Los órganos, las enfermedades y su mensaje existencial

Conferencia Magistral del
5º Congreso Internacional de Gestalt de la Universidad Gestalt

Por: Lic. Giancarlo Cordiglia

Quiero comenzar esta intervención dando primero las gracias a la Universidad Gestalt de América, a Héctor Salama y a su maravilloso equipo por la amable invitación que me han hecho para participar como ponente en este importante evento y por la oportunidad que me han dado de mostrar un aspecto o visión de la Gestalt que a veces algunos gestaltistas vemos poco o consideramos poco, y si esto lo digo en primera persona, es muy cierto ya que durante mi formación no me interesé mucho por este aspecto tan fundamental como es el del cuerpo, de mi cuerpo.

Los órganos, las enfermedades  y su lenguaje existencial

La idea o motivación por este tema nace a partir de una necesidad personal por entender qué me quiso decir mi cuerpo. Ya alguna vez Guillermo Borja diría en su libro La locura lo cura: “Solamente la enfermedad puede llevar a curar”, a mí lo que me llevó a ser terapeuta fue mi enfermedad, decía él, la diferencia entre terapeuta y paciente es que el primero reconoce su enfermedad y seguirá estando enfermo y no se opondrá a este continuo camino, mientras el segundo se niega, se quiere quitar la enfermedad y su fantasía es realizar el tratamiento para no ser más un enfermo. Entonces la lucha del terapeuta es enseñarle que las cosas suceden y que tener una actitud ante la vida es trascender el sufrimiento, trascender la enfermedad, aunque ahora vamos a entender que la enfermedad es un camino para conocernos.

En lugar de resolver, se trata, en todo caso, de fortificar la actitud ante la vida, hay cosas que no podemos cambiar, pero podemos cambiar la actitud hacia la vida. Cuando hablo de mi enfermedad hablo de mi alopecia que comenzó cuando yo tenía 18 años. Muchas veces estuve en circunstancias en las que simplemente no quería ver a nadie, me aislaba y no estaba conectado ni hacia adentro ni hacia afuera, a través de mi proceso de terapia y  comunicación con la piel aprendí muchas cosas y dejé atrás y como algo secundario el síntoma para dar paso al entendimiento del mensaje de mí para mí, que es como trabajamos los sueños.

La piel es un órgano de contacto. La enfermedad es el camino por el cual el individuo va hacia la integridad. A primera vista, lo psicosomático incluiría la totalidad; sin embargo con este término estamos señalando una diferencia fundamental, lo holístico de una enfermedad o un síntoma no es ni psíquico ni psicosomático, no alude a una causa, se refiere a quiénes son los participantes de la escena que se desarrolla, la medicina somática ha hecho grandes y valiosos aportes para hacer una medicina a escala humana siguiendo los caminos de la investigación científica, del mismo modo que en otras especialidades de la medicina se ha llegado a descubrimientos y aciertos notables, nadie puede negar que en la actualidad un corazón puede mantenerse latiendo fuera del cuerpo de la persona que lo contuvo, nadie puede negar que las relaciones entre lo que se ha denominado psíquico y lo somático  también existen y que en un elevado número de casos, cuando se ha tenido el tiempo suficiente y el encuadre adecuado, los resultados en la cura de algunas enfermedades con este enfoque psicosomático han sido espectaculares; de todas formas los cuestionamientos existen, y como no es posible asegurar con rigor científico qué fue lo que determinó la cura, entonces  aun en este plano existe escepticismo y sólo se acepta la intervención en aquellas enfermedades que la medicina ha logrado catalogar como psicosomáticas, es decir aquellas que sustentan un sustrato orgánico. Sorprende que enfermedades como el cáncer no estén catalogadas como psicosomáticas como sí ha sido el asma o la úlcera. Por ello desde la Gestalt no separamos entre enfermedades físicas o psíquicas, las enfermedades ocurren en ambos niveles y en ambos niveles nos envían un mensaje, Freud hizo un genial aporte que iluminó la medicina: lo psíquico podía influir en lo somático y más aún, podía producir síntomas notables como las famosas parálisis histéricas y síntomas de conversión. Desde principios del siglo veinte después de la batalla dada por Freud en el seno mismo de la medicina se aceptó el hecho de que los seres humanos pueden somatizar, es decir, enfermarse de un órgano como expresión de un conflicto, las enfermedades psicosomáticas son enfermedades reales. Esto fue definido por los estudios de Franz Alexander en 1950 y con ello se distinguieron las otras somatizaciones en las que no hay alteraciones orgánicas. Así se consideraron enfermedades psicosomáticas que se describieron como Chicago Seven. Estas investigaciones de Alexander fueron un gran aporte en su momento  y llevaron, sobretodo, a conceptualizar organizaciones específicas de la personalidad correspondiente a una expresión psicosomática, es decir, a un tipo de personalidad es probable que le corresponda la expresión de un tipo de dolencia. Actualmente estas concepciones se ponen en duda, ya que como vemos continúan dividiendo al ser humano en cuerpo y mente, y así la intención es adecuada, siguen siendo de alguna forma causalistas. Se ha remplazado el causalismo biológico por el psicológico.

Muchos son los autores posteriores que en sus enfoques verdaderamente holistas han zanjado definitivamente la antigua división ente mente y cuerpo, entre otros tenemos a  Maturana y Varela que han demostrado que la mente y el cuerpo forman un todo indisoluble, lo que desde el inicio fue uno de los aportes más consistentes en la Terapia Gestalt, que es pensar en ser humano como un todo y que las emociones juegan un rol organizado de funcionamiento humano, como así también pueden tener un rol disrruptor como lo sugirió Perls, se planteaba un término muy interesante que es la autopoiesis con lo cual se designaba la organización de los organismos vivos, la autopoiesis es la condición de existencia de los seres vivos y la continua producción de sí mismos. Los grandes descubrimientos de los últimos treinta años han demostrado que nuestro cerebro es como una glándula capaz de producir un número todavía no conocido de substancias con relación a nuestros pensamientos y nuestras emociones

Una nueva mirada a la salud y a la enfermedad

Este enfoque pretende no seguir dividiendo al ser humano, sino que busca restaurarle su dignidad como persona y es novedoso pues nos permite trabajar con los órganos enfermos a modo de recuperar los mensajes de la enfermedad e integrar aspectos rechazados de la enfermedad que se manifiestan en este mensaje, en esta propuesta holística la enfermedad es vista como una alteración que implica la totalidad del individuo. Nuestros aspectos negados producen desequilibrio y éste se manifiesta cuando se produce la dolencia o la enfermedad. El enfoque holístico permite ayudar a descubrir este mensaje que permanece oculto hasta que lo develamos. Con este trabajo se pretende contribuir a una mayor aceptación de aspectos caracterológicos negados en nosotros mismos y facilitar el tratamiento de afecciones que puedan aquejarnos actualmente.

Esta visión es una visión holística del organismo. Esta visión de campo nos permite una mirada holística del entorno y del propio organismo. Esto nos habla de un organismo completamente inmerso en el universo en el que vive y al mismo tiempo unificado, donde todas las partes del organismo están en todas al mismo tiempo, de este modo cognición, emoción y energía son aspectos del organismo total que están relacionados no pudiéndose comprender uno separado de los otros.

El enfoque holístico ha surgido en la Psicoterapia Gestalt y se ha originado a partir de conceptos básicos de esta orientación, como son lo organísmico y lo autoestructurante como propiedades de la materia viva.

Dado que las necesidades del organismo son muchas y cada necesidad altera el proceso homeostático, cuando el proceso de autorregulación falla el organismo permanece en un desequilibrio y si esto se alarga por mucho tiempo, entonces, es probable que pueda aparecer algún tipo de enfermedad. Mantener la vida y el equilibrio está en el mismo camino que mantener la salud, el concepto de autorregulación organísmica nos lleva a la salud, a partir de esto podemos hablar de un organismo sano o de uno enfermo, el sano es aquel que utiliza adecuadamente su capacidad de autoregulación. En la mayoría de los seres vivos esa capacidad es lo natural y sólo se torna inadecuada cuando hay un problema fisiológico que le impide mantener el equilibrio o cuando el entorno es nocivo, sin embargo, en el ser humano puede ocurrir que teniendo todas estas capacidades fisiológicas adecuadas puede decidir no satisfacer sus necesidades e impedir la homeostásis.

La enfermedad y su mensaje no son enemigos , el terapeuta que acompaña al paciente bajo este enfoque tiene que convertirse en protector o defensor del órgano afectado.

El método es un método dinámico basado en lo organísmico, la técnica psicodramática propuesta por Moreno consiste en hacer que el paciente desempeñe sucesivamente los distintos roles de la situación a que se refiere pudiendo dialogar con su cuerpo. Se trata de que el paciente dialogue con la parte enferma de su cuerpo, el objetivo es acompañar al paciente para que descubra el mensaje de la enfermedad . Aquí hay algunas pautas de trabajo con los órganos:

  1. Escuchar la descripción espontánea del órgano que hace la persona. A veces algunas personas obvian las funciones y la anatomía de sus órganos. Es importante como terapeutas saber bien las características anatómicas, fisiológicas, etc.
  2. Cambiar y dejar que la persona le hable al órgano. Después de que el paciente se ha presentado como el órgano, cambiamos a la persona y ésta le habla al órgano. Hay que ver si lo recrimina, lo critica o está bien con el órgano.
  3. El terapeuta al darse cuenta de que tal vez la persona ha obviado algunas características el terapeuta toma el lugar del órgano, por eso es importante una preparación previa. La actitud del terapeuta como órgano da una impresión de ser una persona tonta. El órgano no sabe más allá de ser órgano.
  4. Se establece un diálogo en el que se le pregunta a la persona si tiene características parecidas a las del órgano.
  5. Cambiarse y el terapeuta se coloca como persona. Así, la persona, desde su rol de órgano va vivenciando cada detalle y formas de actuar que nunca había imaginado posibles.
  6. A medida del desarrollo del diálogo se verá cuáles son las cosas que la persona va a tener que seguir trabajando.

¿Cómo se prepara al paciente para que entre en el órgano? Es preferible dejar que emerja lo que está presente en el aquí y en el ahora.

¿Cuál es el estilo del terapeuta? Cada terapeuta tiene un estilo propio.

Conclusiones

  • Devolver al hombre su calidad de ser humano mirándolo como totalidad.
  • Entregar a las personas los conocimientos que nos han venido de ellos mismos para que reconozcan su propia estructura y capacidad de sanación.
  • Entender la enfermedad como un acto de detención parcial o total que nos permite asomarnos a una realidad diferente.
  • Colaborar en la tarea de detener al ser humano en la escala de omnipotencia y autosuficiencia en la que se encuentra empeñado.
  • Entender que cuidar la salud no es luchar contra nada, es conocer lo que somos y aceptar límites y posibilidades.
  • Se trata de tener una mirada en la que veamos a la persona entera, una verdadera mirada fenomenológica en la que no podemos saltarnos lo que le duele.

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