La expresión de la comunicación no verbal

Por: Ma. Fernanda Vargas Sepúlveda quien es alumna de la Maestría en Psicoterapia Gestalt de la Universidad Gestalt 

“… No es fácil hacer una disección únicamente del comportamiento humano verbal y otra exclusivamente del comportamiento no verbal. Tan íntimamente tejida y tan sutilmente representada está la dimensión verbal en una parte tan considerable que hemos clasificado antes como no verbal, que a menudo la expresión describe correctamente la conducta en estudio.” (Knapp, 1982)

El comunicar se realiza tanto por las palabras como por los mensajes del lenguaje corporal, facial, la postura, la voz y hasta el modo de vestir, y se encuentra presente en todo momento en la vida de las personas. La comunicación no verbal llega a ser poco considerada durante estos momentos y, por lo tanto, pareciera que carece de importancia cuando es un elemento que proporciona información valiosa al igual que la expresión verbal. Ésta se ha descrito con dificultad ya que existe poca claridad si al comunicar se refiere a la señal producida (no verbal) o al código de interpretación interno de la señal (verbal) (Knapp, 1982). Motivo por el que es importante darle énfasis por igual a ambos tipos de comunicación, ya que en una interacción todos los factores influyen de manera consciente e inconsciente tanto en el emisor como en el receptor. En el presente ensayo se buscará describir a mayor profundidad la comunicación no verbal, para tener una mayor claridad de la misma y su importancia dentro del espacio terapéutico individual, debido a que el terapeuta debe observar como ésta se realiza en el paciente para poderla usar en beneficio de su propio desarrollo y ser consciente de cómo su propia expresión influye en el otro.

Para comprender la comunicación no verbal se debe conocer el significado de ambas partes, comunicación – no verbal, para poder conocer de raíz su escancia. Cervantes (2013), expone que el acto en el cual se intercambian palabras con un sentido pueden llegar a ser, o no, significativos para el receptor y es este el periodo, en el que se da un intercambio de información, al que se le conoce como comunicación. Asimismo, explica que para Paul Watzlawick ésta es un acto circular que afecta tanto al emisor como al receptor, de manera verbal y no verbal. Lo no verbal se expresa por el intercambio de información que no surge por signos lingüísticos, sino que queda fuera del lenguaje verbal y que, de igual manera, esta anclado a procesos de codificación y decodificación; ésta se apoya en cinco disciplinas (antropología, sociología, etología, psicología y lingüística) donde su estudio busca comprender el comportamiento kinestésico, proxémico (distancia durante la relación), paralenguaje (señales vocales durante el habla), aspecto físico y apariencia, y el entorno (análisis del espacio físico) (Hernández, 2008).

Pero, ¿cómo inicia la comunicación no verbal? Evolutivamente, al inicio de la raza humana la forma en que el ser humano era capaz de comunicarse da manera no verbal, es por ello que este es parecido al de los animales, especialmente al de los primates (Davis, 2010). Sin embargo, desde el surgimiento de la palabra se ha perdido la conciencia de la expresión corporal por centrarse en el contenido de lo verbal (Davis, 2010). Desde la psicología, en un inicio Freud expone que la primer forma de comunicación con el mundo (que forma la estructura psíquica) surge en la primer infancia donde el infante se desarrolla con su yo corporal a consecuencia de las experiencias que vivencia con las sensaciones de su cuerpo, es decir, con las olfativas, táctiles, visuales y auditivas (Pont, 2008). Según hayan sido vivenciadas, éstas determinarán la forma en la que en el futuro el individuo se relacionará con su sufrimiento, angustia y placer, con el entorno y consigo mismo (Pont, 2008). Durante esta primer etapa, el bebé relaciona las palabras que acompañan el tacto de sus figuras significantes, llevándolo a asociar ambas cosas y generando así tanto una percepción externa como interna de su yo (Pont, 2008). Dichas interacciones forman la imagen corporal libidinal a consecuencia de las tendencias de ‘deseo y amor’ en las que se desarrolla la persona, y según se haya construido será la manera continua de interacción entre la imagen corporal propia y la de los demás (Pont, 2008). Por esto, el terapeuta debe conocer estas primeras experiencias para poder integrarlas y enriquecer el pensamiento del paciente para que éste adquiera la necesidad de introspección (Pont, 2008), llevándolo a hacerse responsable de sí mismo y su posición frente a estas emociones. Debido a que cada experiencia del sujeto tiene un significado propio que se manifiesta en su cuerpo (Pont, 2008).

Y, ¿qué es lo que se expresa a través del cuerpo? Las emociones están presentes en todo momento en el ser humano y juegan un papel fundamental en su desarrollo al ser la manera en que se relaciona con la sociedad e interpreta o da sentido a su existencia (Gómez, 2014). Según estudios realizados por Ekman y Friesen se ha demostrado que las emociones básicas (ira, tristeza, felicidad, miedo y sorpresa) se trasmiten en códigos corporales similares sin importar la cultura del individuo, es por ello que ésta comunicación genera reacciones en el otro, pues es una respuesta lógica al mensaje que enviamos de manera consciente o inconsciente (González, 1998). La expresión no verbal de las emociones la podemos ver reflejada en los movimientos y vibraciones corporales, posturas, enfermedades, expresiones faciales, tono muscular, etc., que se desarrolla de manera natural ya que es un movimiento expresivo que no se puede realizar de manera automática (Gómez, 2014; Pont, 2008). Sin embargo, la persona tiende a no prestar atención a estos cambios en su cuerpo porque requieren poner mayor atención, a pesar de que estos influyen en la persona entera (Pont, 2008) y son estos en los que debe prestar atención el terapeuta para usarlos como herramientas apoyado en distintas estrategias dentro de las sesiones terapéuticas.

Por otro lado, ¿Qué sucede con la expresión no verbal del terapeuta en este espacio de trabajo? Debe de estar alerta de su propio proceso corporal porque éste influye en el desarrollo del paciente en la sesión. Es por ello, que debe mostrarse amigable y estar al pendiente de lo que dice el paciente de forma genuina para hacerlo sentir acompañado, esto se puede ver acompañado con una postura erguida, ciertos movimientos de los ojos / párpados o el cambio de posturas y uso de ademanes apropiados en momentos específicos (Morgan y Cogger, 1999). Una conducta contraria donde la impresión del terapeuta sea inflexible generará ansiedad en los pacientes llevándolos a inhibirse al compartir sus experiencias, como puede ser el fruncir las cejas (Morgan y Cogger, 1999)

La comunicación no verbal se explica por medio de distintos elementos, como el comportamiento kinestésico, el cual comprende los gestos, movimientos corporales (extremidades, manos, cabeza, pies, piernas), expresiones faciales, conductas del ojo y la postura. Es importante hacer diferencia entre cuáles proporcionan información de aquellas que son rasgos de la personalidad o hábitos que carecen de elementos de lo que se esta diciendo propiamente (Knapp, 1982). Es por ello que se desarrolló un sistema de clasificación del comportamiento no verbal en distintas categorías: los emblemas son aquellos movimientos que son conocidos dentro de un contexto cultural, las ilustraciones son aquellas que hacen énfasis en lo que se está diciendo, las muestras de afecto se explican por medio de las configuraciones faciales y corporales que expresan los estados afectivos, los reguladores son actos que mantienen y sistematizan la relación de habla – escucha entre los participantes, y los adaptadores son aquellas conductas que realiza el individuo en situaciones de angustia (rascarse la nariz, pellizcarse, cogerse, apretarse, entre otras) (Knapp, 1982; Ekman 2013). Las características físicas son aquellas que se hacen presentes de forma constante durante la interacción en el cuerpo, como son los olores, altura, peso, colores, etc. La conducta táctil se define por la interacción de la piel con el entorno. El paralenguaje se refiere a la forma en cómo se dice algo y para ello considera las cualidades de la voz y las vocalizaciones. La proxemica estudia el espacio socia y personal, que varia de cultura a cultura, y es la reacción que se tiene en cuanto a las relaciones espaciales establecidas por la persona en distintos grupos. Y, por último, los factores del entorno que refieren a aquellos elementos que se encuentran en el medio ambiente que pueden influir en la interacción entre dos personas (Knapp, 1982). Estos elementos apoyan al terapeuta para detectar distintas características del paciente, donde, más que asumirlas, debe buscar corroborar si sus hipótesis son acertadas. Sin embargo, desde el inicio de la relación terapéutica se puede comenzar a observar la naturalidad o espontaneidad en la que se desenvuelve o, por lo contrario, si busca agradar al terapeuta. En caso de que el paciente tenga una actitud donde el objetivo se ‘cubrir algo’ será un parámetro para identificar que hay aspectos no o poco integrados en su identidad y que puede ser que exista una identificación con algún objeto significante cercano – pero antes de asumirlo, es importante que el paciente aclare esta suposición (Rossi, 2010) y siendo acertada buscar la técnica adecuada para trabajarla.

Es por lo anteriormente expuesto, que se debe considerar fundamental la comunicación no verbal ya que proporciona información, carente de lingüística, que se puede usar para detectar distintos aspectos de las personas como son las emociones, ya que serán útiles para las personas para tener mejores interacciones o para el terapeuta detectar distintos aspectos dentro de las sesión sobre lo que dice el paciente. En las relaciones humanas se debe prestar atención a las características, categorías y elementos mencionados previamente para detectar distintos factores que permitan una mejor interacción entre los individuos en sus diferentes ámbitos sociales, laborales, escolares y personales. Es por esto, que la comunicación no verbal es esencial al igual que la verbal, tanto dentro como fuera del espacio terapéutico.

Referencias

  • Cervantes, T. (2013, Noviembre, 26). La comunicación no verbal. Extraído: Junio 10, 2015, de http://mundogestalt.com/la-comunicacion-no-verbal/
  • Morgan, H & Cogger, J. (1999). El manual del entrevistador. México: Manual Moderno.
  • Davis, F. (2010). La comunicación no verbal. Madrid: Alianza.
  • Ekman, P. (2013). Cómo detectar mentiras. (9ª ed.). México: Paidós.
  • Hernández, M. (2008). La comunicación no verbal en la proyección mediática de la imagen política de José́ Luis rodríguez zapatero durante el curso político 2006-2007 [Tesis doctoral]. Madrid: Universidad Complutense De Madrid.
  • Gómez, J. (2014, Junio, 25). El lenguaje no verbal de las emociones. Extraído: Junio 10, 2015, de http://mundogestalt.com/el-lenguaje-no-verbal-de-las-emociones/
  • González, J. (1998). El lenguaje corporal: Claves de la comunicación no verbal. España: Ediciones y Distribuciones Mateos.
  • Knapp, M. (1982). La comunicación no verbal: El cuerpo y el entorno. Buenos Aires: Paidós.
  • Pont, T. (2008). La comunicación no verbal. Barcelona: UOC.
  • Rossi, L. (2010). Entrevista, historia clínica, patología frecuente. México: Editores de Textos Mexicanos.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario