Mas allá del infinito o un encuentro con Eros

Por: Carlos Ramírez Hernández
Publicado el 07/02/02 a 10:25:51 GMT-06:00


Eros destruye….mientras crea


Estamos viviendo en una sociedad que se transforma rápidamente, las nuevas tecnologías, la globalización, las nuevas políticas sociales, económicas, educativas, facilitan estos cambios.

Pertenece a nuestra experiencia cotidiana el asimilar lo más rápida e impunemente posible los cambios que se producen en nuestro entorno social.

Pareciera ser que las necesidades más obvias tienden a olvidarse o a pasar a segundo término, la idea de tener se convierte en la figura y la del ser pasa  a ser el fondo de la vida.

Actualmente la comercialización de los temas sexo y  amor  se  han presentado por  anestesiar  nuestras sensaciones, bloqueándolas y conduciéndonos a una desensibilización donde se da una negación del contacto sensorial entre el organismo y la necesidad emergente, se ofrecen técnicas de cómo  desempeñarnos mejor sexualmente, al emplear el sexo como un instrumento para probar nuestra capacidad de identidad, al usar la sensualidad  para encubrir la sensibilidad hemos mutilado  el sexo que queda reducido al vació.

El sexo y el amor comienzan a deshumanizarse por la presentación que se hace de estos.

Un tipo de literatura  promete  excelencias sexuales y que no hace más que contribuir a simplificar el amor y el sexo al servicio de las técnicas.

Recuerdo cuando entro un paciente  a mi consultorio y me dijo “quiero que me enseñe a no eyacular”  le pedí que me explicara un poco más esta idea y me decía “vi en la Televisión que si no eyaculo ahorro energía y vivo más años y por eso ya no quiero eyacular”, me sorprendió como los discursos, las narrativas sobre sexualidad se estaban mutando hasta crear ideas inverosímiles, entendía que esta  idea provenía del Tao, una idea que había sido popularizada Jolan Chang con su libro  “El Tao del amor y del sexo” y me reflejaba esta mezcla en las que las personas en esta ciudad sobre informada vivimos,  como sexólogo continúe indagando hasta que llegábamos al punto dónde este varón se daba cuenta que más que no querer eyacular el vivía con una situación de dis control eyaculatorio.

El recuperarnos como seres humanos con nuestras diversas condiciones eróticas nos hace más humanos, nos dignifica y nos hace recuperar  el cuerpo que habitamos, el cuál a veces pareciera ser solo una parte de nosotras(os).

Por lo que pregunto en los talleres ¿de qué manera o maneras las personas nos expresamos eróticamente?

¿Entendemos lo mismo cuando nos referimos a esta temática?

Las(os) profesionales de la salud ¿cómo debemos entender la expresión erótica  y prepararnos para abordar el tema?, ¿Cómo las y los terapeutas lo vivimos? ¿Nos satisface? y lo más importante ¿Nos funciona?.

La vivencia erótica de mujeres y varones tienen mucho en común, esta se desarrolla bajo vivencias emocionales compartidas y responde a necesidades básicas, no obstante se expresa con lenguajes emocionales distintos; diferentes códigos y matices, con diferentes expresiones o significados y con diferentes prioridades y jerarquías.

Esto se debe a que la forma en que vivimos la entrega mujeres y varones tiende a ser diferente porque partimos de dos subculturas, femenina y masculina, que implican valores y roles distintos.

En algunas mujeres que asisten a la consulta psico-sexológica nos percatamos que la vivencia erótica todavía esta alienada, dónde no reconocen sus sensaciones al no tener claro las fuentes de su placer, desconocen su universo erótico, o lo niegan o tratan de imitar el del varón.

Educadas para no pedir, para dar, para disponer de otras(os) priorizan  los deseos del varón hasta auto anularse.

Lo que trabajamos es enfatizar que toda mujer  tiene derecho  al reconocimiento y  la apropiación de todo su cuerpo y las posibilidades de sensaciones  que tiene, a través del auto reconocimiento sensorial, existencial, Gestalt.

El cuerpo del varon es diferente al de la mujeres y esto condiciona también su actitud y vivencia frente al mundo.

La acentuación de lo masculino favorece, mantiene y refuerza un discurso reduccionista y sexista al dar valor a una parte genital frente a la totalidad de la persona.

En los varones el reconocer sus sensaciones  facilita que perciban su totalidad corporal y esto ayuda a reconocer que pueden relacionarse de una forma no necesariamente sexual, dónde pueden explorar nuevas dimensiones de la erótica masculina.

Eros es un estado del ser, la meta a que apunta el sexo es la satisfacción y relajamiento, en tanto que Eros es desear, anhelar, tender permanentemente hacia algo, buscar expansión.

La vivencia erótica  impulsa a crecer y renacer en la otra persona, a poseer su compañía, respetando su espacio,  le confiere colores de existencia a nuestra vida, nos  hace ver objetivos nuestros deseos  para la otra persona, la voluntad se fortalece, las dos personas se convierten en un todo, se juntan, se mezclan y se separan, la vida cotidiana pasa a segundo plano y se enfatiza una vida no tan cotidiana.

Aunque la expresión y vivencia erótica nos ofrecen respuestas a nuestra vida, ahora pereciera ser que se viven como un problema, no queremos atrevernos a vivir la entrega, porque el temor a equivocarnos a elegir a la persona inadecuada es mayor, la vivencia del amor y el erotismo es elección y a veces no queremos hacerlos porque estas elecciones parecieran ser que nos llevaran a ganar o perder algo y nos vivimos con tal inseguridad que no deseamos tomar el riesgo.

Una mirada rápida nos muestras que el sexo es utilizado precisamente para evitar el  compromiso y la ansiedad que provoca eros.

Eros le coloca alas a la imaginación, Eros trasciende continuamente todas las técnicas y se ríe de todos los libros sobre técnicas mientras vuela alegremente  a orbitas que están por encima de nuestras reglas mecánicas y hace el amor antes de estimular los órganos sexuales.

Pues Eros es el poder que nos atrae. La esencia de Eros consiste en atraernos desde adelante, en tanto que el sexo nos empuja desde atrás.

El sexo es el modo de relación  caracterizado por la Respuesta Sexual Humana, pero Eros es el modo de relación  en el que no buscamos una descarga, sino que antes bien ansiamos cultivar, procrear y formar el  mundo.  En el Eros buscamos el aumento del estimulo. El sexo es una necesidad  pero el Eros  es un deseo, y es este agregado de deseo lo que complica el amor.

La meta del acto sexual es el orgasmo, pero la meta de eros no lo es; eros ansia la unión  con la otra persona en el deleite y la pasión y en nuestras dimensiones  de experiencia creadora que amplian y ahondan el ser de ambas personas.

Después de alcanzar la satisfacción sexual tenemos ganas de irnos a dormir. Pero cuando interviene el Eros, deseamos hacer exactamente lo contrario: permanecer despiertos para pensar en el ser amado, recordar, saborear y descubrir siempre nuevas facetas de ese prisma.

Y ese anhelo de la unión con la pareja  da ocasión a la ternura, pues Eros  y no el sexo como tal- es la fuente de la ternura. Eros es el anhelo de establecer una unión, una relación plena.

Eros es el impulso que construye civilizaciones. Pero las civilizaciones se vuelven contra su progenitor e imponen disciplina a los impulsos eróticos. Esto todavía puede favorecer la expansión y el incremento de la conciencia. Los impulsos pueden y deben tener alguna disciplina: el evangelio de la libre expresión de todo impulso hace que la experiencia se disperse, como un río sin orillas cuyas aguas se derraman y se pierden al correr en todas direcciones. La disciplina de Eros suministra formas en las que podemos desarrollamos, formas que nos protegen de la intolerable ansiedad. Freud creía que imponer disciplina a Eros era necesario a la cultura y que la fuerza que creaban las civilizaciones procedía de la represión y sublimación de los impulsos eróticos.

El desafío que debe afrontar el moderno hombre occidental tecnológico es que el culto de la técnica destruye el sentimiento, mina la pasión y borra la identidad individual. El amante técnicamente eficiente, que se debate en la contradicción de la cópula sin Eros, es en última instancia un amante impotente. Perdió la facultad de dejarse llevar pues sabe, demasiado lo que está haciendo. En este punto, la técnica reduce la conciencia y destruye el Eros. Los instrumentos ya no están al servicio de una ampliación de la conciencia sino que la sustituyen o bien tienden a reprimirla y a cercenarla.

Eros es el centro de la vitalidad de una cultura, es su corazón y su alma. Y cuando la descarga de las tensiones ocupa el lugar de Eros creador, es segura la ruina de la civilización.

Por eso creo importante que el aprender sexualidad nos permitirá amar y a vincularnos desde la autonomía y emprender este reto que creo tenemos que abordar: vivir una sexualidad placentera y sin culpa, pero también como personas que queremos replantearnos otra forma de amar desde nuestras propias diferencias.

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