La pedagogía y la práctica docente en el Enfoque por Competencias

Por: Noemí Arcos Aviña, alumna del Doctorado en Innovación y Administración Educativa en la Universidad Gestalt.

  1. Introducción

Durante mucho tiempo la educación centró su atención en el desarrollo de la inteligencia desde la perspectiva tradicional del coeficiente intelectual (CI) y en los resultados académicos de los estudiantes, por eso, la acción pedagógica se basó únicamente en la transmisión de los conocimientos, sin embargo, en la década de los noventas los sistemas educativos entraron en crisis porque la educación ya no proporcionaba respuestas a las demandas y exigencias de la sociedad contemporánea.

Por consiguiente, empezaron a surgir distintos paradigmas, con el fin, de dar respuestas satisfactorias a los cambios económicos, políticos y culturales de la época, además, se desarrollaron planteamientos y aplicaciones originales para los distintos ámbitos y problemáticas educativas (Hernández, 1998). Como ejemplo de los paradigmas que surgieron durante esa época se encuentra el de las inteligencias múltiples de Gardner (1985), la “Inteligencia Emocional” de Salovey y Mayer (1990), el Enfoque Basado en Competencias promovido por el proyecto Tuning en Europa (1998) y el proyecto Alfa Tuning en América Latina.

El proyecto Tuning surge en 1998 a partir del análisis y la reflexión que hacen las instituciones educativas europeas en cuanto a la importancia que tiene la educación superior en la formación de jóvenes que sean capaces de desarrollar no solo competencias cognitivas y metacognitivas, sino también competencias interpersonales, prácticas y con valores éticos para que puedan dar solución a los problemas que se presentan en una sociedad que continuamente tiene cambios sociales y tecnológicos. Ante esta perspectiva, el objetivo principal es “desarrollar perfiles profesionales, resultado del aprendizaje y competencias deseables en términos de competencias genéricas y específicas (…) incluyendo destrezas, conocimientos y contenidos” (Tuning, 2004), para favorecer el empleo, la innovación, la movilidad y el intercambio de conocimientos entre países e instituciones de educación superior europeas (Victorino & Medina, 2008).

Igualmente, el proyecto Alfa Tuning América Latina surge en el año 2003 en un contexto de intensa reflexión sobre educación superior tanto a nivel regional como internacional (Tuning, 2004), este proyecto retoma los conceptos básicos, la metodología y los objetivos del proyecto Tuning en Europa (Victorino y Medina, 2008), sin embargo, debido a los intensos debates, reflexiones e investigaciones en cuanto a la aplicación de las competencias, el proyecto Alfa incorpora la formación integral de los estudiantes.

En este contexto, México promueve el Enfoque por Competencias mediante una reforma educativa que se aplica en todos los niveles educativos, es decir, no únicamente a la educación universitaria, sino también para primaria, secundaria y bachillerato. La implementación del enfoque en preescolar se realiza el 2004 (Moreno, 2010), en primaria el 2009, en secundaria el 2006 y en bachillerato mediante la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) en el ciclo escolar 2008-2009.

Sin embargo, es importante señalar que antes de haber implementado el enfoque por competencias en el sistema educativo, se debió haber realizado primeramente un escrupuloso análisis, planeación e instrumentación del nuevo modelo, a su vez tendrían que estar bien definidos los objetivos y las metas que se pretendían alcanzar y los contextos culturales, sociales, políticos, etc. en donde se aplicaría, por no considerar lo anterior, se ha originado una gran confusión, que nos conduce a la aplicación del enfoque de una manera parcial y superficial, que no soluciona los grandes problemas que enfrenta la educación, al contrario los complica, ya que los profesores se encuentran con dificultades para entender con claridad el enfoque y para emplear metodologías educativas adecuadas que desarrollen las habilidades, las destrezas y las aptitudes en los estudiantes.

Para entender por qué existe tal confusión en el profesorado, es necesario mencionar que las competencias son un enfoque para la educación y no un modelo pedagógico, sin embargo, el enfoque en su aplicación hace uso de diferentes teorías psicológicas: teoría instruccional, aprendizaje por descubrimiento, de Bruner, teoría del aprendizaje significativo de Ausubel, teoría humanista de Maslow, teoría genética o constructivista de Piaget, teoría sociocultural de Vigotsky y el modelo educativo del pensamiento complejo de Edgar Morin, y por si fuera poco, el enfoque pretende , que mediante el desarrollo de competencias los estudiantes se formen de manera integral para que sean capaces de analizar y reflexionar los problemas de su entorno, para así, movilizar sus conocimientos, sus habilidades y sus destrezas en la solución de los mismos, de igual forma, se busca que sean personas críticas, éticas y con valores (Tobón, 2008).

Como se observa, son muchos los conceptos y conocimientos que debe tener el docente para lograr que cada alumno sea formado de manera integral, el profesor tiene que considerar: los procesos, los instrumentos, los desempeños, el pensamiento complejo, la idoneidad y la metacognición, es decir, antes de implementar una estrategia en el aula tendrá que realizar un estudio o un análisis de los factores que pueden ayudarle a desarrollar los conocimientos, las habilidades y las destrezas en sus estudiantes, para orientar el aprendizaje y la evaluación.

Bajo este contexto, cabe la pregunta ¿Qué necesita hacer el docente para lograr la formación integral en los estudiantes? ¿Tiene el docente las habilidades, los conocimientos, las actitudes y los valores suficientes para lograr la formación integral de los estudiantes?

  1. La Pedagogía como reflexión crítica

Para que el docente pueda desarrollar habilidades cognitivas, de actitudes, de valores en sus estudiantes y lograr una formación integral, es necesario que el docente se detenga a reflexionar sobre su quehacer pedagógico, generalmente, la mayoría de los docentes, desarrolla su práctica de forma intuitiva, sin analizar si los métodos y los recursos didácticos que utiliza contribuyen al aprendizaje autónomo de los estudiantes, es más, tampoco medita si la evaluación que emplea con sus estudiantes desarrolla la autorregulación del aprendizaje y la reflexión acerca de sus fortalezas y deficiencias (Díaz Barriga Frida, 2005)

No hay duda, que para lograr la formación integral en los estudiantes se requiere que el docente tenga claro cuál es su papel como formador, a su vez, necesita dejar las prácticas tradicionales de enseñanza, ceder el papel protagónico y centrar sus estrategias de enseñanza-aprendizaje en los estudiantes para que sean protagonistas de su propio aprendizaje.

Por eso, es importante que el docente aborde la enseñanza desde la perspectiva de la pedagogía. La pedagogía de acuerdo a José Iván Bedoya (1987) “es una disciplina específica en la práctica educativa a la que correspondería reflexionar el proceso educativo considerado como un proceso social complejo, el cual a su vez se relaciona con el conocimiento científico”

En otras palabras, la pedagogía permite que el docente cuestione su práctica pedagógica ¿Estoy preparado para impartir clases? ¿Soy claro y preciso al impartirla? ¿Mediante la enseñanza conecto la escuela con la vida cotidiana de los estudiantes? ¿Logro despertar el interés por la materia? ¿Motivo a los estudiantes para que siempre estén interesados por la materia? ¿Qué impacto tiene mi enseñanza en los estudiantes? ¿Los métodos y estrategias que empleo logran desarrollar las habilidades de los estudiantes? ¿Promuevo la investigación? ¿Valoro las iniciativas?, etc., la pedagogía orienta el proceso formativo, pero, si no existe reflexión crítica en el proceso de formación, entonces tampoco existe pedagogía (Bedoya, 1987), lo único que hay es didáctica.

Entendiendo como didáctica “el conjunto sistemático de principios, normas, recursos y procedimientos específicos que todo profesor debe conocer y saber aplicar para orientar con seguridad a sus alumnos en el aprendizaje de las materias de los programas, teniendo en vista sus objetivos educativos” (Matos, s.f.), es decir, la didáctica orienta el proceso de la enseñanza, sin tomar en cuenta “a quién” se le va a enseñar ni en “donde”.

Por lo anterior, es importante señalar que para ayudar a los estudiantes a desarrollar competencias, será indispensable, que el docente en el proceso de formación, tome en cuenta la pedagogía y la didáctica, solo de esta manera podrá realizar un análisis crítico contextualizado de la forma en que tiene qué educar o formar.

En la actualidad, ya no es suficiente con dominar una disciplina se requiere de docentes que motiven el aprendizaje mediante la implementación de estrategias y métodos didácticos que tomen en cuenta las necesidades, inquietudes y saberes previos de los estudiantes, para así, realizar una formación pertinente de acuerdo a las necesidades del contexto.

Es decir, el nuevo docente deberá ser capaz de propiciar “profundos razonamientos, rica imaginación, motivaciones positivas, sólidos intereses y conciencia de las necesidades sociales, atención concentrada y aguda, curiosidad insaciable, independencia y autoorganización. Es importante que el docente aprenda a aprender, aprenda a pensar y aprenda a enseñar” (Martínez, s.f.).

  1. Conclusión

Si realmente se pretende formar personas integrales, motivadas, con iniciativa, capaces de resolver problemas del contexto y con habilidades de pensamiento, será indispensable y fundamental que el docente aborde la enseñanza desde la perspectiva de la pedagogía, ya que, únicamente mediante la reflexión crítica de su práctica educativa, será capaz de cambiar y transformar sus estrategias de enseñanza-aprendizaje.

La reflexión le permite al docente a) analizar cómo y de qué forma está trabajando con los estudiantes, si no es de forma idónea, entonces debe aceptar que se ha equivocado, para entonces, cambiar y aprender a diseñar estrategias que ayuden a desarrollar de manera integral a los estudiantes, b) motivar a los estudiantes para reducir la apatía y el fracaso escolar, c) adecuar las estrategias de acuerdo a las necesidades de los estudiantes, d) tomar conciencia de las formas en que estructuran sus conocimientos, afectos y estrategias de actuación contexto (Díaz, V., 2006) y e) reconocer y valorar su papel como docente. Y así lo comenta Frida Díaz Barriga (2003):

Se debe rescatar la reflexión en la práctica docente cotidiana, por este motivo no se debe capacitar al docente en la utilización de estrategias como recetas de cocina, la formación debe estar enfocada en concientizar y generar la habilidad reflexiva y crítica de sus labores así como la investigación y adaptabilidad de las teorías psicopedagógicas y estrategias didácticas de acuerdo a las necesidades del contexto.

  1. Referencias
  • Bedoya, J.I. (1987). Epistemología y Pedagogía: Ensayo histórico crítico sobre el objeto y métodos pedagógicos. Bogotá: Eco Ediciones
  • Díaz, V. (2006). Formación docente, práctica pedagógica y saber pedagógico. Recuperado el 14 de marzo de 2014 http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=76109906
  • Díaz Barriga, & F; Rigo, A. (2003). Formación Docente y Educación Basada en Competencias. México, Facultad de Psicología, UNAM. P. 76-103
  • Díaz Barriga, F. (2005). Enseñanza situada: Vínculo entre la escuela y la vida. México: McGraw Hill
  • Hernández, G. (1998). Paradigmas en Psicología de la educación. México: Paidós Educador
  • Martínez, M. (s.f). Criterios epistemológicos acerca de la actividad pedagógica profesional y su carácter creador.
  • Mattos, A. (s.f). Compendio de Didáctica General. Buenos Aires: Kapeluz
  • Moreno, T. (2010). Reseña de “Educar por competencias, ¿qué hay de nuevo?” de J. Gimeno Sacristán. Revista Mexicana de Investigación Educativa, Enero-Marzo, 289-297
  • Tobón, S. (2008). Tobón, S. (2008). La formación basada en competencias en la educación superior. El enfoque complejo Disponible en http://www.conalepfresnillo.com/images/stories/conalep/Formaci%C3%B3n%20basada%20en%20competencias.%20Sergio%20Tob%C3%B3n.pdf
  • Tuning (1998). Proyecto Tuning Europa Bilbao. Recuperado el 13 de marzo de 2014 http://tuning.unideusto.org/tuningal/index.php?option=com_docman&Itemid=191&task=view_category&catid=13&order=dmdate_published&ascdesc=DESC
  • Tuning (2004). Reflexiones y Perspectivas de la Educación Superior en América Latina: Informe final. España: Comisión Europea.

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