemos recuperar nuestro origen donde energía y conciencia se funden al servicio del amor. Propone a la psicoterapia Gestalt como un catalizador para lograr vivir en el continuum de conciencia y así poco a poco convertirnos en seres más conscientes y regidos por nuestra propia capacidad de ser.

“La emoción más hermosa y más profunda que podemos experimentar es la sensación de lo místico. Es el legado de toda ciencia verdadera. Aquel al que su emoción le es desconocida, que ya no se pregunta ni está en estática reverencia, vale tanto como si estuviera muerto. Tener el conocimiento y el sentimiento de que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe, que se manifiesta en la suprema sabiduría y en la más radiante belleza que nuestras torpes facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas, está en el centro de toda verdadera religiosidad”. Albert Einstein

El origen de la consciencia es algo místico y quiero hacer este ensayo como un acto de inspiración más allá de un ejercicio meramente  intelectual de lo que diversos autores dicen acerca de la conciencia.

Concibo a la consciencia como aquello que permea al universo y está en constante movimiento tomando infinitas formas, colores, olores, sabores, sonidos,  más de las que nuestra mente es capaz de concebir y de las que nuestros sentidos pueden observar en sus diversas manifestaciones; una de sus principales características es el movimiento “sin el movimiento la vida no existe, todo el universo esta en movimiento” (Pierrakos, 1963).  En la conferencia La Pulsación de la Consciencia que dio Eva Pierrakos en 1967, menciona que la conciencia tiene pulsaciones como las que tiene el latir de nuestro corazón, define tres estadios de este pulsar:

  • Expansión: en busca del contacto, es ir hacia afuera en busca de.
  • Contracción: recolectando y retrayendo la experiencia hacia adentro.
  • Estasis: es la asimilación de la expansión y la contracción, así como su transición.

Como seres humanos somos capaces de percibir aunque sea de forma burda estos movimientos, no somos seres estáticos y sí prestamos atención a nosotros mismos, empezaremos a observar que habitan en nuestro interior. Por lo tanto, somos seres capaces de tomar conciencia de nosotros mismos y de auto percibirnos desde una forma obvia como sentir el calor o el frio o bien de formas más sofisticadas en las que percibimos nuestros patrones emocionales, así como la interacción que estos tienen con su entorno.  Es decir hay niveles de la conciencia humana.

Cuando estos movimientos están en armonía,  cada estadio se nutre del otro e interactúan en una perfecta triada; sin embargo somos seres humanos y por lo tanto imperfectos, en mayor o menor medida la pulsación de nuestra conciencia esta distorsionada. Nuestros pensamientos crean energía y esta a su vez los guía en una cierta dirección pudiendo dar una distorsión a la conciencia, es decir deformamos nuestra existencia y creamos caos a nuestro alrededor; aquí es donde la mente pervierte la experiencia como lo mencionaba Fritz Perls.  “La conciencia determina la medida y dirección del movimiento y lo regula de acuerdo a la realidad”. (Pierrakos, 1963). Cuando hay una menor conciencia el movimiento puede volverse extremo o caer en la apatía y el estancamiento, ambos forman parte de la distorsión y perversión de la conciencia.

El propósito de conocer estos estadios y observarlos en nosotros mismos como generadores de la conciencia es darle una mayor armonía y riqueza a nuestras experiencias como seres humanos que estamos en un proceso de transición a estados más avanzados de conciencia. Uno de los errores que cometemos es percibir la energía y la conciencia como entidades separadas,  la energía sigue a la conciencia independientemente del grado de distorsión de la misma, es importante recalcar esto para poder comprendernos en cómo bloqueamos nuestra plenitud al no entender que la conciencia pulsa en el universo y a través de nosotros. Sin embargo, solo la vamos a experimentar como catalizadora de nuestro crecimiento cuando la vivimos en la experiencia personal y fenomenológica del aquí y el ahora. Si realmente nos detenemos un momento y permitimos al momento presente ser, sin importar lo que este sea vamos a experimentar un expansión de nuestra conciencia y  a poder comprender su origen en nosotros y el universo; por ello es fundamental permitirnos la experiencia de los tres estadios del pulsar de la conciencia.

Entre más avanzada es una persona mayor placer y menor sufrimiento. Es decir hay una mayor percepción de la realidad, es más atinada y realista; hay un flujo de movimiento que no está bloqueado por el miedo, las inhibiciones, es decir, no está paralizado. La experiencia de éxtasis resulta de la armonía y de la combinación correcta del movimiento, conciencia y experiencia. (Pierrakos, 1963)

Por ejemplo, si observas tu respiración con detenimiento posiblemente encuentres como estos movimiento están alterados en algún punto. Y por lo tanto dejan de nutrir la experiencia presente y la percepción de ella se empobrece. Si yo dejo de respirar simplemente dejo de existir; al distorsionar o bloquear el flujo de nuestra respiración mermamos y “matamos” en alguna media nuestra experiencia de estar vivos, así como la  consciencia de nuestra existencia. Por eso en la medida que observamos el pulsar de la conciencia podemos comprender aun más su origen; creo que entender el origen de la conciencia es algo vivencial.

“Cuando estos principios se combinan armónicamente el cambio entre ellos está al servicio del crecimiento así como de completar, perfeccionar y crear una existencia más placentera. El crecimiento y el placer son uno; uno no puede existir sin el otro”. (Pierrakos, 1967).  Por lo tanto,  la psicoterapia Gestalt puede permitirnos experimentar un mayor grado de conciencia así como la comprensión de su origen. El pulsar de la conciencia se integra al ámbito psicoterapéutico a través de la triada: expansión, contracción y estasis. La expansión cuando se da forma armónica se vuelve desarrollo pero es indispensable que se apoye en los otros dos estadios; mientras la contracción nos permite asimilar y digerir la experiencia para poderla potencializar en crecimiento, el estasis nos permite integrar lo digerido y retomar fuerzas a través del reposo para volver a permitirnos el contacto con nuestro entorno. A mayor expansión y desarrollo de nuestra conciencia, hay una mayor asimilación del momento presente que nos va a permitir fluir en la triada que sostiene los movimientos de la vida.  “Los movimientos del alma determinan cómo vivimos, lo hacen a través del estado  de conciencia que generamos como consecuencia de ellos. Tienen su propio ritmo y sus propias leyes en la medida que les permitimos ser amplían nuestra conciencia”. (Pierrakos, 1967)

Sin duda la psicoterapia Gestalt es un potente motor para desarrollar la conciencia y estoy convencida que solo en la medida que lo hacemos podemos ir comprendiendo el origen de esta: “La Psicoterapia Gestalt acentúa el continuo de conciencia, del “si mismo” y del mundo concepto utilizado por el budismo Zen”, (Salama, 1999, p.71).

Cuando somos capaces de vivir en el momento presente y de rendirnos a los movimientos de nuestra conciencia tenemos como resultado experiencias profundas que nos abren portales hacia estados más elevados de conciencia que nos van a permitir trascender nuestros bloqueos e introyectos para liberar energía y ponerla al servicio de esta conciencia más elevada capaz de enriquecer nuestras vidas de formas inimaginables; para el ser que se encuentra preso en una conciencia constreñida de su existencia esto es como una historia de ciencia ficción. Sin duda el movimiento armónico de la conciencia nos lleva a generar en nosotros la fuerza suprema del universo que es el amor, creadora de toda la vida y de un placer que aun somos incapaces de concebir, sin embargo creo que podemos aspirar a él cuando permitimos a la expansión, a la contracción y el estasis tomar su propio ritmo, y de esta forma simplemente ser para rendirnos a estos movimientos que representar el pulsar de nuestra existencia. Y de esta forma  trascender nuestro Ego y regresar a nuestro origen donde la conciencia y la energía se funden en éxtasis divino.

“Los movimientos del alma son los latidos del espíritu”

Eva Pierrakos, 1967

Bibliografía:

Pierrakos, E. (15 de Septiembre de 1963). International Pathwork Foundation. Recuperado el 27 de Octubre de 2011, de MOVEMENT, CONSCIOUSNESS, EXPERIENCE: Pleasure the esssence of life: http://www.pathwork.org/lectures/P119.PDF

Pierrakos, E. (15 de Septiembre de 1967). International Pathwork Foundation. Recuperado el 27 de Octubre de 2011, de Pulsation of Consciousness : http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2009/04/29/einstein-2/

Salama, H. (1999). Encuentro con la Psicoterapia Gestalt (Proceso y Metodología). México: Instituto Mexicano de Psicoterapia Guestalt.

Schusny, A. (4 de abril de 2009). Humanismo y Conectividad. Recuperado el 28 de 10 de 2011, de http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2009/04/29/einstein-2/

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