La Comunicación No Verbal y Jane Goodall

Lidia Mónica Martínez
azul.martinezcafiso@gmail.com

La Comunicación No Verbal y  Jane Goodall

¿Quién es Jane Goodall?

Zoóloga y antropóloga británica. Jane Goodall nació en Londres el 3 de abril de 1934. En su segundo aniversario, su padre le regaló un chimpancé de juguete llamado Jubilee del que Jane se enamoró desde el primer momento y que en la actualidad  sigue sentado en una silla en su casa de Inglaterra.

Las lecturas favoritas de Jane durante su infancia fueron los libros sobre la vida de los animales, como el Libro de la Selva, lo que contribuyó a que a los diez años  ya soñaba con viajar a África a vivir entre los animales y escribir libros sobre ellos.

En 1957, a sus veintitrés años recién cumplidos, gracias a la invitación de una amiga para trasladarse a Nairobi, pudo viajar a África luego de haber trabajado durante varios meses para reunir el dinero para pagarse su pasaje.

En Kenia entró en contacto con el antropólogo y paleontólogo Louis Leakey quien en la década de los 60 descubrió un ejemplar fósil  de Homo Habilis el cual data de unos dos millones de años de antigüedad. También a finales de esa década hizo un nuevo descubrimiento al respecto. Pero, para Leakey el comportamiento del ser humano no se fosiliza, por lo que necesitaba ampliar su investigación más allá de los restos y huesos arqueológicos. Es por ello que en esa época él estaba buscando  investigadoras británicas capaces de realizar observaciones de tres grupos de primates: orangutanes, chimpancés y gorilas. Jane ante demostrarle su interés y entusiasmo por el estudio de los animales fue tomada como asistente y le fue asignado el avistaje de los chimpancés en su hábitat: Gombe, Tanzania.

El presupuesto asignado para el proyecto era de seis meses, y ya en el quinto mes sin haber relevado algún dato de importancia que hiciera la diferencia en el conocimiento, una mañana  Jane vio como un chimpancé pelaba una ramita, sacaba las hojas una por una  y, con el palito ya pelado, lo introducía dentro de un nido de termitas y se las llevaba a la boca. ¡Estaba usando una herramienta! Acción que hasta ese momento se pensaba exclusiva del ser humano. Enseguida telegrafió a su jefe y así probó que el hombre no era la única especie que utilizaba herramientas. Y así fue también como se convirtió en la responsable de lo que resultó ser uno de los mejores descubrimientos de la ciencia moderna.

Jane descubrió también a través de su observación e interacción con los primates que los monos son muy parecidos a nosotros: además de emplear herramientas, pueden vivir sesenta años o más, tienen sentido del humor, se reconocen en el espejo, se abrazan y besan, tienen conflictos que pueden derivar en sangrientas guerras debido a cuestiones territoriales, pero también, pueden ser muy compasivos y solidarios. Cada chimpancé tiene su propia personalidad. Los chimpancés tienen emociones.

Aquellos años de aislamiento en la reserva, aquel tiempo que Jane siente haber vivido como la mejor época de su vida, terminaron cuando en un vuelo en avioneta sobre Gombe, a principios de la década de los 90, observó alarmada que el territorio selvático está desapareciendo por los desmontes para la agricultura. Entonces fue que decidió salir al mundo para contar lo que estaba pasando  y así defender a los animales y su ecosistema.

Jane, actualmente, tiene muchos proyectos comunitarios de educación y sustentabilidad. Entre ellos:
“Roots & Shoots” y “Take care”. Existen unos mil quinientos grupos activos en más de sesenta países.

Jane habla de esperanza y que depende de nosotros mismos llevarla a la acción a través de nuestras propias decisiones para producir el cambio adecuado al momento y la necesidad
para ir haciendo un mundo mejor para todos.

Jane Goodall, una mujer cuya aportación científica permite una mejor comprensión de los
chimpancés y de las raíces del comportamiento y la cultura humanas. Una voz de la conciencia, una aportación a la restauración de la armonía social, personal y ecológica para recuperar nuestro vínculo con el planeta.

Como expresa Mark Knapp (2001) en relación a los datos a partir de primates no humanos: Las semejanzas en el comportamiento se suelen vincular a los problemas biológicos y sociales comunes con que se enfrentan tanto los primates humanos como los no humanos, como, por ejemplo, el apareamiento, la limpieza, la evitación del dolor, la expresión de estados emocionales, la crianza de los hijos, la cooperación en grupos, el desarrollo de las jerarquías de liderazgo, la defensa, el establecimiento de contactos, el mantenimiento de relaciones, etc. … (…)… Lo mismo que en los humanos, los primates no humanos pueden acompañar su expresión emocional en el rostro con señales complementarias en otras regiones del cuerpo, como la erección del cabello, la tensión muscular, etc. Y también los primates no humanos pueden producir grados variables de intensidad (y combinación) (p.59-p61).

Por su parte, Allan y Barbara Pease (2006) mencionan: La habilidad de leer la actitud y los pensamientos de los demás a partir de su comportamiento fue el sistema de comunicación original utilizado por el ser humano antes de que el lenguaje hablado evolucionara …(…)…El origen evolutivo de algunos gestos puede remontarse a nuestro pasado de animales. La sonrisa, por ejemplo, es un gesto de amenaza en la mayoría de los animales carnívoros, pero en el caso de los primates se realiza en conjunción con gestos no amenazadores para mostrar sumisión.

Enseñar los dientes y los orificios son gestos derivados del acto de atacar y son señales utilizadas por otros primates. Arrugar la nariz es un gesto que los animales utilizan para alertar a los otros de que, si es necesario, utilizarán los dientes para atacar o defender.… (…)… En el mundo de los humanos, el gesto de arrugar la nariz está provocado por el enfado, la irritación, la sensación de amenaza física o emoción o la sensación de que algo no va bien (p.23 y p.35).

Considero que entender las diferencias – sin perder de vista las similitudes-  entre los seres humanos,  los primates (en este caso del artículo)  en su interacción con el medio ambiente es un tema no sólo de información o de conocimiento sino también de consciencia donde las posibilidades de vida de los seres vivos, y sobre todo, de nuestro planeta Tierra está en nuestras manos: movernos, decidir y llevarlo a la acción es una cuestión de apertura, de lograr el Bien común y de responsabilidad para no perder la esperanza y lograr  la posibilidad de un mundo mejor para todos. Considerar a los animales, en este caso a los primates, como seres que merecen nuestro más amplio respeto por lo que son en realidad: lo que conocemos y de lo que aún quizá no hemos descubierto de ellos. Respeto y humildad encaminados hacia un mundo más inclusivo e interdependiente más allá de las diferencias o similitudes en la comunicación del lenguaje corporal.

Bibliografía

Guariglia C. (2012). Jane Goodall. La voz de la conciencia. La Nación Revista (LNR), 16-19.

Knapp M. (2001).La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno. México: Paidós Comunicación.

Pease A. (2006). El lenguaje del cuerpo. Cómo interpretar a los demás a través de sus gestos. España: Editorial Amat, S.L.

Recuperado de TED:

http://www.ted.com/talks/jane_goodall_on_what_separates_us_from_the_apes.html Consultado el 10/11/2013

Recuperado de TED:

http://www.ted.com/talks/jane_goodall_at_tedglobal_07.html Consultado el 10/11/2013

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