Esto es Gestalt

admin   agosto 31, 2010   2 Comentarios en Esto es Gestalt

Por: Silvestre Montalvo L.
Publicado el 07/02/02 a 10:23:26 GMT-06:00

Psicólogo, estudiante de Terapia Gestalt en el IPG (Instituto de Psicoterapia Gestalt) de Madrid-España.

Comentarios de lectura/recensión, a los artículos de F. Huneeus y A. Schnake  compilados en el libro ‘Esto es Gestalt’, John O. Stevens Ed. Cuatro Vientos 11ª Ed. 1999.

Una Fundamentación Científico – Natural del Concepto de Gestalt  (De: Francisco Huneeus)

Este artículo es un tanto confuso. Confuso en la jerga gestáltica, tiene que ver con la responsabilidad propia sobre ciertos sentimientos, yo asumo los míos y digo que veo en el discurso que expone aquí F. Huneeus, un cierto pesimismo intelectual. Y lo discuto porque no sé si trata de una ‘fundamentación científico natural del concepto de gestalt’, o de una ‘fundamentación científico natural de ese pesimismo básico respecto de la inteligencia humana y en buena cuenta de la existencia como tal’. (a la que llama muy bien diferenciación, pero que la equipara a la negentropía, información etc. e interpretando de cierta tal manera, la teoría de la información de C.E. Shannon) azuzando la posibilidad de que la inteligencia podría ir en contra de la segunda ley de la termodinámica. En mi opinión, esto es una cuestión que tiene que ver con el tiempo de los procesos de la propia inteligencia. En su momento la propuesta de Maxwell y de su célebre demonio pretendían preguntarse si fuere un fraude el concepto de entropía, con lo cual también estaba preguntando si podría deliberadamente modificarse y manejar y en qué sentido de maximalitud, las leyes naturales.

En todo caso, si la inteligencia pudiera contravenir la segunda ley de la termodinámica podríamos hacer de ello también algún uso productivo como ha podido hacerse en general con otros elementos de la naturaleza, si detrás de tal manejo hubiera un espíritu positivo acerca de la vida y de la inteligencia. Es cierto que hay usos destructivos de la inteligencia pero generalizar con ello alguna cualidad demoníaca intrínseca es pesimismo en toda ley.

Según comenta Murray Gell-Mann, el asunto de cómo se las apaña el demonio de Maxwell para aumentar la entropía fue resuelto a partir de la propuesta de Leo Szilard en 1929 (Huneeus en su artículo parte de C. Shannon) de relacionar entropía e información, Claude Shannon posteriormente (tras la segunda guerra) (Murray Gell-Mann El quark y el Jaguar, 1995). Es posible que mientras tanto, hubiere en el ambiente científico y humanista ciertas razones para pensar que la inteligencia fuere quizá un elemento demoníaco del que sólo podía venir destrucción, imagino que esto incluía también el propio mecanismo de la cultura, y del cual la psicología encontraba sucesivamente elementos más de crítica que de beneficio. El trabajo de Huneeus no incluye el concepto de entropía de la complejidad algorítmica con el que posteriormente se aclara la cuestión. Ahora se estima que la información algorítmica (el mayor contenido de información posible con el menor programa que lo describa) que hipotéticamente utilizaría el susodicho demonio, para disminuir la entropía, solo tendría efecto en función de la resolución que utilice para describir el sistema, (M. Gell-Mann. Ob. Cit.). En todo caso el hecho de proponer/pensar en el demonio, no quita que el proceso entrópico continúe independientemente, en vista que es sólo una hipótesis, el asunto por otro lado es cómo podemos en todo caso hablar de anulación/ dispersión/ borrado/ incluso de destrucción información que tiene carácter ‘irreversible’, es, más bien posible que el proceso entrópico continúe con un carácter de mayor complejidad (es decir, de modo que el programa que contiene la información algorítmica no la esté incluyendo). Por otro lado, definiendo la diferenciación biológica como la definen, es fácil dejar argumentos para quienes quieran pensar que el incremento temporal de orden que supone la vida inteligente, la vida en general, representa una clara contradicción con esta segunda ley. En el último párrafo de su artículo Huneeus pretende corregir a Perls diciendo que estaría más de acuerdo con las ciencias naturales si la afirmación de Perls se refiriera únicamente a los organismos vivos. (“únicamente los organismos vivos se mantienen así mismos y una de sus leyes más constante es la formación de gestalts, enteros, plenitudes”) con lo cual la cosa empeoraría en tanto conduciría a suponer que la existencia como tal, resultaría de un claro antagonismo a las leyes físicas. Peor aún, en vista que esta postura pretende esbozar una fundamentación científico-natural al concepto de gestalt, la cosa es aún más insensata. La terapia gestalt, descubre y constata en la experiencia clínica que, un libre fluir del proceso figura/fondo, lo que llama el proceso de autorregulación organísmica es el antídoto de la neurosis y organiza el trabajo en torno a poner en contacto al sujeto con tal proceso. Según el discurso expuesto por Huneeus, parecería que la inteligencia contrapondría este libre fluir (¿?) que el wu wei, o el punto de indiferencia creativa, en cuyo contacto se desarrolla el continuum de integración y autorregulación resultaría de una anulación, en último análisis, de cualquier trabajo de ‘pensar/ producir información/ poner en acción la inteligencia’ (¿?) No sólo se coloca en una actitud antievolucionista cuando afirma, no se sabe con qué fundamentación científico natural, yo no estoy seguro si esta es una ecuación razonable o una mala pasada del mundo de ilusiones que a veces nos impiden contactar con calidad con la realidad. No me consta, y no le consta a nadie, aparte de las reconstrucciones deductivas que ha podido hacer la paleontología, pero, a no ser que siguiendo a Ernest Mach, a quien Huneeus le gusta mucho citar, nos escondiéramos en una anacrónica actitud empiriocriticista: hace algunos miles de años éramos eso. Animales enfrentados al caos de la naturaleza y que encontramos el tranquillo al hecho de vivir, fabricando pequeños utensilios, con lo cual nada impide que el proceso de la evolución y la civilización volviera a repetirse. Pero es que no sólo es eso, Huneeus se pone pesimista incluso contra todo lo vivo, dice, refiriéndose al trabajo que lleva a cabo el malhadado y nunca tan mal considerado demonio de Maxwell. Con lo cual coloca a la gestalt en un grave aprieto, o la terapia gestalt nos ‘libera de la inteligencia’, sobre lo cual no resuelve, en mi opinión porque no hay resolución para esta postura, sobre todo porque, tal como reconoce refiriéndose a la aludida ‘peculiaridad de lo vivo’, la información autorganizadora y autoestructurante es una condición de la naturaleza; o quizá lo suyo con la terapia gestalt sea una ‘vuelta al caos de la entropía’ de una manera ‘existencial’, evitando cualquier ‘actitud reflexiva’ que tienda a ‘crear orden’ y ‘atente’ de tal modo, contra las ‘sacras’ leyes de la termodinámica (..) Luego se lamenta de que el ‘panguestaltismo’ como llama a este aporte del enfoque gestáltico,. El proceso de la ciencia y de la vida, felizmente ha continuado, hoy en día los físicos hablan de <sistemas complejos adaptativos> para referirse a los procesos como sistemas, que se comportan según una pauta regular de interacción con el entorno (aprenden o evolucionan del mismo modo como lo hacen lo seres vivos) así, . Llaman a su vez, el caso de <sistemas complejos no adaptativos> al comportamiento de galaxias, estrellas, planetas y rocas. En ambos casos, la pauta común es la tendencia al aumento de la complejidad. La evolución biológica, así como cualquier sistema complejo adaptativo, incluso los que surgirían de la acción del hombre, como la cultura, o las instituciones y/o cualquier actividad organizada que funcione según una pauta de regularidad y/o un conjunto de ellas, operarían de acuerdo con la segunda ley de la termodinámica. Ahora bien, el principal error que conduciría a pensar que los fenómenos que Huneeus llama autopoyesis, maturana, varela, por su tendencia a autoestructurarse, violan dichas leyes, provendría, en primer lugar, de interpretar el patrón de autoestructuración como característica de lo animado frente a lo inanimado, cuanto que, igualmente en la evolución de sistemas no adaptativos como las galaxias, los planetas o las rocas etc. surgen, se estructuran y ‘envejecen’ sistemas complejos. En ambos casos también, las estructuras que surgen, envejecen de acuerdo con la segunda ley, aunque la distribución de complejidad se amplía con el tiempo . Esta reformulación es importante, no acontece como afirma Huneeus que ‘el mundo inanimado’ sigue estúpidamente el caos y la homogeneidad, mientras que el mundo de lo vivo sigue ‘inteligentemente’ hacia la heterogeneidad y la diferenciación. Esta es a mi entender una forma encubierta de renegar de la inteligencia, aduciendo que atenta contra el flujo de la naturaleza. Otro ‘error de abstracción’ proviene de desestimar la condición de ‘sistemas cerrados’ adecuadamente, error mayor aún tratándose de alguien que pretende fundamentar el concepto de gestalt desde una base científico natural. La segunda ley de la termodinámica se aplica únicamente a sistemas cerrados, y, ni la evolución biológica ni la vida humana son sistemas cerrados, existe como muy bien explicaba Perls una relación tal que de figura y fondo con el entorno ambiental. La polaridad de la vida es organismo/ambiente. ¿Podría acaso autoestructurarse cualquier sistema adaptativo sin la luz solar como fuente de energía directa o indirecta? Y, ¿no globaliza este hecho, el sistema ambiente a contornos máximos que incluyen la naturaleza como un todo? Aún cuando se tratara, como en el extraño ejemplo de Huneeus de un hombre aislado, ¿no surgiría otra vez y/o de cualquier manera una tendencia a generar orden y autoestructurarse?

Tal como mejor explica M. Gell-Mann esto: .

La resolución que importa a la psicología a propósito de este asunto, proviene, y en esto sí que tuvo razón a su manera, F. Huneeus, en cómo enfrentamos el asunto de la información a fin de mantener el esquema adaptativo. Y aquí está en mi opinión, la genial aportación que de manera precursora y desde la psicología, hace Perls. El trabajo de redefinir el concepto de neurosis según su aplicación adaptativa, no es reciente, los conductistas la han incorporado hace bastante tiempo en su descripciones aunque de un modo superficial, no obstante puede darnos una amplitud de óptica si además relacionamos este concepto con el de información, flujo de información y el contenido de información que fluye entre un organismo y el ambiente, si, tratásemos de delimitar un marco, siempre hipotético, de observación. Así, la interacción con el ambiente (contacto) nos provee un cierto intercambio que tiende a resolver la figura, con lo cual la tendencia al desorden (fondo) se mantiene constante. La investigación gestáltica ha proveído las claves y ha descrito con abundancia de prueba experimental los mecanismos que interfieren este proceso (mecanismos neuróticos) y, su propuesta de entrenar el darse cuenta, no es sino un movimiento en el que optimizamos el proceso de autorregulación, colocándonos y colocando al paciente en el sentido del que fluyen las fuerzas de la naturaleza, al aumento de la entropía en un sentido de mayor complejidad y de complejidad máxima. La neurosis es información inútil en tanto mantiene esquemas anacrónicos de relación y contacto, evita el intercambio y la resolución, mantiene un orden aparente con información que la exploración descubre fuera de contexto. De modo tal, que al desarrollar la capacidad para discriminar resaltamos y creamos las condiciones para que el sujeto concluya la ‘motivación real’ organísmica. (C. Naranjo, explica cómo el topdog, es originalmente una manera de protegernos, le pierde su impaciencia y su estrechez de miras, y explica cómo la terapia es como un exorcismo donde la expresión sirve para percatarse de la ‘motivación real’ subyacente a la motivación aparente). Surgiría entonces una respuesta y una fórmula de integración que por sus contenidos se hace propia, única e intransferible. Por otro lado, el intercambio de información sucede de forma natural, con independencia de que intervenga o no la terapia gestáltica, con lo cual, estamos describiendo un proceso de dominio psicológico cuasifísico. Con la diferencia que, en el proceso neurótico, lo que el sujeto actualiza constantemente es el autoconcepto, manejándose existencialmente fuera de tiempo, enganchado al pasado o angustiado tratando de ganarle tiempo al tiempo y evitar la catástrofe de lo que ‘podría’ suceder. La medida del daño neurótico va en proporción directa a la posibilidad de comprometer el punto de eficiencia del sujeto/sistema y en el extremo la misma posibilidad de desarrollar un franco proceso de desintegración. Asimismo, si el equilibrio adaptativo es una medida de la entropía y el desorden informacional, el darse cuenta y el modo de estar en lo real es una medida de la ignorancia de lo que no es actual, dispuesto a fluir entre el fondo impreciso y la figura hasta su resolución, en un ciclo constante de . Hasta aquí, la explicación encaja aparentemente bien, pero no termina de resolver aún el meollo del asunto, y que ha llevado a muchos ‘entendidos’ a reaccionar contra la inteligencia según una relación de amor/odio, y, quitándole la frase al Dr. Perls, ‘ni cagando ni bajándose del bacín’. El asunto realmente controversial es aquel que, en buena cuenta, pretenda clarificar el proceso por el cual la cultura en sí misma, se convierte en un elemento que intermedia hasta la obstrucción el libre fluir entre el contacto y la retirada; y en todo caso, cómo es que el asunto ha saltado justamente ahora, que el progreso científico, tecnológico e industrial ha alcanzado los márgenes de desarrollo que ostentan en la actualidad. Y no debe tratarse sólo por expresar una posición de mera crítica a los efectos colaterales del industrialismo respecto del medio ambiente o una crítica ética a los efectos de las políticas económicas. Más aún, si fuere así, cómo se apañarían los individuos con anterioridad en el tiempo, y/o en las formaciones económicas previas para vivir según algún rango óptimo de adaptación. Mi opinión, es que el asunto puede verse mejor si atendemos al proceso de individuación con que se relaciona la formación social que pongamos en cuestión. En el caso de la sociedad occidental contemporánea, además de la tendencia globalizadora de su economía, acontece una explosión sin precedentes del proceso de individuación. Conforme retrocedemos en el tiempo y la complejidad de las formaciones económicas, la observación pertinente al respecto es un grado mayor de agrupamiento y efectividad. Quizá, la intermediación de las consignas (introyectos) y la probabilidad de que a través de ellas los individuos intercambiaran la paridad aceptación/ rechazo, puede ser tan alta que se justifique no sólo su prevalencia sino la nostalgia con que en general  a veces se tiende a relacionar con tal pauta social (proyección positiva). Este no es el caso hoy en día y en forma creciente, conforme la complejidad de la sociedad occidental contemporánea se ha desarrollado. Las tradiciones y las normas que se imponen a través de la educación y afectadas factorialmente por la masificación y la impersonalidad de las relaciones humanas características, estereotipan la conducta. La inclinación y la ‘fijación del carácter’ que observamos y que se expresa en los mecanismos de contacto que usamos, son en buena cuenta, una medida de la incertidumbre contemporánea. El efecto de haber hecho estallar hacia un tendencia máxima las necesidades individuales, es tal que, la reinterpretación del mundo por parte de cada individuo es una constante de su relación con el ambiente, en una proporción definitoria que no tiene precedentes. El individuo como figura se ha instituido en la razón de ser de la acción. Ante tamaña complejidad,(contenido informacional) el descubrimiento y la formulación del proceso de autorregulación organísmica es el programa mínimo con que puede describirse, en las condiciones actuales de la sociedad y la humanidad, el intercambio informacional que acontece entre el organismo y su entorno. Y la calidad del darse cuenta, el movimiento mediante el cual nos colocamos en el sentido que fluye la tendencia natural que es el aumento de la entropía y el desorden en un sentido máximo.

M. Gell-Mann, comenta a propósito, cómo .  La figura es la tendencia a la diferenciación, se expresa como una necesidad, y su cumplimiento es una tendencia al desorden (fondo). De modo equivalente, la unidad, digamos de interacción tanto entre partículas como en grandes condensaciones de materia, como cuanto se refiere a sistemas complejos (adaptativos o no) es una gestalt, una figura que surge del fondo indeterminado, de acuerdo a algún patrón de regularidad, hasta que se consigue y vuelve otra vez, y así en un flujo indefinido en el espacio y el tiempo. Así, me parece, puede verse con mejor ubicación el descubrimiento del Dr. F. Perls, de que la gestalt podría ser un fenómeno tan antiguo como el mundo, una tendencia universal de la materia, y su comprensión, un trabajo común a otras ciencias tan naturales como la física o la biología, aseveración a partir de la cual, F. Huneeus, arranca su artículo.

Finalmente, para complementar la respuesta acerca de cómo la cultura/ el contenido informacional cuya discrepancia resolvemos/ se coloca en oposición a la promoción del hombre, debemos tener en cuenta el hecho que constata J. O. Stevens, de que la atención tiene una capacidad limitada (autoapoyo). De hecho la neurosis es un embromamiento de la energía, un gasto adicional y, el contacto con el libre flujo de la autorregulación, una liberación. La expresión de esa energía puede muy bien explicar la sensación de despertar, y su aplicación, ser el combustible físico de la creatividad con que resolvemos en la vida concreta la figura. Cómo afrontar entonces el carácter obsoleto de la cultura, las tradiciones, las normas, etc. esto me hace recordar una reflexión de Perls (Dentro y fuera del tarro..) haciendo un apunte respecto a cómo en las distintas culturas tratamos a nuestros muertos, tal vez sea un poco extremo si nos deshiciéramos de ellos en bolsas de plástico, ironizaba. Alguna tradición tendemos a tener, el hecho básico de saludarnos, en fin, es del todo ridículo no dar a ello una resolución. En otro momento de su reflexión autobiográfica hablaba de que cada vez más el enfoque de la neurosis pasa de un punto de vista médico a uno educacional. Quizá la explicación principal esté relacionada con el hecho que aún tratamos con la neurosis a partir de lo defectual, y porque pensar en una acción preventiva supone entrar en conflicto con la fuerte tradición educativa imperante, y como este asunto se entronca con la política, la cosa queda allí, como un cascabel sin gato. Sin embargo es casi necesario reflexionar acerca de ello en el sentido de una cultura de lo ecológico y del potencial humano. La responsabilidad es proporcional al hecho de que la psicología aporta como base de argumentación los muertos vivos, de lo que hablaba el poeta Ch. Baudelaire. Arundhati Roy (‘El dios de la pequeñas cosas’) escribió en 1998 un documental en el que denuncia la utilización peligrosa de la energía nuclear, cuyo título es un gran diagnóstico ‘El final de la imaginación’. Mi opinión es que podemos aplicar a la cultura/ la información/ la inteligencia, el mismo rango y propiedades que tiene la figura respecto del fondo. El segundo punto de obsolescencia de esta actitud de pesimismo intelectual, el primero es reconocer que sostener la cultura occidental es un embobamiento de la energía máxima disponible de la sociedad, es reconocer lo que el sentido común, permítanme la redundancia, tiende a reconocer: que hemos estado andando en círculos. Hace poco llegó a mis manos, un poco tarde por cierto (la última revisión es de 1982) un libro muy interesante de Fritjof Capra (El Tao de la Física) en el que explica los paralelismos entre los descubrimientos de la física última y las enseñanzas básicas provenientes de la tradición mística de oriente, en el que explica cómo, tanto en lo concerniente a los asuntos epistemológicos, como en lo que respecta a las conclusiones, la física moderna no hace sino comprobar constantemente y ratificar lo que la tradición en oriente tenía ya incorporada desde hace siglos. Por tanto, es posible que también el sentido común tarde otra tira de tiempo dando vueltas en redondo, si no reducimos al absurdo cualquier fundamentación de pesimismo. Sino, quedémonos con ello sino, dejémoslo estar tal vez, abandonémonos a la confluencia orgiástica de lo dionisíaco, por ver qué surge.

La tradición más difícil de poner en cuestión es, como siempre la tradición familiar, a veces pienso que la educación directa de padres a hijos (introyectos) no es más que la transmisión por moldeamiento de los miedos y la incertidumbre, todo lo demás podemos en buena cuenta reajustarlo en confrontación con la acción de ensayo/error que nos provee el ambiente, en muchos casos aún así, requerimos ayuda. Paradójicamente al material de este artículo, mi inclinación es que una resolución importante (sin meternos a ‘vacas sagradas’ como ironizaba Perls, que propongan los introyectos paradojales justos) y manteniéndonos en los límites profesionales; resultará de entrenar la inteligencia, (entrenar al demonio de Maxwell o al demonio de Huneeus) tal como lo hacemos con su función (el darse cuenta). Aprender a reconocer lo que es la figura y saber dónde esta su fondo, cómo la figura estructura la realidad y crea la forma, los límites y el contacto. Las normas surgirán contextuadas completamente a lo ecológico,  a manera de necesidades de otras figuras en otros rangos de fondo, y sobre los que, ‘la responsabilidad sobre lo propio’ será la estética de la civilidad y la diversidad, la condición de toda estética. La crónica de cómo cada quien le pone el cascabel a su gato.

Y sobre todo, lo todo, al final de todo, contemplando cómo, aún hay fuera de nosotros un exterior complejamente regular que funciona independientemente y entramado a otros procesos en un concierto sin fin.

Lo Organísmico y lo Autoestructurante en Terapia. (De: Adriana Schnake)

Leyendo este artículo me alegro de haber desarrollado abiertamente mi oposición a la postura propuesta por F. Huneeus en su trabajo sobre información/ inteligencia/ y los supuestos atentados contra las leyes de la termodinámica. Como está abundantemente aclarado en los artículos anteriores (concretamente los de John O. Stevens, Marc Joslyn. Por ejemplo) la distorsión y la maldición de la inteligencia surge cuando la separamos de su relación con la acción, tanto en la conducta como en la práctica teórica; y la dejamos ‘hacer’ sin ningún control de contrastación. Mi opinión es que hay que restablecer y sanear la inteligencia a fin de que su mecanismo nos aporte la mejor disposición para el libre fluir del proceso figura/fondo, antes que para evitar y obstruir el contacto y la resolución. A mí se me ocurre imaginar al susodicho demonio de Maxwell, como una figura con dos cabezas, que bien puede ponernos en situación de generar un orden aparente y falso (carácter) que aguantará lo que resista el cuerpo o la medida en que el negocio neurótico provea rentabilidad; como también puede colocarnos en situación de aprovechar la ingente cantidad y calidad de energía que fluye; y del enfocamiento pleno que libera (completitud) para disfrutar de la vida y sus vicisitudes. No se trata de suscitar un enfrentamiento entre los que (en los acontecimientos que llama sincronísticos, o en la lógica) se trata de reconocer la dualidad que tienen los dones humanos. Esto me hace recordar la historia de Pandora y de su caja en la que estaban encerrados las aportaciones bajo la forma de dones con la que los dioses querían castigar a la raza humana por haber aceptado el obsequio de Prometeo, el fuego robado a los dioses. La historia cuenta que sin sospecharlo Pandora abrió la caja, y dio lugar a que los males salieran y se instalaran entre los seres humanos. Solo quedó dentro la esperanza. Lo que no sé yo, es si a veces no recurrimos a ella para consolarnos, pedir que llueva café en el campo y sólo conseguir que llueva sobre mojado. El problema mayor que yo le veo a esto, no es solo la renuncia que sugiere, a autorrealizar una de las potencialidades más valiosas de la especie, (como es la capacidad de procesar información, como presenta F. Huneeus, la inteligencia) en base a una argumentación, en buena cuenta, del todo ideológica, porque si realmente renunciáramos, como propone Schnake a palabras que no comprendemos, tendríamos que renunciar a la figura misma del demonio de marras. Caso en que, el proceso de la naturaleza continuaría su curso independientemente de la abstracción que podamos hacer de él. Sin embargo la ciencia experimental toma sus precauciones y tiene sus medios para seleccionar aseveraciones que no tienen contrastación experimental y en esto radica como también lo afirma J.O. Stevens, el que podamos hacer de la ciencia una herramienta útil. De lo contrario, tendríamos que renunciar incluso al proceso que llevaría al descubridor de la terapia gestáltica a descubrirla. No olvidemos cómo en 1948, Perls demarcaba diciendo (Teoría y Técnica de la integración de la personalidad). Lo peor es, como sucede con la neurosis en el sujeto, lo que dejamos de aprender amparados en tal actitud. Mi opinión, a fin de que las ciencias relacionadas como la medicina y las ciencias sociales en general integren el aporte del descubrimiento gestáltico, tiene mucho que ver con revisar la consistencia de tal actitud. La tendencia a autoestructurarse no es una condición característica de lo animado frente a lo inanimado, en ambos sistemas puede describirse el mismo proceso de organización y tendencia al desorden máximo. Y lo que los terapeutas gestálticos hacen, al hacer de ‘parteros’, como muy bien grafica A. Schnake, es asistir un proceso que está en marcha y que forma parte del proceso natural, universal y básico.

Felizmente, ésta discrepancia o reajuste, no ha afectado en general, la investigación y la pauta de trabajo gestáltico, en mi opinión porque son asuntos que se desarrollan en los límites de la teoría, cuando se trata de una metapsicología. De hecho, el asunto ha surgido a propósito de la afirmación de Perls de que la gestalt ‘es tan antigua como el mundo y donde la única ley que es constante es la formación de gestalts- enteros, plenitudes’. De allí que tal afirmación, en tanto se ratifica con el tiempo, sea, en mi opinión, de una gran trascendencia en lo referente a la crónica del pensamiento científico, que no ha empezado aún a valorarse. Y aunque al interior de la física el asunto haya empezado a comprenderse hace poco, su clarificación ha estado ligada a los esfuerzos muy recientes de encontrar una explicación echando . Justo el tiempo durante el cual, el enfoque gestáltico ha estado ocupado en afirmarse y desarrollarse en lo propio, tanto como también mediatizado por el tabú de lo teórico (el demonio de Maxwell, también llamado el demonio de Huneeus). Por otro lado, la comunicación interdisciplinaria casi no se ha desarrollado o ha sido muy específica y en mi opinión, en ocasiones forzada a intereses didácticos y de divulgación, como puede comprobarse por boca de más de un autor de los aquí compilados, sin ir más lejos.

Una de las razones de esto, puede estar dada por el paradigma que instituye, y que Claudio Naranjo, llama experiencialismo ateórico. Visto así es fácil que el asunto consiga crear desasosiego. A lo largo del libro es fácil encontrar constantes referencias al lado insano del pensar y de las palabras, y en cierta manera, resulta en ocasionalmente controvertido hacer distinciones. Me ha resultado un tanto curioso, ver cómo en muchos casos algunos autores, incluso se excusan de haberse puesto con la tarea de sentarse e hilar una comunicación por lo demás tan necesaria (Marc Joslyn llegó a ironizar diciendo, después que muera iré seguramente a un infierno para estudiantes de terapia gestáltica y estudiantes de zen. ¿quieren encontrarse allí conmigo?). Lo que me preocupa de esto es el punto en que antes que convertirse en una herramienta de integración se convierta en otro debería negativo, ‘el onceavo, no pensar, el doceavo no hablar’ con lo cual no hacemos sino fragmentar el objeto, y hacer de un comportamiento esquizoide una arte o quizá una virtud. Una tarde, pensando en esto y tratando de encontrarle la paridad justa con la cual relacionarla en mi vida diaria me planteé, simplificar este razonamiento a la manera de una fórmula koan, esto, dadas las innumerables ocasiones en que durante los trabajos de grupo, me ha sido aplicada la aseveración, recordándome aquella otra no tan parecida,  pero parecida que, cuentan, usaba Perls, ‘abandona tus pensamientos’. Mi koan quedó hecho así: ‘sucede que piensa bien el que ha dejado de pensar; pero pasa que, deja de pensar el que lo ha pensado bien’ y un poema suelto de mi ‘manual de instrucciones': ‘la ruta del no pensar es otro pensar y el pensamiento su hoyo, ve por el camino sin quedarte en el hoyo… el pensar es un hoyo en el camino, del camino…’

En lo que respecta al campo de la psicoterapia la muestra de casos que presenta A. Schnake, no deja lugar a dudas, si conectamos con lo organísmico, la figuración que dejamos hacer está siempre relacionada con la reestructuración en el sentido de lo que el cuerpo realmente necesita, al margen de las consignas autoimpuestas.

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