La culpa y el remordimiento

La Culpa y El Remordimiento.
Por: Dr. Héctor Salama
Rector de la Universidad Gestalt

Antes que nada es preciso distinguir una de las emociones más desagradables e inútiles que existen. Se trata de la Culpa y su contraparte, el Remordimiento.

La Culpa puede provenir, según Fritz Perls, uno de los fundadores del Enfoque Gestalt, de resentimientos no expresados con personas significativas de nuestra vida. Otra fuente, referida por Evelyn Lowenstern, es la alteración de nuestros valores.

En la primera opción nos sentimos culpables del enojo que sentimos hacia figuras importantes de nuestra existencia, como nuestros padres y no querérselos expresar porque también los amamos. Cuando nos ponen límites nos sentimos frustrados y albergamos una sensación de rabia, pero como se trata de quienes son responsables de nuestra supervivencia, nos la guardamos para que no nos rechacen.

La otra fuente es la alteración de nuestros valores que es cuando hacemos algo que ?no está bien?. Por ejemplo, cuando hablamos mal de alguien porque nos hacemos cómplices de chismes.

Hay personas que culpan y otras que se sienten culpables. Sabemos que quien culpa intenta manipular y lo puede hacer de dos maneras: Diciendo ?por tu culpa no pude hacer algo? o actuando como víctimas y provocando culpa en el otro. Esta segunda opción requiere de una actuación más sutil, poner cara de tristeza y decir ?haz lo que quieras?. En ambas el resultado es el mismo: enojo.

Quien culpa en forma directa utiliza con frecuencia la palabra ?Si Hubieras…? una de las frases más absurdas que podemos emplear ya que lo hacemos cuando ya nada se puede remediar.

El remordimiento es el precio que se paga por sentirse culpable, como diría Marisa Escribano. Esta sensación puede llegar a ser fatal ya que en su grado máximo la persona puede atentar contra su vida. Según el ciclo Gestalt, la culpa altera el eje de la Responsabilidad y el Remordimiento, el eje del Respeto. De hecho, quien culpa no se responsabiliza y quien tiene remordimiento no se respeta.

Aquí lo importante es reconocer nuestra responsabilidad y evitar ponerla en otros, con lo que evitamos un enemigo potencial y resolvemos con nuestros medios, cualquier situación que dependa de nosotros.

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