Entrevista con Adrián Salama

El enamoramiento no es lo mejor para casarse:

Estar enamorado, es estar en los efectos de una de las drogas más poderosas que existen (a poco dejarías que una persona perdida en el alcohol manejara tu automóvil). El enamoramiento aún no es el amor y es uno de los más grandes problemas con los que nos enfrentamos a la hora de tomar una decisión tan importante, como es la del matrimonio.

En el enamoramiento, no encontramos errores en nuestra pareja y esto hace que sea un tema de mucho peligro. Cuando estamos enamorados tendemos a creer que podemos leer el futuro, o al menos inconscientemente lo asumimos. Creemos que las reglas que nosotros tenemos de convivencia son exactamente las mismas que tiene nuestra pareja, creemos que él o ella pensarán exactamente lo mismo que nosotros a la hora de tomar decisiones importantes y todavía más terrible, creemos que el otro también nos lee la mente, por lo que para qué decir mis límites y mis necesidades, si siempre ha parecido que las ha podido descifrar.

La pregunta entonces podría ser ¿por qué parece que nos entendemos tan bien cuando estamos enamorados? La respuesta es igual a estrellarse en la realidad. Nos entendemos bien, porque somos sumamente tolerantes y nuestras necesidades se han disminuido a simplemente dar y recibir cariño. La realidad es que ningún matrimonio vive sólo de cariño. Conforme vamos avanzando en la relación de pareja, las necesidades van en aumento (lo más chistoso es que no es que vayan en aumento, sino que simplemente comenzamos a ser de nuevo nosotros mismos)

Cómo saber si estoy lista para el matrimonio?:

Lo primero que se debe de querer, es compartir nuestra vida. Saber que debemos de dejar atrás mucho de nuestra vida de solteras(os) y desear pasar un gran tiempo con la persona que admiramos (pongo a propósito esta palabra, ya que en el enamoramiento, sólo estamos enamorados y no admiramos aún a nuestra pareja. La admiración ya es el paso más avanzado, donde nuestra pareja es también nuestra amiga(o) y ya conocemos sus defectos, sólo que estos son menos que sus virtudes.).

Para tomar tan importante decisión, una de mis recomendaciones es la terapia de pareja. En México, hemos satanizado la terapia, como un método de cura (al ser algo que cura, deberíamos de estar enfermos y esta es un rezago del psicoanálisis donde sí es verdad que al paciente se le trata desde la enfermedad), cuando la realidad es que es más un método de mejorar la comunicación. ¿Por qué lo recomiendo? Porque como dije al inicio, llegamos la mayoría de las veces al matrimonio sin la idea de lo que el otro quiere, sino de lo que yo creo que quiere. Por lo que nunca o casi nunca el acercamiento es desde lo que el otro me ha dicho, sino de lo que yo (por mera observación o deducción) creo que quiere.

Para mi nunca se está listo para el matrimonio, es un momento único, irrepetible y terrorífico, pero si se sabe llevar, se tiene tolerancia y paciencia, es uno de los eventos más maravillosos para el crecimiento humano. Mientras se viva en la creencia de que no se está listo, que siempre se puede seguir creciendo, creo que se debe de intentar (al menos una vez)

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