La Psicoterapia Gestalt y la expresión a través del arte

Por: Lic. Karen Eunice Béjar Blancas

El arte es una forma de expresión de la psique humana, es decir, una manera en la que el corazón, la mente y el alma se manifiestan.  Por medio del arte se exteriorizan las ideas, sentimientos, conflictos, anhelos y todo aquello que se nos ocurra imaginar, tanto del mundo real como del mundo subjetivo (González y Nahoul, 2008).   Y es, precisamente: la expresión, un punto importante que retoma la psicoterapia Gestalt.

Como ejemplo del arte, tenemos a la danza, la cual es también un medio de expresión  y tiene sus orígenes previos al establecimiento de un lenguaje, pues los seres humanos han bailado en los momentos solemnes de su existencia desde un matrimonio, la guerra, la paz, hasta los funerales, la siembra y la cosecha. La danza es pues, una manera total de vivir el mundo, ya que forma parte de todo; Luciano de Samosata (citado por Garaudy, 2003) menciona: “la danza nació en el comienzo de todas las cosas; conoció el día al mismo tiempo que Eros, ya que la primera danza surge en el centro de las constelaciones, en el movimiento de los planetas y las estrellas, en las rondas y evoluciones que entretejen en el cielo y en su orden armónico”.

Y la pregunta es: ¿si el arte es una forma de exteriorizar tanto el mundo real, como el mundo subjetivo, para poderlo expresar, por qué entonces al mismo tiempo la formación de una disciplina, por ejemplo la danza,  lleva como constante la postergación de necesidades básicas?

Dice González y Nahoul en el 2008, la danza, como actividad artística es una forma de comunicación, que se relaciona con la creatividad en todo su esplendor, refiriéndose con ello a la capacidad del individuo de hallar nuevas soluciones a problemas y enfrentarse positivamente a ellos, contribuyendo al progreso de la realidad individual y social, mencionando también que a aquella persona que la practica, le puede resultar necesaria para su existencia, dándole profundidad y sentido a su vida.

Entonces, retomando a Zinker (2009), quien menciona que la creatividad es la celebración de nuestra propia grandeza, el sentimiento de que podemos hacer que cualquier cosa se vuelva posible, una celebración de la propia vida.  Se puede decir, que el arte mismo, es un goce de la vida, donde hacemos contacto con nosotros mismos y que es la institucionalización del arte lo que lleva a desvincular el principal objetivo de la misma, para convertirlo en un portador de continuos bloqueos.

Y es que basta con mencionar,  por ejemplo, que por regla general, la formación de los bailarines se alarga aproximadamente una década durante la cual, ellos  requieren una alta determinación para seguir aprendiendo a medida que la intensidad, la cantidad y la exigencia del entrenamiento se incrementan. Dicha exigencia deviene extrema y especialmente en la danza clásica, en la que cada gesto y cada parte del cuerpo hasta el final de los dedos debe estar enteramente controlada y, además, debe aspirar a una belleza perfecta. Para conseguir un control tal, la repetición de los movimientos es una constante en el período de formación, pudiéndola ilustrar con la frase hacemos, deshacemos, rehacemos (Bavelier citado por Sanahuja, 2008).

Otra característica esencial de un bailarín, se adquiere a través de los años de intenso entrenamiento, durante la infancia y adolescencia tienen efectos en diversos niveles; por una parte, les permite alcanzar el avanzado nivel de competencia que requieren y llegar a sentir el dominio de su cuerpo, lo que puede incrementar la confianza y autoestima para alcanzar nuevos retos. Además, los bailarines también están dispuestos a posponer gratificaciones más inmediatas y soportar críticas de profesores para alcanzar sus objetivos en el futuro, lo cual contrasta con la impulsividad y la inmediatez que caracteriza a los adolescentes; sin embargo, no es habitual que muestren actitudes oposicionistas hacia figuras de autoridad en la escuela, sino que se adhieren a los valores imperantes de la compañía a la que perteneces. (Robson, citado por Sanahuja, 2008).

Pero, sí desde el campo particular del arte, una obra creativa es aquella capaz de expresar algo en forma novedosa y no convencional, ¿por qué entonces, tanta rigidez al mismo tiempo?  González y Nahoul en el 2008, explica que en el arte, el producto creativo es considerado como una combinación del mundo de la fantasía y el de la realidad, y   para  ello, hay tres procesos básicos:

  • El proceso de Homoespacial: el cual consiste en producir y mantener activamente dos o más entidades distintas que ocupan el mismo espacio; es una experiencia sensorial universal, transitoria, cambiante y entra a través de los sentidos.
  • Proceso Janusiano: consiste en concebir activamente múltiples oposiciones y antítesis de manera simultanea.
  • Articulación: técnicamente significa unir, y tiene doble función: articula y une un elemento con otro; ambos entonces producen una Gestalt y una separación al mismo tiempo, dando  sentido al producto creativo.

Es así, que desde el punto de vista gestáltico, es importante distinguir la fantasía de la realidad, para poder entonces realmente jerarquizar las múltiples necesidades que continuamente tenemos, y surja entonces, la figura que realmente es importante trabajar, producto de la necesidad verdadera y no sólo disfrazarla.

Y  es que, al tener tantas exigencias, tanto físicas como mentales desde la parte institucional, se deja de lado el verdadero sentido del arte, como mera expresión y como cura natural.

Al respecto, se pude decir que si la terapia Gestalt se basa en la naturaleza, y como dice Latner (1994) está organizada en la estructura y funcionamiento biológico que se puede observar en una conducta normal, tendría que retomarse la verdadera necesidad y no sólo la manifiesta, pues esta expresión en extremo podría ser simplemente un disfraz.

Continuando con Latner (1994), menciona también que la comprensión de la existencia del hombre y la función sana de su organismo, dependen de captar sananamente la relación que existe de él mismo con el ambiente, y como dirían los Polster (2003) establecer contacto consigo mismo, entendiendo a esté, como la savia vital del crecimiento, el medio de cambiar uno mismo y la experiencia que uno tiene del mundo, para también establecer sanamente las fronteras del Yo; ya que, la persona cuya libertad depende exclusivamente del consentimiento de otra, pierde el sentido de poder que debe ejercer  para definir su propio espacio psíquico  y defenderlo contra las incursiones naturales.

Es por ello, que no sorprende que en una disciplina como ésta, ocurran comúnmente desordenes alimenticios, depresiones, ansiedad y un sin fin manifestaciones no sanas, que sólo están presentándose como una forma de decir que el disfraz no está funcionando, pues mientras en el escenario pueden mostrarse como plenos, hay en realidad un sin fin de carencias.

Y es que podemos encontrar bloqueos tales como: postergación, fijación, confluencia, retroflexión, por supuesto, introyección y proyección.   El tema de fondo, será para cada persona distinto, se puede hacer la especulación de necesidad de pertenencia, falta de atención, evasión, necesidad de reconocimiento, en fin, lo cierto es que es tarea de cada persona encontrar la respuesta,  y está respuesta puede ser mucho más fácil de encontrar a través de un proceso de psicoterapia.   Así pues, la psicoterapia Gestalt pone énfasis en la salud, en lo que está bien en el ser humano, tomando en cuenta capacidades y potencialidades de cada persona (Muñoz, 2008).

Lo que es claro, es que hay una postergación de necesidades o evasión de las mismas, se nota una no jerarquía de necesidades desde el punto de vista sano, pues ¿cómo puede pensarse en cubrir necesidades de índole, quizá de reconocimiento o de pertenencia como se mencionaba, si antes no se han satisfecho las básicas?, y está claro que todo aquello que la persona no se atreva a expresar verbalmente, será expresado corporalmente, abriendo camino para las alteraciones que se mencionaban antes, de ahí lo importante de tener plena conciencia de que estamos vivos, esto lo explica Navarro (2007), como la experiencia de tocar, ver, escuchar, pensar, sentir y cada uno de los movimientos que realizamos con nuestro cuerpo: las vivencias corporales humanas.

Sin embargo, el mismo autor dice que a pesar de que las vivencias corporales son de cada uno, es difícil conocernos a nosotros mismos, pues generalmente volcamos la atención hacia lo que sucede afuera del organismo e ignoramos nuestros impulsos y sentimientos y así vamos acumulando tensiones y malestares emocionales, ya que lo mental y lo corporal son aspectos complementarios de un único organismo.

Por lo tanto, la tarea terapéutica será entonces ver al cuerpo como una experiencia e integrarla con la parte emocional, ya que como bien dice Pierrakos (2001), el conflicto entre esta dos fuerzas mente – cuerpo, congestiona a la fuerza creativa y obstruye al impulso de un contacto sano, por lo que el resultado será un contacto negativo y doloroso, que puede ser expresado hacia afuera o hacia adentro.

El proceso terapéutico, por lo tanto, es la ruta del crecimiento personal y la exploración de sí mismos, es colaborar para que las personas desarrollen sus potencialidades e integren mejor su personalidad, (Navarro, 2005).

Esto mismo, Eva Pierrakos (2001) lo explica como el sentido de encontrar a Dios en nuestro interior, y lo menciona como  un impulso puesto en el universo y manifestado en la forma en que cada uno vivimos,  asimismo esto se expresa mediante el contacto real de un individuo con otro y consigo mismo y tiene como objetivo principal el retirarse del aislamiento y el descubrimiento de uno mismo: un proceso creativo, la experiencia del Ser.

Y si el arte busca la expresión del Ser,  es claro, que puede encontrarse el equilibrio entre ambos polos, no es necesario el extremo de alguno, pues el extremo sólo nos habla del bloqueo de energía en algún punto, que hace que se bloquee también del crecimiento personal.

El arte necesita del hombre para ser arte, necesita de su creador y necesita de quién admire.  Y al mismo tiempo el hombre necesita del arte como medio de expresión y es posible buscar la expresión sana tomando como apoyo el arte.

BIBLIOGRAFÍA

  • Garaudy, R. (2003). Danzar: su vida. México; Conaculta.
  • González, J. y Nahoul, V. (2008). Psicología psicoanalítica del arte. México: Manual Moderno.
  • Zinker, J. (2009). El proceso creativo en la terapia guestáltica. México: Paidós.
  • Latner, J. (2007). Fundamentos de la Gestalt. Santiago de Chile. Cuatro Vientos
  • Muñoz, M. (2008). La sensibilización en la Gestalt en el trabajo terapéutico. México. PAX
  • Navarro, R. (2005). Psicoterapia corporal y psicoenergética. México. PAX
  • Navarro, R. (2007). Psicoenergética. México. PAX
  • Polster E. y Polster M. (2003) Terapia Gestáltica. Buenos Aires. Amorrortu
  • Pierrakos, E. (2001). Encontrando a Dios en mi interior. México. PAX
  • http://www.tesisenxarxa.net/TESIS_URL/AVAILABLE/TDX1015108182555//TESIS_Montse_Sanahuja.pdf Bailarines lesionados: respuestas emocionales y estrategias de afrontamiento. Elaborado por Sanahuja, M. en el año 2008. Consultado el 03 de Diciembre de 2010.

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