MÁS TE VALE QUE ME QUIERAS COMO YO A TI…

El autor de este artículo es:

Deni Angélica Rosales Rodríguez

deni_rr@hotmail.com

MÁS TE VALE QUE ME QUIERAS COMO YO A TI…

Muy pocas veces en la vida nos damos cuenta de las formas en como expresamos nuestros sentimientos, es decir no nos percatamos de cómo esa expresión de afecto es recibida por el otro.

Creo que para todos es muy común que alguien, ya sea padres, novios, amigos etc., nos dijera alguna frase del tipo “te pego porque te quiero”, “te amo tanto que si me dejas te mato”, “eres mi mejor amiga aunque estés toda loca”, frases que por un pequeño momento nos hace pensar que de verdad nos quieren y al siguiente instante nos provoca miedo; o por el contrario hay personas tan inconscientes del verdadero mensaje de estas frases que se sienten halagadas.  A esto se le llama doble vínculo, es cuándo dos o más personas participan en una relación intensa que posee gran valor para la supervivencia física y/o psicológica de uno o varios de los individuos relacionados, al mismo tiempo en este contexto se da un mensaje en donde se afirma algo, o se afirma algo de su propia afirmación, este mensaje aunque carezca de sentido desde el punto de vista lógico, el receptor no puede dejar de reaccionar a él y mucho menos reaccionar de forma apropiada puesto que el mensaje en sí mismo es paradójico (Watzlawick, Beavin, Jackson, 1981)

La paradoja según Watzlawick se define como una contradicción que resulta de una deducción correcta a partir de premisas congruentes, por ejemplo “tan lejos y tan cerca”, o la paradoja de fray Luis de León “¡oh muerte que das vida!”. Sin embargo en este caso la paradoja se refiere más a esas instrucciones con mensajes de tipo bionegativo por ejemplo, “te prefiero bruta, pero a mi lado”.

Este tipo de relaciones comúnmente nos hacen sentir dependientes y también tontos, inferiores o avergonzados de ser y actuar en el mundo, todo esto comienza en la infancia, Gary M. Yontef en su libro Proceso y Dialogo en Gestalt, habla del sí mismo, que es el sistema de contactos en el campo organismo- ambiente y este se desarrolla en el contacto entre los miembros del sistema familiar, la familia es la que nos transmite las expectativas culturales, étnicas religiosas y familiares, como actuar, pensar y hablar, también nos expresan que afectos son bienvenidos en ese sistema y los estilos emocionales y de comunicaciones preferidos. Es por eso que la forma en como nos relacionamos con nuestra familia es la forma en cómo vamos a interactuar con otras personas, ahora bien si en casa desde pequeños recibimos de nuestros padres o escuchamos frases entre ellos  del tipo “te pego porque me importas”, “te vez más bonita cuando no te comportas como una idiota”, “te quiero así, aunque estés gorda y fea” “hiciste un buen trabajo aunque lo hubieras hecho mejor si no hubieras cometido tantos errores” etc., muy probablemente vamos a repetir el patrón o vamos a tener relaciones interpersonales con la misma dinámica que en nuestras casas. Por eso existen muchas parejas en donde la violencia es la única forma de resolver sus problemas, o muchas familias en donde los padres se pasan la vida diciéndoles inútiles a sus hijos, muy probablemente esos hijos van a crecer con la idea de que son inútiles lo cual bloquearía muchas de sus capacidades y habilidades por haber escuchado esos mensajes de las personas más significativas para él o cuando tengan sus propios hijos optaran por tratarlos de la misma manera que a ellos porque es lo único que conocen.

El doble vínculo y la paradoja es más común de lo que parece, tan es así que estoy segura que todas las personas que están leyendo este escrito se sienten identificadas, creo yo que es parte de la naturaleza del ser humano, no saber utilizar las palabras de manera biopositiva. En frases tan simples que de pequeños nos ponían los pelos de punta como “ve por las tortillas, rapidito y de buen modo” ¡como esperaban que eso pasara!, o como menciona Watzlawick en su libro El Arte de amargarse la vida, la madre que le pide a su hijo que haga las tareas escolares y que además las haga de buen gusto, creo que en estos casos lo único que provocaron fue más enojo que gusto por hacer la tarea o ir por las tortillas.

Como ya mencione es más común de lo que parece, solo que muy pocas personas sabemos que este tipo de comunicación paradójica es tóxica y por demás esclavizante puesto que refiere a la única forma de manifestarnos con el otro, dañando a las personas que amamos “sin querer queriendo”. El doctor   MigueL Cherro Aguerre, desde su perspectiva nos dice que la instrucción paradójica impide la elección misma, nada es posible, la paradoja puede tener un efecto paralizante o a su vez puede llevar a respuestas paradojales.  Por tanto es como estar en un callejón sin salida o aumentar eslabones a una cadena interminable.

Los resultados del doble vínculo son desastrosos para las personas que se encuentran sumergidas en esta cadena tóxica puesto que las personas involucradas terminan dolosamente heridas con cada palabra o acción, porque si no solo las palabras hieren sino también nuestro comportamiento no verbal. Por ejemplo decir te amo con una cara de pocos amigos y volteando la mirada, decirle a tus hijos buen trabajo, con aplanamiento emocional y cruzando los brazos.

Todo en nosotros es comunicación no hay momento en la vida en que no nos manifestemos, en el preescolar en donde trabajo he tratado de cuidar que las maestras incentiven a sus alumnos diciéndoles lo grandiosos que son y que esa frase este acompañada de una expresión corporal de afecto y honestidad, de lo contrario el niño no lo ve de esa manera, al mismo tiempo cuando se equivocan o sus trabajos no fueron lo “mejor que se podría esperar”, se les motiva diciendo que podrían hacerlo mejor si quisieran porque ellos son unos campeones, mientras sonríen y dan una muestra de afecto ya sea un abrazo o una expresión de bien hecho con la mano, aunque a veces todo ese trabajo se pierde cuando el niño llega a casa y la mamá o el papá les preguntan porque no obtuvieron el sello de campeón en lugar de el de revisado y lo castigan sin jugar hasta que mejoren, y su explicación más lógica es “hago esto porque quiero que seas el mejor”, el resultado es, niños temerosos y solo destacan en la escuela por miedo, todo esto a nivel preescolar.

La otra cara de la moneda que he observado y que me parece que también es doble vínculo son los padres sobreprotectores que lanzan a los niños mensajes del tipo, “no corras, porque ya vez que tú por todo te caes y luego estas llorando”, “mi hijo no lloró porque me retrase un poco, es que siempre llora cuando no estoy, se siente muy sólo”, “quiero que la maestra pusiera más atención en los niños que no aprenden como el mío”, en lo personal estos mensajes aunque no lleve un insulto, siguen  ocultando un mensaje de incapacidad y dependencia hacia los padres; los resultados: niños que lloran al entrar al colegio por miedo a que sus papás los abandonen, niños tímidos y retraídos que ven el juego como un riesgo potencial, y niños con bajo desempeño académico.

Me ha costado mucho trabajo hacer notar a los padres de familia las formas en cómo afectan a los niños este tipo de mensajes y es porque cambiar generaciones de educación familiar no es tarea fácil, ellos aprendieron de sus padres y sus padres de sus padres, y en la sociedad poco urbanizada en la que vivo, se justifican diciendo “pues así me educaron a mí y yo no estoy loco” y si efectivamente no los vuelve locos pero si inhabilitan cualquier opción de cambio y crecimiento.

Lo más gracioso o paradójico del doble vínculo es que las personas que dan estos mensajes creen o más bien lo hacen por un acto de amor, y creo que así es, lo que pasa es que la única forma en como a muchas personas nos enseñaron a expresar y sentir amor no es de la mejor manera. Recuerdo un libro de Armando Ramírez titulado “pantaletas” en donde habla de la historia de un hombre por cierto llamado “Maciosare”, donde narra todas las vicisitudes de su vida, hay una parte en donde su madre decía:

-siguete haciendo y te pego… y zaz, va de nuez como un pez; manotazo a plenitud sobre mi gigantesca nuca olmeca.

Pos si sí estudio mamacita linda y querida…nomás que ya me cansé de tanto estudiar….mi cerebrito me dice que ya quiero salir a jugar.

-Querer es poder mi “reyecito”…aquí debo confesar, así me decía, Reyecito, pero yo más bien creía que me decía: “güeyecito”….. Y tómala mi rey de chocolate con nariz de cacahuate ahí te va este pellizco en el brazo….

Mi madrecita hincada como una Santa Teresa invocaba: “Ilumínalo San Benito, no lo dejes caer en desidias ni güevonerias”….

La mamá de “Maciosare” no le pegaba al niño porque lo odiaba, le pegaba porque a su forma de pensar esa era la única forma que conocía para motivar a su hijo para que estudiara y fuera alguien en la vida. En la mayoría de los casos de doble vínculo así es, muchas personas son ignorantes del grado de daño que hacen a los involucrados en este círculo vicioso. Quisiera pensar que es como un cáncer, el cáncer de la comunicación, si se detecta a tiempo puede ser tratable, soy la psicóloga de un preescolar con 145 alumnos, me parece que estoy muy a tiempo.

Bibliografía

Watzlawick, P., Bavelas, J. & Jackson, D. (2002).Teoría de la comunicación humana. S.L. Barcelona, Editorial Herder.

Yontef, G., (2005). Proceso y diálogo en Gestalt, ensayos de terapia Gestáltica. Santiago de Chile, Editorial Cuatro Vientos.

http://www.bvspsi.org.uy/local/TextosCompletos/appia/079737211979061-227.pdf

Ramirez, A., (2001). Pantaletas. México. Editorial Oceano

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