LA IMPORTANCIA DE LA SUPERVISIÓN DEL TRABAJO PSICOTERAPÉUTICO GESTALT

Juárez Segura Gabriela Iveth es alumna de la Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx) y está cursando la maestría en psicoterapia gestalt. Su correo es: gabivethjs@gmail.com

LA IMPORTANCIA DE LA SUPERVISIÓN DEL TRABAJO PSICOTERAPÉUTICO GESTALT

En la actualidad existen profesiones que tienen grandes dificultades técnicas, tanto para aprender, como para aplicar en el ámbito laboral, tales como el desarrollo de sistemas, la ingeniería, la arquitectura, la administración, por mencionar algunas. Sin embargo, desde mi punto de vista, aquellas profesiones que tienen mayor exigencia en su aplicación y resultados, son esas en las que se trabaja con algo tan valioso como la vida de una persona, llámese medicina, odontología, nutrición, y el caso que nos compete, la psicoterapia.

En nuestro trabajo como psicoterapeutas, existen riesgos que de no ser concientes de ellos, podemos caer en éstos y no obtener los resultados que esperamos de nuestra labor. Por mencionar algunos, el poco o nulo contacto con el o los pacientes, la proyección de nuestras situaciones inconclusas, el reintroyectar a nuestros pacientes a partir de nuestra experiencia, creencias y valores, desviarnos de la solución del problema de acuerdo a las necesidades del paciente, etc.

Para comprender la importancia de la supervisión de casos, considero indispensable conocer la definición de supervisión, la cual Salama (2007), define como un proceso en el que una persona calificada por su experiencia en la investigación y la didáctica, revisa una sesión de terapia que está teniendo o tuvo lugar entre un terapeuta y su socio terapéutico.

Como es posible observar, es necesario que una persona ajena a la relación terapéutica, nos señale (de manera amorosa, respetuosa y ética) el camino por el cual estamos acompañando a nuestros pacientes, pues tal vez, estemos guiándolos a un camino, que por nuestra experiencia y vivencia, consideramos más conveniente, sin darnos cuenta que nuestro trabajo real es el de acompañar al paciente, no así, guiarlo o dirigirlo.

Uno de los puntos importantes a supervisar es el lenguaje verbal, del cual, en muchas de las veces no somos concientes al estar en una sesión terapéutica. Latner (1973) menciona la importancia del uso del lenguaje como parte de la intervención terapéutica, una de las razones es porque el lenguaje es el medio por el cual conocemos cómo es que el otro concibe el mundo, podemos conocer sus vivencias y experiencias por medio de este y comprender el porqué de su manera de pensar, de sentir y de comportarse.

Una tarea del terapeuta es acompañar al paciente en el camino del aprendizaje de nuevo vocabulario, con el cual, este último podrá expresar con mayor especificidad lo que piensa, lo que siente, lo que quiere y lo que necesita, permitiéndole así un mayor contacto consigo mismo y dentro de la terapia, llevándolo a la aplicación este aprendizaje a sus relaciones personales, y al medio en el que se encuentra inmerso.

Cabe mencionar que para esto el terapeuta requiere poner atención en el lenguaje que utiliza el paciente, pues puede ser una de sus herramientas para la intervención. En este caso, ocuparlo para reflejar todo aquello dicho por el paciente, para que integre el aprendizaje obtenido y lo descubierto de sí mismo. Además, es importante no ocupar tecnicismos que impidan la comprensión de lo revisado y descubierto por parte del paciente.

Como ya lo mencioné anteriormente, a pesar de la importancia de esta herramienta con la que contamos, no somos concientes o incluso, no le damos un uso adecuado al momento y a la necesidad del paciente. En este caso, el supervisor, apoyará al supervisado para que pueda ser conciente y prestar mayor atención a las palabras que usa con el paciente, al tono de voz, al volumen que utiliza, cómo modula su voz; de esta forma, el contacto entre paciente-terapeuta podrá desarrollarse plenamente.

En mi experiencia, me ha pasado que en las sesiones me encuentro pensando qué será lo mejor contestar, qué será lo que le servirá al paciente, etc. con lo cual me he relacionado desde la zona de la fantasía, perdiendo así el contacto con el paciente.

Considero que éste, es otro punto importante a tratar dentro de la supervisión. El supervisado, se dará cuenta en este proceso de cómo es que está contactando con el paciente, (si es que lo está haciendo), o cuál es el motivo por el cual no presta atención al paciente sino a sus propios pensamientos y temores, en términos Gestálticos, en qué zona de relación se encuentra el terapeuta cuando está con el paciente.

Otro punto importante de revisión en la supervisión, es la comunicación no verbal, ya sabemos que todo comunica, los gestos, el tono de voz, la postura, etc. es probable que en una sesión, no estemos siendo concientes de los mensajes que damos al paciente con nuestra comunicación no verbal. Aquí entra el trabajo del supervisor, acompañar al supervisado a darse cuenta de qué es lo que está comunicando al paciente, que tal vez pueda estar influyendo en el trabajo terapéutico.

En cuanto a este punto, el supervisor, debe señalar, qué tan congruente está siendo el comportamiento, el lenguaje verbal, la emoción expresada y el lenguaje no verbal del terapeuta. De no ser congruente, es muy probable que el supervisado tenga una situación con la que se está limitando a contactar de forma plena e íntegra con el paciente.

Sabemos, que en toda relación, existen roles dentro de la dinámica, y estos roles permiten en ocasiones, que las personas manipulen o no la situación. En el caso de la relación paciente-terapeuta no es la excepción, y en ocasiones, tampoco es conciente el terapeuta de esta situación, sino hasta que en la supervisión, se señala qué papel están jugando tanto el terapeuta como el paciente, y cuál es el resultado de esta dinámica dentro del trabajo terapéutico.

Un punto más que mencionaba anteriormente, es la proyección de situaciones inconclusas del terapeuta en el paciente. Somos humanos, y como tal tenemos situaciones que no hemos resuelto, y  que por tal motivo siguen latentes en nosotros. En el trabajo con el paciente, es posible que aquello que tenemos pendiente de resolver, lo reflejemos en él, y caigamos en la consejería, o en poner palabras nuestras en la boca del paciente, lo cual pienso que de ninguna manera ayuda a nuestro socio terapéutico, al contrario, sería como una reintroyección. Por tal motivo, considero es importante la supervisión con alguien que haya llevado un proceso personal y que tenga la suficiente experiencia para poder ver lo que nosotros los supervisados no vemos.

Desde mi punto de vista, pienso que estamos tan inmersos en esa relación paciente-terapeuta, que necesitamos alguien de fuera que nos señale cuáles han sido nuestros “aciertos” en la intervención, y cuáles son los “errores” que hemos cometido. A final de cuentas todos aprendemos de nuestros errores, y la supervisión es un proceso de aprendizaje y autoconocimiento, en el cual pienso que nadie, está exento de equivocarse. Así mismo, considero que todos los que desarrollamos esta labor de terapeutas, estamos éticamente comprometidos a llevar a cabo una supervisión de nuestro trabajo, al igual que estar en constante actualización.

Qué mejor que ser supervisados y acompañados en este proceso de aprendizaje, por alguien que pueda señalarnos de manera honesta, amorosa y respetuosa como un supervisor, un profesionista, del cual conozcamos y sepamos cuál ha sido su experiencia, en el ramo de la psicoterapia, así como qué aportaciones ha dado a la disciplina, esto con la finalidad de saber que es una persona confiable y que nos supervisará con respeto, lo anterior, permitirá al supervisor, ser “objetivo”

en sus aportaciones, su retroalimentación y su punto de vista con respecto al caso.

En varias de las veces se considera al terapeuta como alguien que sabe y que puede tener la solución de problemas, sin embargo, no somos concientes de que somos tan humanos como nuestros pacientes, que somos un proceso formado de procesos, que estamos en constante cambio de nuestra totalidad, por tal motivo, considero importante llevarla a cabo una supervisión de manera periódica, pues será nuestro medio para conocer nuestra forma de comportarnos y relacionarnos con nuestros pacientes.

Para esta tarea, considero también importante, que el supervisor cuente con los mismos valores que el supervisado, pues de otra forma, esto podrá influir en las intervenciones del supervisor, en la comprensión e interpretación de la información dada al supervisado, y en la relación misma entre supervisor y supervisado.

De no ser así podrá generarse una burbuja de supervisión, poco nutritiva, es decir, de no ser llevada con ética, respeto y amor, la relación entre supervisor y supervisado, puede llegar a darse en circunstancias negativas para el crecimiento del segundo, e incluso, llegar a atentar contra la autoestima del supervisado.

En cuanto a la supervisión dentro del trabajo Psicoterapéutico Gestalt, Salama (2007) menciona, las habilidades con las que debe contar el supervisor, por mencionar algunas:

–       Estar graduado como Psicoterapeuta Gestalt

–       Tiene experiencia como terapeuta

–       Cumple con los valores Gestálticos

–       Tiene ética profesional

–       Es comprensivo con el supervisando

–       Sabe escuchar es confiable

–       Es leal

Como lo mencionaba anteriormente, estas habilidades darán pie, a que la supervisión se lleve de una manera, productiva para ambos, para que el supervisado no evada sus conflictos o las situaciones del paciente con las que se identifica, que la autoestima del supervisado no se dañe y que este último aprenda incluso, un nuevo estilo de manejar una sesión terapéutica, pues esto abrirá su panorama y ampliará su gama de conocimientos y técnicas para aplicar dentro de su labor como psicoterapeuta.

Finalmente, y considerando la visión de totalidad del ser humano y del enfoque Gestáltico, pienso que la supervisión, es una labor donde no solamente aprende y se da cuenta de cosas el supervisado, sino también es un modo de continuar aprendiendo del supervisor. Si ambos llevan a cabo los valores Gestálticos, y logran contactarse con plenitud y con las necesidades del supervisado, la supervisión será un proceso de mucho aprendizaje para ambos.

Bibliografía

–       Salama, H. (2007). Psicterapia Gestalt. Proceso y Metodología. 4ta. Edición, Edit. Alfaomega.

–       Latner, J. (1973). Fundamentos de la Gestalt. Editorial Cuatrovientos.

Para más artículos visita: http://www.mundogestalt.com

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