En-sueños. 3ª parte: El arte de ensoñar.

En-sueños. 3ª parte: El arte de ensoñar.

Por: Psic. Giuseppe Olav Ortiz García.

Comenzamos este sueño despertando la idea de que la vida es en si misma un profundo sueño, si bien la noche se relaciona con el dormir, este estado no necesariamente ocupa a la noche para aparecer. De cualquier modo, exploramos la posibilidad de la noche como ilusión, acompañado por el influjo a veces nebuloso, otros brillante, de un satélite lunar a los pies de la tierra, como referente, y reflector, de la luz solar que permanece encendida.

Dilucidamos la existencia de ciertas creencias en torno a lo que ocurre cuando dormimos, particularmente sobre el andar onírico del alma, momento en donde el sopor de la duermevela, le permite a nuestras esencias, deambular como sonámbulos, experimentando aventuras, recibiendo buenas nuevas, o viejas malas, y entablando contacto con dimensiones de la existencia que no siempre están a la vista del espectador cautivo en la conciencia de vigilia. Así despertamos a la consciencia de que el soñar también se interpreta como un viaje en el cual, la persona que sueña (o su alma), transita los dominios “invisibles” del universo.

En el sueño, se encuentra el umbral que atravesamos al cerrar los parpados y abrir los ojos al misterio onírico en el que Morfeo teje sus redes. Un instrumento a través del cual el soñante tiene la posibilidad de pasar de lo concreto, a lo abstracto en el sentido en el que le manejaba Don Juan a Castaneda.

-¿Y a qué llama usted lo abstracto?- Le pregunto como solía Carlos al nagual, -A la búsqueda de la libertad; libertad para percibir, sin obsesiones, todo aquello que es humanamente posible.- En esta búsqueda de la libertad, quienes emprendieron antaño y ahora, tarea de tal magnitud, dejaron sus huellas en la senda que se adentra en el misterio; una pista tiene que ver con el ensueño.

“Ellos, ellas,” consideran el ensoñar como un arte extremadamente sofisticado, diría Don Juan, lo llaman también el arte de desplazar el “punto de encaje” (“lugar” en donde se ancla la percepción) de su posición habitual, a voluntad, a fin de expandir y acrecentar la gama de lo que se puede percibir.

Este punto de encaje, según esta perspectiva, tiende a moverse con mucha facilidad durante el sueño, de tal modo, los sueños están totalmente asociados con ese desplazamiento. Esta observación, los llevó a idear técnicas extravagantes para forzar el desplazamiento del punto de encaje, y entre otras cosas, el control de los sueños. De esta manera, y quizá sin siquiera saberlo, crearon el arte del ensueño, relata Don Juan.

Este arte, como todo arte, implica técnicas especializadas que son como tecnología de punta, tan rusticas como naturales, para flexionar la rigidez perceptual, a bajo costo, y al alcance de todos, de todas.

El sueño que comenzó al despertar de este articulo, lo acompañó la exploración curiosa del alma en su andariego onírico, para desembocar eventualmente en las aguas del misterio en-sueños.

Como diría Cortazar, no depongamos el intento por hacer realidad nuestros sueños… “Tenemos que obligar a la realidad a que responda a nuestros sueños, hay que seguir soñando hasta abolir la falsa frontera entre lo ilusorio y lo tangible, hasta realizarnos y descubrir que el paraíso perdido está ahí, a la vuelta de la esquina.”

Giuseppe Olav Ortiz García  es coordinador del área de humanidades de Universidad Gestalt (http://www.gestalt.mx) su correo es gortiz@gestalt.mx

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Bibliografía:

http://www.bibliotecapleyades.net/archivos_pdf/cc_arteensonar.pdf

Ilustración: Joanna Wedrychowska.

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