La medicina de los niños

“La medicina de los niños.”

Por: Psic. Giuseppe Olav Ortiz García.

Coordinador del Área de Humanidades de Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx)

En los seres más pequeños hallamos (entre tantas cosas) la sabiduría que limpia la percepción con la luz de la inocencia, el destello de una sonrisa que brota espontanea; encontramos la conciliación de las dualidades entre el movimiento lúdico de sus pasitos y el cotorreo, sin sentido aparente, lleno de contenido; descubrimos la flexibilidad de una mente que desconoce los limites más allá de su imaginación, contemplamos, a veces asombrados, la facilidad con la que como bambús, se doblan sus emociones (y también sus cuerpecitos) y se desdoblan sus obstáculos; un instante están hechos fuego, para el siguiente ser agua y viceversa.

Si estamos atentos, entre los niños, entre las niñas, hallamos también la medicina de la alegría que diluye los contrarios, de la espontaneidad, de la soltura; de la posibilidad de maravillarse en el misterio de quien no sabe nada, ni tiene prisa por encontrar nada; de aquel que contempla gustoso el instante inmediato solo para después sentir hambre y correr a buscar un caramelo, leche tibia o galletas, hacer de un trozo de madera el móvil de su imaginación, y recrear el universo con el canto de su juego.

Por eso en los niños, en las niñas, descubrimos también el reflejo, hecho semilla, de la mazorca madura, con potencialidad de generar mil y un soles en cada uno de sus granos vueltos a la tierra; dados a luz traen bendiciones con sus llantos, y peticiones cantadas con las sonajas que zarandean.

Desde mi punto de vista, son medicina (en la presencia de su existencia), para los extraviados en la antipatía de una vida adulta que fue comida por el personaje que petrifica, tornándose árido en el desierto de su imaginación olvidada.

Debajo de sus pasitos (aquellos que algún día todas, todos, dimos tambaleantes) el niño, la niña, recrean al universo en la vasta fertilidad de sus fantasías; nos ofrecen flores hechas mitos, en el relato que canta su imaginación creativa.

En el mejor de los casos, no dudan de la existencia de aquello que, al adulto desatento, ya se le ha olvidado, por eso… que alegría que renazcan, cada de vez en cuando, en el seno de una familia para, al pasito, recordarnos el origen de nuestra esencia. Que bendición su presencia entre nosotros como pequeños seres luminosos, digo, humanos, que ríen y juegan con la tierra y el agua que hacen lodo, del que crean muñecos a los que le infunden vida con el viento, y los cohesionan con el fuego de su energía vibrante.

Que fortuna escuchar los cuestionamientos existenciales que luego embargan sus mentecillas, acerca de la realidad que algunos, luego damos por sentada; que oportunidad nos ofrecen, con su presencia inquieta, instantánea, de mirar como ellos, cada nuevo día con la maravilla de su percepción de niños.

TAGS: #gestalt #terapia #psicoterapia #psicoterapiagestalt #terapiagestalt #universidadgestalt

Comentarios

comentarios

Deja un comentario