La importancia de la comunicación entre candidato a psicoanalista y psicoanalista didáctico

Por: Guadalupe María Alma Zamora Mercado quien es alumna de la Maestría en Psicoterapia Gestalt de la Universidad Gestalt

Nota del editor: La alumna utiliza indistintamente el término psicoanalista de psicoterapeuta.

Introducción

En principio, para definir o evaluar la labor de una persona se requiere de definir los alcances del aprendizaje. La psicología se basa en principio en la investigación cualitativa, es decir, no se puede cuantificar la moral, las preferencias o la percepción humana. El propósito del presente ensayo, es el de “evaluar al evaluador”, ¿es capaz el psicólogo didáctico de calificar con autoridad, calidad y certeza al estudiante del mismo ramo? ¿Quién decide si un candidato a psicoanalista, podrá titularse y ejercer?

Desarrollo

Al principio del siglo XX, se evaluaba la inteligencia de un individuo con base en su coeficiente intelectual. Esta medida derivó de la importancia de tener reclutas con un mínimo de inteligencia para servir en el ejército.

Para no abundar en detalles históricos, a partir de los años 80 y, como marco teórico del estudio de una forma de evaluar la inteligencia humana, el proceso de globalización ha incluido una nueva manera de evaluar la inteligencia. A este nuevo paradigma se le ha conocido como “inteligencia emocional”, y es el resultado de observar el número de estudiantes con un alto nivel intelectual, pero que desarrollaban sus habilidades sociales óptimamente. Alguien inteligente puede ser un criminal o profundamente infeliz. La inteligencia emocional ha demostrado a través de estudiosos de la pedagogía como el psicólogo Jean Piaget con sus teorías “constructivistas” acerca del desarrollo de la inteligencia, en el que la realidad es una creación hasta cierto punto “inventada” por quién la observa, o el ilustre Paulo Freire, hasta llegar a Daniel Goleman, quien ha escrito un tratado sólido del tema, han impuesto ésta nueva forma de orientar la inteligencia para estimular el conocimiento utilizando elementos antes oprimidos socialmente como la creatividad.

Socialmente, cada quien adopta diferentes estrategias de aprendizaje para sobrevivir en un mundo que requiere cada vez de un espectro más amplio de capacidades. A medida que evoluciona el ser humano, las competencias laborales se vuelven más complejas; la sobrepoblación aumenta; la tecnología en las empresas ayuda a requerir de menor apoyo humano y al final, la inteligencia emocional nos ayuda a “pensar sobre pensar”; nos exige autocontrol en medio del caos y el estrés; nos permite desarrollar la creatividad para inventar tácticas de motivación. Todo parte del autoconocimiento profundo y nuestro desarrollo emocional, para saber qué somos, qué queremos y a dónde vamos. Luego, con la ayuda de estudios como los de Daniel Goleman, podemos obtener un enfoque más asertivo para el desarrollo de nuestras habilidades empáticas y sociales.

Pienso que sin importar a lo que uno decida dedicarse en la vida, ya sea a la contemplación o a pelear acciones en la bolsa de valores, el éxito o el fracaso dan significado a una evaluación única e individual y, cuando nuestra conducta dirigida hacia el logro de nuestros objetivos y metas es respaldada por un pensamiento crítico profundo (y por lo tanto ético), el triunfo es responsabilidad de lo que logramos empleando nuestra inteligencia emocional.

La creatividad se entiende como la actitud y aptitud para generar nuevas ideas, encontrar nuevos caminos de desarrollo personal y social.

En suma, el terapeuta no está exento de los mismos parámetros cognitivos, así que tanta capacidad puede tener el psicólogo didáctico, como el alumno para aprehender. Un terapeuta creativo se encuentra en una constante búsqueda de contacto con su interior, con el propósito de generar cosas nuevas para el paciente, o hasta para poder ayudar y guiarle de una manera más dinámica y eficiente.

Watzlawick, propone que la comunicación es circular, esto es, que afecta tanto al que habla como al que escucha. Asimismo, la comunicación puede ser verbal o no verbal.

La terapia Gestalt es una filosofía de vida, de integración holística desde el Self o Sí mismo.

La psicoterapia Gestalt se apoya en el principio de que el cambio en el paciente no se logra a través de la racionalización ni de la explicación, sino por medio de la experiencia, es decir de la vivencia.

El estudiante de una maestría en Psicoterapia Guestalt, no tiene idea de que en los programas de estudio es un requisito tener una asesoría didáctica, esto es, deberá someterse a sesiones de psicoterapia durante todo el tiempo que duren sus estudios.

Esto significa que el estudiante debe asistir regularmente a sus asesorías y se sugiere que no cambie de asesor didáctico ni suspenda sus sesiones, ya que estas integran parte importante de su formación. En estas sesiones deberá demostrar que está dispuesto a cambiar y trabajar en ello. Del cambio que logre, dependerá la opinión de si está capacitado para ser psicoterapeuta.

La importancia del desarrollo de los programas de estudio, radica en la relación que cada una de las materias tienen entre sí, y van permitiendo conocer los orígenes de la Gestalt, así como su aplicación en los diferentes ejercicios que se efectúan en clase.

Esto permite ir conociendo y aplicando cada una de las técnicas y por supuesto que emerjan sentimientos, gestalten, los cuales se pueden ir trabajando, ya sea en la clase si el tiempo y el estudiante lo desean, o en las sesiones de asesoría.

El aprendizaje, continúa en las sesiones ya que ahí se conoce cómo debemos de adaptar un lugar para recibir a los pacientes, cuál es el mobiliario, la distribución de los muebles, qué tan iluminado está, el no tener distractores, cuál es la actitud del psicoanalista, al recibir a su paciente por primera vez, como se establece la comunicación, como se logra que el paciente hable, como lo acompañamos en su proceso.

Esto es, tal como se explica en los axiomas de Watzlawick, toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional, donde el segundo clasifica al primero y es, por ende, una metacomunicación.

Paul Watzlawick, manifiesta que “el psicoanálisis, ha sido humorísticamente definido como la enfermedad de la cual se supone es la cura, aforismo que refleja muy bien su naturaleza paradójica, autorreflexiva” (Cambio, 1992)

Este tema se enfoca desde lo que establece la paradoja, sabemos que esta es una contradicción lógica que resulta de deducciones congruentes a partir de premisas correctas, la paradoja pragmática es la que nos interesa en psicoterapia, debido a sus consecuencias en la conducta. Los dos tipos de paradojas pragmáticas son las instrucciones paradójicas (doble vínculo) y las predicciones paradójicas.

Si en un doble vínculo patógeno el paciente “pierde si lo hace y pierde si no lo hace”, en un doble vínculo terapéutico “cambia si lo hace y cambia si no lo hace”. La situación terapéutica impide que el paciente se retraiga o disuelva de otra manera la paradoja haciendo comentarios sobre ella. El paciente puede decidir no reaccionar ante la instrucción, pero no puede hacerlo en su forma sintomática habitual. Un doble vínculo terapéutico obliga siempre al paciente a salir del marco establecido por su dilema.

Esto se presenta en el psicoanálisis personal del estudiante, ya que debe de trabajar para poder superar las tendencias neuróticas más importantes de su personalidad ya que estas pueden llegar a influir muy seriamente en su labor terapéutica.

Esto coloca al estudiante en una posición más paradójica que al paciente. Ya que se confía en que cambie, y que este cambio, lo irá deduciendo su psicoanalista didáctico de acuerdo a las manifestaciones mentales consideradas como más espontáneas.

Se espera que sea realmente espontáneo y sincero en sus terapias didácticas, pero también sabe que puede suceder que sus respuestas no sean de la índole debida, desde el punto de vista de su psicoanalista didáctico, podría no obtener su título deseado.

Como un punto de reflexión actual y, análogamente el principio de incertidumbre que aplica Werner Karl Heisenberg en sus aportaciones a la mecánica cuántica, se indica que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula a ciertos niveles subatómicos, es decir, que a la vista del “observador” todo se comporta de manera diferente bajo ciertas condiciones y, si hay algo que se comporta a niveles subatómicos, es el pensamiento. Por lo tanto, la calificación de un psicoanalista siempre será subjetiva, siempre que las bases de las hipótesis que infiere, provienen de investigaciones cualitativas.

Esto nos deja ver los problemas inherentes en el campo de la educación, la cual es en sí eminentemente dedicada al cambio, a qué nos enfrenta este necesario tipo de educación y al tipo de paradoja de “sé espontáneo”.

Es muy complicado ser espontáneo cuando sabes que te están evaluando, si eres capaz de trabajar en tus conflictos, si eres sincero con tus experiencias, tus vivencias, y qué tipo de análisis aplica en cada sesión.

Es a través de las sesiones didácticas, que el estudiante lleva a cabo el trabajo de sus neurosis, a través de la aplicación de las técnicas y conceptos que paralelamente va estudiando de la psicoterapia Gestalt.

Aquí se presenta el axioma, “es imposible no comunicar”, porque nosotros no nada más comunicamos con las palabras, sino que comunicamos con nuestro cuerpo, gestos, miradas, movimientos, etc. Nuestro psicoanalista didáctico, está preparado para interpretar estas manifestaciones; eso y lo que vamos expresando y trabajando le dan el conocimiento de nosotros.

Durante las sesiones que se deben realizar, se trabaja en forma integral el cuerpo, la mente, los sentimientos. Esto nos permite conocer y resolver introyectos, confluencias, proyecciones, etc. Que no estábamos conscientes que nos interferían y en qué medida influyen en nuestro desarrollo, o nuestros fracasos personales.

Uno de los principales factores que se debe de cumplir, para poder llegar a buen término este aprendizaje, es la relación entre candidato a psicoanalista y psicoanalista didáctico.

Las paradojas en la educación.

¿Cómo se puede llegar a ser espontáneo en una terapia didáctica?

Esto es en una paradoja pragmática. Las instrucciones paradójicas, por absurdas que resulten desde el punto de vista lógico, no existen motivos por los cuales no puedan impartirse ya que, la persona que ocupa la posición inferior no puede salir del marco y hacer sus comentarios (metacomunicar) para resolver la paradoja. Esto es, la persona se encuentra en una posición insostenible, pues haga lo que haga afecta su comunicación relacional. (Salama, de persona a persona, 2009) ¡Sé espontáneo!

Con esto nos damos cuenta de que el estudiante se enfrenta a una situación mucho más paradójica que el paciente. Ya que se espera que logre cambios sustanciales a través de la resoluciones de gestalten. Esto se logrará al mostrarse totalmente espontáneo y sincero, con su psicoanalista didáctico. ¿Cuál es el riesgo?, la interpretación que dé a esta espontaneidad su interlocutor.

¿Qué apreciamos en este tipo de educación?, que puede presentarse una presión terrible en el estudiante, el cual tal vez encuentre tantas variables en su comportamiento, que incluso lo podría llevar a descubrir nuevas rutas de resolución de problemas o en su última consecuencia, otra vocación.

En un escenario más gentil, la afluencia de un pensamiento crítico y una inteligencia emocional del candidato, le permitiría autoevaluar la situación y entregarse a la terapia de una manera más eficaz, en cuyo caso el analista didáctico en teoría debería de utilizar su empatía y conocimiento de un modo neutral y propositivo.

Finalmente, es la palabra “calificar” la que contiene un alto grado de responsabilidad para el analista didáctico y esto significa la “paradoja” para Watzlawick, mientras que el candidato adquiere su conocimiento, apenas en medio de la dialéctica que significa aprehender durante el proceso epistemológico de su transformación.

Es entonces cuando observamos que el contrato propositivo entre el psicólogo didáctico y el candidato, confluye en un compromiso aún más complejo que solo mediante una abstracción humana, tan profunda como su pensamiento crítico, pueden llegar a concertar: la ética.

Conclusión

La comunicación que se llegue a establecer entre el candidato a psicoanalista y su psicoanalista didáctico es fundamental, esto permitirá que las sesiones sean efectivas y el estudiante pueda resolver sus gestalts, y al final de sus estudios esté lo más apto e integrado en su ser, lo cual le permitirá ser un buen psicoanalista y poder acompañar a todos aquellos pacientes que requieran sus servicios.

El proceso para llegar a el “aquí y el ahora”, puede ser muy largo, muy tortuoso y muy impactante. El poder a decir “me doy cuenta”, es un triunfo indescriptible.

Se considera que no es una persona la que puede determinar si el candidato a psicoanalista está capacitado para serlo. Es a través del desarrollo de sus conocimientos, del resultado de sus experiencias, de sus vivencias, el conocer que es capaz de confiar en sí mismo, lo que le dará la seguridad de poder servir.

“Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.”    Galileo Galilei (1564-1642)

 

Bibliografía

  • Watzlawick, Paul y otros, Teoría de la comunicación humana, interacciones, patologías y paradojas, Herder, Biblioteca de Psicología, núm, 100,4ª. Ed. Barcelona 1985.
  • Watzlawick, Paul y otros, Cambio formación y solución de los problemas humano,. Herder, Biblioteca de Psicología, núm. 35, Barcelona 1992.
  • Watzlawick, Paul, ¿Es real la realidad? Confusión, desinformación, comunicación, Herder, Barcelona 1979.
  • Salama, Héctor, Gestalt de persona a persona, 4ª Edición, Alfaomega. 2009.
  • Paul R. y Elder, L. (2003). La mini-guía para el pensamiento crítico. Conceptos y herramientas. Consultado el 11 de septiembre de 2012. En: http://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-ConceptsandTools.pdf
  • Facione, Peter A. (2007). Pensamiento Crítico: ¿Qué es y por qué es importante? http://www.eduteka.org/pdfdir/PensamientoCriticoFacione.pdf
  • Freire, Paulo (1965). “La educación como práctica de la libertad”.
  • Goleman D. (2009). La inteligencia emocional en la empresa. Argentina: Cid Editores.

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