La concepción del ser humano a partir del lenguaje.

Rosamaría Polidura Cárdenas.

rosapolidura@hotmail.com

3 de Diciembre, 2011.

Ontología del Lenguaje.

Doctorado en Psicoterapia Gestalt

Universidad Gestalt

El presente ensayo es una aproximación a como el lenguaje nos puede obstruir o bloquear en el despertar de nuestra consciencia. Como seres humanos tenemos la opción de desarrollar la consciencia y es ahí en donde el lenguaje juega un papel fundamental. Para desarrollar este esquema se toman los cuatro niveles de evolución de la conciencia propuestos por Eva Pierrakos: reflejos automáticos, darse cuenta, comprender y saber. Propone un lenguaje de va desde ser mecánico, pasando por poder nombrar nuestros patrones destructivos para así comprenderlos en su origen y sus consecuencias; y finalmente llegar a la posibilidad de conocer nuestro verdadero potencial y crear el lenguaje del amor en nuestra existencia.

“El lenguaje en cualquier figura o forma es un conglomerado de símbolos”

Eva Pierrakos (1964, p. 2)

El lenguaje es el agente que nos permite crear y manifestar nuestra realidad; la cual es directamente proporcional a nuestro nivel de consciencia. Por ello es fundamental desarrollar la consciencia; y nuestro agente para realizar esta tarea es el lenguaje; este puede bloquearla o expandirla. El lenguaje nos acerca o no aleja de nuestro verdadero ser, puede crear senderos tortuosos sumergidos en la oscuridad o bien, puede  crear senderos que fluyen y expresan la luminosidad y presencia de nuestro ser real más allá de nuestras mascaras y/o  de nuestra parte destructiva. “Comprenderse significa encontrar el ser verdadero” (Pierrakos, 1962, p.1); y comprenderse es entender de forma específica los patrones que bloquean nuestra capacidad de ser felices, es decir, de desarrollar nuestro potencial como seres humanos. “Aquello que experimentas y las condiciones en las que te encuentras, son la materia o forma, la cual es el resultado de la manera en la que la consciencia se imprime en la fuerza vital” (Pierrakos, 1965, p.1).

El lenguaje nos puede llevar a un estado automático del ser, cuando las palabras se vuelven automáticas, es decir, carecen de un significado que esté vivo para nosotros; o bien puede ser una herramienta para darnos cuenta de lo que nos ocurre, y poder nombrarlo. Una vez que somos capaces de nombrarlo podemos usar el lenguaje para comprender los patrones que subyacen a aquello que nombramos. Cuando somos capaces de comprender en detalle los patrones que usamos para crear nuestra existencia, seremos capaces de experimentar a nuestro ser real, saber la verdad de quien realmente somos y expresar nuestro potencial a través del lenguaje del amor.

De acuerdo a Eva Pierrakos (1964) existen cuatro estados de la evolución de la consciencia: reflejos automáticos, darse cuenta, comprender y saber. A continuación  los ir abordando  y comprenderemos cómo el lenguaje se manifiesta en cada uno de ellos para poder comprender la forma en la que moldeamos nuestra existencia. Es importante tomar en cuenta que estos estados no se suceden en forma lineal sino que se mueven en forma de espiral sobreponiéndose a veces uno a otro y que implican dentro de sí mismos distintos niveles y variaciones.

  • Ø Reflejos automáticos: Son aquellas formas de responder en las que simplemente reaccionamos a un estímulo; esto puede suceder a nivel mental, emocional o en la acción (voluntad). Hay una ceguera hacia  nosotros mismos y no nos percatamos de aquello que sucede internamente,  así como, de la realidad externa, simplemente  imponemos percepciones distorsionadas a todo aquello que nos rodea,  incluyendo a las personas. Es la forma en la que reaccionaba el hombre primitivo y que aun habita en nosotros, opera cuando nos sentimos amenazados, en donde  el miedo es el  capitán que está a cargo del timón de nuestra existencia, por lo tanto, reaccionamos en huir o “pelear”,  o bien nos quedamos paralizados ante la vida. Cuando las palabras carecen de un significado que sea acorde con nuestra realidad actual y cuando estas carecen de un verdadero sentido para nosotros, se puede decir que el lenguaje fomenta la prisión de nuestras reacciones automáticas llevándonos a un círculo repetitivo y vicioso de patrones en donde no hay salida. El mundo es como es y así se va a quedar, hay una profunda desesperanza ante la existencia. “En esta fase las personas responden de acuerdo a reflejos automáticos, reacciones emocionales basadas en conclusiones erróneas y en generalizaciones grabadas en lo profundo de nuestro ser” (Pierrakos, 1964, p. 1). Hay una renuencia a enfrentar cierto material, así como un movimiento tenso, frenético y estancado a la vez, que emana de nuestro ser. Este movimiento es creado por un lenguaje donde el significado real se ha perdido y simplemente es una repetición mecánica, de una experiencia previa; repetimos las palabras sin estar conectadas a ellas y surgen de forma superficial.

Olvidar el significado vivo de una palabra es un buen ejemplo de lo que sucede entre el ser real y las capas superficiales de su personalidad. Cuando experimentan el espíritu vivo de un término, su ser real es el que lo hace. La repetición insensible de una palabra. Esta hecha por el intelecto. La memoria es la voluntad de volver a capturar lo que una vez se experimentó. Cuando él volver a capturar se hace solamente con la voluntad, el significado deja de estar vivo. La experiencia se ha vuelto un patrón repetitivo, y el ser real ya no funciona. (Pierrakos, 1962, p.1)

Son palabras que se disparan sin una reflexión y una toma de consciencia tanto en ideas, como en emociones; están desconectadas de nuestro ser real, y de nuestra energía vital. Por lo tanto el movimiento que las genera carece de una fluidez y de una vibración que conecte con la vida; se tornan grises, opacas y nuestro potencial se pierde en ellas. “El ser real no puede ser gobernado por la voluntad o por la fuerza. Es una manifestación directa, no del pensamiento y la voluntad, sino de una experiencia espontánea y creativa que aparece sin mandato, cuando menos se espera” (Pierrakos, 1962 p.1). Todo acto de creación surge de un movimiento espontaneo en donde hay una relajación y a su vez hay una profunda conexión vital con la existencia; las palabras que tienen un movimiento automático bloquean la conexión con este estado del ser; y crean un estado de tensión interna en donde nos repetimos inevitablemente a nosotros mismos y somos siervos del intelecto y del voluntarismo, es decir creamos una corriente forzante que es el resultado de sentirnos estancados. El intelecto y la voluntad exterior son herramientas para poder lidiar con su propia producción y comprenderla, más no para llegar a nuestro ser real; cuando hacemos del intelecto y de nuestra voluntad exterior el centro de nuestra existencia creamos una vida carente de sentido, ya que nuestro lenguaje carece de sentido para nuestra existencia; y nos lleva a la superficie de nuestra conciencia creando un movimiento que se repite en círculos, en donde el espiral de la toma de conciencia queda bloqueado. El “seudomovimiento” de las palabras automáticas cierra los portales hacia el desarrollo de la  consciencia; como consecuencia nuestro potencial queda en el olvido; dejamos de lado nuestra humanidad y nos volvemos autómatas al servicio de un mundo exclusivamente material. Nos sentimos muertos y cubrimos nuestros rostros con mascaras que aparentan la vida. El mundo de la dualidad nos gobierna, experimentamos una profunda y dolorosa escisión en nuestro ser.

  • Darse cuenta: En esta fase nos percatamos del sufrimiento innecesario que creamos y podemos abrir un portal para ser honestos con nosotros mismos. Solo así podemos nombrar las FIGURAS o formas en la que nos evadimos, racionalizamos y damos explicaciones para justificar nuestro comportamiento que no queremos admitir como automático y enmascarado; creemos que es una fiel representación de nuestra vitalidad. No queremos vernos en nuestro estado actual porque está en juego nuestra vanidad y de forma abierta o encubierta nos sentimos “superiores al otro”.

La transición del automatismo al darse cuenta es uno de los pasos más difíciles que necesitamos tomar. Es tan difícil admitir que estamos siendo dirigidos por miedos irracionales, supersticiones, generalizaciones, situaciones obsoletas que no tiene relación en el presente. Va en contra de nuestra vanidad, ya que nos gusta vernos a nosotros mismos más evolucionados y libre de lo que estamos. Entre más negamos lo que es, más sufrimos. Frecuentemente es este sufrimiento innecesario el que finalmente nos lleva a la auto-honestidad. El sufrimiento pudo haber sido evitado si nuestra vanidad no fuera tan fuerte. (Pierrakos, 1964 p.2)

Esta vanidad nos lleva a atarnos a las palabras sin sentido en vez de usarlas como agentes que activen el darnos cuenta para poder confrontarnos con honestidad y nombrar aquello que justifica nuestra destructividad a hacia nosotros mismos y hacia los otros. El lenguaje nos proporciona un medio que cataliza el hacernos conscientes de cómo hemos creado los introyectos que nos alejan de la verdad de nuestro ser. Es un lenguaje en sintonía con nuestra fuerza, valor y voluntad interna que nos permite abrir los ojos a nuestro estado de consciencia actual; a través de una visión que nos confronta con una profunda compasión hacia nosotros y con esto me refiero a una firmeza que no permite que nuestra parte destructiva se coluda con nuestra mascara y nos engañe, sino que expresa nuestro verdadero potencial humano. Para ser capaces de crear este lenguaje es vital resignificar las palabras y enriquecer nuestra experiencia con nuevos términos que estimulen el desbloqueo de nuestros reflejos automáticos, incluso podemos crear estos términos; y abrirnos así a nuevas posibilidades de ser.

Cuando utilizamos la misma palabra una y otra vez, el significado detrás de la palabra se pierde, se muere. En el momento en que se vuelve una etiqueta, repetimos la palabra sin entender realmente de lo que estamos hablando. El significado está vivo, siempre es una experiencia fresca, espontánea… Por lo tanto, se aconseja a veces usar una expresión que nos reta a tratar de volver a experimentar el significado detrás de la palabra. Siempre que no podamos volver a capturar el significado interior y la experiencia viva de una expresión, es necesario darnos cuenta de que esto nos está ocurriendo. (Pierrakos, 1962, p.

Solo a través del darnos cuenta podemos acceder a la posibilidad de comprender el fondo de la figura para poder resignificarla y así empezar a ver los patrones que gobiernan nuestra existencia. De esta forma nombramos a la dualidad y ya no estamos ciegamente inmersos y dominados por ella, nos damos cuenta que actuamos a partir de ella. El darse cuenta no es suficiente ya que puede surgir en un momento dado y remitirse para volver al automatismo, por ello es un acto que requiere de poner al servicio del autoconocimiento, nuestro intelecto y nuestra voluntad externa. Es vital comprometernos en una disciplina amorosa, es decir, que trascienda las corrientes forzantes y el estancamiento de los movimientos internos de nuestro ser; y así empezar a hablar el lenguaje del amor primero hacia nosotros mismos, a través de nuestra honestidad con respecto a donde realmente nos encontramos; y así construir la plataforma que nos dignifique como seres humanos. Solo de esta manera generamos una autoestima que refleja nuestro verdadero ser.

  • Comprender: Es poder entender a detalle los patrones que subyacen a nuestra destructividad. Cuando comprendemos podemos ver la red que hemos tejido en la que estamos atrapados y vemos de forma específica como está construida y cómo crea aquello que más deploramos de nuestra existencia; ya no somos presos de ella porque finalmente comprendemos en todo nuestro ser como creamos nuestra autodestructividad, como surgen los patrones negativos, así como sus consecuencias. Pierrakos (1964, p.2), propone que es vital contestar las siguientes preguntas desde una consciencia total de cómo afectan a nuestro organismo:

ü  ¿Por qué y cómo existe un patrón negativo?

ü  ¿Cuál es el origen de este?

ü  ¿Qué condiciones lo crearon?

ü  ¿Qué condiciones existen ahora?

ü  ¿Cuáles son las similitudes aparentes y reales entre las condiciones de entonces y las actuales?

ü  ¿Cómo se relacionan en la psique estos patrones?

ü  ¿En qué conclusiones falsas está basado el patrón?

Para poder comprendernos mayor detalle y profundidad, es fundamental experimentar la respuestas, aquí es en donde la psicoterapia Gestalt puede hacer uso del lenguaje para poder activar esta experiencia en el ser; es necesario que el lenguaje nos lleve a entender y determinar de forma específica la relación cause-efecto. Es imprescindible que esta comprensión no sea un mero acto intelectual, sino una experiencia vivida en cada célula de nuestro cuerpo. El lenguaje se puede convertir en un medio para realizar esto cuando el intelecto y la voluntad externa se ponen al servicio de comprender la confusión que hemos creado. “El pensamiento y la voluntad externa son de le materia y necesitan ser usados para trascender a la materia; no pueden ser usados para entrar en un estado del ser, que no es de la materia. Pueden ser usados pero solo para remover las acciones excedentes del pensamiento y la voluntad externa, por medio de las cuales creamos los conceptos erróneos y la confusión” (Pierrakos, 1962, p. 2). Es decir, usamos la razón y la voluntad para auto explorarnos, como si fuéramos conquistadores de tierras desconocidas emprendemos un viaje hacia nuestro interior. Consecuentemente el lenguaje que elegimos a través del cual creamos nuestra experiencia de descubrirnos a nosotros mismos es un aliado que nos lleva a experimentar y a activar en nuestra vida cotidiana un estado más desarrollado de consciencia; donde somos capaces de darnos cuenta y de comprender como creamos nuestra vida, solo así podemos abrir el sendero para comprender la dualidad y así acceder a nuestra verdadera naturaleza.

  • Saber: Cuando somos capaces de comprender los patrones que rigen nuestra vida podemos trascenderlos y llegar a saber la verdad que subyace a nuestra negatividad. Quien realmente somos y nuestro potencial, nos habita como tierras aun no conquistadas por el ser. Es posible que a veces vislumbremos este estado para luego regresar a alguno de los anteriores; recordemos que el desarrollo de la conciencia es un espiral infinito que crea nuestra realidad. Es esencial entender que este estado se desarrolla de forma orgánica; y no es producto de corrientes forzantes que surgen de un flujo de energía que esta fuera de balance y armonía. Nuestra existencia la constituye una fuerza vital que cuando está en una danza armónica entre movimiento y relajación, se abren los portales del saber, es decir de poder ver la belleza de quien en realidad somos.

Este movimiento, que permea todo lo que Es, es una mezcla de movilidad y relajación. La clave de la movilidad en combinación con la relajación, abre el mundo. Es el estado del Ser. Este es el principio de unidad del Ser. Sólo a través de los conceptos erróneos es que la dualidad o el conflicto aparecen. La dualidad particular o la distorsión de este principio de unidad – movimiento y relajación – es el resultado del siguiente concepto equivocado: por un lado relajación como no-movimiento o estancamiento y por el otro movimiento como un esfuerzo tenso. (Pierrakos, 1965, p. 2).

En realidad cuando estamos en un movimiento relajado somos capaces de crear nuestra existencia en sintonía con nuestro potencial real; significa sintonizarnos con el universo y ser cocreadores en conjunto con él, solo así podemos saber en cada parte de nuestro ser, nuestra grandeza y a la vez tocar  nuestra humildad ante la inmensidad de la creación. En realidad usamos un mínimo de nuestras capacidades y nos aterra salir de territorios conocidos y aventurarnos a saber quien en realidad somos, hacia territorios desconocidos que encierran los misterios de nuestra alma. Nadie más puede recorrer el sendero hacia la conquista de nuestro ser, sin embargo tenemos un aliado que refleja en donde nos encontramos y hacia donde necesitamos ir: el lenguaje.

Es necesario percatarnos de las limitaciones del lenguaje que nos impiden comprender la dualidad, ya que parece que los principios de la unidad son contradictorios. Es importante construir el lenguaje del amor a partir de alinear nuestra razón, nuestras emociones y nuestra voluntad. “La emoción sigue a la razón y a la voluntad” (Pierrakos, 1976, p.2). Por lo tanto, es necesario observar y dejar fluir nuestras emociones para saber cómo integrarlas, esto sucede en el ámbito del permitir ser, en donde aceptamos nuestros miedos y nuestras limitaciones. Es vital permitir que esto ocurra a través de crear un estado en donde nos miramos con aceptación y compasión, y sea cual fuere pueda surgir la esperanza de ser. El estado del saber la verdad que subyace nuestra existencia es mucho más sencillo de alcanzar si permitirnos trascender nuestra vanidad y ser tocados por todo aquellos que Es dentro de nosotros; necesitamos crear el lenguaje del amor. Solo así abriremos los portales hacia nuestra verdadera espiritualidad. El amor es la inteligencia suprema del universo y reside en cada uno de nosotros, es nuestra tarea de vida encontrarlo e irradiarlo.

Bibliografía.

  • Pierrakos, E. (25 de Mayo de 1962). International Pathwork Foundation. Recuperado el 29 de Noviembre de 2011, de Intellect and will as tools or hindrances of self- realization #104: http://www.pathwork.org/lectures/P124.PDF
  • Pierrakos, E. (1 de Mayo de 1964). International Pathwork Foundation. Recuperado el 2011 de Noviembre de 2011, de The language of the unconscious. #124: http://www.pathwork.org/lectures/P124.PDF
  • Pierrakos, E. (2 de Octubre de 1964). International Pathwork Foundation. Recuperado el 28 de Noviembre de 2011, de Evolution’s four stages: automatism, awareness, understanding and knowing #127: http://www.pathwork.org/lectures/P127.PDF
  • Pierrakos, E. (25 de June de 1965). International Pathwork Foundation. Recuperado el 14 de Noviembre de 2011, de Mobility in Relaxation. Suffering through attachment of the life force to negative situations. #135: http://www.pathwork.org/lectures/P135.PDF
  • Pierrakos, E. (7 de Abril de 1976). International Pathwork Foundation. Recuperado el 14 de Noviembre de 2011, de Aspects of the anatomy of love: self love, structure, freedom #240: http://www.pathwork.org/lectures/P240.PDF

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