“MANTENERSE A DISTANCIA”

Ernesto Nuño Gutiérrez

enuno@nab.mx

“MANTENERSE A DISTANCIA”

Expresiones como mantenerse a distancia, guardar distancia, ocupar una posición importante, alejarse de alguien, acercarse, distanciarse, etc. demuestran la importancia de la posición y de la distancia entre los miembros del grupo dentro de la organización social y en la comunicación entre individuos.

Los estudios que se han realizado sobre proxémica, revelan que el espacio es una de tantas necesidades básicas del individuo, relativa al espacio de aire alrededor de su cuerpo cuyo tamaño depende de la densidad de población del lugar donde se ha criado, esto es, se trata de una necesidad determinada culturalmente.

Sin embargo, para determinar el espacio necesario a nuestro alrededor  y para determinar la manera en que nos introducimos en el espacio de otros, además de factores culturales, entran en juego otros elementos de los cuales no somos conscientes de ninguna manera, pero que sin duda alguna están ahí interviniendo para determinar nuestro lugar en el espacio y el tamaño de éste.

Pongamos por ejemplo un cuarto de casilleros (lockers), en el que se encuentren 100 casilleros. El procedimiento de selección de uno de ellos involucra un proceso mental de evaluación de elementos de los cuales no estamos enterados al menos conscientemente y que nos mueven a seleccionar, aparentemente cualquiera de ellos, por ejemplo el casillero número 47 entre los cien casilleros disponibles.

Ahora bien, un segundo usuario que llega al mismo lugar -sin saber que alguien ya seleccionó el casillero 47-, para seleccionar su casillero realizará el mismo proceso de evaluación de elementos de los que tampoco está enterado al menos conscientemente y sin lugar a dudas, en el universo de 99 casilleros disponibles elegirá el número 46, precisamente el más próximo al que ya está en uso por el único otro usuario.

Cuando los dos usuarios regresen a sus casilleros para recoger sus pertenencias se estorbarán reciproca e irremediablemente.

Este ejemplo deja en claro que nuestro espacio y nuestra forma de introducirnos en el espacio de otros no es solamente una cuestión cultural que se aprende en función de la densidad de población en donde el individuo se ha criado, sino que depende de otros elementos de los que aún hoy no estamos enterados al menos conscientemente, y que entran en juego para determinar nuestro espacio.

Ante esta circunstancia, las preguntas son: ¿Cuáles son los elementos reales que evaluamos para elegir nuestro espacio de estar? ¿Cuáles son los elementos reales que evaluamos para introducirnos en el espacio de los otros? ¿Por qué en una situación como la de los casilleros elegiremos necesariamente el espacio más próximo al que ya está ocupado?

Sin duda alguna la distancia que mantenemos frente a las personas y las cosas comunica mucho, pero podemos afirmar que no somos dueños ni señores de los elementos que determinan la forma en que elegimos nuestro espacio.

BIBLIOGRAFIA:

Pease Alan y Bárbara. El Lenguaje del cuerpo. Ed. Amat Editorial. Barcelona, España, 2006.

Knapp Mark L. La Comunicación no verbal. Ed. Paidos. Primera Edición. México 1982.

Giraud Pierre. El Lenguaje del Cuerpo. Fondo de Cultura Económica. México, 2013.

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