Ensayo de Comunicación No Verbal

Por: Verónica Cantoral Herrera
Publicado el 14 de agosto del 2002

Para iniciar es necesario ubicar a la comunicación no verbal dentro del concepto vasto de Comunicación el cual hace referencia a el intercambio de información entre organismos, transmisión de ideas, actitudes o creencias entre personas o grupos. La comunicación es un proceso de influencia mutua entre dos o más personas. Es una manera de conocer las ideas, hechos, pensamientos, sentimientos y valores de los demás. Es un puente de significado entre los hombres que les permite compartir lo que sienten y conocen. Al utilizar este puente, una persona puede superar los malos entendidos que a veces separan a la gente (Davis, Newstrom, 1997).
En toda comunicación siempre existe como axioma (verdad evidente por sí misma) la imposibilidad de no comunicar, esto es, de forma continua estamos emitiendo conductas, éstas provocan en otros el efecto de un mensaje, de una comunicación, incluso en aquellas ocasiones que elegimos “no comunicar”, estamos transmitiendo a nuestro interlocutor lo que sentimos sin expresarlo. Esto significa que no actuar también es una forma importante de comunicación. Puesto que enviamos mensajes mediante la acción o la falta de ésta.
El lenguaje, sobre todas las otras diferencias, es lo que separa al hombre del resto de los animales. Sin él, la cultura, la historia serían imposibles. En la conversación cara a cara, sin embargo, el lenguaje se desarrolla en un marco de comunicación no verbal que es parte indispensable del mensaje. Es casi imperceptible la separación entre la comunicación no verbal y la verbal.
Con lo anterior incursionamos en la Comunicación No Verbal la que ha sido definida como la comunicación mediante expresión o lenguaje corporal desprovista de palabras. Es el “cómo se dice”: gestos, expresiones faciales, movimientos corporales, el espacio que nos separa del otro.
Comunicamos a través de la forma en que vestimos, en como nos mostramos alegres, tristes, etc.-, en como nos sentamos, si miramos o no a la cara, si hablamos despacio o deprisa. Todo ello son signos que permiten a la persona que nos escucha hacerse una idea de quienes y como somos.
En 1956 se publicó el primer libro que consignaba un nuevo término para el estudio del comportamiento comunicativo del hombre: La comunicación no verbal: Notas sobre la percepción visual de las relaciones humanas escrito por el psiquiatra Jürgen Ruesch en colaboración con el fotógrafo Weldon Kees. En ese texto los autores señalaban que la comunicación humana supone siete sistemas diferentes que van desde la apariencia personal hasta las palabras habladas o escritas.
La cara y las manos son fuentes especialmente importantes del lenguaje corporal, ejemplo de ello son el contacto ocular, el movimiento de los ojos, las sonrisas, los ceños, el contacto físico y el fruncir la ceja. Otros tipos de lenguaje corporal son la cercanía, el movimiento de caderas y la frecuencia de la respiración.
Nuestra reacción ante quien se acerca depende del reconocimiento de emociones que realicemos, es decir, del diagnóstico acerca de su estado de ánimo. Este diagnóstico se elabora a partir de la observación de su rostro y de otras señales no verbales. De manera inevitable, nos formamos una impresión sobre ella, para la cual uniremos diversos elementos informativos que hemos podido ir recogiendo en esos primeros instantes de interacción: su aspectos físico, vestimenta, forma de hablar, atractivo, etc.
Nuestra reacción estará mediatizada por la forma según la cual procesamos la información que estamos recibiendo, la almacenamos en nuestra memoria, la ponemos en relación con otra información de la que ya disponíamos, la recuperamos y la aplicamos al caso en cuestión.
En cuanto al impacto que ha tenido esta óptica en mi preparación como terapeuta aprendo que la acción suele ser más elocuente que las palabras. Si yo como terapeuta digo una cosa pero hago otra en el transcurso del tiempo me daré cuenta como es que los consultantes “escuchan” sobre todo lo que hago, disminuyendo la credibilidad en mi comunicación.
Aprendo como paciente a lograr mayor congruencia entre lo que digo, la forma en que lo digo y lo que hago para después aplicarlo como terapeuta.
Creo que cuanto más sepa de mi, como persona, como ser humano, mayores serán mis probabilidades de transmitir de forma unívoca mi imagen, esto me deja esta nueva visión de la comunicación no verbal como persona.
Con esta revisión de la comunicación no verbal es posible conocer, recuperar y registrar atributos tanto del terapeuta como del consultante respecto a:

* Identificar la identidad individual de los participantes en el proceso terapéutico. Mediante esta categoría se puede acceder a cuestiones como son edad, sexo, personalidad, empleo, nivel socioeconómico, clase, grupo y actitudes sociales.
* Percibir los actos no verbales y los significados que le atribuyen terapeuta y consultante, cuando comunican sentimientos y emociones personales; es decir, en el rostro (según autores como Ekman, Friesen Ellsworth 1972 y Ekman y Friesen 1975) se detectan seis manifestaciones de sentimientos y emociones a partir de la cual se elaboran diversas mezclas. Estas son sorpresa, miedo, cólera, repugnancia, alegría y tristeza.
* Registrar los movimientos corporales que son señal de determinados sentimientos como la ansiedad, angustia, etc., situación que la he vivido como paciente.
* Detectar la capacidad de influencia hacia otros; lo cual significa que se tienen presentes cuestiones como la autoridad; la empatía; la aprobación; la persuasión que lleva a la mentira y el engaño, estudiado por varios investigadores (Zuckerman, De Pablo y Rosenthal 1981; Knapp y Comadena 1979).
* Registrar el grado de consistencia entre la comunicación verbal y la no verbal.
* Acercarse a descubrir el grado de entendimiento que se logra entre emisor y receptor; entre hablante y oyente en cuanto a la comunicación no verbal y la verbal.

Considero importante que en mi preparación como terapeuta, para facilitar el proceso de la comunicación y para que el mensaje sea eficaz y se facilite el contacto es necesario adaptarlo a quién lo escucha.
Encuentro que en psicoterapia, es importante conocer el valor de lo que no se dice por lo que el silencio nunca carece de significado. Además, la compostura física, corporal del terapeuta, su diversa ocupación del espacio, las relativas distancias respecto al cuerpo del paciente, así como la dirección de la voz hacia diversos puntos, son otros tantos datos no verbales que varían radicalmente el significado y el alcance de una de una técnica.
Quisiera concluir este escrito con una frase que me ha llamado la atención de particular manera:tomando en consideración que una forma de entender es viendo y lo que vemos son las expresiones, gestos y movimientos, una forma de hacer visible lo invisible es mediante el lenguaje no verbal.
Así como es tan imperceptible la separación entre comunicación verbal de la no verbal, también es difícil diferenciar los beneficios que conlleva el visualizar a la comunicación no verbal desde esta nueva óptica, en mi ser como persona, paciente y terapeuta, puesto que yo al igual que la comunicación soy un todo.

Bibliografía
Ávila R. (1990). La Lengua y los Hablantes. México: Trillas.

Davis F. (1975). El Lenguaje de los Gestos. Buenos Aires: Emecé Editores.

Knapp L. M. (1985). La Comunicación No Verbal. El Cuerpo y el Entorno. México: Ediciones Paidos.

Watzlawick P., Beavin Bavelas J. Y Jackson D.D. (1997). Teoría de la Comunicación Humana, Interacciones, patologías y paradojas. Barcelona: Herder.

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