Formación docente bajo un enfoque Gestalt

Por: Sandra Ivette Moreno Alcantara sandra.moreno@uvmnet.edu

La única certeza que día a día se vive en las universidades es la llegada de jóvenes y adultos al aula con la simple expectativa de “formarse profesionalmente”, adquirir los elementos que les permitan salir avante en un mundo cada vez globalizado en donde las expectativas son inseguras y en donde la dosis de escepticismo por un mejor futuro es todo un reto. Los estudiantes intuyen un mundo de amenazante en donde los títulos y “saberes” ya no son importantes pues ya no bastará con acreditar materias que solo le brinde la certeza de obtener un “papel” el cual pareciera carecer de valor en este mundo cada vez más necesitado de verdaderas competencias que aseguren su capacitad de adaptación a nuevas circunstancias y de trasformación hacia todo tipo de entornos y saberes. El entorno así, se percibe como contradictorio y complejo, en donde el discurso y la acción no siempre son coherentes.

El reto del docente consistirá en buena medida en acompañar al estudiante y ayudarle a transitar hacia la claridad, brindarle seguridad y certeza en su largo andar, el trabajo que el docente realice en aula será el medio efectivo para blindarlo en la dinámica incierta que vivirá en la llamada “sociedad de la información”, en donde todos tiene acceso al conocimiento pero no todos las competencias para saberla utilizar asertivamente.

La formación del docente será responsabilidad y trabajo de las universidades, quienes deberán confrontarse con seres que si bien cuenta con su expertise en su  área de profesión pocos demuestran las habilidades que les permita ”aprehender” y trasformar el conocimiento que viven sus estudiantes dentro del aula.

Es así como los programas de capacitación se vuelen medios efectivos para que la Institución “forme al docente” para su “buen desempeño” en su rol de facilitador de conocimiento. La gama de propuestas en cursos de formación y desarrollo docente son infinitas, atravesando desde estrategias de enseñanza-aprendizaje, herramientas tecnológicas, desarrollo de competencias, modelos educativos, estrategias para ser un buen facilitador, un tutor efectivo o el manejo de elementos para desempeñar una clase con calidad, en fin, temáticas finitas que si bien les son de utilidad al docente como nuevos saberes, su puesta en práctica es casi imperceptible en su realidad.

Los esquemas y las corrientes para el diseño de programas están centradas en su mayoría en las necesidades y acuerdos globales; claro ejemplo lo brinda el Proyecto Tuning que a través de este se recogió información proveniente de graduados, empleadores y académicos para poder definir aprendizajes necesarios y competencias deseables en cada programa de estudio, competencias trasversales o genéricas que todo titulado habrá de adquirir y que paralelamente  forzará al docente a migrar de una educación tradicional o una educación en el mejor de los casos constructivista.

La  docencia tradicional y la clase magistral se verá sustituida por sesiones en la que el papel principal está en el propio alumno haciéndose presentes metodologías activas, en donde la función principal del docente será brindar seguimiento, acompañamiento y guía a sus estudiantes y el estudiante adquiere un rol activo el cual implica autogestión, búsqueda de soluciones, de información, trabajar en equipo, planificarse, tomar decisiones, reflexionar, autoevaluarse, en fin, simple y sencillamente conocerse para regularse.

Para que ambos roles docente-alumno sean asumidos será necesario la voluntad de cambio sobre todo por el docente, pues si bien se le exige y se le enfrenta a un nuevo paradigma es difícil involucrase en un contexto en donde él se siente ajeno pues fue “vivido” desde su entorno bajo un enfoque puramente “tradicional”.

Rodriguez Espinar (2003) considera que un buen docente habrá de demostrar las siguientes competencias:

Dominar su disciplina y la gestión de ella dentro y fuera del aula.

Innovar sobre su propia práctica docente

Dominar las herramientas relacionadas con el currículo.

Saber favorecer entre los estudiantes un clima de motivación

Saber trabajar con colegas y potenciar el aprendizaje

Poseer las habilidades comunicativas y de relación que la tarea docente requiere

Estar comprometido con la dimensión ética de la profesión

“Sin duda una gama de competencias que nos habla nuevamente sobre la necesidad apremiante de personas efectivas en el mercado profesional, experta, que trabaje en equipo y de forma interdisciplinar, enfrentando problemas complejos” (Valle, Á., 2004).

Frente a esta doble incertidumbre, esto es, la del propio docente y la que conlleva el estudiante en el aula, vuelve al rol y al quehacer docente tarea titánica y paralelamente una labor casi interminable para áreas responsables de la formación de sus docentes, pues si bien las teorías, metodologías, necesidades y medios como plataformas educativas existen como recursos para el diseño e implantación de programas de capacitación, la “aprehensión” por parte del docente es tarea nada sencilla, ya que las evidencias para ser demostradas y aterrizadas en aula son casi nulas e imperceptibles.

A partir de lo antes planteado será la propuesta de los E-portafolios bajo el enfoque Gestalt el medio asertivo que nos permitirá la verdadera “formación” del “ser docente”.

E-Portafolios docentes bajo enfoque Gestalt como estrategia formación docente

El termino portafolio o “carpeta” nos remite a profesiones como diseñadores, fotógrafos, modelos o artistas que recopilaban sus productos realizados en los que pueda evidenciarse la calidad de trabajo o nivel alcanzado en su desempeño profesional; sin embargo el concepto es retomado por Kalz y Freinet  a finales del los años veinte en el ámbito profesional  No obstante, en periodos recientes se ha retomado pero bajo la variante tecnológica, su origen deviene en ese contexto, del  European Institute for E-learning (EifEL) en donde la  Unión Europea exige que todo ciudadano debía contar con su propio portafolio digital (2010).

Es solo a partir de Lyons (2003) quien retoma la actividad del e-portafolio como parte del profesionalismo docente, su trabajo se ve desarrollado a partir de  retomar las fuertes críticas realizadas a los exámenes que se aplicaban a nivel nacional para evaluar a aquellos que desearan graduarse y ejercer como “docentes”.

Un portafolio docente puede  entonces definirse en términos generales  como una selección de trabajos o productos elaborados por el profesor, enfocado a su quehacer, conducción y desempeño durante el proceso de enseñanza-aprendizaje con sus propios estudiantes bajo un enfoque de proyecto de vida que dan testimonio de su identidad y que dan cuenta de los procesos de formación en lo que ha estado inmerso; para lo cual se requiere y se exige de un proceso de reflexión, valoración, reconocimiento y autoevaluación.

Gibson y Barett (2003) platean que un portafolio debe funcionar como un espejo, un mapa y un soneto:

Un espejo porque la reflexión es una actividad que es capacidad natural del ser humano y por tanto permitirá que a través de ella su autor refleje su propio crecimiento a lo largo del tiempo.

Un mapa porque le ayuda a desarrollar las habilidades de planear, establecer metas y navegar a través de los productos que el autor ha creado y recopilado.

Un soneto porque el portafolio constituye un marco de referencia real sobre su expresión creativa ya que a pesar de existir una estructura específica cada portafolio es único e irrepetible ya que permite proyectar la identidad de su autor por lo cual será tarea permanente fomentar la diversidad y originalidad de su trabajo.

Será el enfoque Gestalt el que permita entonces no visualizar al programa de formación como una acción mecánica, al ser reducida a una secuencia de actividades y tareas para la acreditación de un curso o programa de capacitación. Es a partir del apoyo del enfoque Gestalt en los e-portafolios como podrá el docente encontrar lo que tiene el sí mismo, ser eminentemente subjetivo para desembocar en lo completamente “objetivo”.

El e-portafolio bajo el enfoque Gestalt permitirá brindarle al docente estructuras condicionadas, elementos bien definidos por desarrollar para obtener a partir de su propia creación estructuras profundas e irrepetibles, que solo podrán desarrollarse por el propio docente al verse responsable de su papel como autor y creador de su propia vida, de su propia formación, floreciendo el “yo real”. (Bertran, 1982).

El aprendizaje que su propio ser será un proceso activo, efectivo, emocional, integral, en donde participa todo su ser como “organismo total”. Este tipo de aprendizaje “vivencial” se trasformará en significativo pues va en concordancia con  su propia naturaleza, con su autoreflexión sobre el crecimiento y actualización de sí mismo. Como hace referencia Rams (1984) “posibilita al individuo a que pueda conectarse con su fuerza interior y pueda desarrollar la exterior a partir de su desarrollo como persona”

Es importante mencionar que existen diferentes modelos de estructurar un portafolio electrónico; sin embargo me parece importante compartir los elementos que considera Frida Diaz Barriga 2004 para conformar una evidencia y producto de formación de esta índole.

Diaz Barriga considera los siguientes elementos:

Un relato autobiográfico, pues se aborda un espacio sobre el autor, esto es,  quién es, qué ha hecho en su caminar como docente, algunos incidentes críticos durante su enseñanza y cómo los ha enfrentado.

Un apartado sobre los tipos de cursos que imparte, en donde será importante reflexionar sobre su metodología de enseñanza, su estilo de enseñanza,  su filosofía educativa, por qué enseña, a quiénes enseña y por qué eligió esta actividad.

Un siguiente apartado sobre los productos, documentos o actividades que avalen ante los otros, experiencias de índole “formativa”, de educación  continua y de su arte a la creatividad docente.

Un espacio para evidenciar los programas, materiales, unidades didácticas de enseñanza que ha elaborado y que permita reflejar su originalidad en tu rol como docente.

Evidencias sobre comentarios y retroalimentación del docente para fortalecer y desarrollar las competencias de los estudiantes.

Grabaciones sobre sus clases, audiograbaciones, etc.

Evaluaciones que ha recibido sobre su labor como docente, cartas de recomendación, reconocimientos, premios, testimonios de otros docentes y alumnos o de otros colegas de la comunidad educativa.

(Diaz, B.F., 2004)

En suma, un portafolio electrónico no es una colección de lecturas o trabajos sin relación, no es en un repositorio electrónico en donde se encuentren almacenadas lecturas, presentaciones o  trabajos sin objetivo alguno. Como se observa es un espacio con un objetivo bien definido, que da cuenta del crecimiento gradual y de los aprendizajes logrados por el propio docente (AiraSian, 2001).  Por tanto, la evidencia construida y creada bajo el enfoque Gestalt adopta una especie de “dar a luz” o “mayéutica” a partir de su propio parto como “persona-docente”, como ser único, irrepetible, auténtico y real.

Solo entonces podrá “darse cuenta” de las cinco características que nos menciona Weinstein  (1975) sobre la educación:

La necesidad de los estudiantes, observándolos como seres con inquietudes, capacidades y necesidades diferentes.

Brindar distintas opciones de crecimiento a sus estudiantes.

Conceder la misma importancia al curriculum escolar como a la prioridad de conocimiento individual.

Desarrollar las capacidades de cada alumno como ser único dentro del aula.

Hacer suyos en su labor el total de elementos, el aula, los estudiantes, la institución, el docente y las necesidades de conocimiento,  creando un “todo” que exige responsabilidad e importancia para el desarrollo integral.

Como evidencia del trabajo de un E-portafolio me permito compartir la liga hacia mi propio Portafolio electrónico

http://sites.google.com/site/miportafoliosandramoreno/

Al visitarlo es posible rescatar las tres zonas de relación establecidas en el enfoque Gestalt, la zona interna, la zona externa y la zona de fantasía y será el balance entre las tres las que nos permitan el desarrollo integral para lograr un equilibrio vital en el “ser docente”, el cual le permita “descubrir” sus necesidades para entonces poder atender las necesidades de su entorno.

La vinculación de las tres zonas se reflejan en:

–       La zona interna (conmigo), sobre la reflexión del “ser docente”, preguntándose día a día sobre su rol, la responsabilidad que este tiene de su propio ser y de éste con los demás. Sus necesidades los harán reflexionar para un mejor mecanismo de conocimiento, regulación y crecimiento.

–       La zona de fantasía (tema) que lo remite a su expertise en la materia, al desarrollo de habilidades para poder confrontar y desempeñarse asertivamente en el tema.

–       La zona externa (entorno globo) en donde el contexto que vive dentro y fuera del aula lo hacen “consciente” de su aquí y ahora; el cual retomará para  “darse cuenta” que la tarea es interminable y que siempre existirán cosas por mejorar y perfeccionar para poder asegurarse en su desempeño como un “buen ser docente”.

Es entonces como el complemento e interacción entre las tres zonas durante el proceso de elaboración de su propio E-portafolio le permitirán “formarse” y “transformarse”, haciéndose consiente y viviéndose bajo el “ser docente” como rol y posición que requiere interminable preparación, actualización, reflexión, autorregulación y conocimiento de sí mismo. De tal suerte, que pueda vivirse como ser completamente integral a partir de él y para los demás.

Conclusiones

La tarea es larga, el compromiso interminable el reto necesario para que el docente pueda vivirse significativamente. El E-portafolio es por tanto, el Programa de capacitación que nos permitirá mediante un enfoque Gestalt llegar a la zona interior y exterior del docente.

Los E-portafolios representan hoy día la máxima forma de evaluación y autoconocimiento en los procesos de enseñanza y aprendizaje y formación profesional docente.

El trabajo y elaboración de un E-portafolio requiere del análisis y de la elaboración de su propio sistema integral de evaluación, en donde el docente identifica su escenario y contexto en su aquí y ahora, permitiendo migrarlo a un mayor compromiso que parte de mismo y por ende con los demás, con esos “Otros” que le permiten reflejarse y existir (Lacan, 1969).

El E-portafolio es una propuesta y un modelo docente que incluye la construcción, validación y puesta en marcha de su real práctica docente, del seguimiento, retroalimentación y trasformación realizado a los “Otros”, esto es, aquellas evidencias fehacientes que lo hacen “consciente” de su “ser docente”.

La participación activa del docente es ineludible durante el proceso y será hoy día fundamentalmente imprescindible en su quehacer ya sea para el maestro novato o experimentado. La creación del producto final, es así, simple y sencillamente la oportunidad  para reflexionar sobre el propio aprendizaje en la profesión y “dar a luz” a su identidad.

E-Portafolios:

https://sites.google.com/site/eportafoliocarmenveleros/

http://www.slideshare.net/adelgado/diseo-de-portafolios-electrnicos-presentation

Referencias

Airasian, P.W. (2001). Classroom assessment. Biston. Ed.McGraw-Hill.

Arter, J. (1995). Using Portfolios in Instruction and Assesment.State of the Art Summary. Portland, Or. Norwest Regional Educational Laboratory.

ITESM CCM. (2005). Centro de Innovación Educativa (s.f.) Proyecto Institucional Portafolio Electrónio. http://www.ccm.itesm.mx/dda/cie/proy2.html

Capo, J. S. (1982). Anuario de Psicología. Revista electrónica. Núm 34.

Martin, G.O. (2001). Portafolios del desempeño de maestros, profesores y directivos. La sabiduría de la práctica. México. Ed. Paidos.

Pezold, H. (1987). Pedagogía de la Gestalt, revisa de educación. Núm 3.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario