¿Eres capaz de amar?

Conferencia Magistral del5º Congreso Internacional de Gestalt de la Universidad Gestalt
Por: Francisco Ángel (Anand Dilvar)

Gracias por la invitación a la Universidad Gestalt de América, gracias a todos ustedes por su tiempo, por su interés en su propio crecimiento. Quiero empezar esta conferencia con un chiste pelado, si me lo permiten. Es un chiste que tiene que ver con la conferencia y lo utilizaré como ejemplo, pero quisiera despertarlos, porque llevan como 7, 8 conferencias seguidas. Están bárbaros. Llega un hombre a su casa, borracho, borracho, lleva todos los días de borrachera y toca la puerta y sale su mujer y lo primero que hace es levantarle la mano. Y dice viejo, viejo, viejo, espérame tantito ¿por qué me quieres pegar, viejo? ¿Qué? ¿no te tengo tu comida lista todos los días? Y dice… mi comida lista, ah, sí me la tienes, y buena… muchas gracias. Entonces viejo ¿por qué me quieres pegar? ¿Tus hijos no están bien cuidados, bien vestidos, bien alimentados? No, pues de que están bien vestidos, están bien vestidos, de que están bien cuidados, están bien cuidados, no pero eso no es el problema. Oye pero ¿no te tengo tu ropita, viejo, bien planchada? Te almidono tus puños y tus camisas, te lo tengo todo perfectamente. No… de la ropa no hay problema, todo eso está muy bien.Eentonces ¿por qué me quieres pegar viejo? ¡Por puta! Y dice ella, ah, sólo que sea por eso. Le cae un veinte. Tiene un insight. Esta conferencia, no es una conferencia informativa, no es una conferencia académica.

Mi intención aquí con ustedes es reflexionar juntos. Su nombre es: ¿Eres capaz de amar? porque lo mío es una pregunta o una serie de preguntas que quisiera que analizáramos juntos. No tengo la intención de informarles de nada o de enseñarles absolutamente nada. ¿Quién les puede enseñar algo del amor?, yo no, definitivamente, no. Pero sí puedo mostrarles una reflexión, puedo mostrarles mis puntos de vista. Mi experiencia y lo que yo he aprendido acerca del amor y las reflexiones que yo mismo he hecho. Mi intención es elevar nuestro estado de consciencia, que nos caigan veintes. Hay una gran diferencia, ustedes lo saben, entre aprendizaje y darse cuenta. El darse cuenta es un aprendizaje mucho más significativo, es un aprendizaje que se integra a todo tu ser y que se identifica por una respiración que se llama respiración de asimilación. Ustedes como terapeutas gestalt, los que sepan de terapia están buscando ese darse cuenta, cuando les cae el veinte y el paciente hace: ahh, dices: ¡yes, ya estuvo! Ya integró… y es que el darse cuenta es un aprendizaje mucho más significativo que la simple acumulación de conocimientos. Cuando te das cuenta de algo, es como si encontraras una pieza de un rompecabezas que tenías frente a ti y que no sabías qué figura formaba. Por fin encuentras una pieza, la pones y entiendes todo el paisaje. Ves la cara del muñequito que estabas armando o entiendes lo que pasa y se vuelve un aprendizaje significativo para ti que se integra, ya no puedes seguir actuando de la misma manera si tuviste un darte cuenta íntegro.

El darse cuenta no necesita de técnicas ni de procedimientos muy complicados, ni de aprendizajes elaborados para crear un cambio en ti. Si yo le estoy pisando el pie a un amigo mío, pero no me doy cuenta, no puedo hacer nada al respecto. En el momento en el que él me dice: oye, me estás pisando, de inmediato retiro el pie y no necesito ninguna técnica, ningún método. Lo que quiero entonces con esta conferencia es cuestionarnos cosas sobre el amor, cuestionarnos la forma en que nos relacionamos. Cuestionar cómo se llevan a cabo los procesos de nuestras relaciones y por qué.

Lo que tiene, lo que ha mejorado nuestra calidad de vida es la consciencia, no la acumulación de conocimientos. ¿Están de acuerdo conmigo?, tenemos un cúmulo increíble, nunca antes hemos tenido tantos conocimientos como ahora, pero hemos llegado a lo que Eckhart Tolle le llama inteligencia estúpida, la inteligencia al uso de la estupidez y de la inconsciencia. Se necesita ser increíblemente inteligente, tener un montón de conocimientos para poder dividir un átomo, ¿no es cierto? Y se necesita ser increíblemente estúpido e increíblemente inconsciente para utilizar ese conocimiento en crear armas nucleares, tenemos la posibilidad de destruir nuestro planeta 26 veces, imagínate el grado de inconsciencia.

Lo que mejorará nuestra vida no son los conocimientos, no serán los libros ni las conferencias, sino los darse cuenta, que integremos. En el momento en que tú te das cuenta, ya no puedes seguir repitiendo el mismo comportamiento, es por eso que mi conferencia tiene un tono reflexivo, analítico y que quisiera yo que contestaras las preguntas en tu mente. Que las contestaras con tu experiencia, que las cuestionaras, que las pusieras a prueba, para que sea una participación activa.

La información… yo empecé a dar conferencias, muchas conferencias de motivación y la motivación nos sirve para maldita sea la cosa. Es un cambio cosmético, es como ir con el motivador y te pones así, órale motivador, motívame, y se va la gente prendida a su casa y no logra ningún cambio, es como un bronceado: fácil viene, fácil se va. Un cambio cosmético, el cambio que yo propongo en esta conferencia, el cambio que yo quisiera que se lograra es un cambio integral. Y para eso necesito una participación activa de tu parte, ¿sale?

Para empezar con nuestras reflexiones, me dieron aquí, un súper control remoto. Quiero empezar con preguntas, el darse cuenta es motivado por la reflexión y por las preguntas que nos hacemos una y otra vez, Krishnamurti dice una y otra vez: No busques respuestas en los libros, busca preguntas, pues empezamos entonces con estas preguntas, ¿qué onda con nuestras relaciones románticas? Cómo es que todo el mundo, o tronó o está por tronar o, está tratando de no tronar ¿no es así? ¿Qué onda con eso? ¿Por qué se vuelve tan complicado? ¿Por qué nos sacan de balance por completo? Nuestras relaciones románticas son uno de los aspectos importantes de nuestra vida. Pero si te corta el novio o la novia, todos los aspectos de tu vida se vuelven un desastre, no te levantas de la cama, no puedes pensar, ¿por qué la obsesión? ¿Por qué terminas o tienes un problema con tu pareja y estás obsesionado todo el tiempo? Recorriendo los diálogos una y otra y otra y otra vez en tu mente, imaginando posibles escenarios diferente. Posibles “qué le hubiera dicho”. Y te sales: híjole, le hubiera contestado esto, en lugar de esto otro. Imaginando posibles escenas de reencuentro: híjole, nomás que me lo encuentre y que me vea voy a ir súper guapa a la fiesta y que me vea que se le caigan los calzones, que se arrepienta o que me vea con este chico guapo… una y otra vez obsesionados, vuelves al tema una y otra vez las canciones todas hablan de ti, las telenovelas hablan de ti. En las películas es tu historia ¿no? Lees un libro y es tu historia ¿por qué los berrinches? ¿Por qué los celos, las escenitas, por qué se nos va el avión por completo, por qué decimos esas cosas de las que después nos arrepentimos. ¿Por qué un ejecutivo triunfador, súper exitoso que lo tiene todo, que tiene doscientos empleados, termina con su vieja y lo único que dice es: sí, mi amor?, o llora como niño ¿por qué un hombre de 45 años grandote fornido, perfectamente bien, sano, llora como un niño de cinco años? y lo llora por meses ¿Por qué la inmadurez? ¿Por qué la humillación, la sumisión y la dependencia? Por qué aguantamos al inútil ese con quien ya no queremos estar, pero estamos ahí por años, ¿por qué las relaciones disfuncionales no se rompen? Si no después de diez años de martirio, después de diez años de conflictos, esos sketches que hace Héctor Suarez ¿no? Del: cállate idiota y tú cállate no sé qué, no están basados en algo irreal, están exagerando o tal vez no, lo que pasa en nuestras relaciones, por qué tanto miedo al abandono, por qué tanto miedo al rechazo, por qué sientes que si se va, se aleja tantito tu pareja sientes que se te mueve el piso por completo. Por qué tanta dependencia.

¿Por qué le pregunta? ayer estaba con unos amigos un hombre así, grandotote, hermosísimo y su mujer es chiquitita, así, chaparrita, mexicana, preciosa también, él es holandés, y le digo: ¿van a ir a la fiesta del sábado? y le pregunta, ¿vamos a ir mi amor? Yo sí, tú no sé ¿por qué nos sacan de onda tanto nuestras relaciones? ¿Sabemos amar o no sabemos amar? en realidad ¿tenemos la capacidad innata de amar? ¿Sabemos hacerlo o en realidad no? ¿Por qué pensamos que cuando algo va mal en la relación el otro es el que tiene la culpa? ¿Te ha pasado? El otro es el que tiene la culpa y sabes cuál es la solución, buscar a otro que no sea tan pendejo como el anterior y lo peor de todo es que encuentras otro igual. ¿Por qué se repiten nuestras relaciones una y otra y otra vez? y ¿por qué se parecen tanto a la relación de nuestros padres? ¿o a la relación que tuvimos con nuestros padres?

Todas esas preguntas quiero que las reflexionen durante esta conferencia y propongo tres razones básicas. Yo espero que estén de acuerdo conmigo en que todos estos problemas tienen tres respuestas básicas desde mi punto de vista y primero que no tenemos centro, no tenemos una identidad propia, independiente de lo externo, no hay una parte en ti que diga, este soy yo, así estoy bien, esto es lo que quiero. Me afirmo como persona y no tiene nada que ver con mi coche, ni con mi cartera ni con mi profesión, ni con mi pareja. La identidad que tenemos tiene que ver ahorita por lo pronto con el otro siempre, así con lo externo. No hay un centro en ti que te dé valía propia, que te dé una identidad propia. Y esto es así por la educación que recibimos. Quiero analizar a fondo esta parte de la Educación.

Nuestros padres nos amaron, por supuesto que nos amaron. Sino no estaríamos aquí, no sabríamos abrocharnos las agujetas, no estaríamos hablando ni en un congreso tan hermoso como este, nos amaron, pero no nos educaron ni con amor ni con respeto. Cuando yo lo escuché por primera vez yo dije: a mí no me educaron así, pero a los otros seguro que sí ¿no? Y poco a poco me fui dando cuenta de que ninguno de nosotros, nuestros padres, por no analizar sus técnicas de educación, por no analizar sus creencias, nos transmitieron sus introyectos. Crearon una cadena generacional neurótica (como dice Héctor Salama) y que lo único que puede romper esa cadena es nuestra consciencia. Lo que digo en este momento, te lo digo para que recapacites sobre tu educación y sobre la educación que le estás dando a tus hijos. Es importantísimo que rompamos nosotros esta cadena generacional neurótica. Que aquí quede ¿no?, esta neurosis, esta educación que fue tan violenta, así nos educaron, recibimos una educación con coerción. Más te vale que hagas lo que yo te digo porque si no, mira lo que te va a pasar ¿eh? No con manipulación. ¡Ay!, te parí con tanto dolor y así me pagas, eres un mal hijo o una mala hija; con amor condicionado: ¡Ay!, mamá no quiere a los niños que se portan mal ¿no? Dios castiga a los niños groseros; con amenazas, con violencia.

La violencia ha disminuido gracias a que ha aumentado nuestro grado de consciencia. Seguro que a nosotros nos fue mejor que a nuestros padres. Y seguro que a nuestros hijos les va a ir mucho mejor que a nosotros. Mi mamá usaba la chancla, no sé con ustedes qué les pasaba, pero mi mamá tenía un tino con la chancla… no sabes. Ahí va Paquito corriendo lejísimos y mi mamá, no sabes… ¡zas! en la mera cabeza me daba, qué bárbaro. La comparación: ¿Por qué no eres como tu primo, como tu prima, como tu hermano, como la hija del vecino? Me decía mi mamá: ¿Por qué no eres como tus primos que son tan educados? Eran mariguanos los cuatro primos y quería mi mamá que fuera como ellos. Profecías de fracaso, tenemos un montón de frases metidas en nuestra mente que nos mantienen a raya. Las expectativas negativas de nuestros padres. Esas frases motivadoras, como: eres un bueno para nada, nunca vas a lograr nada bueno en la vida, con esa pachorra no vas a lograr nada, tienes una concha que hasta te la pisas…

Me decía mi mamá: tú no rebuznas nada más porque no te sabes la tonada… todas esas frases están almacenadas en nuestra idea de nosotros mismos en nuestra identidad y son profecías de fracaso y son expectativas veladas de tus padres, cuando algo te empieza a ir bien, cuando algo empieza, cuando estás a punto de sacar un aumento de sueldo en el que estabas trabajando, haces algo para sabotearlo y tu consciente hace ¡ahhhh!, se relaja. Tengo un amigo que se sacó la lotería 4,500 pesos, ahí va feliz diciendo: ¡me saqué el tris!, lo primero que dice alguien cuando le va bien es: no lo puedo creer, ¿sí o no? Pues no, tonto, con tantas profecías de fracaso, no puedes creer que te pase algo bueno, pero dice: no lo puedo creer, no lo puedo creer y se cae y se rompe la mano. ¿Cuánto crees que le costó arreglarse la mano? No, no, le costó 6,500 pesos y entonces su mente se relaja, dice ¿ya ves? Tu papá te dijo que eras un pendejo y ya lo comprobaste, y se relaja, ahhh… qué bueno.

Porque si no sabes que si tienes esas profecías de fracaso haces quedar mal a tus padres cuando te va bien, de verdad, de verdad, como vas a tener una programación de que eres un bueno para nada. Si le repites a alguien una frase tres veces diarias, a los dieciocho ya se la dijiste 10,000 veces. Eso está en tu identidad, en tu psique, en tu no yo, entonces ahí está una programación de fracaso terrible. Y tenemos un autoconcepto negativo, que se creó justamente con estas frases de nuestros padres, el no yo, el crítico interior, el juez interno lo que usa para sabotearnos son las frases que usaron nuestros padres. Cuando te ves en el espejo se activa el crítico interno y dice: qué gorda estás, mira nada más, tienes más arrugas que yo . Cuando estás logrando algo positivo ahí entra: A dónde vas, si eres un bueno para nada ¿no te lo dijo tu papá miles de veces? Ahí está nuestro concepto.

Sacamos un libro en mi editorial que se llama “Madres, así nos educaron” Hicimos una recopilación de frases, una recopilación verídica, se las preguntamos a la gente y nos dimos cuenta de lo violenta que fue nuestra educación, fue terriblemente violenta, pero como nos acostumbramos, como vivimos con eso todos lo vimos normal pero no es normal, ya sacado de contexto y puesto en un librito que puede aumentar tu consciencia como madre o como hijo está tremendo: Déjate ahí, frase célebre; deja de llorar que pareces marica, te voy a dar una buena razón para llorar… Los que se ríen es porque se las dijeron: qué inútil eres, qué tonto eres, no haces nada bien, ¿eres un tonto o te haces?, ¿no entiendes español o qué?, ¿en qué idioma quieres que te lo diga? Tienes sangre de atole, pórtate bien o te va a llevar el hombre del costal, el ropavejero, el coco, el policía.

Madres, señores, padres también, porque las decimos los padres, nada más nos agarramos con las mamás, cuando le decimos a nuestros hijos: te va a llevar el policía, él no dice: Mi mamá me está manipulando, esta vieja lo que quiere es que me porte bien, porque le da vergüenza que me porte mal en el súper, entonces no hay ningún problema, el niño se aterra y piensa, esta vieja, que me invitó aquí a este mundo y tiene la responsabilidad de cuidarme… No piensa eso. Ojalá y pensaran eso los niños, y tiene la responsabilidad, mi autoestima y mi autoimagen está en sus manos ¿y me amenaza con llevarme con un extraño, con un policía? ¿Con la reputación que tienen los policías? Estás muy mal, te va a llevar el coco. Tienes que ser alguien en la vida, tienes que labrarte un nombre, tienes que ganarte el respeto social, ¿cuál es el mensaje implícito de tienes que ser alguien en la vida, que no eres nadie, no eres absolutamente nadie, entonces ahí estás en friega toda la vida? tratando de ser alguien en la vida, siendo que ya eres alguien, pero nunca te lo dijeron, quién nos dijo a nosotros, así como estás estás perfectamente bien ¿Quién nos dijo eso?

No me respondas que no somos iguales, pues qué ¿somos de diferentes tribus o qué? Eso nos pasó en nuestras casas, pero también nos pasó en la escuela, el cuadro de honor y compara a los niños y ponerles a unos diez y a otros cinco, mi hijita vivió en los Estados Unidos y en una clase de saltar la cuerda, el que fallaba se sentaba, el que fallaba se sentaba, el que fallaba se sentaba, al final de la clase había diecinueve niños frustrados y tristes y un triunfador, típica programación de competencia norteamericana, se me hizo mi corazón así chiquitito y le dije, hijita bríncale, lo único que hay que hacer es divertirse, no hay ninguna competencia y dice mi hijita ya a los cuatro años tenía en ese entonces. Tenemos que saber quién es el mejor papi, y dije: Tú eres la mejor y nos fuimos brincando al salir de ahí.

En los medios, háganse conscientes que todos los mensajes que recibimos de la publicidad son de autodesprecio, de rechazo por ti mismo. Las revistas de modas, las revistas de belleza, señores y señoritas tienen la intención explícita de hacerte sentir mal, de hacerte sentir fea, de hacerte sentir vieja, arrugada, celulítica y gorda, así están diseñadas. Ves esos modelos extraordinarios de belleza, no por maravillosos, extraordinarios, porque no tienen nada que ver con nosotros, son fuera de lo ordinario y no hay forma de evitar que consciente o inconscientemente te rechaces, no hay forma de evitarlo ni que rechaces a tus hijos ni a tus seres queridos ni a tu novia. Yo estoy viendo a Brad Pitt por todos lados, yo estoy viendo a la esposa de Brad Pitt, estoy viéndolos a los dos, lo primero que hago es verme al espejo y, ¿me veo así? Mmhh pues no, algo anda mal conmigo y me lo repiten ocho mil veces. Y luego veo a Angelina Jolie, le toco y sale mi novia y le digo, ¡ayyyyy!, consciente o inconscientemente nos rechazamos, ese es el mensaje implícito de la publicidad, la publicidad te dice: tus padres te dijeron que estabas mal, en la escuela te dijeron que estabas mal, yo te lo compruebo te lo confirmo, pero te ofrezco una solución, con mi producto vas a dejar de estar mal, vas a tener la llave del mundo, vas a entrar al mundo Marlboro, vas a tener todo lo que necesitas, vas a estar feliz de la vida, tú toma lo que yo te ofrezco y se te van a quitar todos los complejos, todos los traumas, todo se te quita, por media hora o por dos horas, no sé cuánto, pero se te quita, entonces date cuenta de que la intención de la publicidad es hacerte sentir mal, que te rechaces una y otra vez y no tienen compasión, no tienen escrúpulos, que, fíjate nada más, te apesta la boca, tienes una cabezota de cebolla y tienes que comer cloret´s, ¿sí o no?, te apesta el sobaco, hueles a ser humano, aléjate, fuchi, tienes que ponerte y tienes que ponerte uno especial que se llama AXE, sin AXE, no se te paran ni las moscas, con AXE todas las… como moscas te llegan, te apestan las patas, no eres nada, no vales nada si no te pones con Tommy no sé quién y con Calvin quién sabe qué no eres nadie, cómo vas a llegar a ligarte a alguien así si no eres nadie en la vida, yo te voy a ayudar, ponte un trajecito como el que yo te vendo y vas a llegar a ser a alguien y, si no vas a llegar a ser alguien, al menos vas a parecer alguien, ¿no?

Y luego la religión, lo digo con todo respeto, sin intención de herir ninguna susceptibilidad, la religión a mí me parece que como está interpretada ahora no promueve la aceptación, no promueve el amor propio, no promueve el amor por los demás, ni la integración, promueve la culpa, promueve el rechazo de tus propias energías, promueve el miedo, promueve la negación de lo que es natural en ti, entonces imagínate nada más una herida tan grande que tenemos por todos los introyectos que cargamos.

Eso ustedes lo saben, los introyectos son todas las ideas negativas aquí sobre ti mismo, fue un introyecto que copiaste o escuchaste de tus padres ¿no? Y que es distónico con tu yo, quiere decir que no va en en pro de tus intereses, que va en contra de lo que tú eres y de tu propio bienestar, y luego los introyectos de la identidad del mexicano, cómo es el mexicano, flojo, dejado, huevón, transa, ¿no? Bueno pues, cárgate todo eso y verás la herida tan grande que todos tenemos. Yo escuché esto primero y dije pues sí, yo sí siento esa herida, ¿no? Sí, siento esa herida seguro, pero nunca piensas que el otro la siente, pues te voy a decir algo, es un secreto, no se lo digas a nadie el que parece que no tiene la idea, compensa, compensa con un auto increíble que no necesita, compensa con una cuenta extraordinaria, exorbitante, compensa con una actitud y una personalidad arrogante que hace menos al otro y prepotente, compensar, para que me entiendas claramente, es llevar una bolsa del mandado y tienes que llevarla hasta acá para que no te caigas, eso es compensar.

Entonces cuando ves a alguien y dices, sí, yo sí siento esa herida, ese vacío existencial, pero ese hombre ,no, Brad Pitt, no, ¿cómo crees? George Bush, no ¿no? Pero lo quiere llenar con poder con petróleo y como dice Eckhart Tolle, en las revistas se ve muy brillosita esa gente ¿no?, pero su vida no es tan brillosita ¿por qué se drogan esas personas? Y se destruyen y se suicidan, porque llegan al éxito, llegan al reconocimiento social que tanto deseamos y ya no hay más y sienten el mismo vacío, yo creo hasta peor que nosotros, porque tenemos la ilusión que cuando lleguemos allá estaremos bien, esas personas llegan allá y dicen: me siento igual y Kurt Cobain agarra una escopeta y se pone un balazo en la cabeza porque no lo soporta, decía: no sé qué le ven a mis poemas, no sé qué le ven a mis canciones, y lo hace Janis Joplin y lo hace Elvis Presley, todos los que llegan a ese absoluto e innegable reconocimiento social.

Todos tenemos un vacío existencial, no fuimos tratados como los invitados de lo desconocido que somos, como los emperadores que somos, como los budas o los cristos que somos, fuimos tratados sin respeto, y donde debería de haber un sentimiento de valía, de orgullo, de integridad, hay un vacío terrible, eso es lo que yo le llamo no tener centro. No tener un sentimiento de valía, independiente de lo externo y andamos todos tratando de llenar ese vacío. Así nos relacionamos, así vivimos, así trabajamos, así hacemos el amor, con ese vacío tremendo y lo que mueve nuestros pasos es una necesidad inconsciente de tener amor, reconocimiento y atención, nada más, todo lo que haces tiene que ver con esas tres cosas. Hacemos circo, maroma y teatro para encajar, para ser visto, para ser reconocido, para ser validado, para ser amado, eso es lo que queremos a final de cuentas, recibir el amor de alguien, el reconocimiento es el amor innegable, si te aplauden dices: ¡Uf!, por fin me reconocen ¿no?

Entonces, todas nuestras intenciones, todos nuestros motivos inconscientes tienen que ver con llenar ese vacío, es lo que hace George Bush que ha mandando a nuestros hermanitos, mandando a matar a otros hermanitos que están más lejos, es lo que quiere llenar, es lo que quiere llenar la gente que tiene muchísimo dinero cuando ya la riqueza es totalmente ilógica, llenar ese vacío, es la gente, así es, dicen que hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero. Dijo algún poeta que nadie es pobre, no eres pobre si lo que tienes te basta.

Bueno, Ese vacío lo queremos llenar y lo andamos llenando con cosas externas, queremos buscar dinero, una pareja, esa es la idea del príncipe azul o la idea de la princesa. Va a llegar mi príncipe azul y me va a salvar de mi vacio existencial, me va a salvar de mi pobreza y de mi tristeza y de mi soledad. Andas así con un hoyo en el pecho, te encuentras con otra inútil igual y se dicen: Vamos a unir nuestras soledades, hacemos una soledad inmensa, llevamos a la familia, al perro, al perico todos en la misma soledad, vamos a unir nuestras soledades ¿no? ¡Qué cosa! pero sin ese centro no nos podemos relacionar, no hay de otra, esas son las consecuencias de no tener un centro, una identidad propia e independiente de lo externo, somos mendigos de amor, no buscamos en nuestras relaciones amar sino que nos amen, no buscamos dar, sino que nos den ¿no?

Si tú estás desesperado por un amor que te venga a salvar, tu príncipe azul, no vas a buscar uno adecuado, el primero que caiga, si estás muerto de sed no vas a poder esperar a llegar a tu casa a preparar tu bebida preferida, con hielo y escarchada y todo. Cualquier vaso de agua es suficiente.

Si somos mendigos de amor así nos relacionamos, desde la necesidad, la necesidad del otro y si lo necesitas, no lo amas, necesitar no es amar, si necesitas al otro te andas por las ramas, te andas de puntitas, tienes que tener mucho cuidado en todo lo que dices, en todo lo que piensas, en todo lo que sientes, en todo lo que expresas, porque tienes un miedo terrible a que el otro se vaya, si lo necesitas el otro no es una persona, es un accesorio y tú también, si tú necesitas al otro te vuelves un apéndice de él, te vuelves un accesorio, te vuelves un pegoste ahí, lo necesitas y por eso dicen las canciones. Te necesito, sin ti no puedo vivir, no me dejes porque me muero, no tiene que ver con que te vayas, tiene que ver con el vacío terrible que intentaste llenar con la otra persona y que la otra persona igual, otro mendigo igual, le dices ¿me das?, pues no tengo ¿cómo te doy? ¿De dónde te doy? Y ahí estamos tratando de llenar nuestro vacío y perdemos nuestra individualidad, si necesitas al otro, si tu relación es de dependencia, te pierdes, se llama confluencia en la terapia Gestalt, ustedes lo saben, confluyen con el otro por miedo al rechazo, por miedo al abandono. Es el típico sí, mi amor, sí, mi amor, sí, mi amor . ¿Quieres ir al cine? Sí, mi amor, ¿quieres ir al teatro? Sí, mi amor ¿quieres una madriza? Sí, mi amor.

Todo es sí, mi amor, porque temes que al decirle que no, tendrías que dejar de confluir, afirmarte y decir no, no quiero ir, ¿qué te parece? Si no tienes un centro pierdes tu individualidad, ya no se sabes dónde empiezas tú y acaba el otro, ya no sabes si tú eras al que le gustaba ir al cine o eres ya cinéfilo porque esta mujer te obligó a serlo. Controlamos al otro, por supuesto que lo controlamos y creemos que necesitamos al otro, tenemos que estar al pendiente, de un lado es la sumisión, un lado de la moneda es la sumisión, si crees que necesitas al otro y eres sumiso, entonces este, no te queda de otra más que aguantarte, ceder, conceder, ¿no? Pero si no eres sumiso entonces lo quieres controlar, este es realmente el otro lado de la moneda. Sabes cómo es controlar, imagínate que tienes una canasta de huevos, ¿no dicen que no pongas todos en una sola canasta?, bueno, pues el codependiente, la persona sin centro pone todos sus huevos en una sola canasta y se los da a su mujer. Toma mis huevos, mi amor. Cuídamelos, pues te aterras ¿cómo no? ¿Te imaginas? Se llevan tus huevos por allá, la canasta llena de huevos se la llevan por allá y estás aterrado, en cuanto sale de la habitación le tienes que marcar. Mi amor, no te vayas a sentar en mis huevos, cuídamelos, por favor, son todos los que tengo y andas en la vida sin huevos.

Eso es una persona sin centro, le da todo su poder personal y le dice, tú eres responsable de mi felicidad y las telenovelas te dicen una y otra y otra vez, tú eres la razón de mi existir, tú eres el centro de mi vida, tú eres mi ser, tú eres mi corazón, si en una relación en donde dos personas son una, existen solamente dos medias personas. (Wayne Dyer) Y si andas buscando tu media naranja, no eres más que una media naranja. Tienes que ser una naranja completa para encontrar una naranja completa ¿no?

No damos ni tenemos espacio. Todo en esta vida tiene ciclos, acercarse y alejarse, de respirar, inspirar y exhalar, ¿no? De movimiento y reposo, de actividad y descanso, de noche y día. Pues las relaciones también, las relaciones necesitan inhalar, acercarse y estás con tu novio y estás con tu novia y dices: ay, mi amor, qué bonito, qué lindo es esto… y sigues ahí, después de media hora ya estás que necesitas respirar, las relaciones necesitan espacio, dijo Khalil Gibrán: Tengan espacio en su unión, que el amor sea como los pilares que sostienen el techo que hay espacio entre ellos. Pero como tenemos miedo al abandono, tenemos miedo al rechazo ni damos espacio ni lo tenemos, fíjate en estas dos solicitudes perfectamente legítimas, a ver cómo te suenan. Mi amor quisiera dejar de verte dos semanas ¿qué? Se vuelve loca ¿no? Mi amor me voy a ir a Acapulco con mis amigos, sí cómo no, ¿no son dos peticiones totalmente legítimas de espacio?, me voy a separar un poquito para recuperar mi energía, para recuperar mi interés por ti, para extrañarte un poquito, pero si estamos con una pareja y nos volvemos adictos a esa pareja, estamos así entrelazados no hay espacio para respirar y es como si inhalaras y no soltaras.

Por eso es que rompemos nuestras relaciones una y otra y otra vez, porque no sabemos separarnos. Ya vete a la fregada es la única forma en que sabemos tomar espacio. Tú vete a la fregada, no te quiero volver a ver. Se van y ya cuando pasa el espacio, cuando ya respiraste le hablas ¿no? Mi amor, ay, perdóname y ahí van otra vez, pero es extenuante, , una persona con centro dice: oye mi amor ¿sabes qué? Estoy un poquito abrumado, quisiera irme a meditar dos semanas, hace ratito en una de las conferencias hablaron acerca de la importancia de meditar. No se puede meditar en pareja, se tiene que meditar solos, tienes que procurar un espacio tuyo como individuo, en tu soledad.

No tenemos lo que queremos, tenemos lo que podemos, si tú no tienes un centro, no te atreves a acercarte a la que te gusta porque te da miedo. Sabes que si te rechazan y te caes ¿quién te va a levantar? No hay nadie que te levante. Sabes que no soportas el rechazo porque ella tiene más poder sobre ti que tú mismo, entonces ¿cómo te vas a arriesgar a que te rompan la cara diciéndote que no? Así lo vive la persona sin centro. Híjole, te caes, quién te levanta, ¿cómo?

Uno mismo te levanta, si tú no te levantas no te va a levantar nadie, seguro, les quiero leer algo de Osho que tiene que ver con esto. Osho habla mucho sobre la soledad, no como un sentimiento de no tener al otro, sino como un sentimiento de estar con uno mismo: La soledad es tu naturaleza. Naciste solo y morirás solo y vives solo sin entenderlo, sin darte por completo cuenta de eso. Confundes estar solo con sentirte solo, es sólo un malentendido, tú eres suficiente en ti mismo.

El periodo de transición entre la dependencia y la soledad es un poco doloroso por los viejos hábitos, pero no dura mucho y la forma de hacerlo soportable es disfrutar más y más de tu soledad. Puedes hacer que tu capacidad de estar solo sea más y más fuerte, alimenta tu soledad con todo lo que tienes. Vierte tu amor en ella, de hecho sólo una persona que vive en una hermosa soledad es capaz de relacionarse, porque no es su necesidad, no es un mendigo, no te pide nada, ni siquiera tu compañía, es un dador, desde su abundancia de alegría, de dicha, de paz en silencio y comparte y entonces el amor tiene un aroma completamente diferente. Es un compartir y si ambos conocen la belleza de la soledad, entonces el amor alcanza nuevas alturas que hasta entonces eran imposibles. Toca el cielo y las estrellas. La soledad no significa que no puedas relacionarte. Significa que te relacionas de una forma completamente diferente. Una forma que no crea sufrimiento ni miseria. Que no crea conflicto, no es un esfuerzo directo o indirecto por dominar al otro, o de esclavizarlo, porque no está basado en el miedo, está basado en pura vida. Imagínate lo contrario a lo que te presento aquí.

Imagínate que tienes un centro, una identidad propia, independiente de lo que sea. Unas raíces bien profundas en la tierra y una afirmación de tu poder personal férrea, se cae el mundo. Pasa un ciclón y tú estas ahí y lo estás observando ¿no? El dólar cuesta ya catorce pesos ¿y qué?, no se te mueve el tapete. Imagínate que tú tienes un centro maravilloso y encuentras también a otra persona también maravillosa, la relación ya no es de mendigos, sino de dadores, de emperadores y emperatrices, oye ¿sabes qué? no te necesito, me encanta estar contigo, para mí es un privilegio, no una necesidad, estoy feliz contigo y estoy feliz sin ti, es duro esto.

Si tienes centro y te dicen, ay mi amor, te necesito, no haces ¡aah!, te vistes de volada y te vas a la fregada. Sí, no quieres tener esa responsabilidad, no quieres tener la responsabilidad de la felicidad, si apenas puede uno con la suya propia, ¿queremos la felicidad del otro? es una carga terrible, tú eres el responsable de hacerme feliz. Pues no, no puedo hacerte feliz, de plano, no. No me des esa responsabilidad, de plano, no, ni a mí mismo puedo hacerme feliz. No pierdes tu individualidad, te acercas al otro y no tienes miedo a perderte, porque sabes quién eres, sin centro no sabes ni quién eres, dicen que la autoestima es la llave de todo el asunto, que hay que amarse a uno mismo para poder amar pero si no hay alguien ahí a quién vas a amar, si no hay alguien ahí, te dices, hola ¿dónde estás?, ¿dónde estás?, ¿dónde estás? Eco, ¡terrible!, el primer paso de todo es crear un centro, sentirte bien en tu propia compañía, sentirte firme en lo que eres y en lo que quieres, ¿no? O sanar esta herida de abandono tan terrible. No controlas al otro, cuando uno con centro le dice al otro: oye amor ¿nos podemos dejar de ver dos semanas? dice sí mi amor, cómo no. Tengo un libro que quería leer, o una cosa que quería yo escribir, nos vemos luego, vete con tus amigos a Acapulco, está muy bien, porque yo me voy con las mías, es más, con mis amigas yo me voy a Cancún. No te aterras, es más, cuando llegas con ella pones la canasta de los huevos en medio de los dos, los disfrutan, los hacen estrellados, los hacen como sea y cuando terminan te los llevas, gracias mi amor y andas con tus huevos junto a ti, ¿no?

Muy diferente de andar dejándoselos a otros ¿no? Cuando necesitas espacio lo tomas, generalmente nos sentimos atraídos a personas que tienen tanta presencia como nosotros mismos. Pero si de pura mala suerte, tú tienes presencia y atraes a uno que no tiene presencia y necesitas espacio y le dices, oye, me voy a ir dos semanas, necesito descansar, voy a ir a meditar al Himalaya y la otra dice, no, ¿cómo crees? Ya te lo dije, no te estoy pidiendo permiso, te estoy avisando, si me voy y cuando regrese te encuentro: bien, si no te encuentro: bien, ahí nos vemos, pero sin centro, no se puede hacer eso. Ni siquiera puedes pedir tu espacio. Y con centro tienes lo que quieres, porque te aceptas y sabes que si sufres un rechazo, si sufres un descalabro, tú mismo te levantas Ya estás preparado y cuando te rechaza la chica que te gusta, te volteas y dices, pues ella se lo pierde. Y sabes que tu valía está intacta. Es muy diferente relacionarse sin centro, con una herida terrible, con una necesidad neurótica de afecto a relacionarte con un centro.

Eso es la codependencia, la codependencia es relacionarse sin un centro, sin una identidad propia independiente de lo externo. Y la codependencia es, este término empezó con el tratamiento de los alcohólicos, el alcohólico es adicto a la sustancia o al alcohol y la persona que lo acompañaba es adicto a la otra persona, pero después ya se hizo este término no exclusivo para las relaciones de alcohólicos, sino para todas las relaciones en las que lo que rige es la necesidad y la dependencia del otro, el miedo, el control y es exactamente igual que una adicción. Al principio de una adicción, la sustancia te hace sentir bien. Te enamoras y dices: ay, qué padre, nunca había conocido alguien como él… tan fabuloso, pero fíjate en la contradicción. Si tú te sientes mal acerca de ti mismo, si crees que eres una cucaracha y de repente una chica guapa te empieza a coquetear primero haces así: ¿Es conmigo? y después dices sí, si es contigo, algo ve en ti ¿no?

Algo más allá de tu neurosis lo ve y dice hola ¿cómo estás? Y dices en tu mente, la deducción lógica, esta mujer o es otra cucaracha como yo o está loca o pendeja, ¿cómo le gusto? no puede ser…. y sistemáticamente si tú tienes una baja autoestima, tienes una baja de centro atacas al otro para mantenerlo a tu nivel. Vivir con una persona que está por acá arriba es extenuante si no tienes autoestima, si no tienes un poder personal bien establecido, entonces la única persona sin centro que no voltea la vista hacia ella misma es hacer menos al otro para que el contraste no sea tan grave ¿no?

Entonces las relaciones codependientes se pasan del amor al odio constantemente, no es cierto que ames a alguien si al siguiente momento lo estas atacando. Los celos son lo contrario al amor. Los celos son una emoción negativa que no pueden existir al mismo tiempo que una emoción positiva como el amor, los celos son inseguridad, son falta de amor, falta de confianza, falta de autoestima.

Entonces no vas en una relación de verdadero amor no vas del amor al odio, del odio al amor en una relación codependiente . Porque tu ego cree que el otro tiene que satisfacer tus necesidades, tú dijiste que ibas a satisfacer mis necesidades, al principio lo hiciste súper bien y ahora ya no y lo castigas, lo amenazas, ¿no? Ya me voy a ir, vas a ver. Lo castigas con el látigo de tu desprecio.Le haces la ley de hielo (lo ignoras). La idea es que el otro se está portando mal, está cometiendo una injusticia contigo. Dijimos que íbamos a ser felices y ya no me estás haciendo feliz.

La sustancia ya no tiene el mismo efecto en ti, es decir la persona ya no te satisface como te satisfacía antes. Es que al inicio de la relación, lo que buscas es reconocimiento, pero cuando ya conoces a la persona y te das cuenta que ésta lo requiere más que tú, el reconocimiento que pueda ofrecerte ya no te es válido, por lo que buscas a otra persona .

Cuando te separas de una relación de codependencia sufres lo mismo que un adicto: Síndrome de abstinencia, y entonces ahí es donde comienza la obsesión.

En una relación de este tipo hay depresión ante la fantasía de abandono y piensas en esa persona, se quita la sustancia y empiezas a temblar y lloras y te conviertes en un niño chiquito que quiere su chupón, ¿no? Los dos tienen sus sentimientos de valía de la relación y así se andan entonces por las ramas. Lo que quisiera yo hacer muy consciente en esta conferencia es que la codependencia es lo contrario al amor y el modelo de amor que tenemos en nuestra sociedad es codependiente, es esa historia que nos venden en las telenovelas es codependiente, esa historia que nos venden en las películas de Brad Pitt y de Angelina Jolie es codependiente, no tenemos la menor idea de lo que es el amor verdadero y lo peor de todo es que ya está integrado en nuestra cabeza, actuamos, amamos y nos relacionamos desde ese arquetipo falso y erróneo que llaman amor y que en realidad es codependencia, las canciones de amor son todas codependientes, es un niño llorándole a su mamá, es un alcohólico llorándole a la sustancia que lo tiene preso. Traje aquí unas canciones para apoyar este punto: Sin ti no podré vivir jamás, y pensar que nunca más estarás junto a mí, sin ti qué me puede ya importar si lo que me hace llorar está lejos de mí… Quisiera abrir lentamente mis venas, mi sangre toda verterla a tus pies, para poderte demostrar que más no puedo amar y entonces morir después.

No puedes amar más, ni puedes amar nada, eres un codependiente, fíjate esta, está clarísima: Soy ese vicio de tu piel, que ya no puedes desprender, soy lo prohibido, soy la fiebre de tu ser que te domina sin querer, soy lo prohibido, soy esa noche de placer, la entrega sin papel, soy tu castigo.

Tenemos una idea equivocada de lo que es el amor. Yo tengo varios libros publicados, entonces recibo correos: ¿cómo le hago?, cinco años con un novio y ahora no quiero sufrir, ya sabes qué le contesto ¿no? sufre muchacha ,para que aprendas, ¡sufre! Para que entiendas que no se trata de codependencia de amor, se trata de una tontería que aprendiste de las telenovelas, es que el gurú del 90% de la población es el canal de las estrellas, la gente aprende a amar y repite las mismas frases de las telenovelas, ¿sí o no? andas con alguien y sale una frase trillada. Frases trilladas que no tienen sentido, enamorado del amor, ¿no te parece medio idiota? el amor no duele, el verdadero amor no puede doler, el verdadero amor es completamente desinteresado, completamente dador, abundante, no espera que le des nada de regreso, la codependencia sí, duele amar demasiado, te amo demasiado, demasiado es más de lo necesario, más de lo adecuado. Te amo demasiado sí, porque eres codependiente. ¿Los celos son una muestra de amor?, no lo son.

Me dio su prueba de amor, ¿qué tal? Mi alma gemela, anda por ahí una personita que te va a completar, que te va a salvar, anda por ahí un príncipe encantado en un caballo que va a venir a rescatarte de tu propia soledad y de tu propia tristeza, ahí anda una naranja, ahí anda la naranjita buscando su mitad que la complete, con la ilusión de que alguien por fin te va a rescatar, te va a salvar ¿no? Y no es así, si no te salvas tú, no te va a salvar nadie, si no te rescatas tú, no te va a rescatar nadie. Tú eres tu propio príncipe azul, tú tienes que llegar con un acaballo y rescatarte a ti mismo, llegas y derrapa tu caballo, ya vine a rescatarte de tu soledad. Tú eres tu propia princesa encantada, cuando lo entendemos entonces ya podemos encontrar a alguien que realmente nos ame, con quien compartir nuestra alegría, nuestra abundancia, nuestra esperanza, nuestro trabajo, antes no.

Les voy a leer rápidamente una cita de Eckhart Tolle sobre el amor codependiente, él lo llama amor adictivo. Si no han leído a Eckhart Tolle, se los recomiendo ampliamente. El poder del ahora, la nueva tierra, practicando el poder del ahora: Parece que la mayoría de las relaciones amorosas pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio, en ellas el amor puede dar en un paso, en un abrir y cerrar de ojos de una agresividad salvaje a sentimientos de hostilidad y a una ausencia total de afecto. Esto es considerado normal. Si en tus relaciones experimentas, tanto un sentimiento de amor, como su opuesto, agresividad, violencia emocional, entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor, no puedes amar a tu compañero, tu compañera un momento y atacarle al siguiente. El verdadero amor no tiene opuesto, si tu amor tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego, de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente, buscas al otro pensando que te va a salvar y por un momento se siente como que te salvaste.

Ya no estoy solo, hay alguien en este mundo que me comprende, que por fin encontré a mi alma gemela, qué padre, eso es el sustituto de la razón que propone el ego y durante un breve episodio parece una verdadera salvación, pero llega un momento en el que tu pareja deja de actuar de la manera que te satisface o bien satisfacen las demandas de tu ego. Los sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte intrínseca del ego, pero que habían quedado tapados por la relación amorosa, vuelven a salir a la superficie, empiezas una relación y tu angustia, tu necesidad neurótica de afecto, tu angustia por el otro, por ser reconocido, amado, aceptado, se calma tantito, pero como no puede ser la respuesta a lo que buscas en la otra persona, vuelve con una intensidad tremenda y culpas al otro y le dices: vuélveme a dar lo que me dabas, si no vas a ver cómo te va ¿no?

Como en cualquier otra adicción pasas buenos momentos cuando la droga está disponible pero invariablemente acaba llegando el momento en el que ya no te hace efecto. Por eso cuando los sentimientos dolorosos, los sientes con más intensidad y lo que es peor, ahora percibes que el que los causa es la otra persona y entonces lo atacas con toda la violencia salvaje de tu dolor. Es como si tuviéramos una llaga enorme. Es una llaga que nos hizo la relación con nuestros padres. Así se explica que conoces a un chavo y al mes estás en un dramón tremendo. Lo que pasa es que este chavo te toca la herida tan grande que sientes, te roza la herida tan profunda que tienes y se siente terrible, ¿no?

Te tiras al suelo de dolor, pero no es cuando un hombre de 45 años se tira al suelo a llorar por una mujer que se fue; no llora por una mujer que se va o por la que se fue, llora por su madre o por su padre, por eso se siente tan intenso, por eso reaccionamos con esa incoherencia, nos bajamos al niño interior que es un estado de consciencia, una metáfora con esto de conciencia y desde ahí actuamos, desde ahí reaccionamos, desde ahí hablamos y luego sales del trance porque es como si estuvieras borracho, un estado de consciencia es un estado alterado de tu actitud, sales del trance y dices ¿qué dije?, ¿cómo le dije eso? ¿Cómo me atreví? y te arrepientes, te cae la cruda ¿no? La cruda realidad.

Tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja y posiblemente contraatacará, llegados a este punto el ego siente, sigue esperando inconscientemente que su ataque o sus signos de manipulación sean castigo suficiente para que se perciba un cambio de la conducta en tu pareja, de modo que pueda seguir sirviendo de tapadera para tu dolor.

Ahora imagínate que dos personas están buscando desesperadas que otra le dé lo que no puede darle y luego se enoja, le pides peras al olmo y cuando no te las da lo pateas, ¿no? Este olmo no me da las peras que yo necesito, las peras no te las va a dar nadie más que tú mismo.

El niño interior es el estado de consciencia que les comento. Cuando estás en un problema que toca esa herida tan grande de tu infancia, entras en estado de consciencia de tu niño interior, el niño herido sería un término más claro ¿no? Un niño asustado, lleno de miedos, lleno de culpas, de dudas y desde ahí te relacionas, es por eso que hacemos tanto problema en nuestras relaciones, es por eso que nos volvemos unos energúmenos ¿no? Por eso no lo entiendes, de repente dices, por qué reaccionas así, porque me duele un montón, pero no tiene que ver conmigo, tiene que ver con tu mamá o con tu papá, no conmigo. Pero no lo podemos ver cuando bajas a ese grado de inconsciencia y que es el niño interior desde ahí reaccionas, desde ahí tomas tus decisiones, desde ahí te defiendes y desde ahí lo dices y por eso lloras y por eso pataleas y por eso buscas la revancha ¿no? Desde el niño interior.

Bueno, yo propongo que para crear un centro trabajemos en nosotros mismos, para terminar les doy estas ideas a ver qué les parecen:

Trabajar en uno mismo, quiere decir pulir el lente a través del cual ves la vida y ver el filtro a través del cual interpretas los eventos, tú eres el inicio y el fin de la experiencia, tú eres el que interpreta lo que te pasa, tú eres el que reacciona ante los eventos de tu vida. Trabajar en ti mismo es justamente limpiar el lente para poder ver las cosas más claras. Limpiar el filtro y poder ver las cosas de primera experiencia, tú eres el vehículo a través del cual la existencia te provee de lo que necesitas y para crear un sentimiento de identidad propio independiente de lo externo yo propongo estas acciones concretas.

Ser íntegro y radicalmente honesto, transparente y auténtico, mostrarte un montón, arriesgarte a ser vulnerable a mostrarte al otro a compartir lo que sientes, a compartir lo que piensas, a decirlo y a enfrentar la reacción de los demás. No decir mentiras. Hacer una sadana que es una disciplina espiritual de no decir mentiras y eso es la forma de ganar. Poco a poco un sentimiento de integridad, decir de repente yo no digo mentiras y siempre cuando digo la verdad enfrento las consecuencias de mis acciones, de mis actos de mis decisiones, ¿no? Eso sí te crea un sentimiento de autoestima, no cosas externas.

El volverte una persona íntegra, plena, completa, presente para ti mismo y para los demás, respetar tus defectos y necesidades, sean cual sean, no hay necesidades ni deseos malos ni pecaminosos ni sucios, los deseos, fíjate, hay dos tipos de inteligencia. La tuya, la de nuestra cabeza, de nuestro consciente que es así chiquita y una inteligencia grande, la que hace circular la sangre por tu cuerpo, la que hace bombear a tu corazón, la que digiere tus alimentos, esa inteligencia tú no estás al control de ella, está ahí y de esa inteligencia vienen tus deseos y tus necesidades. De ahí vienen, y lo que tienes que hacer es respetarla, porque tus deseos y tus necesidades te definen es lo que tú eres, si tú tienes necesidad de pintar es porque eres un pintor, si tienes necesidad de escribir es porque eres un escritor. Si tienes una necesidad de bailar es porque eres un bailarín. ¿No?

Nos han enseñado a reprimir esas necesidades. Cuando sientes un deseo, dices no, no, no, eso no es para mí. Eso no debo de sentirlo, pero lo estás sintiendo. Hay que honrarlo, honrar todo lo que sea. ¿No? Y estar presente, vivir en el aquí y ahora plenamente, sabiendo lo que es sin negarlo, sin decir que no es tuyo, que no te corresponde, sin proyectarlo al otro, ¿no? Apoyarte en todo lo que hagas siempre, esa costumbre que tenemos de decir, qué tonta soy, ay, que olvidadiza soy, ay qué pendeja, ya me caí otra vez, quitarla por completo, necesitas hablarte con tanto respeto como le hablarías a tu niño interior, una y otra vez apoyarte, acariciarte, darte un espacio, perdonarte los errores y decirte que tú puedes una y otra vez. Te lo tienes que decir tú. Nadie más lo va a hacer ¿no? Disfrutar de tu propia compañía, aprende a estar solo. Si no sabes estar solo no puedes relacionarte ¿no? A mí me encanta estar solo y me voy al cine solo muchas veces, llego a la taquilla y le digo dame uno, ¿uno? Sí güey ¿qué? ¿Nadie va al cine solo o qué?

Trabajar en lo que te gusta. Te voy a decir algo, si no disfrutas de tu trabajo, cambia de trabajo, de plano haz lo que tengas que hacer para hacer algo que disfrutes. Tu trabajo es la forma en la que le retribuyes al universo todo lo que te da, si lo haces de mala gana eres un malagradecido, ¿te imaginas? Te están dando y dando y lo que tienes que hacer es trabajar, darte al mundo y demostrarte de esa forma y no lo haces, lo haces de mala gana, le das un mal servicio a la gente, ¿no? ¿Te entregas a la mitad en lo que haces? Si tú tienes un trabajo que no disfrutas, respétate, agarra tu canasta y cambia de trabajo. Un día no disfrutado es un día desperdiciado. Te lo aseguro.

Y por último, disfruta, disfruta de la vida, aprende a disfrutar de todas tus actividades si vienes a una conferencia. Pon atención, participa, busca la forma de que sea disfrutable para ti. El disfrutar es una señal plena de que te amas, es una señal tangible de que te estás cuidando ¿no? De que estás sirviendo de vehículo para que el universo cuide de ti, de que te estás dando lo que mereces. Si tú estás disfrutando, vas por el buen camino, si no estás disfrutando es el ego que quiere lograr algo, si haces algo de mala gana, si lo haces de mal humor, si lo haces porque lo tienes que hacer, es el ego el que te dice, una necesidad neurótica de agradar, de encajar, de quedar bien, de ser bueno, de ser bondadoso, de ser lindo. ¿No? Pero tú no estás aquí para agradar a otros, ya lo dijo Fritz Perls, tú eres tú y yo soy yo, yo no estoy aquí para satisfacer tus necesidades y tú no estás aquí para satisfacer las mías, si nos encontramos será hermoso, si no nos encontramos, no podremos evitarlo.

Muchas gracias.

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