Fundamentos epistemológicos: el constructivismo psicogenético

Angélica Yolanda Rodríguez Gutiérrez

México, 15 de marzo de 2014

Fundamentos epistemológicos: el constructivismo psicogenético

Durante los últimos dos siglos, numerosas corrientes epistemológicas se han desarrollado para darle a la educación un sentido pragmático en la evaluación de los procesos educativos.  Es así como diversos autores, basados en las ideas desarrolladas por Vygotsky, Piaget y Ausubel, entre otros, han vinculado la epistemología con el constructivismo, señalando que éste ha surgido como un modelo innovador de la práctica educativa, que tiene una visión integral de la persona y que su aplicación ha influido en la evolución de la sociedad de la información, potencializando las habilidades del aprendizaje.

En este sentido, como lo menciona el máximo exponente de la teoría psicogenética, Piaget (1972, p. 12), no es sino “a partir de los años treinta cuando realmente surgen transformaciones radicales en el campo de la educación”.  Dichas renovaciones se han materializado a través de numerosas teorías en el campo educativo; pero no obstante la buena intención de los autores por formular doctrinas encaminadas a la modernización de la educación, no todas se han podido materializar y lograr el efecto esperado, debido a la resistencia entre determinados círculos educativos[1] que todavía hoy se niegan a aceptar el cambio.

Al respecto Biddle, Good y Goodson, (2000) coinciden en que para realizar dichos cambios, los maestros deberán reflexionar sobre sus propias prácticas y los contenidos de sus enseñanzas de manera crítica, ética y profunda, pero tomando en cuenta la experiencia y el contexto del que provienen sus alumnos.

Es de esta forma en que el debate epistemológico de la educación debe contribuir a entender las razones de los cambios que se proponen, así como reconocer que deben haber mejores resultados y que no se están logrando por seguir con métodos obsoletos que dificultan los avances en materia de educación.  En este sentido Bedoya (2003, p. 127) menciona que para lograr ese salto a la modernidad, no sólo se requieren teorías, sino que “implica adoptar una auténtica actitud epistemológica de cambio”.

Por otro lado, en la teoría psicogenética, el constructivismo toma un papel relevante en el desarrollo intelectual del alumno, al ser éste responsable de su propio aprendizaje.  Derivado de lo anterior, el reto que enfrenta la educación hoy día, es reducir la brecha existente entre las grandes innovaciones tecnológicas y los modelos educativos, para adaptarse rápidamente a las transformaciones que ocurren en la sociedad (Delval, 2001).

Para explicar lo anterior, Herrera (2009), hace una compilación de los diferentes pensadores psicogenéticos y menciona que el constructivismo se presenta cuando:

a)     El sujeto interactúa con el objeto del conocimiento (Piaget);

b)    cuando esto lo realiza en interacción con otros (Vygotsky) y

c)     cuando es significativo para el sujeto (Ausbel).

Derivado de las teorías mencionadas, se puede afirmar que no solamente se transfieren los conocimientos a través del proceso de enseñanza-aprendizaje que se ejerce de manera recíproca entre el maestro y el alumno, sino que también se deberá asegurar que el estudiante aplique permanentemente dichos conocimientos a la realidad, a través de una adecuada comprensión y utilización de los conceptos adquiridos, lo cual le ayudará colateralmente a mejorar su autoestima, facilitar su integración con relativa prontitud a la sociedad y agilizar su inserción al mercado laboral.

En este orden de ideas, algunos teóricos constructivistas como Pérez, Barquín y Angulo (1999) consideran que se debe tomar conciencia de que el profesor no es el único responsable de la educación, sino que también se debe compartir dicha responsabilidad con todos aquéllos que se encuentran involucrados en el proceso educativo; es decir, con los padres de familia, estudiantes, empresarios, partidos políticos, iglesia, medios de comunicación, sindicatos, asociaciones profesionales y desde luego, los propios estudiantes; todos ellos están obligados directa o indirectamente a elevar el nivel educativo de sus respectivos países.

Considerando lo anterior, cuando el alumno reconozca la corresponsabilidad de los agentes mencionados en su constructivismo psicogenético, estará en posición de tener una mayor apertura para escuchar y asimilar el punto de vista de otros, sustentar sus decisiones de manera reflexiva y creativa, con consistencia ética y moral, mediante el respeto a sus interlocutores, lo cual le permitirá obtener una mejora sustancial en su proceso educativo y por repetición, le permitirá generar un círculo virtuoso para las presentes y futuras generaciones.

Cabe resaltar el papel del Estado como pieza fundamental en la corresponsabilidad del proceso educativo de su población, ya que bajo la bandera del constructivismo no solo debe reformar planes y programas de estudio sin tomar en cuenta las características y necesidades de ciertos sectores de su gente, ya que de hacerlo solo propiciaría desorientación y conflictos de intereses entre los participantes, trayendo como consecuencia la afectación del alumnado que no se adapte a los modelos impuestos en las instituciones educativas, con la consecuente deserción escolar y pérdida de desvalorización.

En consecuencia, se puede decir que el constructivismo en la presente era del conocimiento, es un bastión de la práctica educativa, donde los protagonistas en conjunto deberán asumir su responsabilidad, independientemente de que el profesorado cumpla o no, con su rol como facilitador del aprendizaje.

De esta forma, en el constructivismo existen principios fundamentales que de acuerdo con Araya, Alfaro y Andonegui (2007), consisten en: la interacción del hombre con su medio, la experiencia previa necesaria para construir el conocimiento, así como la adaptación entre el conocimiento y la realidad.

Para ilustrar lo anterior, Solé (1991) afirma que nadie puede suplir al alumno en su proceso de construcción personal, y que nada puede sustituir la ayuda que supone la intervención psicogenética para que dicha construcción se realice; sin embargo a pesar de las bondades que pudiera presentar el modelo constructivista, es verdad que hoy día no se dispone de una teoría con características propias que permita dar cuenta del proceso de desarrollo de los seres humanos y del papel que desempeñan en ellos las diferentes prácticas educativas (Coll, Palacios y Marchesi, 1990).

Finalmente, ampliando la visión sobre la realidad y permitiendo ver más allá de los hechos, el constructivismo de acuerdo con Piaget (1999), se puede interrelacionar del mismo modo, desde el punto de vista epistemológico, con la psicología y la pedagogía, ya que como modelo educativo, presenta muchas ventajas, aunque a su vez también puede presentar desventajas si es mal aplicado, pero la responsabilidad directa y el compromiso de llevarlo a cabo bajo los propósitos con que fue concebido, recae en todos los involucrados en el proceso educativo.

Referencias

Araya, V., Alfaro, M. y Andonegui, M. (2007). Constructivismo: orígenes y perspectivas. Laurus Revista de Educación24(13). Recuperado de http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=76111485004

Bedoya, J. I. (2003). Epistemología y Pedagogía. Ensayo histórico crítico sobre el objeto y método pedagógicos. Bogotá, Colombia: Ecoe Ediciones.

Biddle, B., Good, T. y Goodson, I. (2000). La enseñanza y los profesores I: La profesión de enseñar. Barcelona, España: Paidós.

Coll, C., Palacios, J. y Marchesi, A. (1990). Desarrollo psicológico y educación: psicología de la educación. Madrid, España: Alianza

Delval, J. (2001). Hoy todos somos constructivistas.  Educere, 5(15). Recuperado de  http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=35651520

Herrera, A.M. (2009). El constructivismo en el aula. Recuperado de http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_14/ANGELA%20MARIA_HERRERA_1.pdf

Pérez, A., Barquín, J. y Angulo, F. (1999). Desarrollo profesional del docente. Política, investigación y práctica. Madrid, España: Akal.

Piaget, J. (1972). Psicología y Pedagogía. Barcelona, España: Ariel

Piaget, J. (1999). De la Pedagogía. Barcelona, España: Paidós

Solé, I. (1991). Bases psicopedagógicas de la práctica educativa. Barcelona, España: Horsori- ICE.


1 Llámese círculos educativos a los involucrados en este proceso, ya sean directivos escolares, profesorado, padres de familia e inclusive, el propio Estado.

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