Manejo de Polaridades

Nombre: Judith Adriana Ramírez Valerio.

Grupo: 625

Clase: Supervisión de casos clínicos.

Tema: MANEJO DE POLARIDADES

Fecha: 7 de Marzo del 2013

Correo:  jadrianna_rv@hotmail.com

MANEJO DE POLARIDADES

Lowestern, E. (2009) refiere que todos estamos hechos de polaridades, mismas que van integrándose en un todo para mantener la salud mental y espiritual. Cuando estas son muy fuertes y el Yo de la persona no logra compaginarlas es cuando se altera la psique y comienzan a darse síntomas de estrés, de alteraciones en el dormir; es mas difícil mantener la concentración en el trabajo o en la vida diaria y como resultado se altera el organismo.

Dejamos de estar conscientes del aquí y ahora con la consecuente distracción que nos termina conduciendo a afectar nuestro entorno.

Cada persona tiene sus propias polaridades que se originan tanto en su historia como en su percepción de la realidad, tanto externo como interno. Para cada quien, tanto lo que observa fuera de sí mismo como lo que siente es real y único,  y aunque llega a darse cuenta, habrá polaridades que son sintónicas  con su yo, no le afectan; pero son las distónicas, las que sí le molestan, las que requiere integrar.

El individuo tiene múltiples de fuerzas polares, las cuales se intersectan aunque no necesariamente por el centro. Una persona puede tener como característica la bondad y su polaridad pueden ser varias como crueldad, sarcasmo, insensibilidad, etc.

El manejo en polaridades puede ser la siguiente:

–       Se le pide al paciente que observe las sillas que hay en el espacio terapéutico.

–       Pedirle que elija donde ubicará a cada una de sus polaridades (ejemplo, bondad-crueldad).

–       Se le pide que se sienta en una de las sillas, que generalmente es la que posee más fuerza.

–       Se le solicita que se ubique desde su respiración en el papel que ha elegido representar primero y se presente con la parte que se encuentra ubicada en la otra silla.

–       Al finalizar, se le solicita que cambie y haga lo mismo con el otro papel, así comienza un diálogo entre ambas partes.

–       Al momento de agotarse la energía del diálogo, se le solicita al paciente que se siente en una tercera silla (metacomunicación), para ver el proceso de comunicación se dio en el ejercicio.

–       De esta manera, retomará con quien se está identificando en estos roles y quien en realidad es él mismo, además de observar aquello que quiere para sí mismo.

Referencia.

Lowestern, E. (2009), “Los sueños en la Terapia Gestalt”; Ed. Alfaomega; México, p.p 175.

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