ENFERMEDADES PSICOSOMATICAS, EL LENGUAJE DEL CUERPO.

Mónica Nayeli Montes Maldonado

mnmontes@gestalt.mx

ENFERMEDADES PSICOSOMATICAS, EL LENGUAJE DEL CUERPO.

Alguna vez has puesto atención sobre lo que tu cuerpo necesita, o sólo satisfaces tus necesidades básicas sin darle importancia a lo que realmente tu cuerpo te dice.

Un síntoma es como un aviso que se mantiene en el cuerpo hasta que se le hace caso. Cuando ya hace tiempo que te está avisando y no le prestas atención, se manifiesta en una enfermedad que expresa lo que está ocurriendo. No es tan importante la enfermedad en sí, como el órgano afectado.

Se suele poner la atención en el síntoma orgánico y no en la causa psíquica y mientras se mantiene la atención en la enfermedad se está bajo el efecto de su poder. La solución a la enfermedad no es tanto combatir la enfermedad sino encontrar la solución a través de la enfermedad. Nuestras creencias interiores se manifiestan físicamente en distintas partes del cuerpo.

Emoción viene del latín “emotio” y significa “impulso que induce a la acción”. La emoción es energía en movimiento que hace reaccionar al organismo y por tanto se manifiestan en nuestro cuerpo. De manera que las emociones dan lugar a una acción si se procesan adecuadamente, o por el contrario, pueden bloquear el cuerpo si no se procesan adecuadamente. Un paciente que no sabe identificar y nombrar la emoción que está notando en su cuerpo, puede expresarla refiriéndose a la sensación corporal que está sintiendo en ese momento. Por ejemplo, la Tristeza puede manifestarse con sensaciones del tipo de presión en el pecho, dificultad al respirar, ganas de llorar o cansancio. El Miedo también se siente corporalmente como vértigo, parálisis, tensión muscular, dolor de espalda, nudo en el estómago, opresión en el pecho, dificultad al respirar o fatiga. El dolor de mandíbula, estómago revuelto o ganas de golpear algo o a alguien son signos manifiestos de rabia. El amor se siente corporalmente como mariposas en el estómago, el corazón ensanchado y contento y sensación de estar flotando.

El lenguaje corporal nos puede informar del tipo de emoción que está sintiendo un paciente aunque no nos lo verbalice.

Uno de los factores que ayudan a la aparición de enfermedades psicosomáticas son: Cuando estás en una situación estresante en forma continua y no terminas de resolverla adecuadamente por lo que estás en estado de tensión permanente; cuando no expresas adecuadamente alguna de estas emociones vitales: Tristeza- Rabia – Afecto – Miedo  – Alegría;  cuando no cultivas hábitos saludables: Alimentación sana- actividad física; cuando no compartes ni te relacionas profundamente con las personas. Cuando no sabes cómo relajarte ni descargar adecuadamente tus tensiones diarias;  cuando crees que poco puedes hacer para resolver tus problemas.

“El psicoterapeuta tiene que no temerle al cuerpo, tiene que saber que se puede contar con él, porque está hecho de tal modo que es óptimo para lo que de él esperamos. Para que realmente podamos facilitarle a otra persona que se conecte con su cuerpo, tenemos que empezar a vivenciar el propio” (Adriana Schnake).

El concepto fundamental de la terapia Gestáltica que es la base del enfoque que presentamos, es el que Fritz Perls llama “Autorregulación Organísmica”, el principal mecanismo por el cual nuestro organismo satisface sus necesidades para establecer el equilibrio. El organismo se regula por sí solo, tiene su propia sabiduría, tiene la propiedad de realizar al máximo sus posibilidades y en beneficio de sí mismo como un organismo entero, en su totalidad.

El Enfoque gestáltico confía en lo organísmico ya que toda la vida y el comportamiento humano están regulados por el proceso homeostático, y se ocupa de la existencia total de la persona como un ser integrado. En gestalt se trabaja con aquellos impedimentos que no están permitiendo el proceso natural de autorregularse, este proceso no es estático, ocurre todo el tiempo, y si el proceso se interrumpe o hay síntoma también es un intento de buscar el equilibrio, ya que sería el único modo que el organismo o la persona, encontró para sobrevivir. El organismo es el que sabe, nosotros le ayudamos a la persona a que se conecten con ésta sabiduría, para que sus órganos hagan lo que saben hacer, y para llegar a entenderlo es necesario primero poder escuchar a nuestro propio cuerpo.

Los síntomas son avisos de que algo no está bien; pero nosotros no somos capaces ni siquiera de escuchar y mucho menos de entender ese aviso.

El verdadero darse cuenta tiene que empezar ahora, y se refiere a los reales mensajes que nuestro cuerpo nos envía. Tal vez los primeros que tengamos que pelear por ese silencio seamos aquellos a quienes el ser humano recurre pidiendo ayuda. Espacio y tiempo es lo primordial para que el caos se organiza, y esto no lo tienen ni los pacientes ni los médicos.

Hay que entender el mensaje que trae consigo mismo, y tal vez ocupar toda esa estructura preventiva tan bien organizada, para, desde ahí, reeducar a las personas en esta necesidad de ser dueña del cuerpo que habitan.

La expresión corporal como fuente de información psíquica, la expresión de las emociones a través del cuerpo junto con los beneficios psicológicos del ejercicio físico y del apoyo emocional en los pacientes con patologías orgánicas nos conduce a la conclusión de que la interacción mente-cuerpo es un tipo de relación interdependiente. Hay que hacer una campaña de recuperación del cuerpo perdido y enajenado. Una campaña para tomar conciencia de la responsabilidad que nos cabe en cómo usamos y tratamos nuestros cuerpos.

BIBLIOGRAFIA

Schnake, Adriana. Los diálogos del cuerpo. Santiago de Chile: Cuatro vientos (1995).

Scnake, Adriana. La voz del síntoma. Ed. Cuatro vientos (2001).

http://www.yumpu.com/es/document/view/14170330/salud-enfermedad-y-gestalt. Revisado el 2 de Diciembre de 2013.

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