Enojo

adriansalama   junio 11, 2013   No hay comentarios en Enojo

Nombre: Judith Adriana Ramírez Valerio.

Grupo: 625

Clase: Supervisión de casos clínicos.

Tema: Enojo

Fecha: 13 de mayo del 2013

Correo:  jadrianna_rv@hotmail.com

ENOJO

Salama (2008) refiere que

“vivimos en una época en la que es común encontrarnos

con gente enojada en cualquier parte, en el tráfico, trabajo,

familia, pareja, economía, etc”.

La palabra enojo se puede dividir en dos partes: “en” y “ojo”, lo cual quiere decir que cuando alguien está enojado con otra persona significa que “lo tiene en la mira”.

El enojo es esa emoción tan molesta que todo mundo ha experimentado alguna vez en su vida y esto es un decir, menciona Salama (2008), ya que hay quienes hacen de este tipo de emociones su motivo de vida.

El enojo es básicamente un impulso reactivo, que puede controlarse con prudencia, sabiduría, voluntad y en no tomarse tan en serio muchas circunstancias que no lo ameritan y que es importante saber que si no se controla puede costarle a una persona el trabajo, matrimonio, familia y salud.

El enojo está presente en casi todas las emociones negativas y en momentos tensos como:

Agresión                   Arrebato                   Berrinche                  Celos             Cólera

Coraje                                   Culpa                         Despecho                 Disgusto       Enfado

Envidia                                 Exasperación                       Furia                          Fastidio        Hostilidad

Indiferencia             Indignación             Ira                              Mal humor    Odio

Salama (2008) señala que el primer enojo que tenemos es al momento de nacer, ya que después de estar en un lugar cálido y comida gratis, de repente se produce un terremoto, el cual no se tiene control y el ambiente es totalmente diferente, se pierde esa calidez y a aparte se da una nalgada sin entender para que se hace eso.

Por tanto, el enojo es una emoción primitiva, es decir, que viene en nuestro paquete genético, que aparece ante cualquier situación en la cual nos frustramos por no obtener lo que queremos de la manera que deseamos.

Por otro lado, en ocasiones nos enojamos con nosotros mismos y las formas cambian de una persona a otra. Las más comunes son:

  1. Insultarnos por haber cometido un error (debemos ser perfectos).
  2. Agredirnos físicamente (provocarnos un accidente).
  3. Molestarnos emocionalmente con groserías.
  4. Deprimirnos y cerrarnos.
  5. Arrepentirnos y rogar el perdón.
  6. Enojarnos porque no nos gusta algo de nuestra apariencia.
  7. Negamos el enojo y luego tenemos problemas de salud.
  8. Si nos dejan plantados.
  9. Nos molestamos si no nos toman en cuenta.

Por último, cabe mencionar que el enojo puede ser provocado por situaciones de maltrato, violación o asalto, lo que resulta de esto es una transformación para un resentimiento el cual provoca tensión corporal y por lo tanto una enfermedad psicosomática (dolores musculares, cáncer, diabetes, etc.).

Para trabajar con el enojo, se puede utilizar la técnica basada en la programación neurolingüística (O’connor J. y cols. 2012), para que el paciente obtenga recursos para que cada vez que tenga una emoción parecida al enojo, pueda anclar un recurso positivo ante el negativo. El ejercicio es el colapso de anclas, que consiste en:

  • El paciente identifique un estado problemático y un estado positivo poderoso que pueda tener acceso.
  • Se le induce al paciente a que sienta un estado positivo y después llevarlo a la calibración o cambio de estado (se levante y realice movimientos con su cuerpo).
  • De nuevo se le induce el estado deseado otra vez, y hay que anclarlo con un toque un poco arriba de la rodilla, por ejemplo, o a una palabra o frase.
  • Se prueba el ancla positiva para asegurarse de qué está establecida la relación. Se dispara el ancla tocando en el mismo lugar y diciendo las palabras apropiadas, con la seguridad de que la fisiología está presente, al establecerse esa ancla se vuelve a calibrar (cambio de estado)
  • Ahora, el paciente identifique el estado negativo repitiendo los pasos 2 a 4, usando el estado negativo y que lo ancle a otro toque en un lugar distinto del cuerpo. Se le pide que cambie de estado.
  • Se lleva al paciente por cada estado de manera alternativa, empleando las anclas una después de la otra y se le dice: hay momentos en que te has sentido “azul” (disparando el ancla negativa), y en estas situaciones preferiría sentirse “amarillo” (dispare el ancla positiva).
  • Cuando esté listo, se le pide que empiece con unas palabras apropiadas como “observe los cambios de que es capaz, y dispare ambas anclas a la vez”.  Es importante observar la fisiología de la persona y pedirle que abandone primero el ancla negativa.
  • Para comprobar el resultado, es pidiéndole que vuelva al estado problemático, disparando el ancla negativa y el paciente podrá estar en una situación intermedia entre las dos (en diferentes matices de verde).

BIBLIOGRAFIA:

O’connor y cols. (2012), “Introducción a la PNL”, Ed. Urano, España, p.p. 348.

Salama H. (2008), “Ponle ojo a tu enojo:Cómo manejar el enojosin enojarse”, Alfaomega Grupo Editor, México, p.p. 162.

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