LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN LOS NIÑOS

María Guadalupe Vilchis Martínez

gvilchis.edomex@yahoo.com.mx

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL  EN LOS NIÑOS

Antes de que aparezca el lenguaje verbal para representar la realidad y establecer el contacto con los demás, todo individuo expresa sus necesidades y emociones  a través, del llanto y de  la comunicación no verbal (por ejemplo: movimientos voluntarios, movimientos involuntarios y gesticulaciones).

Conforme va teniendo mayor control  y conciencia de estos movimientos, el infante  los utiliza de forma funcional,  para establecer una comunicación clara y directa con las personas de su entorno. Quienes en un inicio se encargaron solo de proveer ha hora interactúan no solo para que se cubra una necesidad sino establecer vínculos afectivos y conocerse a través de sus movimientos que conllevan emociones.

En la segunda infancia la cual abarca de los tres a los seis años de edad, es común que  utilice su cuerpo, haga gestos y establezca contacto con su mirada y mantener la interacción con los demás. Al respecto,  Wallon (citado en  Zimmermann, 1998), refiere que el niño manifiesta sus necesidades y sus deseos a partir de movimientos, por lo que éstos son un medio para que se exprese a través de su cuerpo, así como sus desplazamientos y actuación.

Asimismo tiende a comunicar todo aquello que le interesa con su cara, sus manos, e  interpreta respectivamente  lo que los otros (adultos o sus pares) le  expresan también a través del cuerpo,  es así  como va aprendiendo  el valor de las  posturas, miradas y el actuar,  que interactúa.

Siendo el lenguaje del cuerpo en esta etapa natural, es decir sin pensar en sus reacciones como en la edad adulta, quien gasta energía en controlar los movimientos corporales, aunque no es una regla general que se aplica al no ser todos los adultos rígidos.

Por otra parte,   McNeill (citado en Pandolf; 1992), señala que la comunicación no verbal parte del esquema corporal en los niños, menciona que el  pequeño usa partes de su cuerpo (cabeza, tronco, pies, codos y manos) para lograr identificar y ubicar objetos en el tiempo y en el espacio. Además puntualiza que el niño, a diferencia del adulto,   es capaz  de utilizar simultáneamente el gesto a la verbalización, pero representado un solo aspecto del significado de lo que verbaliza.

En este terreno es importante considerar también,  que la comunicación no verbal surge en un marco de referencia y que dependiendo de este marco, es como se darán ciertos significados e interpretaciones, por ello al realizar estudios de gesticulación, se debe hacer referencia a que  éstos surgen en un espacio-temporal determinado  (contexto).

Este marco al que se hace referencia como forma de interpretación en el caso de los niños, no se interpreta ya que cada niño reacciona o da respuesta como consecuencia al escenario, es decir si quiere un dulce y este no es obtenido, de inmediato tiende a hacer berrinche, dejándose caer en el suelo, pateando y posiblemente llorando. Siendo este el contexto, que no requiere una interpretación sino simple observación.

A diferencia de otras etapas la juventud y adultez, en la que se tiende a tener el control de cada movimiento; de acuerdo a este análisis, los teóricos de la comunicación no verbal resaltan la importancia de retomar el estudio del contexto de interacción de los niños,  como fundamental,  a pesar de que en un primer momento, pueden aprender su modulación y expresión como conducta imitativa, esta puede estar regulada tanto por las consecuencias que se  generan al utilizarla,  como por la regulación social en la que se ve inmersa.

BIBLIOGRAFÍA

Pandolf, (1992). Comunicación no verbal en niños menores de tres años. Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 24, núm. 3. Fundación Universitaria Konrad Lorenz Colombia

Zimmermann, D. (1998). Observacion y comunicación no verbal en escuela infantil. España: Morata.

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