¿Me entiendes? ¿Me estás escuchando?

Mónica Benítez

monicabenitez3@gmail.com

¿Me entiendes? ¿Me estás escuchando?

“Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.”

Proverbio italiano

La escucha es el sustento de toda conversación efectiva y es una de las competencias más importantes de la comunicación humana.

De hecho, hablamos para ser escuchados.

Generalmente, en la escuela (primaria, secundaria y prepa), cursamos un gran número de tareas, sin embargo no nos enseñan a escuchar, y con el tiempo, si no nos hacemos conscientes de que escuchar activamente es una habilidad muy poderosa, estamos limitando nuestra capacidad de estar en contacto con el otro.

Una de las causas principales de los “mal entendidos” en una comunicación, reside generalmente en que no sabemos escuchar.

Normalmente estamos más preocupados en lo que queremos decir, o en cómo responder, y se nos olvida escuchar lo que la otra persona está diciendo.

Cuando nos declaramos “no escuchados” pareciera que el problema es del otro.

Los problemas en la escucha suelen ser recíprocos, quien no se siente escuchado normalmente no sabe escuchar.

Quien habla solo en función de sus intereses, difícilmente logrará ser escuchado.

Solo escuchando puedo saber lo que realmente interesa al otro y podré estar en contacto con el otro, de tal forma que puede darse una comunicación más efectiva en la que ambas personas estemos conectados.

Algunas de las actividades que podemos empezar a hacer para desarrollar nuestra capacidad de escucha son:

1. Escuchar las “evidencias silenciosas”:

  • Dobles sentidos
  • La relación entre palabra y emoción
  • Descubrir la palabra o la frase clave
  • Analizar qué te dicen las repeticiones
  • “Escuchar” tu corporalidad

2. Escuchar tus corazonadas:

  • ¿Cuáles son tus emociones y sensaciones?
  • ¿Qué pensamientos te surgen mientras el otro habla?

Responder a las preguntas del siguiente ejercicio puede ayudar a darnos cuenta qué tan activamente estamos escuchando al otro:

Cuando estás escuchando: ¿A veces tú…?

…interrumpes al otro durante la conversación?
…le pides que se apure cuando te está relatando alguna experiencia?
…estás pensando en otras cosas cuando te está hablando?
…terminas las oraciones del otro?
…empiezas a pensar en lo que vas a contestar, o en lo que vas a hacer después, antes de que la persona termine de hablar?
…finges estar poniendo atención al estar escuchando a otros?
…se te olvida el nombre de alguien que acabas de conocer?
…ves más de una vez el reloj?

Escuchar es un regalo, genera una conexión especial y crea una sensación de intimidad. En mi formación como terapeuta Gestalt me he dado cuenta de que un factor básico para poder estar en contacto con un paciente es escuchando, de manera activa, consciente y honesta, honrando principalmente la necesidad del paciente.

¡Escucha!

Cuando te pido que me escuches y tú comienzas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido.

Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme porque yo no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas.

¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches.

CF, Alemany “Aprender a escuchar bien”

Referencias:

El arte de escuchar:

http://escuelapararicos.net/el-arte-de-escuchar/

Echeverría, Rafael, 2011, “Ontología del Lenguage”, Ed. Katz

Comentarios

comentarios

Deja un comentario