Lenguaje y Pensamiento.

Rosamaría Polidura Cárdenas

Noviembre 5, 2011.

Ontología del Lenguaje

Doctorado en Psicoterapia Gestalt

Primer Semestre

Universidad Gestalt de América

.“La palabra es el Sol que crea los planetas”

Eva Pierrakos.

El presente ensayo es una aproximación de  lo que significa  el poder de la palabra como creadora de nuestra existencia en donde la palabra es un explosión psíquica con una inmensa capacidad creadora, creando sucesiones de explosión que crean nuestra existencia para bien o para mal; y el pensamiento es la conciencia que subyace a una serie de palabras que crean un “patrón de energía” que pareciera mueve nuestra vida sin que aparentemente nuestra voluntad intervenga; la palabra por ende es el proceso volitivo donde activamos nuestra existencia. Nos invita a auto explorarnos y descubrir las palabras que son las creadoras de nuestra existencia, haciendo de esto un acto de amor anclado en las palabras de honestidad al revelarnos a nosotros mismos tal cual somos y así abrir un portal al verdadero despertar de nuestra conciencia para poder ser y cumplir aquello para lo que realmente estamos aquí.

“Simplemente permítele Ser a aquello a lo que siempre has estado destinado a experimentar”. Eva Pierrakos (1975, p.2)

¿Cómo podemos permitirnos ser en nuestra grandeza? Y cuando hablo de grandeza no me refiero a grandes hazañas, me refiero a nuestra sutil presencia que se puede manifestar en actos cotidianos y simples. Cuando estamos envueltos en nuestra realidad cotidiana pareciera que  a veces somos víctimas de alguna fuerza misteriosa que nos envuelve en un caos que no tiene lógica aparente en el que estamos inmersos sin realmente entender lo que experimentamos. Sin duda es muy desesperanzador vivir así, sin tener un poder real sobre nuestra existencia y  nuestro destino. Es vivir en un desamparo que envuelve y ensombrece nuestra existencia. “La parte alineada está en su propio proceso y crea su propio momento; se involucra en él creando y recreando sus propios patrones. Parece que estamos atrapados sin poder revertir el patrón”. (Pierrakos, 1975, p. 1)

Estoy convencida que siempre hay una lógica para todo aquello que nos ocurre simplemente no prestamos atención porque si aprendiéramos a sintonizarnos con nuestro interior descubriríamos que hay una lógica perfecta para nuestra imperfección; en donde la causa y el efecto están  vinculados en un mapa perfecto que nos permite comprender nuestra existencia. Para poder encontrar este mapa es necesario sintonizarnos como lo hacíamos con la radio de perilla; vamos a encontrar distintas frecuencias que llevan un contenido que se conecta directamente con aquellos eventos de lo que parece ser somos inevitables victimas; incapaces de transformar nuestra existencia. Aquí quiero puntualizar que desde el punto de vista de la Gestalt esas frecuencias están en el fondo creando ruido, caos y confusión  constantes en nuestra vida que no nos permiten realmente escucharnos y encontrar la lógica de nuestro destino para así recuperar el PODER sobre nuestra existencia.

Visualicemos que estamos delante de nuestro antiguo radio, yo me veo cuando era niña con mis rodillas raspadas y mis zapatos blancos, un poco sucios, aun no alcanzan el piso, de pronto empiezo a escuchar la radio, estoy tambaleando mis piernas  y me doy cuenta conforme cambio de frecuencia, que a través de lo voy escuchando,  me transporto  a mundos donde surgen  realidades distintas a la presente, es decir,  se abren posibilidades, quizás aburridas, grises  y planas o bien vibrantes, llenas de color y de vida. De niña no me daba cuenta de cómo me transportaba la radio a esos mundos, sin embargo hoy me doy cuenta que esas realidades se abrieron por algo aparentemente nimio, cotidiano y fugaz, eran palabras que alguien decía y yo en un abrir y cerrar de ojos estaba ahí en un mundo fantástico. Si observo aquello con detenimiento me puedo percatar de algo y es que esas palabras tenían el poder de transportarme y de abrir esos mundos.

La palabra es el agente creativo. Es una partícula nuclear psíquica o bien una explosión nuclear psíquica, que crea movimiento y una reacción en cadena en donde un eslabón sigue a otro de forma lógica e inexorable, hasta que la palabra se convierte en un hecho, en una acción  y en una creación terminada. (Pierrakos, 1975, p. 3)

Las palabras son el diseño de nuestra existencia por ello es fundamental detenernos a observar las palabras que hablamos, ya sea en voz alta o bien que susurramos en nuestro interior, las palabras tienen un patrón energético que crean corrientes de energía y “ambientes” en nuestro interior de los cuales no nos percatamos y solo vemos el reflejo de nuestro interior en el exterior sin hacer la conexión causa-efecto; vivimos abrumados por un sentimiento de estar a  la deriva en el caótico mar de nuestra existencia; culpando y responsabilizando a los demás por nuestra infelicidad o nuestra felicidad. Sin embargo, sin nos sintonizáramos con esas palabras y las corrientes que crean en nuestro interior nos daríamos cuenta como se conectan de manera inequívoca con la realidad, especialmente con aquello que deploramos de nuestra existencia y que pensamos que lo demás nos los provocan e imponen. Si somos completamente y brutalmente honestos con nosotros podemos observar que al menos en cierta medida, quizás de forma encubierta culpamos al otro de lo que no funciona en nuestra vida. Una forma infalible de saber que hacemos esto, son las áreas de nuestra vida que están en conflicto y por más que lo intentamos no podemos modificarlas, sin duda eso es información irrefutable de que en esa área estamos desconectados del cómo creamos nuestra existencia; es decir de las palabras que están detrás de esa creación; y por ende en secreto o abiertamente culpamos a los demás de nuestra misería. Es fundamental poner atención a nuestras palabras que son las que crean nuestros pensamientos, las palabras son los agentes creadores de la existencia forman a los pensamientos y tienen un poder único ya que forman realidades, abren portales.

Los pensamientos son el resultado de los elementos que engendran la palabra. Ésta es la explosión de energía, es lo que crea de inmediato. El pensamiento es el contenido; la palabra es su inicio, su expresión, su realización en su primera etapa. Un pensamiento sin la palabra sería imposible, carecería de significado, no podría existir. Así que el pensamiento es el elemento consciente subyacente del proceso energético. La palabra hablada es el producto terminado del pensamiento de fondo. Repito: este producto terminado del pensamiento la palabra no necesariamente es consciente, articulada o vocal. (Pierrakos, 1975, p.6)

Te invito a hacer silencio por un momento dentro de ti mismo, identifica y observa las palabras huecas sin contenido que crean estática en tu interior y no te permiten ir más allá, ahora si puedes ve detrás de las palabras huecas y superficiales que carecen de energía, de aquellas que no tienen contenido real, donde no hay un sentimiento o una convicción que resuene en tu interior, acállalas, espera un momento… Ahora ve hacia ese lugar de conflicto en donde no encuentras la solución no tiene que ser algo necesariamente significativo puede ser algo con lo que te sientas incomodo o molesto en este momento y espera… sintoniza con esa frecuencia y observa como emergen pensamientos, pensamientos que contienen palabras, y pon atención en especial a aquellas palabras donde te devalúas a ti mismo, observa como crean pensamientos que envenenan tu amor propio y crean un patrón de energía que a su vez crean corrientes, que parece te arrastran irremediablemente a un destino del cual parece ser eres prisionero.  Y si eres honesto te sorprenderá como estás corrientes se contraponen a aquellos pensamientos que te dicen que si mereces ser feliz y que eres digno de una vida más plena. Antes de querer modificar el conflicto es necesario sintonizar esas  frecuencias formadas por palabras donde te deploras a ti mismo y tener el valor de enfrentarlas para atravesarlas y poderlas transformar. Es necesario ir hacia ese fondo donde hay pensamientos  que crean las historias de miedo o terror de tu vida, es esencial observar y articular las palabras que crean esas historias. Incluso te puedes sentir como un niño que sintoniza una historia de terror en la radio, es vital dejarte sentir el miedo y llegar a esas palabras que están en la raíz del conflicto, es necesario articularlas y expresarlas con todo tu ser, puedes empezar por escribirlas… Te vas a sorprender de las palabras y las historias que habitan en ti. Es vital hacernos responsables de lo que creamos con la palabra solo así vamos a tomar una verdadera y autentica responsabilidad por nuestra existencia y por ende vamos a tener el poder de transformarla.

Cuando observas y, por lo tanto, disuelves la niebla de la palabra superficial, que es sólo ruido y que no tiene significado ni substancia en tu conciencia como tampoco la tiene en tus sentimientos ni en tus convicciones cuando pasas a través de esta cortina de humo y clarificas tu visión del poder de la palabra, puedes, entonces, escuchar y contemplar el significado y las consecuencias de tus palabras, y tal vez sientas la corriente energética en cada una de las palabras que expresas ya sea de manera audible o silenciosa. (Pierrakos, 1975, p.5)

Las palabras que contienen energía crean una substancia en la conciencia y de esta manera activamos un proceso  involuntario ya sea de forma constructiva o destructiva. Son así co-creadoras de nuestra existencia. Por eso es vital reformular aquellos pensamientos que nos autodestruyen y que bloquean el flujo de nuestra energía vital, sin embargo si los reformulamos sin pasar por un proceso orgánico y realista donde se carece de una profunda toma de conciencia estamos engañándonos a nosotros mismos. Podemos empezar  por ser honestos y valerosos y expresar así palabras que nos acerquen a la verdad al aceptar nuestra obscuridad, nuestro estado actual imperfecto así como las palabras conectadas a este; es decir, ampliar nuestra conciencia y percatarnos de cómo creamos nuestra realidad. Es necesario articular nuestra creación en palabras claras y precisas para así activar un proceso de crecimiento genuino. Es esencial permitir que estas palabras nos muevan y nos impacten para así liberar y desbloquear el flujo emocional y vital que nos conecta con el dar y recibir de la existencia. “Cuándo elijo palabras acordes a la verdad de la creación, creo un patrón involuntario que me lleva y me sustenta en amor y permito que la alegría y la abundancia se expandan”. (Pierrakos, 1975, p. 5)

Un ejemplo claro del poder de la palabra es la visualización, esta es sin duda una poderosa herramienta que cuando es creada por palabras que contienen energía y sustancia, crea un impacto profundo en la existencia de la persona. Creo que las visualizaciones negativas o destructivas donde en alguna medida distorsionamos la realidad y de las cuales no nos percatamos porque se las imponemos a la realidad como una segunda piel tienen gran impacto en nuestra vida, sin duda la limitan y hacen del contacto con nuestra existencia algo superficial y carente de vida. Por ello creo que es primordial empezar a visualizarnos con honestidad y observar todos aquellos diálogos internos expresados por palabras, que en muchas ocasiones se contraponen; si partimos de ahí vamos a lograr activar una poderosa herramienta a nuestro favor cómo es el poder de la palabra. Es necesario activar la palabra del amor hacia nosotros mismos que nos invita a explorar en integridad los territorios desconocidos de nuestro ser, y a expresar nuestra imperfección. Sin duda en la medida que hacemos esto vamos hablando las palabras de la verdad que activan una fuerza que  revitaliza a todo nuestro ser y nos permite crecer de forma realista. El poder de la palabra es inigualable y puede aparentemente destruir y limitar nuestra existencia, sin embargo el poder de la palabra que expresa el amor genuino es infinito,  crea mundos y posibilidades ilimitadas. Visualizo a aquella niña que escuchaba la radio y se adentraba  en mundos fantásticos llenos de colores vibrantes. Con la inocencia de un niño necesitamos quitarnos las mascaras que están sostenidas por las palabras vacías carentes de sentido real y abrir caminos para así adentrarnos de forma autentica y comprometida en la odisea más grande que pueda existir que es la conquista de nuestro ser real, el cual tiene la verdadera fuerza, cada vez que somos honestos y nos aceptamos en donde estamos con la intención de crecer se activa nuestro Yo, nuestra fuerza y podemos hablar la palabras del amor.

Bibliografía.

Pierrakos, E. (Septiembre de 24 de 1975). International Pathwork Foundation. Recuperado el 2 de Noviembre de 2011, de The power of the word: http://www.pathwork.org/lectures/P233.PDF

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