La comunicación no verbal como un mensaje de protección terapéutica

Karina Suárez Fernández

Karina_sufer@hotmail.com

La comunicación no verbal como un mensaje  de protección terapéutica

Dedicado a Evelyn Lowestern…Porque tu acercamiento oportuno y tu contacto genuino a través del amor  hoy  abrieron en mí un portal para continuar mi tránsito de vida para la vida (Karina Suárez)

Comenzaré el presente artículo citando una frase del libro de Sue Gerhart “Why love matters” donde  puntualiza que el ser humano es independiente cuando es dependiente y aunque pareciera una paradoja es solo una consecución de pasos necesarios en el ciclo de desarrollo en donde el logro de la autonomía y el auto apoyo están fundamentados y cimentados en el soporte amoroso proporcionado  por las figuras de protección en nuestra primera etapa de vida.

Y como el  Dr. Héctor Salama menciona en su libro “Gestalt- Persona a Persona” Un bebé se relaciona con sus figuras significativas en función de sus necesidades básicas o biológicas como las de seguridad y afecto o psicológicas, necesidades que son satisfechas a través de una tercera persona con la que se liga en virtud de su extrema dependencia, este tipo de necesidad es fomentada por la figura materna por medio de cuidados amorosos.

Así pues, el factor amor es fundamental para un desarrollo sano tanto en los aspectos de personalidad como en los aspectos de desarrollo cerebral; la misma Sue Gerarth habla de ello en una entrevista realizada por Eduard Punzet en Valencia España   2009  donde datos relevantes de las aportaciones de la autora  revelan que: Desde el nacimiento hasta los dos o tres años se desarrollan importantes sistemas en el cerebro, especialmente los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional.

Tomando en cuenta la plasticidad neuronal, la memoria asociativa, el uso de las técnicas vivenciales y el contacto amoroso del terapeuta considero que puede  lograrse la integración de los elementos necesarios para la reestructuración de la experiencia en el sistema sensación-emoción-sentimiento-creencia donde el factor calidez es básico. Ante lo anterior,  citando nuevamente al Doctor Salama  (2008), la importancia de la experiencia y la reorientación sobre la misma resulta primordial ya que como menciona en el libro citado,   en las técnicas vivenciales la regresión o fijación en el pretérito al traerse al acting-in imaginario que para el paciente cobra una auténtica realidad, se cierra un asunto inconcluso y el sujeto puede obtener el alivio de sus problemas. Por lo tanto, Si bien es cierto que cronológicamente el paciente no se encuentra viviendo en la etapa de necesidades básicas ; sensorial  y emocionalmente puede  experimentar  momentos fuera de tiempo y espacio  donde la indefensión y el sentimiento de inferioridad ante el mundo caben en la posibilidad de emerger  por lapsos dependiendo el momento existencial en el que se encuentre un momento en donde  la necesidad de ser acogido, nutrido y aceptado surja  como un asunto inconcluso en su recorrido de vida, buscando así la  calidez y protección del entorno, principalmente de terceras personas y es aquí donde la terapia  puede convertirse en una plataforma donde la oportunidad de recibir contención a partir de los elementos nutritivos del acercamiento genuino y autentico  de las micro acciones  del terapeuta (palmadas en la espalda, acompañamiento con la respiración, toque de manos , abrazo ) proporcionan la cimentación necesaria en ese momento especial como un primer paso para el logro del auto apoyo; por lo tanto la respuesta afectiva no verbal  del terapeuta se convierte en el alimento necesario que da vida y sustento  para comenzar el camino. Compartiendo y acompañando al paciente con acciones que en palabras se traduce en: “Aquí estoy, yo puedo protegerte en este momento, puedes sentirte seguro” reduciendo los niveles de ansiedad facilitándole la sensación de confianza y seguridad.

Pam Levin (1970) planteó y propuso el patrón de desarrollo humano como la serie de etapas que se viven dentro del crecimiento humano, las cuales se inician en la primera infancia y se repiten a través de la vida.  Volvemos a ellas una y otra vez buscando resolverlas para mejorar nuestras habilidades en cada una ; desde su planteamiento  denomina a la primer etapa “el poder de ser” donde la memoria asociativa lleva al reciclaje debido a situaciones de cansancio, vulnerabilidad, enfermedad, tensión , cambios abruptos, transición de etapas, perdidas y comienzos que  pueden desembocar en  sentimientos de desaliento, pérdida de confianza en otros, cuestionamiento de la propia adecuación así como de la propia  capacidad para suministrar y mantener la  existencia. Ante esto, la necesidad puede predominar en el  deseo de ser tocados, cuidados, alimentados,  buscando el reconocimiento por la existencia, por el ser. Así que se requieren  caricias que incluyan calidez, intimidad, contacto físico placentero-protector en donde la labor terapéutica resulta en un apoyo necesario para dicho reciclaje.

Fuentes de consulta

Levin, Pam. Cycles of Power: A Guidebook for the Seven Seasons of Life. Self-published, San Francisco, 1980.

Salama Penhos Hector, Gestalt de persona a persona, Alfaomega 2008

Sue Garhardt, Why love Matters, Amazon, 2010

Video: http://youtu.be/6Rm8dWz3GvE

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