Los dichos populares mexicanos como modelo representación lingüístico de la cultura mexicana y su función en la psicoterapia

Por: Hilda Verónica Chávez Castillo quien es alumna de la Maestría en Psicoterapia Gestalt de la Universidad Gestalt y lo escribió el 4 de junio del 2014

“El habla es acto social… El habla produce acción social y tiene consecuencias para nuestros modos de estar en el mundo y, en última instancia, para la humanidad.” Alessandro Duranti.

INTRODUCCIÓN

En diversas ocasiones el mexicano suele comunicarse por medio de refranes y dichos populares, que además de folclor verbal reflejan experiencias, recelos y travesuras que en muchas veces están marcadas por el ingenio popular, mismas que al final resultan ser una enseñanza de una diversidad de experiencias transmitidas de generación en generación.

Decir refranes, es decir verdades.” (Mejía Prieto, 2005).

El objetivo del presente trabajo es presentar y analizar, a través de las manifestaciones paremiológicas del lenguaje y los postulados de los universales en el proceso lingüístico, la propagación e importancia de los refranes mexicanos en la cultura mexicana y su función en el ámbito psicoterapéutico, derivado de que en la exteriorización de expresiones lingüísticas en las cuales el refranero es un indicador muy significativo de los valores que caracterizan a la cultura y el modelo social que esta promueve. Cabe señalar que en la comprensión de la lengua, existe una implicación que conlleva al conocimiento de enunciados sentenciosos o refranes, como una fuerza persuasiva que tiene la premisa de sabiduría popular, la cual suele ser interpreta como verdad absoluta, confirmada de generación en generación. Ahora bien, la potencia de sus premisas es considerada como modelo simbólico de nuestra cultura, y aunque dichas verdades puedan ser refutables, los refranes en sí buscan afianzar el sistema moral establecido producto de nuestra época. La capacidad de convencimiento de tales premisas conlleva en muchas ocasiones a la generalización, distorsión y eliminación, la cuales pueden suponer una trampa verbal por parte del hablante.

Generalizar siempre es equivocarseHermann Keyserling.

El referirse cotidianamente por medio de refranes puede ser indicativo de generalización, de esta manera, al asumir los refranes como verdades absolutas, puede implicar una manipulación del hablante hacia al oyente, convenciéndolo de poseer la verdad, es por ello, que dentro del espacio terapéutico resulta relevante detectar la forma de comunicarse del cliente, ya que al conversar este repetidamente por medio de refranes y/o dichos populares, se pueden detectar trampas verbales que revelan prejuicios, discriminación y/o manipulación, utilizando con ello el mecanismo de proyección, con lo cual podría eludir su responsabilidad, depositando lo que le corresponde en el exterior, en este caso en la cultura, justificando con ello su conducta.

Ahora bien, en la comunicación cotidiana del mexicano, a menudo surgen alusiones realizadas por medio refrán y dichos populares, los cuales confirman hechos, que no requieren mayor énfasis y explicación, de lo cual surge la necesidad de responder las siguientes interrogantes: ¿Qué es un refrán?, ¿Qué es un dicho?, ¿Pueden ser las manifestaciones paremiológicas consideradas en los universales del proceso lingüístico humano?, ¿Los dichos populares son una característica de la cultura mexicana?, ¿Realmente el refrán y el dicho popular expresan una verdad?, ¿Son los refranes y dichos populares una forma de comunicación entre los mexicanos?, ¿Hablar por medio de refranes, implica una proyección del interlocutor?, ¿Tendrán alguna utilidad terapéutica el uso de los refranes?

DESARROLLO

Según la real academia de la lengua, refrán es todo “dicho agudo y sentencioso de uso común tradicionalmente de modo inalterable”, el refrán además de simbólico, si es expresado en forma poética manifiesta una verdad aprobada (Mejía Prieto , 2005). Es decir, “El dicho describe un acontecimiento en frase corta y contundente. El dicharacho es modismo, sarcasmo, epíteto, interjección, insulto. El dicharacho mexicano tiene sabor local. Se dice que nuestros investigadores podrían encontrar más de 10,000 refranes mexicanos de uso general.” (Basave Fernández del Valle Agustín, 1989).

Muchos de los refranes mexicanos y dichos contienen palabras fuertes, maldiciones inocultables, que al ser expresados como tales son aceptados socialmente. Los dichos, refranes y dicharachos concentran, en unas cuantas palabras, modos de ser de la condición del mexicano. Son dichos y refranes dirigidos al pueblo, por tanto, son formulados en lenguaje de fácil comprensión. Con frecuencia se cambia algo el giro idiomático del adagio o dicho por el propio pueblo, pero permanece su valor moral operador (Basave Fernández del Valle Agustín, 1989).

¿Por qué se relacionan los refranes con la gramática transformacional? La gramática transformacional representa otro tipo de intuiciones lingüísticas, en las que se describe el comportamiento humano gobernado por reglas, por lo que para determinar si dichas reglas son aplicables o no, es necesario verificarla por medio de la instituciones que poseen los hablantes nativos de un idioma (Watzlawick, 1997). Al final de cuentas como se ha mencionado antes los refranes y dichos son intuiciones y conocimientos aprendidos, comprendidos por los mexicanos sin necesidad elaborar mayores conjeturas, que al mismo pueden ser verificados por el conocimiento cultural.

Puesto que, los postulados universales del proceso lingüístico humano, dentro de sus modalidades, implican procesos del modelaje humano, tales como la generalización, eliminación y distorsión, mismos que representan patrones estructurales e intuiciones de nuestra lengua, las cuales incluyen a todo miembro de una comunidad (Watzlawick, 1997). Entonces, se puede considerar que tales postulados resultan ser un buen ejemplo de la representación lingüística que contienen los refranes y dichos, en otras palabras, si se aplican los términos de configuración de la estructura y la buena formación de lenguaje, que establecen que los miembros de la sociedad mexicana, se pueden comprender y reconocer las palabras que componen un dicho popular; como una relación lógica y bien formada, misma que al mismo tiempo tienen asociado un significado cultural.

“Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. Einstein.

Es decir, las premisas del proceso universal lingüístico, poseen características que empatan el modelo representativo de los dichos populares en nuestra cultura, teniendo como resultado que diversas personas emitan el mismo juicio, al escuchar o relatar un refrán popular, ejemplos de ello son los siguientes dichos pululares: “Si quieres conocer a Inés vive con ella un mes”, este dicho aconseja que la convivencia cotidiana es la que otorga la posibilidad de conocer más a fondo a las personas, ya se trate de relaciones amorosas y/o amistosas. “El hombre pone, Dios dispone, llega el diablo y todo descompone.”, indica que por más planeada que se encuentre una situación, al final siempre ocurre un evento que cambia el escenario o las reglas. “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, habla de la experiencia y conocimiento que el paso de los años aporta. “El que es perico donde quiera es verde”, expresa que las virtudes de una persona se demuestran en cualquier situación y en cualquier lugar sin importar las adversidades. (Mejía Prieto, Jorge, 2005). Vale la pena mencionar además, que el término de “ideas referenciales” cuyo significa es que determinadas palabras u oraciones aluden a una experiencia en particular, por medio de las cuales se pueden formular determinados juicios, se aplica también a las manifestaciones paremiológicas, en las cuales se establecen presuposiciones e ideas de verdades consideradas como absolutas.

No obstante, utilizar los refranes en la cotidianidad conlleva además a expresar una proyección, la cual se define según diccionario APA como: “proceso por el cual uno atribuye características, afectos e impulsos positivos o negativos propios a otra persona o grupo. Suele ser un MECANISMO DE DEFENSA en el que los impulsos, estresores, ideas, afectos o responsabilidades desagradables o inaceptables se atribuyen a los demás. … Estos patrones defensivos se utilizan a menudo para justificar el prejuicio o evadir responsabilidad; en casos más graves, puede convertirse en delirios paranoides.” (APA, 2010). Es decir, comunicarse por medio de refranes, en diversas ocasiones tiene como consecuencia el transmitir estereotipos, prejuicios y creencias socialmente aceptadas, que conllevan como se mencionó anteriormente a la generalización, tras de las cuales se esconden intensiones de manipulación, discriminación, y en ocasiones agresión, lo que representa una capacidad persuasiva, al expresar y justificar impulsos agresivos, atribuyendo estas a verdades absolutas, respaldados por la fuerza de convencimiento que tienen las premisas, el cual parece apropiado por la creencia de que conlleva como un antecedente y respaldo la sabiduría popular. Es evidente con lo anterior, que en muchas ocasiones los refranes buscan afianzar el sistema social, recomendando ciertos comportamientos o poner en tela de juicio otros, con el permiso para ser mordaz y/o cruel (Adriana Mitkova, 2007). Con ello se tiene el permiso de eludir la responsabilidad, y de proyectar al afectos o prejuicios desagradables, ejemplo de ellos son los siguientes refranes “Compañeros de camino, pero no de itacates”, cuya sentencia egoísta, en la cual está permitido compartir los incidentes durante la jornada, pero no los alimentos. “Como me la pinten brinco; la son que me la pinten bailo”, fanfarronada de un bravucón que se jacta de que nada lo amedrenta, el cual siempre está dispuesto a responder a un desafío. En otros refranes, se hacen evidentes estereotipos de género, discriminación y agresión, como los siguientes: “Antes faltará al ruiseñor qué cantar, que a la mujer qué hablar”, “Cuando la gallina quiera mear, le faltará a la mujer qué hablar”; “Un hombre, una palabra; una mujer, un diccionario”, “Mal de muchos, cosuelo de pendejos”, “Los hombres machos no hablan, pelean”.

Hay que tener en cuenta, que los patrones de la lengua resultan ser el punto de referencia de cada persona que forma parte de una comunidad lingüística. Sin embargo, algunos elementos de los modelos propios de una comunidad pueden coincidir, es decir, ser comunes para otras comunidades extranjeras, cuyo factor étnico es el que se responsabiliza de lo peculiar que es una comunidad. Los factores culturales que cristalizan la mentalidad del mexicano, ya se trate de tradiciones, hábitos, mitos, leyendas, cultos religiosos, proporcionan a sus miembros un camino para interpretar las cosas, así los patrones de buena o mala conducta están directamente relacionados con su particular modo de ver el mundo (Irina Gúteva, 2015), y que mejor forma de interpretación del mundo que las frases cortas de los dichos y refrenes mexicanos.

CONCLUSIONES

Los hablantes de la cultura mexicana en su mayoría son simpatizantes a sentenciar con frases hechas, lo cual evidentemente es un reflejo cultural que otro mexicano puede comprender, es de este modo como se pueden vincular con la teoría de los universales del proceso lingüístico humano. Aunque los dichos estén compuestos de frases cortas, estás encierran verdades en diversas ocasiones se consideran absolutas, llevándose a cabo juicios constituyentes de una idea más general, que además son comprendidas por grupos de personas, cuya mentalidad es semejante debido al contexto cultura en el cual conviven y se desarrollan. Por tanto, el refrán y dicho mexicano es una representación de la cultura de México, de su forma de comunicación, de sus costumbres e idiosincrasia, que al ser utilizado como herramienta terapéutica podría servir de apoyo al cliente para asociar conceptos, promoviendo con ello al darse cuenta, sin caer en la trampas de la manipulación lingüística.

Así pues, las premisas establecidas por el proceso universal lingüístico, tienen características semejantes al modelo simbólico que guardan los dichos y refranes en nuestra cultura, al poseer una intuición cultural, la cual es comprendida fácilmente por otro miembro de la comunidad. Es importante, dentro del espacio terapéutico detectar aquellas tendencias verbales, como la generalización, eliminación y distorsión, al referirse por medio de refranes, los cuales conllevan una proyección y un permiso para justificar conductas socialmente aceptadas, que esconden violencia verbal y simbólica, y agresión hacia ciertos sectores sociales: mujeres, infancia, vejez, etc.

REFERENCIAS

Adriana Mitkova. (2007). Estereotipos del habla femenina en el refranero español. Paremia, 16, 89-97. 2007, De Universidad de Sofía “San Clemente de Ojrid” (Bulgaria).

Basave Fernández del Valle Agustín. (1989). Vocación y estilo de México. Fundamentos de la Mexicanidad. México: Limusa, México.

Héctor Salama Penhos. (2014). GESTALT, de persona a persona. México: Alfaomega.

José Luis Rodríguez Plasencia. (Octubre, 2013). Algunos personales proverbiales del refranero. Revisa Folklore. Fundación Joaquín Díaz., 380, 47.

María Elena Ortiz Fuentes. (2010). APA Diccionario Conciso de Psicología. México: Manual Moderno.

Mejía Prieto, Jorge. (2005). Albures y Refranes en México. México: Panorama.

Irina Gúteva. (2015). El mexicano y su lengua. Mayor-2015, de Universidad MGIMO, Moscú, Rusia Sitio Web:

http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/congreso_42/congreso_42_24.pdf

Vega, V. (1952): Diccionario ilustrado de frases célebres y citas literarias. Gustavo Gili, Barcelona.

Watzlawick, Paul. (1997). Teoría de la Comunicación Humana. México: Herder.

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