Importancia del Contrato Terapéutico

IMPORTANCIA DEL CONTRATO TERAPÉUTICO
Por Psicóloga Alejandra V. Jaimes Hernández
Maestría en Psicoterapia Gestalt

El presente ensayo, tiene como propósito informar acerca de la importancia que tiene establecer un contrato terapéutico ya sea verbal o no verbal, con los pacientes de nuevo ingreso al trabajo terapéutico. Va dirigido a los terapeutas en formación, Psicólogos, Orientadores, Terapeutas, Docentes y al público general, interesado en el tema.

Introducción

De acuerdo a el Dr. Héctor Salama P., cualquier tipo de situación interpersonal que involucre un tiempo y un espacio determinado entre dos o más personas, requiere de ciertos requisitos que deben tomarse en cuenta, como por ejemplo, el contrato verbal terapéutico, “el cual implica una serie de convenios que se establecen entre las partes involucradas, una responsabilidad compartida laboral durante un tiempo determinado para trabajar en un espacio particular (Salama, 2007).

El contrato, en psicoterapia se basa en la mutua confianza por lo que se recomienda que sea verbal, sin embargo, si se considera pertinente, también puede ser por escrito. El contrato establece un compromiso entre personas mayores de edad donde el terapeuta pone, además de sus conocimientos, una actitud mental sana y desprovista de prejuicios (Salama, 2007).

Aunque el contrato difiere dependiendo de los distintos enfoques terapéuticos, debe contener ciertos elementos que se recomienda, no dejar pasar por alto. Esto con el propósito de establecer una relación de trabajo comprometida por ambas partes donde terapeuta y paciente, se disponen a compartir un espacio.

Contrato terapéutico

El contrato es uno de los puntos principales a establecer al inicio del trabajo terapéutico; es necesario considerar que desde la primer sesión, como terapeutas es indispensable dedicar unos minutos a explicar al paciente, los detalles importantes que tienen que ver con el proceso terapéutico y todo lo que ello conlleva. De la forma en cómo se establezca el contrato, dependerá la relación entre paciente y terapeuta.

Un contrato es un acuerdo, en consentimiento  entre el terapeuta y su paciente, cuya misión es facilitarle herramientas que sean útiles a fin de propiciar en el paciente, el “darse cuenta” de sus capacidades y facultades que posee, con el propósito de que alcance un desarrollo óptimo siendo él mismo, en su mejor versión. En tanto que es acuerdo, ha de estar expreso (verbal o escrito) y referido a los objetivos, etapas y condiciones del tratamiento.

La finalidad del contrato, es especificar las condiciones generales de trabajo así como esclarecer cualquier duda que el paciente pueda traer consigo respecto a la terapia.

Elementos del contrato terapéutico

Distintos son los autores que han redundado en este tema, aún así, se considera muy importante mencionarlos y también, agregar algunos aspectos que bien podrían ser contemplados para el mismo.

En primer lugar, es necesaria la aceptación mutua; de paciente y terapeuta, de los lineamientos a seguir en el trabajo terapéutico. Para crear un espacio de confianza, es necesario evitar los juicios de valor así como, las etiquetas. Es la persona quien le atribuye significados a lo que sucede en su experiencia, por lo tanto es totalmente subjetiva e inherente a su existencia. Ahora bien, a continuación se mencionan aspectos importantes a considerar en el contrato terapéutico.

 

  • Tiempo de sesión. El mismo puede tener una duración de 45 minutos por sesión, se puede prolongar hasta 15 minutos si existe una crisis. Está permitido también brindar dos sesiones seguidas al mismo paciente el mismo día. Esto es a consideración del terapeuta quien es el encargado de valorar cada situación. Lo que es recomendable es hacerle saber esto al paciente y que él mismo, esté de acuerdo con ello.  Es también de suma importancia hacerle saber al paciente, que su puntualidad es indispensable en el trabajo a fin de respetar su propio horario, el del terapeuta y el de los demás pacientes.
  • Honorarios. Estos serán determinados en función del terapeuta; el no cobrar por un servicio, devalúa implícitamente el trabajo del terapeuta y también, la capacidad de crecimiento (en este caso, económico) que puede tener el paciente. A consideración del terapeuta, puede variar sus costos por sesión con incrementos o decrementos que así se considere. Siempre informando al paciente desde un inicio de los costos y/o variaciones que éstos pudieran llegar a tener.
  • Cantidad de sesiones. Dentro de los acuerdos establecidos, ambas partes tendrán que convenir cuántas sesiones al mes o a la semana, tendrán. De igual forma el horario debe quedar establecido desde un principio. Naturalmente, pueden existir modificaciones pero siempre cuidando que el paciente no caiga en una codependencia con el terapeuta. En terapia Gestalt, lo recomendable es una sesión a la semana, pudiendo incrementarse por situaciones de crisis.
  • AusenciasEl Dr. Salama refiere en su libro Psicoterapia Gestalt, Proceso y Metodología que “las resistencias despertadas en las sesiones terapéuticas provocan con frecuencia que el paciente tienda a no asistir a las sesiones establecidas, llegar tarde o confundir el día y la hora.” (Salama, 2007). Si esta situación comienza a suceder con frecuencia, el Dr. Salama recomienda hacer una pausa para revisar al contrato original previamente establecido, y reevaluar si ambas partes desean continuar con el trabajo terapéutico.
  • Vacaciones.
  • Confidencialidad. al máximo mediante el aseguramiento de la confidencialidad del secreto terapéutico” (Salama, 2007). Esto en marco de la ética profesional y en absoluta protección de la relación terapéutica.   
  • Consentimiento de grabación de video y/o audio. En especial en el trabajo inicial de los terapeutas en formación, a veces es necesaria la grabación de audio y/o video de las sesiones terapéuticas a fin de ser evaluado el trabajo del Maestrante por su asesor. Se puede pedir consentimiento del paciente siempre cuidando que su identidad y la información compartida en el espacio, sean protegidas.
  • Recontrato. En algunas ocasiones será necesario volver a establecer un nuevo contrato esto en función de las necesidades emergentes, como por ejemplo; cambios en las sesiones semanales, cambios en los horarios o modificación en los honorarios.
  • Objetivos de psicoterapia. El objetivo inmediato de la Gestalt, es que el paciente aprenda a cerrar sus asuntos inconclusos desde el Yo. El objetivo mediato, es favorecer en el paciente la adquisición de una filosofía de vida auténtica con la que mejore considerablemente su calidad de vida. El “darse cuenta”, es la puerta de entrada al aprendizaje significativo. La paradoja del cambio es que la persona logra un cambio cuando llega a ser lo que realmente es. Y es éste, desde el punto de vista de quien redacta este ensayo, el objetivo primordial de la Psicoterapia Gestalt.
  • Trabajo terapéutico. Este rubro se refiere a la información que se le proporciona al paciente sobre lo que significa el trabajo terapéutico. Informando que se trata de una técnica vivencial con trabajos que requieren la participación del paciente involucrándolo por completo.
  • Aviso de privacidad. El Maestro Diego Salama Lowenstern, propone un modelo que puede resultar muy útil a fin de proteger la relación terapéutica y facilitar el proceso informativo; incluye; identificación del paciente, información sobre la finalidad de la obtención de información confidencial, limitación del uso y divulgación de la información obtenida, medios para el ejercicio de los derechos de ratificación, cancelación u oposición de conformidad con lo dispuesto por la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, acto de consentimiento y aceptación del Aviso de Privacidad, entre otros. Así como una autorización de orientación psicológica mismo que será firmado por el paciente en acuerdo.

Conclusión

Depende del terapeuta y de su estilo, cómo se detallará el contrato al paciente y,  en general, es necesario considerar que algunos aspectos son indispensables y básicos a fin de preservar una relación sana entre ambas partes.

En el caso de la Psicología Humanista y en particular la Psicoterapia Gestalt, constantemente se defiende y se promueve el respeto a la singularidad y valor de cada individuo. Al mismo tiempo, se subraya el protagonismo de cada sujeto como autor absoluto de lo que sucede en su existencia.  El contrato lleva implícita esta responsabilidad de ambas partes; es la forma más tangible, de delegar a ambos sus responsabilidades propias y también, las que serán compartidas dentro del espacio terapéutico. Al mismo tiempo, ofrece una protección para ambos.

El contrato convierte la relación terapéutica en un compromiso de cooperación que atañe por igual al terapeuta y al paciente en orden al objetivo establecido. En este momento, el terapeuta ha de entender a su paciente, adentrarse en sus marcos de referencias y conocer el funcionamiento general de la persona. Por su parte, el paciente ha de disponer de la información necesaria sobre qué es la Psicoterapia Gestalt, cuál va ser la metodología a emplear, si se van a emplear técnicas vivenciales, si habrá tareas intermedias, etc., si emplearemos otras técnicas, si trabajaremos con sueños y demás. El paciente ha de conocer cual es la directriz que va a regular el trabajo dentro del proceso. Si se desea establecer un buen contrato de tratamiento, se debe buscar la máxima precisión.

Bibliografía

Salama, H. (2007). Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología. (ed. cuarta). México, D.F. Alfaomega Grupo Editor.

Salama, H. (2012). Gestalt 2.0. Actualización en Psicoterapia Gestalt. (ed. primera) México, D.F. Alfaomega Grupo Editor.

 

 

 

 

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