La Psicoterapia Creativa

La Psicoterapia Creativa

Por: Nora Quezada

Alumna de Maestría en Psicoterapia Guestalt

¿Cómo ser un psicoterapeuta creativo?

La creatividad es abrir la mente y los sentidos rompiendo paradigmas para crear algo nuevo y/o diferente, hay que transmitirlo con base en nuestras vivencias ya que es algo que existe dentro de cada uno de nosotros.

Muchas veces es muy fácil decir que no somos nada creativos, que la creatividad no se  nos da por ningún motivo, y eso es una idea que repetimos constantemente en nuestra mente y al final nos la llegamos a creer.

Cada vez que se trate de pensar en algo nuevo, en algo diferente nos cerramos y decimos que no somos creativos, que no se nos ocurre nada y de esa manera le dejamos la responsabilidad al otro para que él piense en algo nuevo.

Es muy fácil para la gente vivir en la rutina, hacer lo mismo siempre desde que se levantan hasta que se van a dormir y así todos los días.

Todos llevamos esa creatividad dentro, sólo es cuestión de abrirnos a nuevas cosas e ir descubriéndola poco a poco, pero para poder descubrirla es necesario que nos esforcemos por pensar en diferentes técnicas o cosas que podamos realizar para ser una persona más creativa.

Para ser un terapeuta, es muy importante abrir la mente a nuevas ideas, explorar cosas que se nos ocurran, como por ejemplo usar metáforas en la terapia. Eso ayuda mucho a que el paciente vea las cosas de otra manera. Aplicar diferentes técnicas o ejercicios que se nos vayan ocurriendo durante la sesión y que tengan que ver con el problema o la situación que le está afectando al paciente para que éste vaya conociéndose poco a poco y descubra la forma de poder responder ante la situación que le está afectando.

El momento de la terapia es un momento único, un espacio en donde el paciente tiene libertad de descargar todas sus energías, de sentirse libre y de hacer lo que quiera. Es por esto que el que nosotros como terapeutas seamos creativos es muy importante porque va a depender de la situación de cada persona el ejercicio que hagamos.

Todo acto creativo es una proyección, lo más evidente es el arte. Lo podemos analizar con los pintores, cada vez que vemos una obra de arte, nos damos una idea de cuál es la situación por la que estaba pasando esa persona a la hora de hacer un cuadro.

Es por esto que muchas veces el dejar que el paciente pinte o demuestre sus proyecciones con diferentes técnicas, nos sirve a nosotros como terapeutas para darnos una idea de cuál es el verdadero problema del paciente y cómo se está sintiendo respecto a eso.

La terapia no sólo consiste en que el paciente hable y el terapeuta escuche como muchas personas piensan, la terapia Gestalt va mucho más allá, se trata de descubrir el problema que le está afectando al paciente en el aquí y el ahora, y de esa manera poder guiarle para que él solo encuentre la solución a sus problemas.

Para poder guiar a los pacientes es necesario ser un terapeuta creativo, ya que eso nos va a ayudar mucho a que el paciente vaya sacando sus propios introyectos o proyecciones para que así el trabajo terapéutico sea más fácil.

Nuestro objetivo es que el paciente se dé cuenta por sí solo de cómo es en realidad, que reconozca su carácter, su personalidad. Que se conozca a sí mismo para que de esa manera pueda ir enfrentando los conflictos que vaya teniendo a lo largo de su vida.

Para ser una persona creativa, muchas veces vamos a pasar por momentos vergonzosos en donde estemos haciendo el ridículo, pero es importante abrirnos y que no nos de pena porque de esa manera vamos a dejar que nuestra creatividad fluya más, nos vamos a abrir ante ciertas formas de pensar o hacer y eso es lo que necesitamos para poder aprender.

Hacer cualquier cosa que se nos ocurra muchas veces no está bien visto por los demás ya que estamos haciendo algo inusual, algo creativo. Por eso lo vemos cómo “hacer el ridículo” o nos da pena, sin embargo el significado de la creatividad es ese, hacer lo primero que se nos venga a la cabeza, obviamente siguiendo las reglas que la sociedad ha puesto y con los límites que se necesitan para no ponernos en peligro ni poner en peligro al otro, es decir, hacer lo que queramos siempre y cuando no afectemos a nadie.

Hay muchas formas de ser creativo, no sólo es dibujar bien o pintar cosas inusuales, hacer obras de arte, sino también la creatividad está en el sentirnos libres de explorar nuevas cosas, de descubrir nuevos hechos, hacer conciencia de nuestros sentidos, de nuestro cuerpo, de cómo nos sentimos en este momento y en base a eso pensar en técnicas que nos ayuden a sentirnos mejor.

Un ejemplo que me pasa a mí, es que cuando me enojo muchas veces tengo ganas de pagarle a alguien, de sacar todo ese coraje que llevo dentro y como no sé qué hacer, hay veces que me desquito con el primero que se me pone enfrente y ahí me estoy creando un nuevo problema, ya que esa persona lo más seguro es que se enoje conmigo.

Por eso lo que hago es agarrar una almohada y pegarle fuertemente para sacar esa energía que llevo dentro, así no me estoy peleando con nadie y sin embargo estoy sacando mi enojo para sentirme mejor.

Hay otras técnicas que podemos utilizar dependiendo cuál sea el caso, pero a lo que quiero llegar es que el ser un terapeuta creativo nos da esas ideas que necesitamos para que el trabajo terapéutico tenga un mayor éxito en el paciente.

Nos vamos a encontrar pacientes de todo tipo y con problemas muy diferentes entre sí, todos los seres humanos somos diferentes, por lo que no hay que esperar a que todos reaccionen de la misma manera con los ejercicios que se nos ocurran, hay muchos que tienen una objetivo en específico pero puede llegar a haber ideas o hasta simplemente comentarios que en ese momento se nos ocurran y las personas lo van a tomar diferente cada una.

La creatividad va desde decir una simple palabra hasta hacer cosas diferentes, cosas nuevas que la gente no conozca. Descubrir lo que aún no ha sido conocido, esa es la creatividad.

Por eso es muy importante que nos mantengamos abiertos a escuchar a los demás ya que muchas veces esas palabras que vienen de boca del otro nos puede ayudar para inventar nuevas ideas, para que se nos ocurra algo nuevo.

No hay que cerrarnos, a veces nos quedamos sólo con la idea que tenemos desde que somos chicos, con las ideas que nos fueron inculcando nuestros padres y las personas que nos rodeaban mientras fuimos creciendo y cuando somos adultos nos quedamos con eso y nos rehusamos a escuchar otras cosas.

No hay que permitir que nos pase eso porque no vamos a estar toda la vida cerrados, viviendo y pensando siempre lo mismo hasta que llegue el día en que nos cansemos y terminemos siendo una personas aburridas que no salen de la rutina nunca porque ahí es donde se sienten “bien” y ¿Para qué experimentamos algo nuevo?, ¿Para qué vivimos algo que puede salir mal y nos haga sufrir?

Hay que estar todo el tiempo innovando pensar en nuevas cosas, salirnos de la rutina y hacer cosas diferentes, eso nos va a servir para sentirnos muy bien con nosotros mismos y como terapeuta nos va a dar las pautas que necesitamos para que nuestros pacientes se sientan mejor y puedan tener un proceso terapéutico exitoso.

Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx)

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